26 de febrero de 2013

Sobre el olvido, una vez más

ME topo estos días, preparando las conferencias sobre JRJ de la Fundación Juan March, con este aforismo suyo, memorable, sobre el olvido, decantación de otro de Nietzsche, que acaso desconociera el poeta, porque la poesía está comunicada de secretas galerías entre la realidad visible e invisible: "Olvidar es vencer". Se recoge en la antología de sus aforismos publicada en La Veleta, que yo mismo preparé en 2007. Expresa lo mismo que el verso de aquel soneto suyo ("¿Cómo era, Dios mío, cómo era?"): "Memoria, ciega abeja de amargura". Lo había olvidado, y ya lo siento, porque de haberlo recordado a tiempo habría figurado al frente de ese libro, que no trata de otra cosa.


El Rastro, 24 de febrero de 2013

12 comentarios:

  1. Estupendo reclinatorio el de la imagen, en el que el tiempo de oración depende de lo que a uno le pesen los pecados.
    J.Blas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El tiempo de oración puede depender además de la gravedad del pecado, porque la gravedad es pesada en extremo. Y más en los del tipo:

      "En el pecado lleva la penitencia".

      Estos pueden desequilibrar notablemente la balanza, si no viene el espíritu de "En la virtud está el pago" en nuestro auxilio.

      Eliminar
  2. Se dice que la actividad fundamental (aunque inconsciente) de la memoria es el olvido; que olvidar aquello que nos resulta superfluo y prescindible (casi todo) es mucho más laborioso que recordar lo (poco) recordable. A mí se me ocurre que, además, otro trabajo añadido para la memoria ha de ser discernir, diferenciar constantemente entre lo olvidable y lo recordable.

    ResponderEliminar
  3. Sobre el olvido inevitable, a consecuencia de nuestra desaparición, existe no obstante el remedio de la vida cotidiana que nuestros coetáneos arrastrarán hasta que llegue su propio olvido.

    Solo el arte da la posibilidad de permanecer un poco más. ¿Acaso Vincent van Gogh será olvidado?. Creo que sí después de 40 generaciones.

    "El olvido que seremos" de Héctor Abad Faciolince es un precioso relato autobiográfico donde se respira que él mismo sabe que en el futuro también él será olvidado, no solamente su padre.

    No es propaganda, es deseo de compartir.

    ResponderEliminar
  4. Como un Ave Fénix,
    fundir las cenizas del recuerdo
    con la levedad y la gracia del olvido.

    ResponderEliminar
  5. Malabarismos de la memoria: Recordar sólo lo que nunca sucedió.

    ResponderEliminar
  6. Estoy de acuerdo pero en la memoria influyen los sueños y la suceptibilidaf del alma humano , sin olvidar que cada persona es diferente . No olvidamos lo que queremos sino lo que podemos , como en cualquier faceta . Lo natural es que la memoria juegue a favor del individuo para complicar su futuro un minimo y no pierda las ganas ni el deseo , pero no es determinante salvo excepciones .
    Saludos

    ResponderEliminar
  7. Romana pesando recuerdos. Habrá que anotar más tarde, según el margen que deje para el olvido, distintos grados de claudicación.

    ResponderEliminar
  8. Reivindicar los nombres es genial , a Juan Ramón lo leo por su recomendación y su literatura siempre lleva un mensaje encriptado que se puede normalizar a la exigencia del momento y época. Tiene por supuesto mensajes claros pero la atemporilidad es su sello .
    Hay un poema de J.R. dedicado a un poeta y que viene al caso :
    creemos los nombres.
    Derivarán los hombres.
    Y solo quedará el mundo de los nombres ,
    letra del amor de los hombres,
    del olor de las rosas.

    Del amor y las rosas,
    no ha de quedar sino los nombres.
    ¡Creemos los nombres !

    chao

    ResponderEliminar
  9. El sueño como pequeña porción de infinitud, de paraíso donde el tiempo se anula.

    "Sueño. La memoria perdida." Joseph Joubert.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. JRJ [EL ESTUDIANTE]

      Sueña, sueña mientras duermes. Lo olvidarás con el día.
      (Día, alegre aprendizaje de la gran sabiduría).

      Aprende, aprende despierto. Ya lo olvidarás dormido.
      (Sueño, dulce aprendizaje del definitivo olvido).

      Eliminar
  10. Mejor que el olvido nada ni nadie trabaja. Sobra todo grito.

    JRJ al final de su vida con la locura de reescribir todos sus poemas. LEYENDA.

    "ESTADO

    El pino se consuela con el agua; la rosa, con el verdón; el hombre, con la mujer, la estrella, ¿la naranja?

    Nada sabe a qué éter contrario va o aspira. Nada, nadie quisiera sino amor (más que olvido).

    Un instante de hueco, y lo feo aparece.

    ¡Pero vibra tú, luz, pero entra tú, sombra, y deslumbra y apaga la injerencia espiante!"


    "EL OLVIDO

    ¡Olvido, hermoso olvido, libertador final de nuestro nombre puro, en la imajinación del tiempo feo!

    (Hombres, hombres, hombres... ¡ay!)

    ¡O, venideros días, en que el alma, olvidada con su nombre, habrá estado, en sí, en todo, y no estará, con otro, en nada!"

    "(...) ¡Y tú, ruiseñor mío, endulza tu tristeza,
    enciérrate en tu selva, florécete y olvida;
    sé igual que un muerto, y dile, llorando, a la belleza
    que has sido como un huérfano en medio de la vida!"


    "LO QUE ARDE

    El viento se ha llevado las nubes de tristeza;
    el verdor del jardín es un fresco tesoro;
    los pájaros han vuelto detrás de la belleza
    y del ocaso claro surje un verjel de oro.

    Inflámame, poniente: hazme perfume y llama;
    (¡que mi corazón sea igual que tú, poniente!);
    descubre en mí lo eterno, lo que arde, lo que ama...
    ¡y el viento del olvido se lleve lo doliente!"

    ResponderEliminar