28 de julio de 2014

El derecho a la inocencia

SEGÚN mis cálculos, todos nosotros nos estropeamos antes de llegar a la mayoría de edad, de imprecisos contornos.  La edad de oro en la vida de un hombre, y claro, de una mujer, anda entre sus seis o siete años y los doce o trece, es decir, entre el uso de razón y lo que podríamos señalar como abuso de raciocinio, o sea, desde el momento en que un niño empieza a discernir aquellas cosas que pueden hacerle  o hacer daño (meter los dedos en los enchufes, beberse la lejía, tirar al hermanito por el balcón) y aquel otro en que, por una anomalía incomprensible, empieza a hacer únicamente las que le perjudican, creyendo además que son las únicas que le son beneficiosas. De ahí que cada vez que nos cruzamos con muchachos que no han alcanzado aún la mayoría de edad, la que acabará con ellos, sintamos una grandísima simpatía, tanta como nostalgia de nuestra propia juventud y un profundo respeto hacia ese sentimiento que les hace creerse invulnerables, aunque sepamos después que acaso por eso mismo nunca serán más vulnerables que entonces.
Así que cuando se nos hace testigos de un atropello o un abuso conducente a quebrar, someter,  humillar o acabar con la vida de esos jóvenes, quedemos anonadados, inermes, rotos. 
Acaba de suceder. Al asesinato de tres adolescentes judíos en Israel por razones de raza, ha seguido el talionesco asesinato por la misma sinrazón racista de un muchacho palestino de parecida edad, dieciséis años. La autopsia de este último ha revelado que fue quemado vivo. El hecho de que los primeros volvieran de una fiesta haciendo autoestop y el segundo paseara tranquilamente por una calle de su ciudad en el momento de sus secuestros, hace de estos crímenes algo aún más terrible. Como si se hubiese atentado no sólo contra su vida, sino contra la vida misma, contra la alegría de vivirla y la esperanza de cumplirla. Y por eso está justificado que alguien, incluso a miles de kilómetros y ajeno a esa sorda y sórdida guerra entre judíos y palestinos, haya llorado desconsolado al conocer la noticia. ¿Qué castigo habrá para unos crímenes como esos?, se pregunta. Y le embarga a uno una grandísima tristeza, porque piensa que los crímenes contra la inocencia y la alegría de los adolescentes podrá castigarse, pero ¿cómo perdonar, se dice, lo que atenta contra el derecho a la inocencia y la alegría de todos?
    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 27 de julio de 2014]

25 de julio de 2014

Hasta septiembre

HA llegado el momento, amig*s, de tomarnos todos unas vacaciones hasta septiembre (*).
Os las deseo buenas: cortas si son largas y largas si son cortas.
Salud, saludos.
AT.
(*) Los artículos del Magazine de La Vanguradia seguirán apareciendo los lunes, y otros, si se tercian.

Paul Klee en Las Viñas, Julio de 2014

24 de julio de 2014

De libros viejos (y 2)

NINGUNO de los libreros anticuarios que los venden a precios fabulosos tiene cara de haberse leído en su vida un incunable. Ahora, hablan de ellos como cualquier donjuán.
* * *
CUANTO más caros son los libros que vende, más se gasta en ropa el librero anticuario. No falla. Basta mirarle las corbatas de seda o los zapatos para saber qué nos pedirá por un libro. Pasa lo mismo en otros gremios: el instinto le lleva al negociante a mimetizarse con sus clientes.
* * *
POR el contrario, los libreros de viejo a los que ha tratado uno, nuestros pobres y queridos libreros de viejo, amigos del alma, hermanos de traperías y desamparo, no suelen querer desprenderse de la mayor parte de los libros que venden precisamente porque se los han leído, de lo que jamás presumen: se lo impide el ser ellos, con ese aspecto que suelen tener de vagabundos y misántropos, unos perfectos caballeros.
* * *
COMO el de la caza, el mundo de los libros viejos es coto casi exclusivo de los varones, tanto si hablamos de los libreros de lance, de viejo o anticuarios como si lo hacemos de bibliófilos, bibliómanos o lectores compulsivos. Diríamos que en todos ellos perviven las atávicas leyes cinegéticas y un arrojo de cazadores primitivos que estaríamos lejos de suponer en seres por lo general amorfos y pacíficos.
* * *
EL librero anticuario es al cazador de monterías y safaris lo que el librero de viejo es a la caza menor (conejos, codornices, gamusinos), lo que la bala de gran calibre a la mostacilla. Por eso las bibliotecas donde hay esa clase de libros antiguos recuerdan a las mansiones en cuyas paredes se muestran cornamentas y trofeos, y aquellas donde hay libros viejos a pequeñas jaulas de pájaros, a menudo vacías.
* * *
Y tras un post a esta entrada en el que se menciona a las mujeres, como muy necesarias en los almacenes de los libreros de viejo. No sólo en los almacenes, desde luego. Acaso por  no haber sido nunca mayoría en el gremio, el porcentaje de excelencia entre ellas se acerca al 100%. De las que uno ha conocido: Herminia Muguruza, née Allanegui. Acaso la primera que llevó la palabra naturalidad a un mundo, el de los libros antiguos y viejos, que bascula entre  lo superferolítico y lo zarrapastroso. Sin contar que la suya, Mirto, frente al Jardín  Botánico y detrás del Prado, era la única librería del mundo que ofrecía a sus distinguidos parroquianos a la hora del aperitivo una copa de fino o de jerez, con sus patatas fritas. Claro que ha de añadirse que en aquella, como en otras librerías de antaño, no solía haber nadie a esa hora ni a ninguna.


Almacén de libros viejos. Madrid, julio de 2014

23 de julio de 2014

De libros viejos (1)


NADA garantiza tanto la existencia de un libro como su desaparición (La Ventura, Trieste, La Veleta). Hará que los happy few lo busquen dentro de cien años como al unicornio. 
* * *
LA inexistencia del unicornio no estorba su búsqueda. Tampoco le ha impedido pervivir hasta nosotros, al contrario de lo sucedido a tantas otras especies que, aun siendo reales, se extinguieron sin dejar el menor rastro en la biología o en la memoria.
* * *
HACE ya muchos años que descubrió uno la causa del silencio inmerecido que rodea a menudo la labor editorial del siempre genuino y admirable Aberlardo Linares: aunque tengan el aspecto de nuevos, a él lo que le gusta editar son libros viejos. Así se lo dije a él precisamente el día en que se hizo la foto que acompaña esta entrada, noviembre de 2009. Había ido buscando algunos libros para la reedición de Las armas y las letras, que se preparaba entonces, y me mostró los que por entonces estaba él queriendo reeditar. Todos eran de viejo, pero hablaba de ellos con el entusiasmo que sólo ponemos en lo nuevo.
* * *
EL sedicente bibliófilo no lee ninguno de los libros que compra. Se limita a manosearlos durante unos minutos y cuando ya no puede más, mete en ellos la nariz y sorbe su olor pausada, profundamente, cerrando los ojos, como haría un pervertido con la ropa interior de una mujer a la que nunca podrá gozar.


Librería Renacimiento. Valencina de la Concepción, Sevilla; noviembre de 2009


22 de julio de 2014

Como en patria propia (El Sinaia)


ENTRE enero y febrero de 1939 cruzaron la frontera unos cientos de miles de españoles en condiciones penosas y conocidas por todos: vencidos, muchos de ellos enfermos, la mayoría hambrientos, arrecidos y humillados por las autoridades franceses y los guardias senegaleses que los trataban con saña y desprecio. En vista de ello la mayor parte luchó desesperadamente por escapar de los campos, primero, y, después, de la condición de refugiados que les obligaba a vagar por territorio francés como apestados, sin papeles, sin dinero y sin idioma. De ese casi medio millón de españoles lograron subir al Sinaia el 24 de mayo de 1939 mil quinientos noventa y nueve. Al día siguiente zarparían de Sète, en el Mediterráneo, rumbo a Méjico. ¿Cómo lo lograron? ¿Quiénes eran?
Las historias grandes están hechas de pequeñas historias, pero es raro encontrar una historia pequeña que observada con atención a la debida distancia, si es humana, no muestre su grandeza. Es el caso de la de ese buque.
Por los días que escribió uno Días y noches (2000), una novela que relata esa travesía, alguien donó a la Fundación Pablo Iglesias un documento excepcional, el listado de pasajeros del Sinaia. En él figura nombre, edad, oficio o profesión, militancia política y sindical y cargos desempeñados antes y durante la guerra de la mayor parte de esos pasajeros. Están excluidos de él los nombre de las mujeres, de los ancianos y de los niños que viajaban en condición de familiares. Hombres: 953; Mujeres: 393; menores de 15 años: 253. Total: 1599. Escalas: Madeira, Puerto Rico y Veracruz, adonde llegaron el 13 de junio. “Porcentaje de analfabetos: 1,1%” (18 individuos; tasa de analfabetos en España en 1931, 38%). En este último dato se halla en parte la razón del embarque.
El Sinaia era un vapor de bandera francesa, fabricado en 1924. Había servido como buque mercante, pero en los últimos años se había pasado al transporte, más rentable, de soldados y peregrinos musulmanes a la Meca, y en la travesía mejicana sobrepasó su capacidad, por lo que muchos debieron viajar en bodegas y sollados asfixiantes en condiciones de suma incomodidad. Lo fletó el gobierno mejicano y organizó el embarque, por orden de Negrín, el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (Sere), tras una invitación del presidente mejicano Lázaro Cárdenas que vio en aquellos refugiados una contribución preciosa a la modernización de su país. La Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (Jare), creada en Méjico por los socialistas, acusó al Sere de favorecer a los comunistas, confirmando así que en el bando republicano seguían con la guerra civil. ¿Eran todos comunistas? Desde luego que no. A esas alturas probablemente no eran ni negrinistas. En Puerto Rico Negrín subió a bordo del Sinaia para dar a “sus” 1599 refugiados la bienvenida a tierras americanas –traje impoluto de hilo blanco, camisa de seda, corbata, zapatos de rejilla, canotier–  y esos 1599 refugiados amordazaron su indignación y perplejidad –mangas de camisa, ropa vieja, alpargatas– con un tensísimo silencio. En el barco viajaban, en efecto, algunos destacados comunistas, Pedro Garfias o Juan Rejano, que editaron mientras duró la travesía un periódico ciclostilado, y un fotógrafo que llegaría a ser tan famoso como Capa, David Seymour, Chim. Leyendo el periódico y viendo las fotos de Chim se diría que aquel fue un crucero de placer. Pero lo cierto es que a bordo del Sinaia viajaban 1599 personas tan entristecidas como esperanzadas, enzarzadas a menudo en agrias y sordas disputas políticas, y entre aquellas algunas de las mejor preparadas de la República Española, abogados, médicos, ingenieros, maquinistas, intelectuales, artistas y operarios cualificados que correspondieron a la generosidad y visión de Cárdenas trabajando en Méjico como en patria propia. Recordaban acaso aquello que había dicho un antepasado de todos ellos, gachupines y mejicanos, cuatro siglos antes: sólo es patria “donde se halla el remedio”. 
     [Publicado en El País el 20 de julio de 2014]


Maqueta del Sinaia. Foto: Carlos Rosillo

21 de julio de 2014

La vida de las abejas

IBA a tratar este artículo de una asombrosa costumbre, cada año más extendida: la de algun*s estudiantes de quemar en las hogueras de San Juan sus apuntes y libros de texto. Hemos visto a varios  de ellos jactarse de la gesta en televisión: es la prueba más triste del fracaso de todo nuestro sistema educativo. No sé, mejor que arrojar los apuntes y libros a las llamas, sería preferible tal vez que sus dueños se tiraran a la piscina desde un balcón, como es uso también: al menos los libros podrían servir a otros otro año. Pero cuando iba uno a hablar de este asunto, he aquí que vuelve a los periódicos una noticia alarmante: sigue la misteriosa y paulatina desaparición de las abejas de la faz de la tierra,  prueba también de otro fracaso mayor y de consecuencias impredecibles.

Mira uno con el mayor interés y desde hace muchos años todo lo relativo a las abejas. Mi padre era colmenero. Lo fue por afición toda su vida, y uno de los tres o cuatro libros que había en nuestra casa, hasta que entró en ella la modesta biblioteca de un tío cura, junto con aquel bendito cura, claro, fue precisamente un tratado somero de apicultura. El interés de uno por las abejas sólo puede ser desgraciadamente teórico, porque aprendí de niño y de forma dramática que era alérgico a sus picaduras. Sin embargo no hay libro o documental o artículo sobre  las abejas que deje pasar de largo, y más desde que murió mi padre; no deja de ser una manera de seguir a su lado.

Lo que leemos estos días resulta en verdad preocupante porque nadie conoce el origen de la desaparición de la población apícola: ¿pesticidas, cambio climático, virus? Los resultados de las investigaciones son contradictorios y los expertos empiezan a creer que se trata de una combinación de varios factores. La alimentación mundial depende de la polinización de las abejas tanto como de los estudios que acierten con las causas del apicidio. Entre estas no ha visto uno referida, sin embargo, la que un día acaso se demuestre como determinante: el desánimo. No tendría nada de extraño que unas moscas tan inteligentes (“moscas”, las llaman los viejos colmeneros), hayan decidido dejarse morir, como algunas ballenas, viendo una sociedad tan estúpida en la que se permite a unos jóvenes quemar sus libros  y jactarse de ello en público, que es en el lenguaje de las abejas como si se diera el gobierno de su colmena a los zánganos.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 20 de julio de 2014]

20 de julio de 2014

Postalero

MUNDINOVIS, estereoscopios, visores... Los vemos, y nos quedamos ensoñando la posibilidad de una huida. ¿Adónde? Al pasado. No hay otra posible. Cuando a Arcadia se la llama utopía, es inalcanzable. Si le damos su verdadero nombre nos espera muy cerca, pero a nuestras espaldas.
Viajar en el tiempo de los estereoscopios y visores era asunto de ricos, de viajantes de comercio y de vagabundos. 
Acaso por ello no había casa burguesa donde no hubiese uno de esos artilugios que traían a sus plácidas veladas países exóticos, costumbres de las razas diversas, las maravillas de los confines remotos...
Cuando apareció la carta postal estos viajes inmóviles se democratizaron aún más, y la fotografía se extendió de los burgueses a los empleados modestos y proletarios ilustrados, de las manos de los adultos a las de los niños. Su éxito fue tal en la última década del siglo XIX y la primera del XX, que desde entonces no hizo sino crecer, y empezaron a circular en todas las direcciones el globo terrestre un sinfín de postales, como el hilo de lana de una madeja. De todos los papeles que haya inventado el hombre la postal ha sido acaso el más perdurable: ¿quién podría destruir las buenas noticias que suelen traer o las imágenes hermosas y singulares que aparecen allí? 
Para conservarlas se idearon postaleros como este, que ha llegado a nosotros cien años después sin haber sido usado jamás. 
Cuando vayamos poniendo en él las viejas postales que ahora guardamos en cajas de zapatos, reunidas a lo largo de los años en los lugares más extraños y alejados de sí, estaremos  dibujando no sólo un camino hacia Arcadia, sino el mapa ideal de un país extinguido en su mayor parte, el de los sueños, tal y como sucede cuando haciendo correr la señal por el dial de un viejo aparato de radio leemos el nombre de países que han desaparecido hace noventa años y ciudades que han cambiado de país cuatro o cinco veces.

Postalero modernista francés de principios del siglo XX. Tapas y páginas interiores. 28 x 44 cms.

19 de julio de 2014

A se ipsum

A menudo nos encontramos en las tarjetas postales un hormiguero de gentes que van y vienen por tal bulevar de París, tal calle de Tánger o, como aquí, el Puerto Chico de Santander. Nos decimos: ninguna de esas personas vivirá ya, pero siguen en pie los afanes que los llevaban ese día de un lado para otro. Sus afanes son los nuestros y sus pasos los andamos nosotros en esta misma playa, y sentimos hacia tales insignificantes puntitos negros un impulso fraterno, como lo sentimos hacia aquellos que acaso nos descubran dentro de cien años en la postal que alguien está haciendo de nosotros, sin que lo estemos advirtiendo, corcheas al fin y al cabo en esta interminable melodía del mundo.
Decíamos ayer también que se circulaban estas cartas postales pensando compartir un momento de felicidad con alguien. Lo que hemos encontrado escrito en esta, "Para mí de mi yo", nos hace sonreír, porque parece haber sido escrito como de burlas. ¿Pero lo fue? El yo del que parece hablar no es en realidad muy diferente de aquel que figura al frente del libro que Marco Aurelio escribió en griego: A se ipsum.


18 de julio de 2014

Aguadoras del Cairo

HA escrito uno aquí otras veces de su fascinación por las tarjetas o cartas postales, como se las llamaba. Al igual que los relojes de sol, sólo marcan las horas apacibles, sólo portan buenas noticias, el deseo de quien la envía de hacer saber que piensa en su destinatario, y compartir con él o ella la belleza de un lugar, una ciudad, un monumento.
A menudo sucede en una postal, como en esta, de los años diez o veinte del siglo pasado, que nos llegan además en ella modos de vida que han desaparecido, y nos sume en ensoñaciones y consideraciones más o menos filosóficas sobre la brevedad de todo. Y ese viaje al pasado es aún más misterioso y grato que ninguno de los que nos esperan en el futuro, preludio de fugas ideales.

Postal del Rastro.

17 de julio de 2014

La palabra España

SE publicaba aquí ayer LIBRESEIGUALES. Lee uno hoy con el mayor interés, como es natural, las primeras líneas del otro manifiesto:
"La actual insuficiencia de la estructura territorial del Estado que establecimos en la Constitución de 1978 es una opinión compartida por amplios sectores sociales y entre las propias fuerzas políticas". 
Si no he comprendido mal, "la actual insuficiencia de la estructura territorial del Estado... es una opinión". No le gustan a uno mucho los réspices de dómine a propósito del estilo, la gramática y demás, pero, no sé, habiendo en ese manifiesto literatos, y literatas, podrían haberle quitado ese aire presintáctico que tiene todo él. También le cuesta admitir a uno que el Estado sea una estructura territorial, pero al fin comprende: "estructura territorial del Estado" es una perífrasis parecida a aquella  de "los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa" para no decir España. Claro que la sustitución de una cosa por otra tampoco mejora mucho la frase: "La actual insuficiencia en la organización del territorio español (o la actual insuficiencia territorial de España)... es una opinión".
Parte de la izquierda española, que tanto despreció y combatió durante la guerra y el exilio a la República española (demasiado española quizá y poco soviética), y por extensión todo lo que les olía a España y español (llegaron a creer que buena parte de la mejor literatura española era franquista –Azorín, Unamuno, Pérez de Ayala, Ortega, JRJ–, sólo porque se estudiaba en los libros de texto de la dictadura), se pone al frente hoy (bienvenidos al club) de un movimiento para defender la unidad de algo que le da avergüenza llamar por su nombre, o que evita hacerlo, sin duda por razones freudianas, siempre que puede. Resuena aún en nuestros oídos aquel grotesco "a nivel del Estado español" que empleaban durante la transición tantas gentes de izquierdas por no atragantarse con la palabra España o que les confundieran con ninguno de los que la creyeron de su propiedad durante el franquismo.
Hoy mismo leemos en el correo de una muy querida amiga, de izquierdas, por cierto (lo digo para molestar), al hilo del primer manifiesto, el bueno: "Cada vez me irrita más la "voluntad" (?) o la ignorancia (?) de no querer distinguir patriotismo de nacionalismo. El patriotismo es, siempre, igualitarista: parte del principio de que ninguna patria vale ni merece más que otra y admira el amor de los naturales a su país y que se dediquen a su engrandecimiento. El nacionalismo es, por esencia, insolidario, soberbio y principio de todo racismo".

Fuerte Ventura, 19 de junio de 2014.

16 de julio de 2014

Libres e iguales

SE presentó ayer a la opinión pública este manifiesto de los LIBRESEIGUALES
No es verdad que el manifiesto sea contrario al diálogo como se ha empezado a circular con el propósito de sabotearlo incluso antes de darse a conocer. Tampoco que sus firmantes sean nacionalistas españoles. Únicamente se advierte en él contra los apaños y la tentación de tejemanejes del Psoe-Psc-Pp-Ciu que han metido a Cataluña y al resto de los españoles en este atolladero de los nacionalismos y las asimetrías desde hace 30 años de asimetrías, nacionalismos y privilegios fiscales, forales, culturales, políticos y civiles. Basta ya de asimetrías y federalismos asimétricos: libres e iguales. Si gana una vez más la asimetría, malo para la igualdad, base de la ciudadanía. Si gana la simetría, mejor para todos. La asimetría nos ha traído hasta aquí, la asimetría sólo creará más asimetría. Así lo ve uno, así de sencillo. Este manifiesto no hará más secesionistas, como también hemos oído ayer: la libertad no crea nacionalistas, los nacionalismos crecen precisamente donde no existe libertad de opinión ni posibilidad de circularla, es decir, en el reino del mito.

                                                     MANIFIESTO DE LOS LIBRESEIGUALES
España vive un momento crítico.
El secesionismo catalán pretende romper la convivencia entre los españoles y destruir su más valioso patrimonio: la condición de ciudadanos libres e iguales.
El nacionalismo antepone la identidad a la ciudadanía, los derechos míticos de un territorio a los derechos fundamentales de las personas, el egoísmo a la solidaridad. Desprecia el pluralismo social y político, y cuando trata de establecer fronteras interiores arrincona como extranjeros en su propio país a un abrumador número de ciudadanos.
El secesionismo catalán se hermana con el populismo antieuropeo y promueve la derrota de la democracia española.
Evitar esa derrota es responsabilidad de todos y la primera obligación de los partidos políticos.
Hasta ahora el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece. España es hoy una nación adormecida en cuyas élites prevalecen el tacticismo y la resignación. No existe un auténtico debate pœblico sobre el fondo gravemente reaccionario del nacionalismo ni sobre las consecuencias de su proyecto para la libertad, la igualdad y la seguridad de los ciudadanos. En cambio proliferan maniobras opacas para ofrecer nuevos privilegios al nacionalismo a costa de la soberanía de los españoles.
En estas circunstancias, los abajofirmantes, ciudadanos radicalmente comprometidos con los principios constitucionales de la libertad y la igualdad, entendemos que es imprescindible abrir un debate público que informe y comprometa al conjunto de los españoles. Nosotros asumimos la responsabilidad y pasamos a la acción.
Reclamamos al Estado que aplique toda la ley y advierta con claridad de las consecuencias de violarla. Ninguna infracción legal puede quedar impune y ninguna sentencia puede ser desacatada.
Pedimos a los partidos políticos que se identifican con los principios de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que demuestren su compromiso con hechos. El Partido Popular, el Partido Socialista, Unión Progreso y Democracia, Ciudadanos, y cuantas formaciones quieran preservar las bases de nuestra convivencia democrática, deben:
1. Reivindicar la Constitución como consigna de ciudadanía y convivencia, sin renunciar a las reformas cíclicas que permitan que España sea una nación cada vez más integradora y de mayor calidad democrática.
2. Rechazar cualquier negociación que con el pretexto de evitar el conflicto que plantea el secesionismo catalán limite la soberanía del conjunto de los ciudadanos y el ejercicio de sus derechos.
3. Alcanzar un pacto público, solemne y conciso que establezca un compromiso transversal de unidad de acción frente al secesionismo y garantice la decisión de someter al referendo común cualquier alteración de las bases constitucionales.
Finalmente, nos dirigimos a todos los ciudadanos españoles.
Les pedimos que trabajen organizadamente por la deslegitimación intelectual y política del nacionalismo y que se movilicen con nosotros en defensa de la comunidad de libres e iguales que es responsable de la época más justa y fértil
de la historia de España.


Algunos de los firmantes del manifiesto Libres e Iguales frente a las Cortes. 15 de Julio de 2014


15 de julio de 2014

Aforismos


SI inventas algo tan bueno como la campana, el eco te lo dan de premio.
* * *
Nietzcce homo.
* * *
LE sucede a la novela lo que a los actores y actrices, cuanto mejor finge, más real parece, y siendo más real, más verdadera, y cuanto más verdadera, más triste.
* * *
LA luz, qué duda cabe, tiene mucho prestigio, pero sólo sabe caminar en línea recta. No está preparada para esta vida, es más de la otra.


Foto: Rafael Trapiello. Las Viñas, julio de 2014. 

14 de julio de 2014

¿Saben aquel que diu?


NO es fácil destilar humor inteligente y limpio, que haga bien a todos y daño a ninguno. Circula por internet un vídeo en el que se ve a un hombre barbado explicar cómo todo lo que vale la pena en este mundo es o tiene un origen catalán. ¿La Magna Grecia? Catalana. ¿La primera democracia del mundo? En Cataluña, dos mil quinientos años antes de Cristo. Lo mismo que Américo Vespucio: Aymerich Des Puig. Y el Quijote, por supuesto: catalán. Teresa ¿de Ávila? Quiá, de Barselona, de Barselona. Durante un rato no sabe uno si está asistiendo a algo serio o a una charlotada. Como parodia hubiese estado bien, pero al saber que ese historiador de un sedicente Institut de Nova Historia habla en serio, está mejor aún. 

Hace unos años se trató aquí de aquella hilarantísima Antología del disparate que espigó cierto profesor entre los exámenes de sus alumnos, criaturas inocentes que habrán arrancado algunas de las más desopilantes carcajadas de la historia, nueva o vieja. Ni siquiera los causantes de ellas se podrían molestar, porque ¿quién a esa edad no ha cometido una pifia? Además a un niño, que está a tiempo de corregirse y aprender, se lo disculpamos todo. 

A propósito de Ocho apellidos vascos ha leído uno que el país necesitaría otras películas con los ocho apellidos catalanes, gallegos, castellanos y, acabadas las regiones, con otras más sobre los socialistas, populares, sindicalistas, nacionalistas, monárquicos, republicanos... De la sátiras, la mejor de todas es aquella de la que nos habla Cervantes: sin daños a terceros. Si hoy sabemos que escribir poesía después de Auschwitz ha sido no sólo posible sino muy necesario, ¿no seremos capaces de reírnos, como suele decirse, de nuestra propia sombra? “¿Saben aquel que diu?”...  Era el comienzo categórico con el que empezaba sus monólogos el gran cómico que se decía Eugenio. Quienes ya lo habían escuchado alguna vez sabían que lo de menos era el chiste, y sí aquel tono suyo serio y su semblante equino, inalterable, funeral. Como él, el hombre barbado empieza siempre asombrándonos. Es posible que algunos reaccionen furiosos por sus patrañas, pero otros confiamos en que los dioses (o la autoridad competente: no tendría nada de extraño que fuese un saboteador a sueldo de Madrit) nos lo conserven muchos años rastreando catalanidad en el universo y con ganas de compartir sus estelares hallazgos con nosotros.

13 de julio de 2014

De Escocia y de escotos

HACE unos meses se recogía aquí este artículo, publicado en El País. Los nacionalistas, se recordaba en él, han convencido a los pobres de que éstos son, antes que pobres, nacionalistas padanos, catalanes, vascos o escoceses. Si un día llegan a independizarse, los pobres padanos, catalanes, vascos o escoceses dejarán de ser padanos, catalanes, vascos o escoceses para volver a ser lo que siempre fueron: pobres a secas. "Seremos más ricos porque el petróleo del mar del Norte pasará a nuestras manos y podremos forjar una sociedad más justa y solidaria”, se lee en esta información, a propósito de Escocia, confirmando, una vez más, por si no estaba claro, que quienes se quieren independizar no quieren hacerlo en tanto que nación, aunque se sirvan de toda su panoplia sentimental como pantalla de representación, sino en tanto que ricos. Y el primer paso será separarse de sus vecinos pobres, y acto seguido de los pobres de su propia familia (nunca es a la inversa, no se conoce a pobres, a menos que sean idiotas, que de todo hay, que busquen ser más pobres por razones de mitología nacionalista), confirmando igualmente que lo propio de los ricos es la insolidaridad ("El problema no es que se quieran ir, sino que se quieran ir con algo más que lo puesto", acabo de leer en Arcadi Espada). Lo que resulta extraño es que este proceso de ricos de una nación contra los pobres de las otras, primero, y de los suyos propios después, esté bendecido por partidos políticos de izquierda que dicen defender a los pobres. A los nacionalistas puede cegarles la codicia, pero qué duda cabe que a los partidos de izquierda, "compañeros de viaje" y partidarios de la "asimetría", les ciega la fantasía, que es, como se sabe, una excreción de la ficción: sueñan con ser ricos, vivir como los ricos, pensar como ellos, comer lo que ellos comen, ser admitidos en sus clubes exclusivos, oler a lo que ellos huelen, esa pestilencia del dinero, la pestilencia del "non olet" a la que se refirió Sánchez Ferlosio recordando las palabras de Vespasiano a su hijo, remiso a servirse del dinero obtenido de los impuestos sobre las letrinas públicas. 
De lo que se deduce que la solidaridad y la libertad únicamente pueden ser simétricas e igualitarias.


Puerto de Cabras, Fuerte Ventura, 15 de junio de 2014


12 de julio de 2014

Lo alto y lo profundo

LUNA llena en el agua a media tarde. Bajan las golondrinas a beber, la mecen con ochos infinitos, su gran madeja. Las hojas de las adelfas tiemblan ligeras en las ondas. Invitación al sueño. Y cuando se van, todo vuelve a su quietud de estanque, lo alto a lo profundo.


11 de julio de 2014

La espera

MITAD búho chico entre las hojas, mitad gato sobre las tejas, atenta y silenciosa.
A diferencia del sol, que tanto se parece a un león viejo que ruge o bosteza con la misma indiferencia, la luna espera, qué, de pie toda la noche, como una de aquellas muchachas que los antiguos griegos figuraron en mármol con túnicas de pliegues rectos y la barbilla en alto.
Pero no es como una estatua, pues habla todas la lenguas, principalmente la de los solitarios, y a cada cual en la suya.


10 de julio de 2014

De la vida en el campo


LO maravilloso de la vida en el campo es que la mayor parte de los dramas y tragedias de la naturaleza (una rama a la que partió el viento, un fruto que cayó del ábol antes de madurar, la golondrina que aparece muerta en medio del camino –drama este que imaginamos grandísimo, según son las golondrinas para esconder su muerte–, la hormiga a la que vemos desorientada sobre la mesa sin encontrar el camino de vuelta) tienen lugar sin que dejen de cantar los pájaros ni de salir la luna ni de sonreír la aurora. Que a nadie, excepto al hombre, se le pase por la cabeza preguntar con apremio: “¿Qué hay de lo mío?”. 
Porque en la naturaleza todo es de todos, y todos, de nadie, y nadie a ciencia cierta sabe si es un fue, un será o un estoy siendo, y esto siempre en un grado de superior conciencia.

Hormigas vivas en el tarro del azúcar. Las Viñas, junio de 2014

9 de julio de 2014

Arqueología tipográfica (y 2)

CUANTO se dijo ayer del bronce para dorar la cubierta de la Antología de Diego, puede decirse de este, que sirvió para la cubierta de esta colección de cuentos de Kipling, entre los que figura "El Rey de Kafiristán", sobre el que John Huston hizo su memorable película El hombre que pudo reinar.
Fue Atenea una de las colecciones más bonitas que se hayan hecho nunca en España, a la que sucedió y heredó la editorial La Nave, sin superarla. 
Aparecieron en ella algunos de los mejores libros de la literatura de entonces de Gómez de la Serna, Miró, Alonso Quesada, Stevenson, Dovstoyevski, Kipling o Wilde. En octavo, encuadernados en tela y con muchos detalles que recordaban el modelo inglés en el que estaban inspirado (encarte con el retrato del autor, defendido por hoja de papel manila, dos tintas en la portada, amplios márgenes), son libros que han llegado hasta nosotros a menudo como si acabaran de dejar la imprenta y la encuadernación, confirmando lo concienzudamente que fueron hechos para resistir los embates del tiempo. Del oro de las estampaciones podría decirse que no lo usaron mejor los batihojas de Toledo.
La alegría de encontrar este negro bronce que sirvió para estampar su cubierta, teniendo uno en tantísimo a ese libro y la obra maestra de Huston (una de esas adaptaciones que hacen mejor al original, si algo así puede decirse), supongo que será de la misma naturaleza que la del minero que descubre un día en su batea, lavando arenas y cuando menos lo pensaba,  una gran y portentosa pepita arrancada al mismo sol. Reconocía uno ayer que el hallazgo es poca cosa, aunque todo es cuestión de perspectiva. Tres o cuatro siglos más y estaremos muy cerca de Gutenberg.

Rudyard Kipling, La litera fantástica. Atenea, MAdrid, 1921. Y bronce que sirvió para dorar su cubierta.


8 de julio de 2014

Arqueología tipográfica (1)

ESTÁ acreditada desde hace muchos años la importancia que tuvo Poesía española. Antología 1915-1931 o "Antología de Gerardo Diego", como se la conoce, en la poesía española y en la poesía en español, tanto en su primera edición (esta que se ve en la imagen), como en la segunda, de 1934.
Que ochenta años después haya aparecido en el Rastro el bronce que sirvió para dorar su cubierta es, desde luego, un hecho irrelevante. Pero acaso lata en ese pequeño y oscuro trozo de metal la misma luz que llega a nosotros en el corazón de un trozo oscuro e inerme de meteorito, luz de una estrella no por fugaz menos intensa.


7 de julio de 2014

Anatomía del agobio


CON los años uno se agobia más. Recuerdo ver de niño a  tíos, padres, abuelos agobiarse por cualquier cosa. Vivían aplastados por el pasado, no sabían cómo se librarían de él. Del presente les encogía todo: el fin del mundo (que se anunciaba cada tres o cuatro años, para regocijo de los confesionarios ante los que se formaban largas colas) o un catarro. Nadie había olvidado aún la gripe del 18 ni el 36. De hecho la página más leída en el periódico local que había en los bares era la de las esquelas: “De momento me he librado, ¡no soy ninguno de esos!”, parecía decir con alivio el rostro de los parroquianos.

Los estados de angustia se propician en parte o se agudizan cuando se insiste en ellos. De los memorables aforismos de JRJ, uno me gusta mucho, no porque venga de un hipocondríaco, que también, sino porque lo dirige a otro: “No os toquéis en el dolor”. Aunque las sigue habiendo, hoy hay menos gentes a las que les duela España.  Ahora son muchas más las que se pasan el día diciendo “me duele Cataluña” o “me duele Euskadi” y tocándose el dolor, pensando que lo mejor sería el serrucho, la amputación. ¿Por qué los fascismos recurren tanto a las metáforas quirúrgicas? Oímos que todo está corrompido, gangrenado, y que habrá que cortar, eufemismo para decir que alguien saldrá perdiendo. En la cirugía eso puede estar claro, pero el tejido social, ¿por dónde se corta y quién lo corta? Saberlo es decisivo.

En apenas semanas, a los problemas consuetudinarios, que diría Mairena y que todos llevamos en mente, se han añadido otros. Rey nuevo al que se quiere destronar en la calle, partidos que se descomponen, instituciones llenas de imputados que piden, ja, castigos ejemplares para los corruptos y una Europa que se está llenando de xenófobos que se confiesan europeístas y nacionalistas que niegan ser xenófobos... Lo decía el alcalde de aquel pueblo donde los vecinos acababan de pegarle fuego a unos gitanos: “En este pueblo no somos racistas”. ¿Qué sucederá en los próximos seis meses? ¿Explotará España, explotaremos? Esto parecen desear algunos. La incertidumbre, que suele ir de la mano de la retórica, no es desde luego lo más indicado contra el agobio. ¿Qué, entonces, aparte de la tila? Leer a los clásicos, Ortega, Azaña, Gaziel, Unamuno, Pla, no es un remedio, pero sí un consuelo: por ellos sabemos que la estupidez de repetir errores no es exclusiva ni de este tiempo ni de este país.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 6 de julio de 2014]

6 de julio de 2014

Romanillos

FUE uno de los encuentros más felices de los que guardemos recuerdo. La historia de Romanillos, uno de los grandes violeros de todos los tiempos, sólo se hallaría parecida en las Mil y una noches. Parte de ella la cuenta él mismo en el discurso que aquí puede oírse. Debemos aquella visita a los guitarristas Carles Trepat y a Ignacio Rodes, que ha promovido ahora la investidura de Romanillos como doctor honoris causa en la Universidad de Alicante.
Hace unos días me escribía el también guitarrista Gabriel García Santos, a quien debemos asimismo la amistad con los queridos Carles y Nacho: 
"Andrés,
el pasado 30 de junio le hicieron a Romanillos doctor honoris causa en Alicante.
Sale en Youtube. Vete al minuto 45 y verás a Carles tocar dos piezas. Después, una griega,  después le imponen los trastos a Romanillos, y después toca Nacho con David Russell (*). Por fin, dice su discurso el eximio violero. Bonito discurso, en castellano llano. Al final dice "vale", al estilo antiguo. Un abrazo, Gabriel".
Hacedlo como dice Gabriel, desde el minuto 45, y habréis hecho mucho por la armonía del mundo. 
Gracias Gabriel, alma pura; gracias Carles, cada día más caballero de la mano en el pecho; gracias ¡Antígona!; gracias David; gracias Nacho, delicado siempre. Y, por último, gracias maestro de violeros, José Romanillos. 
Hasta su nombre parece haber salido de un relato de Cervantes.

(*) Y para los amantes de los detalles exactos, aquí lo que cada cual interpretó y el nombre del instrumento (todos de Romanillos y todos con su nombre propio, pues pone el guitarrero nombre a todas y cada una de sus guitarras, como ha de hacerse con las criaturas vivas de cierta consideración). Carles Trepat interpetó con La Amistad (fabricada en 2005) "Sonata de Elami", de Miguel García (Padre Basilio), y "El testament d'Amèlia", de Miguel Llobet. Antigoni Goni, tocando la guitarra llamada La Boda (de 1989), "Vidalita" y la mazurca "Sarita", de Agustín Barrios. Ignacio Rodes, con La Tierno Galván (de 1986) y David Russell con La Por qué (de 1998), la "Polonesa concertante", op. 137, de Mauro Giuliani, "Berceuse", de Gabriel Fauré y "Castilla" (Seguidillas), de Isaac Albéniz.


Guitarra La Por qué de José Romanillos (1998), en cuya etiqueta se lee de puño y letra del violero "Para Ignacio Rodes".

5 de julio de 2014

Le Sidaner / Un poema de JMBonet

CIERRA esta breve "Suite Le Sidaner" un poema de Juan Manuel Bonet escrito a partir del cuadro de Le Sidaner del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Es el centro del cuadro y del poema la ventana encendida, como lo es también el de la pintura de Le Sidaner que dio origen a estas entregas, La choza en las linces de Étaples
El tema de la casa encendida fue recurrente en el pintor, acaso, como se decía aquí ayer, porque la felicidad de la luz viene a subrayar la oscuridad en la que se halla el transeúnte, la tristeza de vagar en medio de la noche de luz en luz, sin una que le diga "Entra", exiliado de todas.
* * *
MUSEO DE BELLAS ARTES, BILBAO

De nuevo en el Museo, ante el canal
de Brujas, su agua oscura del otoño,
sus oros, los árboles en su espejo.
Hoy descubro la luz de un interior,
auténtico centro del cuadro, de este
cuadro llano, tan aguas lentas, tan
yo, transeúnte, sin demasiado centro,
de esta ciudad,
y de esa, y de esa, y de esa.

Le Sidaner, Canal de Brujas, 1899. Museo de Bellas Artes de Bilbao. Y para los curios*s, este artículo de ¡Margarita Nelken! que ayer nos facilitó un lector de este almanaque.



4 de julio de 2014

Le Sidaner (2)

"Querido Andrés, muy bonitos el Le Sidaner y la foto por JMCP, y me alegra esa presencia en H., pero estaría bien que contaras algo más sobre él, pasas un poco de largo, cuando es muy para decir más cosas. Te mandé no hace mucho una imagen suya un poco regoyesca que te gustó, pero no te acordarás, te la vuelvo a enviar. Junto a algunos cuadros que tengo en mis archivos. Los de Brujas –el oscuro es glorioso– los he puesto en más de una conferencia, junto a los de Knopff, Degouve de Nuncques y Lévy Dhurmer.  Tengo un poema sobre su cuadro del Museo de Bilbao, que te adjunto también; curioso que también el tema del poema, no me acordaba, sea, como en la foto de JMCP, un interior iluminado".
           (De un correo de JMBonet)
Recuerdo muy bien las figuras regoyescas, a las que se refiere JM. Ayer, buscando el original del cuadro que fotografió Castro Prieto (sin éxito para darlo con cierta calidad), me tropecé con algunas de las que me adjuntaba JM, que él proyecta en sus conferencias sobre los simbolistas franceses y belgas. Aquí las doy. Y este enlace de la wpedia, que nos deja en el umbral de la pobreza, quiero decir del desconocimiento, pues nada hay en él que nos hable de la persona que vamos buscando detrás de toda obra de arte. Y que detrás de estos cuadros hubo un ser humano sensible a la belleza del mundo y que acaso por ello amó la soledad, no ofrece dudas. ¿No habla siempre de soledad una ventana encendida en medio de la noche, la soledad de quien está fuera, del transeúnte, del viajero, del nómada que piensa "cuán distinta y feliz sería mi vida si me encontrase del otro lado de la luz"?

Le Sidaner. 1. Clair de lune à Gerberoy, 1904. Tate Gallery. 2. Beguinas, Brujas. 3. Canal de  nuir a Nemours.

3 de julio de 2014

Le Sidaner / Van Gogh

UNA de las cosas que más conmueve en la correspondencia de Vincent Van Gogh es asistir a la ilimitada capacidad de este para admirar la obra de un sinfín de artistas, que él pudo conocer en muchos casos únicamente por grabados y reproducciones deficientes en las revistas ilustradas y artísticas a las que era aficionadísimo, quitándose literalmente el pan de la boca para poder hacerse con ellas. 
En la mayor parte de esos artistas, a los que muchas veces versionó o copió, buscaba el sentimiento del paisaje, de un rostro, de una figura, de un ambiente, más que la perfección formal y académica y el virtuosismo que no obstante valoraba en otros. Algunos de estos artistas, Millet, Daubigny, eran célebres cuando Van Gogh empezó a pintar (y no hemos de olvidar que Van Gogh empieza a pintar a la edad de 27 años y muere apenas diez años después), pero la mayoría no lo eran en absoluto. Eran jóvenes como él, que se abrían camino, y con los que Van Gogh era sinceramente generoso admirándolos. Siempre veía en ellos "algo" que lo conmovía, aunque a menudo reconociera que ni eran grandes artistas ni grandes obras. Pero ese "algo" era para él "todo". Uno de estos fue Henri Le Sidaner, uno de esos pintores que la posteridad destierra a ese vasto continente que llama "lo menor", tan lleno de rincones, jardines y fortalezas maravillosos. . No es probable que Van Gogh llegase a ver ninguna de sus obras, sí que Le Sidaner conociese las de Van Gogh. No se parecen en absoluto, aunque en muchas de ellas podamos encontrar un espíritu común.
Y eso es precisamente lo que parece haber descubierto en La choza en los lindes de Étaples, obra de Le Sidaner, el fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto: lo que en él había de vangoghiano, añadiendo a ella cierto misterio que no había en el original (Castro Prieto ha "encendido" la luz de la choza, muy apagada en el original pictórico), ese "algo" especial que es ya "todo" y de todos.



2 de julio de 2014

Realidad vs. Obra

CUANDO JRJ aseguraba que hubiera dado la mitad de su obra si con ello hubiese hecho desaparecer la otra mitad o, ya al final de su vida, que la verdadera aspiración del poeta no era tanto el poema como haberse hecho poesía, estaba recordando estas palabras de Nietzsche en Ecce homo
"El gran poeta se nutre únicamente de su realidad –hasta tal punto que luego no soporta ya su obra".

Foto: Rafael Trapiello. Las Viñas, 30 de junio de 2014

1 de julio de 2014

El tiempo perdido


QUIEN busca el tiempo perdido lleva siempre las de ganar.
* * *
LOS libros deberían venir todos con su pétalo dentro, incluso los de matemáticas; estos con más razón.

Fuerte Ventura, 19 de junio de 2014