3 de julio de 2016

El misterio de unas fotos

Foto: Carlos Saura, El Rastro, 1960

ESPAÑA años 50 es el título de un libro de fotografías de Carlos Saura, el director de cine. Son fotos inéditas que acaban de publicarse. El libro, nos dice su autor, es desigual y la calidad de algunas fotografías podría ser mejor, pero en él descubrimos algunas memorables. Una de las mejores que se hayan hecho nunca del Rastro es suya, y viene en este libro. Aunque se tomara en el año sesenta* (para una reedición del libro de Gómez de la Serna), da igual (habla de lo elástico que es el tiempo y de cómo a veces vivimos en uno que no se corresponde con la Historia). Aparece en ella  un hombre mutilado, sin piernas. Se arrastra por la plaza de Cascorro sirviéndose de las manos. Unos décimos prendidos en el pecho le delatan como vendedor de lotería. Tras él se ven las botas de media caña y los faldones del abrigo de un guardia municipal con aspecto militar. Sí, un hombre demediado, la miseria, la lotería y las botas temibles de la autoridad: nadie podía haber retratado mejor aquella España con secuelas de la guerra civil por todos lados. 

Esa foto y todas las que van en el libro son, claro, fotos en blanco y negro. ¿Podría haber sido de otro modo? Y desde luego, silenciosas, pero no mudas.

Carlos Saura nos recuerda en un prologuillo breve y emotivo que su primera vocación fue la de fotógrafo, pero que el cine se cruzó en su camino. Es autor de cuarenta películas, nos recuerda. Las primeras, igualmente en blanco y negro, hablan también de los años cincuenta. Muchas las hemos visto. Se rodaron en España y puesto que se estrenaron aquí, hay que pensar que la censura franquista no debió de considerarlas demasiado peligrosas para el régimen, aunque se las conceptuara  como contestatarias y  de “denuncia”. ¿Pero dicen de aquella España y aquel tiempo más aquellas películas habladas y en movimiento que estas imáges silenciosas y fijas? Por supuesto que no. Diríamos que cuanto más silenciosas son estas, más elocuentes y emocionantes nos parecen. Con algunas de sus películas sucede al revés: quieren decirlo todo, pero para decirlo todo de una cosa, mejor es callar algo. Otras siguen siendo extraordinarias, pero el paso de los años no ha sido a veces benévolo con alguna de ellas. En cambio sí parece haberlo sido con estas fotografías. Ha respetado en ellas Saura el misterio de la realidad, ya saben, ese que se puede mostrar pero nunca demostrar, tanto más hondo cuanto más a la vista.

     [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 3 de julio de 2016]

* En la edición en papel de este artículo se lee: "en los años setenta", error inducido por Antonio Saura, quien en el prólogo a la edición de El Rastro, de Gómez de la Serna, aparecida en Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2002, dice textualmente: "Allá por los años setenta tuve la suerte de que me encargaran ilustrar El Rastro, de Gómez de la Serna". La edición a la que se refiere Saura, Guía del Rastro, apareció en Taurus Ediciones, 1961. Las fotos debieron hacerse pues, como mucho, en ese 1961 o quizá 1960, y "en un par de domingos". El resultado es uno de los mejores trabajos fotográficos que se hayan hecho sobre el Rastro. Por cierto: la foto del mutilado a  la que me refiero no apareció en esa edición de 1961, pero sí en la de 2002. ¿Censura editorial, gubernamental? ¿Autocensura? Quizá el autor pudiera decirnos algo más de ella.

9 comentarios:

  1. Deprisa, deprisa es de las mejores películas de la historia del cine, sobre todo por la falta de artificio y la verdad tal cual, artesanía pura y dura, los actores viviendo su propia realidad y Carlos Saura con ellos.
    Carlos S. dice las cosas mejor que nadie, es una leyenda viva del arte, Ay Carmela fue insuperable, él sabe que no se hace justicia con Deprisa, deprisa, pero tiene claro que es la obra maestra de los 80 ( desde entonces nadie hizo un peliculón como este, y nadie lo hará),

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  2. Malos tiempos, somos el cable de la marioneta. Pronto se estrenará el documental de Saura sobre Renzo Piano, dos artistas geniales al pie del cañón.

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    1. Me sorprende con agrado que alguien reconozca el talento de Piano.

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  3. Definitivamente, decir otro tiempo es igual que decir otro mundo.

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  4. La foto impresionaba aún más cuando Andrés la mostró en la pantalla de la Fundación March durante una charla sobre el Rastro. Las botas del guardia se veían allí inmensas, a mí se me iban los ojos.

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  5. Algunos domingos, varias vidas atrás, coincidí con Carlos Saura en la tienda de cámaras antiguas que José Luis Mur tenía en el Rastro. (La sigue teniendo, pero con más digitales flamantes y menos antigüedades). Me encantaba ver al gran creador, a Saura, interesándose por los mecanismos, invenciones y progresos históricos de las cámaras de película. La curiosidad y la capacidad de asombro del primerizo seguían intactas en él, y departía con cualquier otro aficionado con llaneza, sin darse la menor importancia ni adoptar una actitud de autoridad que en él habría estado más que justificada. Yo no sabría decir qué ha envejecido mal en el cine de Saura. "La caza", que es de hacia la mitad de los sesenta, se ve hoy, la veo yo al menos, con la frescura del primer día, incluso renovada después de las elecciones del domingo, tan definitorias de lo que era, es y va a seguir siendo España. Lisiada como en el magnífico álbum de fotos. Moralmente, sin ninguna duda.

    Uría Adrada

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  6. Esos muñones a ras de adoquines, las botas prepotentes, la miseria (la de entonces, la de ahora), la lotería como fututo ilusorio...,¿tendrían que ver con que una panda de señoritos se reuniera en un Café de Recoletos -años treinta- y dictaminara que "España se rompe"?
    Pregunto.

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  7. Es una fotografía de gran movimiento, casi hay que fijarse para verla quieta.

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  8. La caza eludió la censura ya que se presentó a la censura como La caza del conejo, el conejo era el señuelo para el censor ( cuyo mayor empeño era quitar lo del conejo ), luego se le presentaba un guión falso para obtener el visto bueno del mismo, una vez filmada la película el censor se enfrentaba a un hecho consumado y no le convenía marear la perdiz. El censor no era el más listo de la clase( esto que cuento se lo escuche a Elias Querejeta )
    Me está gustando mucho " el azar y viceversa " de FBR, la literatura española pasa por un gran momento, lo tengo claro.

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