7 décembre 2014

Y todo bueno

UNO de los primeros días de la guerra civil se llegaron unos anarquistas a la Biblioteca Nacional. Aunque llevaban consigo unas latas de gasolina, su propósito en aquella ocasión no era tanto el de pegarle fuego a la cultura burguesa, como tomar posesión de ella. Al entrar en su sala principal y ver la venerable serenidad de aquellos miles de libros perfectamente dispuestos en sus anaqueles, se apoderó del que mandaba a los milicianos, un viejo zapatero, el espíritu de la sabiduría, y exclamó admirado: "¡Cuánto se ha escrito, y todo bueno". Lo dijo con verdadero convencimiento y conmovido, y acto seguido ordenó suprimir la sala de "libros raros, curiosos y olvidados": "Ahora somos todos iguales", dijo compadecido.
Se da uno un paseo por los museos y galerías de arte y no puede por menos que recordar a aquel gran hombre (qué habrá sido de él, y qué será de nosotros): cuánto se ha pintado, y todo bueno.







6 décembre 2014

Luna llena

ASÍ como el sol parece dirigirse a todas las criaturas por igual, manteniéndonos vivos y activos a su lado, se diría que la luna se dirige a cada uno en particular, estableciendo con cada uno de nosotros una relación personal, íntima, secreta. Y, sí, es verdad, el sol es de todos, pero la luna no es de nadie, salvo en sueños.

Extremadura, 5 de diciembre de 2014

5 décembre 2014

Amparo

BUSCANDO ayer la ilustración que acompañaba la entrada correspondiente (el Sancho alambrado), se tropezó uno con esta tarjeta de visita. 
Las búsquedas en la propia casa tienen algo también del Rastro, se diría que acaban pareciéndose mucho a él, con sus sorpresas, modestas pero no menos sorprendentes, y a su modo encantadoras, encantatorias.
Qué duda cabe que este trozo de papel, con su luto, le llamó a uno la atención hace muchos años, cuando lo encontré en el Rastro. Ya lo había olvidado, hasta ayer. Venía con su pequeña novela galdosiana. Galdosiano es en esa tarjeta todo, el nombre, el oficio, la calle modesta donde tenía su taller ese hombre y el piso, ese piso tercero, al que subiría una clientela no precisamente distinguida. Y, claro, el luto. ¿Cómo no recordar a aquel infeliz José Ido del Sagrario, lutero, que aparece en Fortuna y Jacinta?
De modo que, sí, ha venido el sastre Andrés Marzo al encuentro de este otro Andrés, y se han despedido los dos con un fuerte apretón de manos y las consabidas condolencias, porque no hay nadie que no sea merecedor de alguna.


4 décembre 2014

La verdadera historia de


DISCULPAD que siga uno dándole vueltas. Será un minuto. Ayer se presentó la novela en Madrid (gracias, Silvia Sesé; gracias, Juan Marqués; gracias, amigxs). Y, como ocurre siempre, luego, rumiando las cosas que se dijeron, echa en falta uno las que acaso debiera haber dicho y las que se le quedaron en el almario medio dichas. Como esta: a lo que uno ha aspirado en El final de Sancho Panza y otras suertes no es tanto a escribir una novela, sino “la verdadera historia” del final de Sancho Panza, tal y como solían titularse no pocas novelas del siglo XVII y se titulan muchos de los encabezamientos de los capítulos del propio Quijote. Por creer que la historia de sus vidas y muertes está por encima de la ficción o la realidad, en el territorio de la fatalidad en el que ocurre todo. Quiero decir que del mismo modo que no podríamos pensar en don Quijote en términos diferentes de aquellos en los que le puso Cervantes, aspira uno a que los lectores de esta “resonancia” cervantina piensen en el futuro en Sancho Panza y los demás personajes tal y como aparecen aquí, tras la muerte de don Quijote, y no de otro modo: yéndose a las Indias y viviendo cuanto les sucedió. Porque no aspira uno a ser el novelista que les dio la vida, sino el biógrafo que dio cuenta de ella. 
* * *
Aviso: pensando en que algún día se publicarán juntas las dos novelas, y para evitar pequeños anacronismos y desajustes de la segunda con relación a la primera, acaba de reeditarse en bolsillo Al morir don Quijote (Austral) en una edición con abundantes correcciones, enmiendas y añadidos, lo que hace aconsejable su lectura en esta y no en ninguna anterior.

Actividades manuales. Figuras de Alambre, Editorial Miguel A. Salvatella. s.a. Y lo gracioso de esta ilustración, sacada de una de esas cosas que va encontrando uno en el Rastro sin saber si alguna vez las utilizará (esta yo creo que la encontré hará cosa de quince o veinte años) no es que figure en ella Sancho Panza, sino la pita de arriba, que parece estar prefigurando las Indias, y que es planta oriunda de ellas.

3 décembre 2014

Un punto

CUANDO pasen los años y los historiadores busquen precisar el paso de una era a otra (1492, 1789), probablemente no elegirán la fecha de 1969, primera conexión de internet, o 2001, atentado de las Torres Gemelas, sino la de 2014, cuando el Abc publicó esta cubierta, para edificación de sus lectoras (y lectores) y admiración de quienes, como Rafael Sánchez Ferlosio, primero en sintetizar la abeceína, pensamos que esta tiene su punto, administrado de forma homeopática como aquí.
Y bien mirado, los varones de la escena, no sé yo.





2 décembre 2014

Making off

MALOS tiempos estos en los que empieza a ser más importante el making of de una película que la propia película.
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LO más bonito de las mariposas es la poca importancia que le dan ellas a su volar.
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DARÍA igual que caminara sobre las aguas o resucitara a los muertos o sanase a los tullidos. En su caso la noticia la meterían en la sección de sucesos (¡o en la de pasatiempos!), página par, a una columna, en suelto. Porque los famosos hechos, como los perfumes, huelen de forma distinta según quien los lleva o protagoniza. Otro vende crecepelo, y es asunto de todas las portadas y materia del Consejo de ministros.

El Rastro, 21 de septiembre de 2014

1 décembre 2014

Platero y tú

SI apreciamos tanto la memoria, si la encontramos perfecta en su género, como extraordinaria facultad de la mente o, según la vieja escolástica, “potencia del alma”, es precisamente por su imperfección. Hace años le preguntaron a uno en una entrevista qué hacía después de escribir durante ocho o diez horas diarias. Respondí que como estaba tan cansado al llegar la noche, me tragaba cualquier película de la tele, la que echaran ese día. Me da lo mismo. Cree uno ser el que más películas malas ha visto en España, pero gracias a que la memoria colabora con la justicia poética, las olvido cinco minutos después, así que casi todas las películas malas que ha visto uno las ha visto dos y tres veces, sin acordarme de nada sino hasta que ya están llegando al final y es demasiado tarde para cualquier otra cosa que no sea maldecir mi suerte.

Pero, por fortuna, esto que sucede con las películas malas, suele ocurrir también con las buenas, y quien dice películas, habla de novelas, ciudades, personas. Y entonces, sin memoria, qué maravillosa sensación la de volver a disfrutar de algo como la primera vez, instalados en una perpetua revelación inagotable. Una de las razones más tontas que encuentra mucha gente para no tener que leer por gusto, ya de adultos, el Quijote o Platero y yo, los dos libros más editados de la lengua castellana, es recordar o creer que recuerdan haberlos leído por obligación cuando eran jóvenes o chicos. Las dos cosas suelen ser mentira: que lo leyeran de pequeños, más allá de algún capítulo suelto, y que recuerdan algo de aquellas lecturas.

El mes que viene hará cien años que se publicó por primera vez Platero y yo. Otra de las razones que suelen decirse los adultos para no tener que leer ese prodigio de gracia, sencillez y finura, es creer que es un libro para niños. El primero que sabía que no se había escrito para ellos fue JRJ. Los libros que se escriben “para” alguien acaban no siendo de nadie, y olvidándose.  Don Francisco Giner, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, vio en Platero, y con razón, el libro ideal para inculcar en los niños y muchachos ese amor y respeto hacia todos los seres vivos, animales, plantas y personas que muchos, en su edad adulta, habrán olvidado o combatirán con arrogancia y desprecio. Así que cuando hace un rato ha terminado uno su relectura quinquenal de Platero, da gracias a la vida, y cuánto, por su mala memoria.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 30 de noviembre de 2014]