28 février 2013

De la guerra

"LA guerra misma cuando es llevada con orden y respeto sagrado de los derechos ciudadanos", leemos en la Crítica del juicio, "tiene algo de sublime en sí y, al mismo tiempo, hace tanto más sublime el modo de pensar del pueblo que la lleva de esta manera cuanto mayores son los peligros que ha arrostrado y en ellos se ha podido afirmar valeroso; en cambio una larga paz suele hacer dominar el mero espíritu de negocio, y con el bajo provecho propio, la cobardía y la malicia y rebajar el modo de pensar del pueblo." 
Creo que estas líneas están en la raíz del proyecto de novelar las guerras barcialeas, y, de paso, de toda la fascinación por la guerra de su autor, Ferlosio, aunque sólo estas, también de Kant (Hacia la paz perpetua), hacen admirables los numerosos ensayos de este sobre el "arte de la guerra": "Una federación de Estados que tenga como finalidad evitar la guerra es el único estado jurídico compatible con su libertad." 
Quiero decir que la novela permite al novelista buscar en la guerra los valores que en modo alguno encontrará ni mucho menos justificará el ensayista. Qué hacía Kant escribiendo textos tan contrarios entre sí, es algo que se me escapa por completo, pero seguramente habrá escoliastas que ya lo habrán aclarado.

Curtidos, Tetuán, 11 de noviembre de 2005

27 février 2013

Ecco li nostri, ecco li suoi

NO hay escrito de Sánchez Ferlosio, por descuadernado que parezca, que no contenga algo, y aun mucho, para pensar. Pero tanto como el pensar nos ha gustado en él siempre cómo se vale del humor para llegar a los asuntos de los que se ocupa. Así el artículo del domingo pasado, que vino en el momento en el que preparaba uno una de las hojas de este almanaque, sobre la guerra, que aquí se publicará mañana. 
En ese de Ferlosio, aparte de las consideraciones que se hacían sobre las armas y el matar, llama su autor nuestra atención sobre una película, Franco, ese hombre, en la que descubre la esencia de lo que fue el Generalísimo y el totalitarismo que instauró a base de "pólvora pura", a falta de la cual tuvo que contentarse, tras la guerra, con la "pólvora descafeinada" con la que despachaba gamos, sucedáneos de hombres, en los bosques del Pardo. Pocas veces habrá visto nadie en menos líneas desmenuzada la naturaleza y la pulsión criminal de aquel régimen.
Pero, a mi modo de ver, el momento más gracioso (dicho esto como homenaje a quien ha tenido siempre la gracia al escribir), era aquel en que recuerda, de sus años infantiles... Él lo cuenta mejor: "En los cines de Roma, en mi infancia, cuando estaban los indios en pantalla preparando alguna de sus fechorías y de pronto sonaban en off las trompetas de la caballería americana toda la sala rompía en un clamor: Ecco li nostri. Eran sin duda más primitivos y por tanto más clarividentes que los españoles, que decían «Los Buenos»”.
Y por eso, viendo las cosas que suceden hoy en España, tan barroca como Italia, y ante Luis Bárcenas, arropado por el presidente de Gobierno y todo el Partido Popular, el rey y sus seres queridos y/o entrañables y tanti quanti, ante todos ellos, digo, podríamos imprimir en ese grito todo el sarcasmo: ecco li nostri.
Claro que mirando lo que sucede ahora mismo en Italia, ante Berlusconi y Grillo, podríamos añadir también: ecco li suoi.

Cartagena de Indias, 29 de marzo de 2007

26 février 2013

Sobre el olvido, una vez más

ME topo estos días, preparando las conferencias sobre JRJ de la Fundación Juan March, con este aforismo suyo, memorable, sobre el olvido, decantación de otro de Nietzsche, que acaso desconociera el poeta, porque la poesía está comunicada de secretas galerías entre la realidad visible e invisible: "Olvidar es vencer". Se recoge en la antología de sus aforismos publicada en La Veleta, que yo mismo preparé en 2007. Expresa lo mismo que el verso de aquel soneto suyo ("¿Cómo era, Dios mío, cómo era?"): "Memoria, ciega abeja de amargura". Lo había olvidado, y ya lo siento, porque de haberlo recordado a tiempo habría figurado al frente de ese libro, que no trata de otra cosa.


El Rastro, 24 de febrero de 2013

25 février 2013

La hedentina

QUE algo huele mal en España, y aun mucho, salta incluso a la nariz menos avezada. Dicho abiertamente: vivimos en la hedentina. Es un chiste muy viejo (no hay chistes viejos, como saben, siempre hay alguien que no lo ha oído). El maestro le pregunta a Jaimito por el ácido sulfhídrico. Jaimito, que ha oído campanas, apenas medita su respuesta y sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, como suele decirse, se lanza a responder: “Es un ácido que se caracteriza por su agradable olor”. “Hombre, Jaimito”, le corrige el maestro, “precisamente huele a huevos podridos”. Jaimito no se arredra y le replica como un resorte: “Pues a mí me gusta”. ¿El dinero huele bien o mal?

Recopiló hace años Sánchez Ferlosio una serie de escritos con el título de uno de ellos, Non olet, que tomó a su vez del opúsculo de cierto clérigo del que ignoramos su nombre, oscuro arbitrista granadino del siglo XIX. Contó este una “sobradamente conocida anécdota del emperador Vespasiano” que algunos conocimos por primera vez en el libro de Ferlosio (quiero decir, que no está nunca de más contar lo que creemos del dominio público). “Tito, hijo de Vespasiano, le recriminaba a su padre el cobro de impuestos sobre las letrinas públicas. El emperador le acercó al hijo  el dinero de la primera recaudación preguntándole si le molestaba el olor, y al contestarle Tito, «non olet» (no huele), le replicó «y sin embargo es producto de la orina»”. Naturalmente, Vespasiano tenía razón, pero también la tenía Tito. Si a algo se amolda la pituitaria, y no digamos la pituitaria moral, es a los malos olores. Pasado un tiempo, el sentido del olfato se embota, si acaso la imaginación y la necesidad de salir del aprieto no nos hacen decir que a nosotros ese olor nos deleita, como a Jaimito el del ácido sulfhídrico.

Es probable que al señor Bárcenas la fortuna que ha amasado como tesorero del Pp no le huela a nada en absoluto, pero de ahí a ver a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, y a todos sus secuaces, haciendo piña en el papel de Jaimito para convencernos que ellos, tras beneficiarse de los enjuagues y trapisondas de su contable, huelen a rosas, hay un largo trecho. Decíamos aquí hace unas semanas que más reprobable aún que su delito, será acaso la mentira y la arrogancia con que la sostienen, el modo en que han ido inficionando una sociedad próxima al colapso moral. Cada vez hay menos gente que no crea: 1/ que todos los políticos, sin excepción, no son unos ladrones; 2/que no lo es el rey y su parentela; 3/ que muchos robarían, si pudieran. Esto último nos confesó un taxista hace unas semanas: él no robaba porque no tenía dónde y no sabía cómo. Llegados a este punto de corrupción moral, política y económica, la tarea de regeneración se presenta difícil y lenta, y en tantos frentes que resulta abrumadora. Lo más descorazonador, sin embargo, es que el votante español y a pesar de saberlos corruptos seguirá, nos dicen, dándoles su voto. ¿Cuantas veces hemos oído a gente, incluso decente, que iba a votar tapándose las narices? Desde luego que la inmensa mayoría no somos responsables de la hedentina, pero sí, acaso, de haber embotado nuestra pituitaria con una dejadez y frivolidad irresponsables. 
       [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 24 de febrero de 2013]

24 février 2013

Ruina, naufragio

JUAN Valbuena es el editor de 2013, el libro en marcha del que se hablaba aquí ayer. Valbuena es también fotógrafo. Once años están detrás de este Noray, su particular periplo por el Mediterráneo, decantado en imágenes memorables, como esta. En cada una de ellas hay un poeta que sabe que el mundo se deshace ante nosotros, y él está allí para contarlo, como tantas veces hemos dicho, sin levantar un falso testimonio de la vida. Bien al contrario, celebrando siempre "toda la belleza del mundo", incluso en donde sólo parece que haya ruina, naufragio.

Juan Valbuena, Noray. Phree, Madrid, 2012.

23 février 2013

La vida por entregas

SE presentó ayer en la librería Alberti de Madrid el primer cuaderno de un trabajo singular, 2013: la vida por entregas, podríamos llamarlo. Como acaso ya saben los amigos, Jonás Bel y Rafael Trapiello se han propuesto retratar a lo largo de un año la sociedad española. En este su Gran Teatro del Mundo aparecen los actores vestidos de sí mismos, casi siempre de pie y siempre serios. La banalización de la fotografía ha traído consigo la banalización de la sonrisa y de la risa, que se reparten indiscriminadamente en nuestra sociedad, como el tú, los besos y las palmadas en la espalda. Una comedia humana la suya de personas más que de personajes, y nunca de comparsas. La seriedad con que nos miran parece haber invertido el sentido de la fotografía, no son ellos quienes comparecen ante nosotros, sino ellos los que miran en nosotros lo que hacemos y no hacemos en estos momentos tan desalentados para todos, principalmente para l*s decentes.
De este cuaderno se han editado cien ejemplares y cien se editarán mensualmente, hasta acabar el año. Buscaban J. y R. ayer dar a conocer su trabajo y ponerlo en manos de aquellos que lo harán posible. Lo posible aquí es muy poco, y lo es todo.


22 février 2013

Oji

QUÉ misteriosos los caminos de los papeles, más volanderos estos que las hojas secas. El que aquí comparece, una pequeña postal circulada desde Japón el año 3 del siglo 20, pasó antes por "Argelia (Francia)" hasta llegar, cien años después, una mañana helada, a nuestro Campillo del Mundo Nuevo.
Las manchas que aparecen en el cielo son heridas que ha ido infligiéndole el tiempo, cometas que alguien, quién, esta volando.
Es poco probable que el lugar que muestra esa tarjeta se conserve igual que entonces y menos aún que algún día vaya uno allí a comprobarlo. Sin embargo, tal y como lo vemos es suficiente, existe y quedará en nuestra memoria como un raro fruto sensitivo, nota de la lira inmensa que une oriente y occidente.

Vista de Oji, Tokio. Postal de 1903.