13 de febrero de 2017

Dedicatorias (y 2)

HABÍA quedado suspendida esta historia en el momento en que el librero del Rastro que los vendía me dijo bajando la voz, como quien pasa género comprometido: “Mire,  libros dedicados a Adolfo Suárez”. Era verdad, diez o doce:  uno, sobre la batalla de Teruel, le había sido dedicado por su autor en 1975 “al Excmo. Secretario Nacional del Movimiento”, y el otro, de autor diferente, “al ex-Presidente de Gobierno”. El más curioso era uno de historietas de un célebre caricato. Había adornado el ejemplar con  un dibujo original. Se ve en él a un dentista en el momento de sacarle una muela a alguien con aspecto de Suárez. “Le voy a poner más anestesia, porque esta de las dos Españas está aún durísima”, le dice, y el paciente le responde: “Jobar, qué parto”. Y la dedicatoria: “Para Adolfo Suárez agradeciéndole los servicios prestados. Forges”. No lleva fecha, pero lo que dice sigue vigente.

Podríamos preguntar cómo libros del político más importante de los últimos tiempos llegaron hasta allí, pero es una pregunta tonta: no hay para ella una respuesta a la altura. Si los libros de Mitterand hubieran aparecido en el Mercado de las Pulgas o los de Kennedy en un chamarilero de Nueva York, la noticia aparecería en Le Monde o en The Whasington Post. Aquí tiene todo un aire más castizo y secreto: seguramente alguien, al vaciar un piso, se desprende de unos libros que cree sin valor, los pone en la calle, los encuentra uno de los que recoge cartones y papeles y se los vende a un gitano... para que pueda uno escribir un artículo de costumbres. Nada que no forme parte de la vida, de la rueda de la fortuna.

La que nos llevó, unos pasos más allá, a otros papeles. En este caso el destinatario, un escritor famoso, vive aún, pero los remitentes han muerto. Uno de estos, que tuvo también su momento de gloria, invita a su colega a la presentación de uno de sus libros: “Pero lo mejor, luego, copa allí al ladito en “Santillana”. También vale esto para y/o Angelita González”. En cursiva. Mira uno entonces las otras postrimerías mezcladas con esta, cartas, tarjetones, nombres, famas, éxitos olvidados, esperanzas, ilusiones, vino y rosas... La vida sigue, y piensa uno en los libros que ha dedicado, en los que le han dedicado a él, y dónde acabarán... Y se encoge uno de hombroscon una imperceptible sonrisa de tristeza.

    [Publicado el 12 de febrero de 2017 en el Magazine de La Vanguardia]

 

15 comentarios:

  1. En "The Whasington Post" seguro que saldría la noticia.

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  2. Cosas que pasan. No hace mucho que compré un ejemplar de "El arca de las palabras" dedicado por su autor a un "viejo amigo"...

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  3. Hablando de dedicatorias, se vertían en este espacio hace unos días palabras muy elogiosas a la figura de Carlos Pujol y casi simultáneamente Juan Marsé lo descalifica en El Pais como a un vulgar recogepropinas de Planeta.
    Y sin salir de ese periódico, se localizan en la floreada Babelia ditirambos y azúcares glaseados en las crítícas de Mainer y Rodríguez Marcos a la nueva obra de Cercas. Conducen bajo palio hasta los altares del superventas al bueno de Javier y ya no sabe uno si tiene razón Marsé cuando censura a los abaniqueros, o si es pura envidia suya, o si ponen la mano todos los que hacen reseñas.
    Parece que si nadie lo remedia tendremos otro "Patria" en VIPS para regalar en el día del padre, aunque a Cercas se le presupone, al menos, una calidad literaria superior. ¿Perplejidades ingenuas o Curiosidades y Pasatiempos? En todo caso, el espectáculo de Operación Eurovisión no debería abochornar tanto.

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    1. Si, la manipulación es escandalosa. Yo te elogio a ti, tú me alabas y a mi y así los muchos tontos y papanatas nos comprarán los libros.
      Aramburu es un nuevo Zafon, aire embotellado en la Sierra.

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    2. Yo desconozco la relación concreta que Pujol pudo tener con los premios Planeta. Sí, en cambio, tuve ocasión de tratar personalmente con él más de una vez, y sobre todo de leerle. Ojalá tuviéramos más gente con su lucidez, su honestidad intelectual, su inteligencia y su hondura. Era, y lo digo con plena convicción, un gran escritor y una gran persona. Un maestro.

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    3. Yo también la desconozco. Me he remitido a lo que sobre él acaba de escribir Juan Marse, casualmente en estos días. Por eso hablo de perplejidades y curiosidades

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  4. Todos sabemos que fue único, yo vi muy claro que iba a ser elegido, pero al no ser su hijo el duque se pierde la estirpe, es una gran injusticia que una mujer fuese declarada jefe de su casa ducal.
    Hoy cualquiera sabe que el cromosoma Y es lo que vale, pero la ignorancia crea injusticias.
    Por esa regla de 3 nuestra reina debe ser la infanta Elena y el heredero al trono Froilan de Marichalar, pero Froilan al que respeto y quiero es un Marichalar, no un Borbon con lo que acabaríamos con la dinastía, es màs ya me gustaría que don Felipe tuviese un hijo para que no se pierda un ADN que rige a España desde siglos, o es que ahora resulta que una estirpe se continua con el ADN mitocondrial.
    Lo que digo no es machismo, de hecho me gustaría que hubiese pena de muerte para quien mate a una mujer, y condena por intento de homicidio a quien le da una paliza a una mujer o a un niño, pero vivimos en un mundo donde prima la ignorancia generalizada y se da más importancia al funeral que al muerto.
    Vivimos en un país anclado en la ignorancia, así nos va, otra cosa es que no supiésemos que los hombres heredamos el Y desde el comienzo de la humanidad, no somos más ni mejores que las mujeres, pero quien no sepa esto que cuento esta desfasado y no sabe por donde le pega el aire.

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  5. Se conserva en la Biblioteca del Congreso de Washington una parte de lo que fue la biblioteca personal de Hitler. Abundan las dedicatorias ilustres: Jünger, Riefenstahl, Spengler, Badoglio... también algunos autores españoles e hispanoamericanos: Giménez Caballero, Arauz de Robles... Sobre el tema publiqué hace años "Libros para el Führer" (Inédita)
    Juan Baráibar

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  6. Las vidas se marchitan y se extinguen, las casas se reparten o se abandonan, las bibliotecas se dispersan o se desmiembran y los libros terminan en montones como si fueran carbón o escombro, en una ejemplificación terrible del crecimiento de la entropía en el mundo. Algunos de esos libros desahuciados llevan dedicatorias remotas de seres ya inexistentes, lo que no hace sino aumentar la sensación de provisionalidad y de tránsito.
    Se suma a esto la extendida convicción de que el libro como soporte va a desaparecer a corto plazo, lo que contribuye a esas torrenteras y vertederos de libros que vemos hoy en tantos sitios, vendidos al peso o por unos pocos céntimos. Pero en un viejo ensayo de Isaac Asimov quedó explicado hace ya muchos años por qué es imposible que el libro desaparezca.

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    1. Una cosa es que la literatura no desaparezca nunca y otra muy distinta que los libros sean sustituidos por cápsulas o pastillas o inyecciones.

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    2. Es curioso cómo se están saldando las enciclopedias que hace 30 años (o menos) costaban un riñón y a plazos. Salen a un euro el tomo gordo ilustrado a todo color, hoy día. O terminan en un contenedor, directamente. Y siguen siendo más fiables que la Wikipedia, sin duda.

      Los libros de papel son la tecnología más sencilla, sin circuitos. Y esa ya es eterna, aunque no siempre haya existido. Como los paraguas y las bicicletas.

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  7. Los libros firmados son más caros, son objeto de deseo para grafologos que buscan dibujar un perfil de un escritor, bien como objeto de una biografía o como medio de trabajo , si yo fuera un escritor que firma en ferias lo haría con un sello, de hacerlo de mi propia mano cobraría 10€ por firma y 20 por una dedicatoria.
    Mis respetos al catedrático de Historia Juan Baraibar, hay que ser un crack para escribir sobre Las lecturas de Hitler, aunque he visto que también ha escrito libros sobre rarezas egipcias, ¿ Que libros lee Trump o Putin o Aznar ?, si nos lo quiere decir sería de agradecer. Un abrazo para usted señor Juan

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  8. Creo que el ensayo de Asimov mencionado por Phyllida Alys es "Lo antiguo y lo último", contenido en el volumen "La tragedia de la luna", publicado en el libro de bolsillo de Alianza por primera vez en 1979. Es una exposición breve, peeo muy brillante y convincente, de los méritos del libro que hacen altamente improbable su desaparición.

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  9. Con permiso. A mí las que me emocionan son las anotaciones que vienen en algunos libros que he ido encontrando. "Soi de Lascurain. Lo compre por 8 el 24 de enero de 1774", dice una en una edición de la "Guía de pecadores" que compré en el rastro. Detrás de la anotación hay toda una novela: ¿Quién fue ese Lascuráin y cómo vivió? La literatura no está en el propio libro sino en la percepción un poco abisal del paso del tiempo y de una vida que fue como la mía pero ya no es. Gracias.
    J. Ángel Gómez

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  10. No se trata de divagar sobre los libros que leyera Hitler, sino de conectar los títulos, los autores y las dedicatorias de unos 1200 libros con los acontecimientos de la historia alemana entre 1916 -fecha de adquisición de una guía de Bruselas por el propietario de la biblioteca- y 1944 -el álbum de rodaje de una película con dedicatoria de Leni Riefenstahl.
    Juan Baraibar

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