15 de enero de 2017

Ni sustos ni baratos

AUNQUE Abc tituló la notica de forma llamativa, esta pasó sin pena ni gloria: “Precio récord de la obra Mierda de artista: 275.000 euros en una subasta de Milán”. A Piero Manzone, su autor, un artista conceptual (gran oxímoron), se le ocurrió lo propio en noventa latitas de conserva, ponerles una etiqueta (Mierda de artista. Conservada al natural en mayo de 1961) y sacarlas al mercado valorando su peso (30 gramos) al precio que tenía el oro en ese momento. 

Dejando de lado algunas consideraciones (¿qué significa ese “al natural"? ¿Baño maría, pasteurizada, sin conservantes?) y dando por hecho que contenga lo que declara (una gran humorada de Manzone, que murió joven, en 1962, antes de cumplir los treinta, habría sido que hubiese puesto en cada lata no sus propias heces, sino las de su gato, abriendo un debate interesante, a saber, que desde Duchamp aquí todo el mundo es artista, hasta el gato, aunque probablemente este último extremo no se sabrá nunca, porque no sabemos que nadie haya “destruido” una sola de esas latas para saber qué hay dentro), dejando estas consideraciones de lado, decía, se nos plantean otras no menos interesantes.

Hace treinta años pensaba uno con gran ingenuidad que el arte conceptual se evaporaría como otros mil “ismos” de las vanguardias artísticas. Resulta patente que estaba uno muy equivocado. Hace ocho o nueve que el Premio Velázquez, el más importante de las llamadas artes plásticas, se concede a gentes que no utilizan pinceles ni lienzos ni caballetes ni nada que recuerde el oficio del pintor. ¿Y por qué el arte conceptual triunfa tanto hoy? José Luis Pardo, en Estudios del malestar, su último libro, alude a los dirigentes populistas reunidos en el Museo Reina Sofía de Madrid para discutir estrategias políticas mientras el director del Museo y Toni Negri se pasean por él. Sí, nos sugiere Pardo, a los museos y al arte ha llegado un nuevo populismo, el que nos promete que cualquiera capaz de excretar (cagar) es un artista en potencia si tiene audacia y sobre todo ganas (noventa latas no son cualquier cosa). Hace años, Gaya acuñó para esta clase de “manifestaciones artísticas” lo de “sustos baratos”. El tiempo le ha quitado también la razón a él: han dejado hace mucho de ser sustos y ya no son baratos. A día de hoy cotizan a 275.000 euros.

      [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 15 de enero de 2017]

27 comentarios:

  1. ya dijo Groucho que si la mierda valiese dinero, los pobres nacerían sin culo. Pero a pesar de est!ar sobre saturados de mierda, siempre hay alguna razón para ser feliz.
    Es mejor que un amigo te llame hijo p. Que un hijo p. te llame amigo, al final la vida es una mierda pero.

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  2. "My bed", de Tracey Emin. Una cama deshecha adosada a una alfombra con basura personal (botellas vacías, ropa sucia…) subastada por 4,3 millones de euros. Lo que se llama “ready made”: tomar objetos cotidianos de tu casa y ponerlos a la venta en una galería tal cual, sin otra modificación. Las heces, al menos, cuestan el esfuerzo de excretarlas y enlatarlas (mayor uno que otro, según el grado de estreñimiento)

    Por fortuna, el arte (incluido el moderno) es algo más que tantos horrores que se ven en las galerías y museos. Lo de las galerías en concreto es una forma de blanqueo de dinero, en el que el propio autor puja a veces en secreto por su obra para subir la cotización.

    Y quienes se la compran para blanquear (o especular revendiendo), pujan a veces también por ciertas obras concretas de ese mismo artista que no piensan adquirir, para que el valor de las que sí poseen no decaiga cuando decidan venderlas finalmente.

    La ley permite que los pujadores sean anónimos, y a veces se ponen de acuerdo entre sí (artista, marchante, galerista, comprador) en sus manejos, cerrando un vicioso círculo corrupto.

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  4. No voy a poner en cuestión que la "mierda" será siempre una "mierda" y que al socaire de la subjetividad han deslumbrado, y lo seguirán haciendo, farsantes de tres al cuarto; pero los que tenemos cierta edad y contemplamos las batallas del arte contemporáneo por hacerse acreedor del respeto popular, debemos recordar que en aquellos años sesenta de nuestra primera juventud los Beatles también eran oficialmente una mierda, Picasso un caradura pintamonas, Dalí un payaso excéntrico y Miró un oportunista del garabato. Así se resumía más o menos la crítica a los osados iconoclastas. Sin embargo, hoy nadie se atrevería a insultarlos.
    Con esto quiero decir que en asuntos de arte en ciertas ocasiones se corre el riesgo de denostar, y hasta con soberbia displicente, lo que no se sabe comprender, unas veces por falta de formación y otras por cómodo alineamiento con esa mayoría de retrógrados opinadores que durante largas temporadas marcan la pauta de lo bueno y lo malo.
    ¿Valorarán las generaciones futuras a Picasso tanto como a Velázquez? Yo no me atrevería a descartarlo.

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    1. Personalmente, no necesito "insultar" a nadie para exponer mi opinión. Miró me interesa poco; me parece un pintor menor e insustancial. Dalí me interesa todavía menos: creo que no tiene mundo propio, sólo ocurrencias más o menos ingeniosas, y habilidad para venderse. Picasso me parece el mayor artista plástico del siglo XX, y entiendo que tiene garantizado (y merecido) su puesto en la Historia. No lo pondría al nivel de Velázquez (para mí, el mayor pintor que haya existido), pero tampoco muy por debajo de él. Un genio. Si estas opiniones pueden o no coincidir con las que en este momento se lleven es cosa que no sé con precisión (me temo que las dos primeras al menos, más bien no), pero eso me preocupa poco.

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    2. Sus afirmaciones dan vértigo, compañero, sobre todo en lo concerniente a Dalí. Larga usted y se queda tan pancho, diciéndonos implícitamente que "sobre gustos no hay nada escrito". El comentario no es muy propio de un foro donde quien más quien menos demuestra un cierto interés por la cultura. Yo creo que si le preguntaran a usted el nombre de tres "famosos pintores" contestaría con inmediatez de alumno aplicado: Serrano, Velázquez y Goya. La línea 4...es lo que tiene.

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    3. O Alonso Martínez, Colón y Serrano, tres "espadones" de Isabel II.
      Espero que la inocente chanza no ofenda a quien termina su parrafada diciendo que "eso le preocupa poco".

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    4. Los pintores, como los demás mortales, no son gente de una pieza. Joan Miró seguramente fue un genio en su primer laberinto de curvitas, rayitas e intersecciones de recintos planos. Pero cuando descubre que puede producir infinitas "obras maestras" por el estilo, prácticamente a manivela, y forrarse, no deja de ser un jeta. Picasso era ya un gran dibujante y pintor figurativo antes de empezar a descoyuntar figuras. Pero un día se da cuenta de que puede pagárselo todo a base de descoyuntar cabezas a destajo, y a partir de ahí no deja de ser otro jeta. Y hay bastantes indicios de que así lo reconocía con todo descaro, reconocimiento que no le restaba fama ni pasta (gansa).
      Alardes de precisión tales como afirmar que Tal y Tal es "el mejor pintor de la historia", ya sean alardes de anónimos o de conocidos, son bastante hilarantes, y dan ganas de preguntar "Oiga, ¿me podría decir cuál es el quinto mejor pintor de la historia?" Y todo esto existiendo Botticelli, Bruegel, Giotto, Van der Weyden, Rubens, Leonardo, Edelfelt...
      ¿Tendrá cada uno su número de orden en la historia? ¡Qué genios! No, no los pintores, sino los que los numeran.

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    5. Unas amargas y otros jetas, honduras filosóficas capital Tegucigalpa...el quinto no había quien lo echara, como al caudillo. No merece la pena ni abrir el debate, mejor hablar de Pedro, Pablo y resto de santoral...o incluso de Sálvame de Lux (o algo así), donde el pueblo llano y raso manifiesta su deseo de viajar en taxi vulgar, en vez de en la línea 4 (Argüelles-Pinar, pasando por los maestros Serrano, Velázquez, Goya, el tonto de Lista y el listo de Diego de León...)

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    6. Sólo un "alarde de precisión", para nuestra amarga amiga. Lo que yo he dicho, copio, es que Velázquez es "para mí, el mayor pintor que haya existido". PARA MÍ quiere decir exactamente lo que dice: que tal es mi opinión estrictamente personal, que nadie tiene obligación de compartir.

      Y no, tocayo, no me ofende la chanza; sí es cierto que conozco a algunos pintores más (por ejemplo, el Prado, que he visitado muchas veces, lo conozco entero, de la primera a la última sala -salvo los cambios más recientes en el orden de piezas y de salas).

      Y, si coincido con la opinión general (o eso supongo) al considerar que Velázquez, Goya y Picasso son los mayores pintores españoles, no dejo de apreciar por eso a Ribera, a Murillo (qué gran pintor, y qué poco apreciado a veces), o a gente menos conocida, como Paret (personalísimo, y excelente). Y a Rosales (lástima que muriera tan joven), y al bodegonista Meléndez (tiene también un excelente aurorretrato, aunque éste, en el Louvre, sólo lo he visto en foto)... Tantos.

      Respecto al "descoyuntamiento", no sé que pensará nuestra agridulce amiga de, por ejemplo, las Pinturas Negras de Goya: las deformaciones del natural, en uno y otro caso, tienen un sentido, no son, como ella parece creer, pura gratuidad.

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    7. Había entendido a la primera, señor Anónimo, que el puesto de Velázquez como líder mundial de la pintura se ceñía estrictamente a su clasificación privada, y no tenía yo la menor intención de molestarle. Aún así, no deja de pasmarme esa capacidad de poner orden en un conjunto tan dilatado de artistas que supera al de participantes en la Vuelta a España (estos sí, fácilmente clasificables cronómetro en mano).
      De hecho, me parece ya muy difícil decidir entre dos cuadros cuál es el de mayor valor o calidad, habida cuenta de las distintas técnicas y concepciones artísticas.
      ¿Es mejor un retrato de Botticelli o uno de Caravaggio? ¿Tiene más valor artístico un paisaje de Turner que uno de Cézanne? Y sobre todo ¿en base a qué criterios lo decidiría uno? PURA TEOLOGÍA, amigo. Curioso prurito humano, esta necesidad de clasificar.

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    8. Al calificar a Velázquez de "Líder mundial de la pintura" incurre usted en el pecado que critica: el de establecer un hit parade pandar por casa. No obstante, no dude que si a cien críticos de arte de reconocido prestigio se les preguntara sobre los interrogantes que usted plantea, todos ellos situarían en primer plano a Caravaggio y Cézanne. Turner es una postal inglesa iluminada con focos chovinistas.

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    9. Bueno, pues será que uno no puede tener preferencias, o manifestarlas. Yo creo lo contrario, y pienso que cuando JRJ hablaba de "planos, grados, niveles", tenía toda la razón. O cuando Ramón Gaya habla de Fidias, Shakespeare, San Juan de la Cruz o el propio Velázquez como creadores supremos -que están, digámoslo en frase popular, a otro nivel, que juegan en otra liga-, será que ninguno de ellos tiene razón. Ni, por cierto, Alfonso E. Pérez Sánchez, quien fuera excepcional director del Prado, al calificar la obra escrita del propio Gaya como la del mejor ensayista español sobre arte (de cualquier tiempo). No todo vale lo mismo, y no tener la capacidad o el valor de reconocerlo sí que me parece a mí una limitación. Pero en fin, allá cada cual.

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    10. Puede que la clave esté en el prejuicio mal identificado. Cuando empezamos a tener contacto con la vida casi todo se nos muestra perfectamente preclasificado y ni sabemos ni tenemos fuerza para desembarazarnos de las cadenas y desarrollar la personalidad con un mínimo grado de libertad. Se nos explica, por ejemplo, que Velázquez, Mozart, Miguel Ángel, Cervantes, son genios indiscutibles y crecemos con esas referencias y otras que nos van añadiendo, hasta que llegado un cierto momento de madurez o decidimos continuar por el carril adjudicado o encontramos el modo de soltar amarras y darle alas al cerebro. Luego ocurre que con el paso de los años ese espasmo de rebeldía juvenil se ve obligado a admitir realidades objetivas sin que una tenga sensación de traicionarse a sí mismo. Simplemente se acepta lo que muchos antes han aceptado.

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    11. José María Bergés21 de enero de 2017, 0:17

      "Allá cada cual" suena a amenaza. Pero, en realidad, es así, que cada cual se las tiene que ver con la obra que contempla, que escucha... Lo demás importa menos.
      En realidad resultaría mucho más apropiado decir algo tan sencillo como "me gusta", pero carecería de valor normativo.
      Para concluir que no es igual lo que le gusta a Agemenón o a su porquero, las más de las veces hay que esperar a que hayan muerto. Cortázar dijo de Goethe algo así como que eligió ser genio y acertó. Lo que no sé si dijo, también, es que por uno que acertó, hay otros muchos que se equivocaron.

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    12. El señor Berges baja de cuando en cuando del cielo, casualmente, nos pone en orden, nos pone la guinda, nos bendice caritativamente y regresa al éter con el Pantocrátor. Sea más indulgente y regalemos más su presencia, celestial ilustrador de obtusos.

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    13. José María Bergés21 de enero de 2017, 19:15

      No le tengo a usted por obtuso. En todo caso gusta de reducir cualquier discusión al sarcarsmo y la burla, a trolear pero a lo fino. Preferiría que hubiese contestado a lo que yo había escrito, de considerarlo oportuno, o, en caso contrario, que lo hubiera ignorado. A la larga, el intercambio de pellizcos de los que dicen de monja resulta aburrido, para los contendientes y para los espectadores.

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    14. Menos mal que no me tiene por obtuso, porque yo no lo tengo a usted por agudo, si acaso por llano con aspiraciones.
      Observe el espectador cómo jugando con las palabras hemos repasado en voz alta los tres tipos de ángulos, igual que hacíamos en el colegio con las monjas para que no nos dieran pellizcos.
      Y no, nunca seremos contendientes, señor Bergés, solo le pediría, con respeto, que se convirtiera en asiduo de esta iglesia y compartiera el frío suelo con nosotros los feligreses, renunciando al púlpito.

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    15. Hacía días que no volvía por aquí. Y lo hago para asombrarme de que José María Bergés asegure, al parecer en serio, que una expresión tan inocente como "allá cada uno" (que significa simplemente "piense cada uno lo que quiera") le suena a "amenaza", nada menos. ¿Será que esa libertad para pensar le parece atentar contra el Pensamiento Único, que es lo que de veras le gusta? Porque, honestamente, no encuentro otra explicación. En todo caso, tranquilícese: no piense usted lo que quiera, si no quiere pensarlo. De verdad que no me voy a enfadar.

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    16. José María Bergés28 de enero de 2017, 12:58

      Lleva usted toda la razón en que el término “amenaza” es excesivo y desafortunado. Me pareció que sonaba a un “allá se las componga cada cual”, lo que es lo mismo que lavarse las manos de toda responsabilidad en el yerro en que se empecina el que no ve. Pero seguro que no era ésa su intención. Discúlpeme.
      Sobre el “Pensamiento Único”, creo que de lo que venía después se debería de desprender que no es precisamente, suponiendo que sepa yo cuál es o cuáles son tales opiniones que reclaman la verdad en exclusiva sobre el resto, algo que me guste ni de veras, ni de bromas.
      Precisamente, el paso que va del gusto o la inclinación de cada uno a la afirmación que pretende establecer una norma, criterio o canon es el que me cuestionaba, o intentaba hacerlo, porque todas las “verdades” que entran en liza lo hacen con la remota intención de ocupar todo el espacio y convertirse en pensamiento único.

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  5. Ya lo dijo Cervantes en "El retablo de las maravillas". Los listos hacen lo que no saben y los tontos ven lo que no existe. También Molière cuando escribió que M. Jourdain se sorprendió cuando hablaba en prosa sin saberlo. El arte conceptual es el paradigma de los vendedores de humo.

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  6. En el mundo zafio y en la inversión de valores que nos han sobrevenido, todo este dislate es "lo normal". El dinero manda y rige, entendámonos, y un adinerado pagó por determinados subproductos metabólicos enlatados. "Ergo" el producto es bello,
    artístico, elevado.
    En la misma línea: veo en cierto foro de que el asesino confeso de Marta del Castillo recibe en prisión ansiosas solicitudes de noviazgo, relación amorosa o simple sexo. El chico ha aparecido en TV, es un protagonista, ergo es bueno, interesante, bello y adorable víctima de una turba de envidiosos sin entrañas que lo mantienen bajo llave. Si está en TV merece redención y estima. Yo veo similitudes en ambas distorsiones brutales, la artística y la penal. Tambien, desde luego, entre el objeto artístico -concedamos- enlatado y el objeto penal encerrado.

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  7. Si hay gente dispuesta a pagar esas cifras, no hay nada que hacer. También hay coleccionistas que pagan millones por una pieza de capricho sin apenas valor real. Y muchas personas (cientos de miles cada domingo) pagan por ir al estadio 50, 100 euros o más (a veces mucho más) -y luego les parece cara una entrada al teatro-. Esto último permite que en el fútbol se muevan cifras irracionales. Y bueno, si la gente (o bastante gente) está dispuesta a pagar esas cuantías por tales productos, pues nada hay que hacer. Allá ellos. Una parte de nuestra sociedad (quiero creer que no mayoritaria) es así. Yo veo a Ronaldos, Messis o Manzones... y me consuelo pensando que de mí no reciben ni una ínfima parte de sus irracionales ingresos.

    SANDRA SUÁREZ

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  8. España estuvo en guerra con Perú en el siglo 19 por el detritus orgánico y maloliente tóxico( guano )de las aves que defecaban en la Isla Macabi.
    La minería excremental era muy dura pero daba grandes beneficios a los dueños del cagadero avicola, los mineros eran casi esclavos, muchos se quedaron sordos por los graznidos de los cormoranes y demás pájaros que se aliviaban en la isla.
    Cuando a la mierda la llamas abono y a su recogida la llamas minería, el olfato aguanta mejor el pestazo
    Silvio

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  9. "El arte conceptual (gran oxímoron)" es una gran herramienta hacer realidad la afirmación de Valle Inclán: "hay que rebajarles los caudales a los ricos".

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  10. El pintor más espectacular, el compendio del surrealismo abyecto y soñador, la esencia de los tiempos modernos, no tenía el sarcasmo de Velazquez ni la fantasía de Dalí pero exprimió la belleza del sufrimiento y la falta de amor en la muerte como nadie, un pintor apabullante , el más grande fue canario, como es lógico, y se llamaba Oscar Dominguez, yo vengo a decir lo que decía Ernesto Sabato, el visionario artista al que todos reconocemos y queremos.
    La guillotina que Valle Inclan quería poner en Sol para decapitar corruptos la pintó Oscar 2 años después de la muerte del gallego, nunca se ha pintado una guillotina tan amenazadora, si alguien hubiera sido decapitado en ella, estoy por asegurar que el verdugo habría necesitado asistencia medica .

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  11. Manzoni era demasiado genial para las entendederas de un castizo.

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