7 octobre 2014

Ser o no ser (1)


DESAPARICIÓN de Franco, caída del muro de Berlín, desenmascaramiento de Jordi Pujol, acontecimientos que deberían haberse producido antes y en technicolor, pero la justicia poética es sobria por naturaleza y gusta del blanco y negro. 


Bacoreta en la mano de RTrapiello: "Ser o no ser; de eso se trata". 3 de octubre de 2014



6 octobre 2014

El derecho al olvido (1)

CONTRA lo que da a entender el título de este artículo doble, no tratará de la memoria histórica. Ni siquiera del discurso que leyó el pasado 11 de septiembre en Madrid la historiadora y diputada Álvarez de Toledo. Debería distribuirse en la entrada de los colegios españoles, incluidos  por supuesto los catalanes, y no tanto a los chicos   y chicas, como a sus profesores. Búsquenlo en la red. Empezaba con palabras que debieran hacernos pensar (“A esta hora, en las calles de Barcelona, miles de personas están conmemorando una guerra civil”). En él se alude al tratado de paz que firmaron en Viena en 1725 Felipe V y Carlos VI, ya saben, los reyes que prendieron entre españoles, incluidos por supuesto los catalanes, una guerra civil que acabó en Barcelona en 1714. En aquel tratado ambas facciones se comprometían a  que «habrá por una y otra parte perpetuo olvido (...) como si absolutamente no hubiese intervenido tal guerra». Nietzsche lo formuló maravillosamente: “Es posible vivir casi sin recuerdos, incluso vivir feliz, pero no vivir sin olvidar; un exceso de historia daña la vida”. De ahí que desconfíe uno siempre de aquellos que están a vueltas todo el santo día con la historia, Hitler y su milenarismo, Stalin y sus boyardos, Franco y sus tercios de Flandes o, por venir a los de ahora, perpetuamente agraviados... Vamos a dejarlo aquí, porque no iba a ir este artículo por tales derroteros.

Estaba pensando uno desde el principio en algo que no rebasa su propia y limitada experiencia personal. La vida, no siempre misericorde, le lleva a uno a veces de aquí para allá como conferenciante, presentador, apologeta, charlista o camillero. De todos estos oficios acaso el más triste es este último. Frente a un público en general generoso y entregado, un pequeño grupo de personas interviene en una mesa redonda que acaba teniendo más de camilla que de mesa, a tenor de la desenvoltura con la que todos acaban o acabamos hablando en ella. Cuántas palabras ha ido sembrando uno a los cuatro vientos a lo largo de su vida. Es desolador. Y con qué frecuencia fueron afectadas, solemnes o ligeras, malvadas o aduladoras, estúpidas, vanidosas, confusas... Hablar en público nos hace distintos a casi todos. Sale luego uno de esos actos en los que ha intervenido, diciéndose amargamente, acabado a manos de su propia incontinencia verbal: “¿y a mí quién me mandó venir aquí? Cuánto mejor callado”.    
[Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 5 de octubre de 2014]

5 octobre 2014

Todo desconocido

QUEDÓ contada en otra parte la emoción que sintió uno cierto día al descubrir en los archivos de la Fundación Pablo Iglesias la lista de pasajeros del Sinaia y en ella aquella única y misteriosa línea, en medio de casi mil pormenorizadas biografías: "Ramón Gaya Pomés: todo desconocido".
Acaba de aparecer esta ficha, documento relacionado con aquel tiempo, hecho horas después del desembarco en Veracruz, el 13 de junio de 1939 . Y cuánta emoción ver la foto del amigo en ella y recordar las penosas circunstancias personales en las que viajó en aquel barco. Y saber que del pasado vienen estos papeles como pecios a la playa de nuestras vidas para recordarnos que todo en ella es atención y espera.
Y aunque todo lo que rodea a este trozo de papel fue sufrimiento en estado puro para nuestro amigo, su aparición nos alegra en lo más íntimo, pues supimos que después de aquel 1939 aún le esperaban muchos días felices, algunos de los cuales quiso la vida que los compartiéramos con él.

Ficha del Servicio de Migración mejicano extendida a Ramón Gaya a su llegada a Veracruz el 13 de junio de 1939 junto a otros exiliados españoles a bordo del Sinaia, encontrada por el historiador del arte Javier González de Durana.



4 octobre 2014

Cuento chino

OÍMOS, o leemos, la expresión "como dice un proverbio árabe", o "según una leyenda antigua china", y de inmediato nos asalta la sospecha de que son apócrifos. Acto seguido pensamos en la persona que, a lo largo de los siglos, ha estado fabricando en serie leyendas chinas y proverbios árabes, tal y como pulía Spinoza lentes en su mechinal, para circularlos por el mundo, pero no como los monederos falsos, sino como un prestímano que se llamara Marco Polo. 

Peonza de GTrapiello

3 octobre 2014

Una dedicatoria

ANTESDEAYER, enlazados en Córdoba por Elena Medel, hablamos Eloy Sánchez Rosillo y yo de lo que hablan dos amigos para quienes la poesía es tanto: de la vida. La crónica del asunto viene aquí. Estuvo todo en su punto, y más. Al término de aquel acto se acercó un desconocido con un ejemplar de Junto al agua, que acababa de comprar en internet y a un precio que no pagaba la preciosa encuadernación (media holandesa) que los amigos a los que les dedicó uno el libro mandaron hacer para él apenas se publicó, 1980. Me conmovió ver escrito en la página de respeto los nombres, José [Muguruza] y Herminia [Allanegui]. Cuántas horas no compartiríamos en su librería Mirto, la más hermosa librería de viejo que haya habido nunca en Madrid. Al de ellos dos añadió uno antesdeayer, como hacían los emperadores chinos, el de Francisco Sánchez Vellón, que había recorrido ochenta kilómetros para mostrar ese ejemplar, agradecido a él y a la vida por dejarnos algunas veces atisbar los secretos vasos comunicantes que nos mantienen unidos con los amigos muertos.

Palmera del patio de la capilla mudéjar de San Bartolomé, en la Facultad de Filosofía y Letras

2 octobre 2014

Baroja por Baroja (y 2)

Y si la de ayer era una de las aguafuertes más circuladas de Baroja, esta acaso sea una de las que menos: no existe sino este solo ejemplar, y se ha reproducido únicamente en dos o tres ocasiones (que recuerde, en el catálogo de la exposición de los grabados de Baroja, que se celebró en  la Academia de San Fernando hace ya muchos años, y en el libro Los nietos del Cid). Y pocos también los grabados dedicados por su autor. Este lo está a su amigo el librero de viejo Antonio Berdegué, vendedor de estampas, que tuvo su librería en la calle Cedaceros.
En el grabado que traíamos aquí ayer PBaroja aparece como un personaje de sí mismo; este es un retrato en toda regla del joven Pío y con un gran ambiente modernista, pese a lo estrecho del formato (no mayor que el de un billete de dólar). Y si en el de ayer PBaroja podía pasar por un Nietzsche algo encogido que paseaba el barrio de las Injurias, a este, por la nobleza y serenidad de su semblante, no dudamos considerarlo su mejor amigo en España en aquellos años.



1 octobre 2014

Baroja por Baroja

DE los casi ciento cincuenta aguafuertes conocidos que hizo Ricardo Baroja acaso este sea el más célebre (y por ello el más buscado): su hermano Pío caminando por uno de aquellos desmontes madrileños a los que iba a buscar escenarios para sus novelas anarquistas. Procede de la reciente venta en almoneda de los bienes del Hotel del Paular, perteneciente a la cadena Sheraton, a quien Franco dio un beneficio de explotación por cincuenta años. Quédese para otro momento la historia de esa subasta y la consideración de aquellos tiempos en los que en las habitaciones de los huéspedes de los hoteles de lujo estaban las sombrías estampas originales de Ricardo Baroja. Bástenos hoy mirar en el semblante de ese don Pío el de Nietzsche, a quien tanto citaba y a quien tanto quería parecerse el novelista vasco por aquellos años. Claro que en una cosa podemos distinguir al uno de otro, su andar. Si el de don Pío sólo podía ser ese andar cabizbajo y perdido, subido el cuello del abrigo, doblado el espinazo y todo él encogido, el de Nietzsche, aun con frío, sólo podía ser derecho, con la barbilla en alto y a cuerpo gentil.