2 de octubre de 2016

Justicia vs. olvido

SI alguien no tiene una opinión formada del proceso de paz en Colombia, puede preguntarse: Y Héctor Abad ¿qué piensa? Porque lo que él piense de esos asuntos podrá uno secundarlo, sin temor a equivocarse. A su padre, un médico de Medellín, lo asesinaron  los paramilitares. Héctor Abad escribió un libro memorable sobre ese hecho, El olvido que seremos, que planteó una vez más el nudo gordiano de la cuestión: sin memoria no hay justicia, pero la paz sólo la logra el olvido. Héctor Abad acaba de publicar un gran artículo, “Ya no me siento víctima”. Búsquenlo. En estos tiempos los duros de cine tienen más predicamento estético que los buenos, pero qué quieren, para vivir prefiere uno estar más cerca de Spencer Tracy o James Stewart que de Tony Soprano o Clint Eastwood. Aparte de buen escritor, se ve que Héctor Abad es una bellísima persona, ese hombre, “en el buen sentido de la palabra, bueno”, que decía Machado, o sea, un gran señor. Héctor Abad dirá sí en el referendo que se celebrará en Colombia sobre los acuerdos de La Habana, que tratan de poner fin a medio siglo de terror.

El daño causado por las guerrillas de las Farc durante cincuenta años ha sido inmenso. A Álvaro Uribe también le asesinaron al padre. En su caso, las Farc. Cuando Uribe fue presidente de Colombia, el Estado amnistió a 28000 paramilitares, pero ahora no está dispuesto a que se licencie a 16000 guerrilleros sin duras represalias, y dirá no en el referendo. Quiere que los asesinos de su padre penen en la cárcel. Abad, por el contrario, quiere que los asesinos del suyo y los del padre de Uribe, cuenten la verdad. No hay mayor condena que la verdad. Lo ha dicho en una entrevista: “Saber la verdad será sanador para un país que sufre de rabia, de resentimiento, de tanto odio hacia el pasado. En la verdad nos podremos poner de acuerdo, no queremos que se nos arrodillen, ni que los metan a la cárcel, queremos saber cómo fue, por qué, para qué. Reconstruir la verdad y contarla sana, no llenar las cárceles de gente”. Quizá piense así porque Abad es escritor y sabe que las palabras salvan. Aunque no es ingenuo: “La paz no se hace para que haya una justicia plena y completa”, dice también. “La paz se hace para olvidar el dolor pasado, para disminuir el dolor presente y para prevenir el dolor futuro”. 

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 2 de octubre de 2016]

25 comentarios:

  1. Perdonar agiganta y practicar el rencor no es precisamente la actitud coherente pretendida con orgullo por algunos. Olvido, memoria, justicia, paz. Conceptos que manejamos con la frivolidad de quien maneja a su antojo un guiñol. Conceptos que confunden si se ignora que el paso del tiempo es una adecuada pátina para tapar las placas de las calles madrileñas.

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  2. "Si el presente juzga al pasado, perderá el futuro", dijo Mandela.

    Otro experto en perdón fue el socialista Ramón Rubial, quien pasó la mayor parte de su vida adulta en la cárcel durante el franquismo sin (que yo sepa) haber perpetrado ningún acto de agresión física contra otro ser humano; y tras su liberación no mostró ningún afán de odio, desquite o venganza.

    En el caso de las FARC, el problema es que en ese grupo armado todo fue turbio y abyecto.

    Se supone que luchaban por la igualdad -o sea, contra la injusticia social-, pero entre tanto se dedicaban a traficar con droga y a violar múltiplemente a sus prisioneras.

    ¡Qué distinto del lema de los maquis: "Siempre guerrilleros, nunca bandoleros"!

    Lo claro es que por medios zafios y ruines nunca podrá lograrse ningún fin noble. Esto también es aplicable a la banda Eta que sufrimos en España.

    Perdonar no es un acto voluntario. Alguien puede renunciar a la venganza, pero perdonar es una actitud del corazón no gobernada por la voluntad.

    Sólo a través de la comprensión puede alguien acercarse al perdón. Ahora bien, cuando se han cometido tantos actos viles y perversos, como hicieron las FARC, esa comprensión -ese perdón- se vuelve extremadamente difícil.

    Sandra Suárez

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    1. Les suena bien "experto en perdón"?

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    2. A mí me suena mejor que "experto en rencores".

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  3. Es lo mejor para Colombia, víctimas como Ingrid Betancourt o Clara Rojas están dispuestas a perdonar, lo que no puede ser es mandar al matadero a jóvenes soldados de remplazo contra un enemigo invisible, al que no te puedes enfrentar ya que no tiene un frente bélico definido ni estático.
    Luego hay muchos desplazados que tienen derecho a recobrar las tierras que se ocuparon durante el conflicto.
    Aquí será clave la deriva de la cocaína ya que las FARC controla las plantaciones, los narcos y las FARC parece actuaron en común con secuestros y atentados a oligarcas ( " noticia de un secuestro " de Gabo, sobre el caso Diana Turbay ).
    He leído con gran sorpresa que Simón Trinidad, el hombre de hierro, ha sido liberado de una cárcel de Colorado donde cumplía 60 años de condena. Dicen que estaba en la fiesta de las FARC en el Pacifico, celebrando el armisticio con otros liberados de cárceles colombianas. Al no haber genocidio el perdón será generalizado, estaban en guerra y cumplían ordenes, no hay más cera.
    Estamos ante la posibilidad de que algo salga bien en décadas, sería un pelotazo que esto llegará a buen puerto.

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    1. Don Silvio... sería mucho pedirle que cuidara un poco la redacción?

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    2. Es mucho pedir, hubo muchos redactores geniales y yo no pretendo ponerme a su altura, sería una pantomima, prefiero usar mi estilo libre de compromisos, buscando siempre un lenguaje que permita advertir del futuro..
      Dijo Groucho: En Azar , mi residencia de verano junto al rio Hudson, decidí convertirme en maestro. Me hubiera podido convertir en un maestro de ceremonias, pero jamás he soportado las ceremonias.

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    3. Pero para acudir a un buen restaurante como este todos procuramos cuidar nuestro atuendo y hasta usamos desodorante...
      Los puntos y las comas son imprescindibles para hacer una buena digestión.

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  4. Hablando se entiende la gente... y ayuda a deshacer el odio y el rencor, esos ídolos tan sutiles.

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  5. Si en España se hubiera planteado un acuerdo de paz con ETA como el que se plantea en Colombia con las FARC, lo habríamos rechazado. Creo que Uribe y Pastrana tienen toda la razón: http://www.libertaddigital.com/internacional/latinoamerica/2016-09-29/uribe-los-que-en-europa-condenan-el-terrorismo-piden-impunidad-para-el-terrorismo-en-colombiano-1276583485/

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    1. en efecto. por infinitas razones. para empezar: eta atentaba en un país democrático con plenas garantías procesales, políticas, jurídicas, etc., y sin las gravísimas desigualdades sociales de colombia. en colombia ni uribe pudo acabar con las farc acaso porque después de medio siglo han comprendido que nadie va a derrotar a las farc militarmente. acabar policialmente con eta se ha visto que no sólo era posible, sino obligado, etc.

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    2. Colombia también es un país democrático y eso de que nadie va a derrotar militarmente a las FARC es una hipótesis discutible (la política de Uribe iba en la línea correcta). Como dice Jaime Bayly en un reciente artículo: "Yo hubiera querido que las Farc, ya bastante diezmadas por el gobierno de Álvaro Uribe, fuesen derrotadas militarmente, y que sus cabecillas, paniaguados, lugartenientes y apandillados fuesen apresados, juzgados y encarcelados, y que los jóvenes colombianos aprendieran la lección: si empuñas las armas y desafías al Estado de Derecho, la democracia sabrá defenderse, te someterá al imperio de la ley, y serás castigado sin compasión por todas las muertes que provocaste y los crímenes que perpetraste. Es decir: el crimen político no paga, la democracia sabe defenderse y, si te atreves a desafiarla, acabas muerto o en la cárcel. Punto. Nada más. Cero tolerancia con el terrorismo. Sea el de Al Qaeda, del Estado Islámico, de ETA, o de las Farc."

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  6. José María Bergés4 de octubre de 2016, 0:37

    No se puede decretar el olvido, ni prescribirlo, toda vez que no es una facultad sobre la que se pueda disponer a voluntad. Tampoco el recuerdo es voluntario. Esto se hace patente cuando se vive junto a una persona sobre cuyo recuerdo avanza el olvido de forma despiada.
    Se puede imponer el silencio, pero no el olvido. Por otra parte, quien espera la verdad no puede hacerlo renunciando al recuerdo. Nada tiene que ver la verdad con la revancha. Sólo quien tiene miedo a la primera, o quien pretende valerse de ella para satisfacer la segunda, puede tener interés en confundirlas.

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    1. Santo cielo, Berges, se reserva usted siempre el último puesto para subir al púlpito y nos regala unas homilías que no nos merecemos. Que Dios se lo pague.

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    2. La verdad está pero no es. Lástima.

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    3. José María Bergés4 de octubre de 2016, 14:16

      ¿Y yo que no le veo el aire sacerdotal (tan socorrido por otra parte en el manual de primeros auxilios del maledicente) por ningún lado? En fin, gracias por su atención y que tenga usted un buen día, milord.

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    4. Es que lo veo a usted reflejado en el artículo de Azua en El País...

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    5. Por cierto, el artículo al que aludo se titula Prelados y expone una interesante hipótesis que a mi modo de ver resulta muy convincente. Lástima que Azúa embarranque al final elogiando a Ciudadanos, gran sorpresa para quienes nos consideramos sus habituales lectores y no comprendemos que don Félix se decante por los aterciopelados comodines de la baraja (ora aquí, ora allá). Estoy casi seguro de haberle escuchado algún chascarrillo ocurrente sobre los empalagosos efluvios de la coca-cola. Pero en fin

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    6. Si con el seudónimo se pretende recordar a la joya del pop compuesta en el 76 por el gran orfebre Al Stewart, me parece un gran acierto la idea, aunque la gesta de Lord Grenville en las Azores fuera amplificada hasta el heroismo, como corresponde al mejor estilo británico.
      Seguramente el tema lo valoraron también en su momento don Andrés y don Azúa.

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    7. José María Bergés5 de octubre de 2016, 1:18

      Pues sí que nos hemos ido lejos. Rajoy, Iglesias, Sánchez (¿aquí también?). Con lo fácil que hubiese sido demostrar que estaba equivocado. Y pensar que Félix de Azúa estaba pensando en mí al escribir su artículo. De verdad que no lo veo.

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    8. Iglesia, mucha Iglesia. He tenido que recurrir al humor fácil ante la imposibilidad de demostrar que estaba usted equivocado. Y no se enfade, solo pretendía hacer ver que a veces es mejor el relaxing cup que la gravedad trascendente. Un abrazo desde Escocía.

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    9. José María Bergés5 de octubre de 2016, 14:00

      La próxima vez le prometo que pongo unos cuantos emoticonos, para aligerar.
      Cuídese por esas tierras.

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    10. Cebollinos de Pamplona, pelar y pelar, con alcachofas feten

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  7. "No hay mayor condena que la verdad".

    Por eso se armó lo de "Dios es Cristo".

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  8. ¿Donde habite el olvido? Ya lo somos y por eso no hay justicia en el mundo.

    "El que de verdad supiera qué es lo que une a los hombres unos con otros estaría en situación de salvarlos de la muerte." (ELÍAS CANETTI)

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