16 de agosto de 2017

Irse

CADA cierto tiempo salta a la palestra (dicho en tono  gimnástico) un asunto relacionado con la lengua española que divide a  la opinión pública en controversias tan enconadas como recreativas y pasajeras. La gente, incluso sin tener ni idea, porque a menudo se trata de asuntos peliagudos (cortar pelos en tres), toma partido por uno u otro bando. Sucedió hace unos años con la tilde de sólo (“¿Me he tomado un café solo o me he tomado sólo un café?”) y ha vuelto a suceder con el imperativo Idos (correcto) e Iros (que la Rae, admitiendo su incorrección, acaba de acreditar). Lo extraño es que en pleno birlibirloque (“¿café solo para todos” o “café cortado sólo para unos?”) nadie haya visto en ese idos o iros un criptomensaje del lado oscuro de la fuerza. Sin entrar en esto último, digamos que la solución a tan formidable disputa corrió  (pasémonos al tono artillero) como la pólvora: “Ni íos, ni idos, ni iros... irse”, tal y como dejó dicho en frase inmortal Lola Flores, La Faraona, a una turba de seguidores que, en medio de la boda de su hija, amenazaba con la estampida: “Si me queréis, ¡irse!”. 

La lengua es lo que la gente quiere que sea, y la que tenemos por un dechado, la de Cervantes, está llena también de incorrecciones. Vaya que sí. Una lengua sin ellas es una lengua muerta, académica, embalsamada. Que lo digan, si no, los académicos. Entre las acepciones que el diccionario de la Rae da de la palabra académico, por ejemplo, es llamativo que no haya ni rastro de ninguna despectiva, como inane o pesado. Lo que digan, pues, algunos académicos, de idos o iros, o lo que no digan de académico, ¿importa mucho? 
El pintor Gutiérrez-Solana, que tanto se rió de las academias, fue autor, como es sabido, de media docena de libros extraordinarios que han tardado un siglo en  formar parte de la literatura. Son una extraña mezcla de instante y sucesión, poesía y prosa a un tiempo. La suya está, no obstante, sembrada de coces a la ortografía y licencias tremebundas. Una de las más divertidas es escribir eruptar por eructar. “Eruptando sus latinajos”, dice de unos curas. ¿Incorrepto? Según: ¡cuánto de erupción volcánica tiene a veces un eructo! Y al revés, cuántas erupciones se quedan en eructos o parto de los montes. Íos, idos o iros a la política para verlo. Y por supuesto: la lengua, cuando esta viva, además de elevarse, también sabe reptar.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 13 de agosto de 2017]

5 comentarios:

  1. Y también, mucha lectura para el pequeño acto de gozar, como en este temprano desayuno en el Casco Viejo de mi pueblo, junto al Nervión, unos días antes de que comience la barbarie gregaria de la fiesta:
    ""Cataluña es un país mediocre, los catalanes más mediocres todavía" le dijo [el poeta Foix] en 1978 a un poeta visitante, Andrés Trapiello; y a su pregunta: "¿Está mal aquí?, contestó cansadamente: "Estoy mal en el universo, lo de Cataluña es una excusa [fundamentada, eso sí]". "Foix enfant terrible, mitad reaccionario, mitad ingenio", absorbido por el oficialismo de la situación hasta el punto de que han dado su nombre a una avenida." (Barcelona y sus vidas, Edit. La Veleta, Granada, pág. 231). Ya ven que, efectivamente, no le faltaba fundamento a la excusa.
    Buen día.

    ResponderEliminar
  2. Ciertamente, "academicismo o vida" les auguró Le Corbusier a los de Naciones Unidas cuando Francia le mandó, como experto en urbanismo, allá por los años treinta del pasado siglo, a elegir la mejor localización para el solar de su sede en Nueva York.
    No parece falto de fundamento mantener ahora que para ese organismo supranacional prefirieron el camino del academicismo y la burocracia.

    ResponderEliminar
  3. Algunos catalanes, despreciando el iros y hasta el idos, pretenden que este año el idus de marzo se traslade al uno de octubre. Pero no será posible el latrocinio.

    ResponderEliminar
  4. "...que tanto se rió de las academias...". Me alegra que escriba "rió" con tilde. La RAE ahora dice que ha de ser "rio", pues supuestamente es monosílabo. Pero todo el mundo sigue escribiendo (y pronunciando) "rió" con tilde y en dos golpes de voz. O sea, que por suerte nadie hace caso a la RAE cuando desvaría.

    ResponderEliminar
  5. Onagro, 22 Agosto de 2017. 7:37 am.
    Buenos días: ¡Bilbao era una fiesta!
    Mientras atravieso las montañas de basura que cubren las calles del Casco Viejo y El Arenal, media docena de empleados del ayuntamiento las acumulan a base de manguerazos de agua a presión, y yo aprovecho para hacerme, a base de mucha misericordia, la siguiente confidencia existencial: “La vejez tiene sus servidumbres, no digo que no, pero también la gloriosa ventaja de no tener que volver a pasar por esto, no volver a tener la desagradable tarea vanidosa de construirte de nuevo una personalidad equivocada”. Voy de viaje y cuando llego, muy temprano, a la preciosa estación del FEVE le escribo desde allí esto a un amigo: “Deberías hacer un viajecillo por aquí, a las antiguas minas de hierro de León o a ver a tu fundidor de campanas en Cantabria. Disfrutarías mucho. Es un tren doméstico que va por un tejido de hogares dispersos que te permite ver e imaginar la vida cotidiana de la gente en los patios y los huertos traseros de sus casas”.
    Llevo un libro de Chaves Nogales para el viaje y leo en el prólogo: "[...] era uno de los escritores que quedaron sepultados por la guerra y el exilio, otro de los que perdieron la guerra y la literatura, a diferencia de la mayoría de sus colegas, que o bien ganaron la guerra o bien ganaron los manuales de literatura". Gracias por la honestidad.

    ResponderEliminar