7 de febrero de 2013

La ristra

NO resulta fácil sustraerse a los acontecimientos. Oímos en la radio y la televión a los opinativos, leemos, al menos, cuatro periódicos. Asombra, abochorna, diríamos, el sesgo, ver cómo la realidad es una u otra según sea el medio que se ocupa de los hechos. Lo que para unos es decisivo, otros ni siquiera lo recogen. 
Va uno poniendo en su papel las conclusiones, con lo que tiene. Conjeturas.
1. Luis Bárcenas es idiota, tanto por llevar en una libreta la contabilidad b, igual que el contable de Al Capone, como por dejar que alguien se la haya fotocopiado. Sorprendido con las manos en la masa, ha decidido tirar de la manta, y vengarse. Naturalmente niega que la libreta sea suya.
2. Luis Bárcenas se cree muy listo, y sabiéndose cogido con las manos en la masa, ha copiado en una libreta nueva la contabilidad b de su partido, mezclando datos, unos verdaderos y otros falsos, con el fin de liarlo todo un poco, ver qué saca y ganar tiempo. Por esa razón, niega que la libreta sea suya.
3. Luis Bárcenas no es ni listo ni tonto, sólo tiene una noble aspiración en esta vida: que alguien le inmortalice como figurita de Lladró con ese abrigo de pelo de camello y cuello de terciopelo negro.
4. Luis Bárcenas es un hombre astuto, para lo cual no hace falta ser ni listo ni tonto, y ha hecho sus cálculos: de acuerdo, soy un chorizo, pero verdes las han segado y váis a ver mi dinero el día en que veáis el de Roldán.
5. Luis Bárcenas, más allá de ser listo o de ser tonto, más allá del bien y del mal, acaba encarnando al superhombre y pide que le asesore su amigo Trías Sagnier, aquel precisamente que le ha denunciado y que asegura que las libretas de la contabilidad b son las que Bárcenas le mostró hace años, lo que éste naturalmente niega.
En este sainete, a día de hoy, la gran frase la ha dicho el presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, eslabón perdido entre el lenguaje articulado y el corcho: "Todo es falso, salvo alguna cosa que es cierta". A esta la frase es posible que la supere otra pronto, porque el campeonato no ha hecho más que empezar. Se cree también que el lema del presidente de Gobierno es una célebre frase de Jesús, que era, como Cristóbal Colón, oriundo de Pontevedra: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco más me volveréis a ver"

El Rastro. Muestras de adn. 27 de enero de 2013.


15 comentarios:

  1. Unos llegaban en blusones negros con sus romanas vendiendo quesos. Si los otros también bajaban de la Mancha, paseaban en cambio su cara más blanca: colgadas del cuello las ristras de ajos que igualmente vendían por las calles del pueblo. Netos collares blancos, muchos quilos de ajos con los que cada año algún muy viajado dios manchego los engalanaba al despedirlos para el Sur.

    Oscuros hombres del queso o de la blancas trenzas del ajo, subid ahora, volved. Un buen queso manchego siempre viene bien (no digamos, para ahuyentar bárcenas y bárcenos, los ajos). Entonces fuisteis mucho mejores que nosotros ahora. Enristradnos, pues, en larga cuerda hasta el otro mundo. Luego volveis otra vez y os quedais.

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    1. En aquel tiempo
      cuando el pueblo era "Pueblo",
      dice Agustín.

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  2. Ciudadano, no sea corto,
    sálvese del caos del mundo.
    ¡Elija usted mismo el corcho!

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    1. No es tan fácil la elección.
      Entre tanta fruslería,
      ¿hay corcho de salvación?

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  3. Pues sí, el asunto, ya monográfico, de la corrupción amenaza con asfixiarnos. Lo que más grima da es la indefensión extrema que tiene la ciudadanía ante hechos tan resbaladizos. La impotencia, digamos metafísica, que se siente ante un “orden” social en el que se intuye la corrupción institucionalizada como fundamento . Luego, la relativa impunidad de los corruptos no sería una anomalía, sino algo necesario para que las cosas sigan marchando. ¿Combatirla?, por supuesto, en eso estamos. Pero remontarnos a la raíz del problema es como pensar en el espacio infinito, nos perdemos.

    Ya no se trata del enfoque diverso de los medios informativos; eso es normal, porque “marear la perdiz”, no hablar claro, es la tónica que se requiere para seguir funcionando.

    El abogado de Urdangarin está muy afectado porque su cliente se va a empobrecer si paga la fianza requerida. Oímos declaraciones de este tipo y tampoco se ve muy afectada nuestra sensibilidad. La falta de respeto a la inteligencia parece ya ser carne y sangre del tejido social.

    El orden social que Platón piensa para su ciudad ideal tiene algunas lagunas propias del contexto de la época, pero se pueden rescatar reflexiones acertadísimas, de una actualidad sorprendente:

    «(…) --¿Hay en un estado señal más segura de una mala educación que la necesidad de médicos y de jueces hábiles no sólo para los artesanos y el pueblo bajo, sino también para los que se precian de haber sido educados como hombres libres? ¿No es cosa vergonzosa y una prueba insigne de ignorancia verse forzado a acudir a una justicia extraña por no ser uno mismo justo, y el convertir a los demás en dueños y jueces de su derecho?

    --Nada más vergonzoso.

    --¿No lo es aún más, no sólo proseguir y sostener toda la vida litigiosa ante los tribunales, sino también, dando muestras de bajeza de sentimientos, hacer alarde de ser injusto, como si fuera bueno saber todas las trampas curiales y giros tortuosos, acudir a toda clase de subterfugios para eludir las resoluciones legítimas, cuando en muchas ocasiones sólo media un vil interés? Y todo esto se hace porque no se calcula que es infinitamente más conveniente y más bello conducirse de manera que no haya necesidad de acudir a un juez soñoliento.

    --¿Sí, eso aún es más vergonzoso.»

    PLATÓN, LA REPÚBLICA O EL ESTADO.

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  4. Peinado antiguo y patillas nevadas, largas y espesas. El personaje, con su abrigo de solapa de terciopelo negro, podía ser un cochero dickensiano o un maestresala de lord Grenville. Pero, en medio de todo, es un pobre diablo manejado por Garzón, El País o algún timonel socialista de los que combaten por la ética.
    Yo creo que ante tanta villanía de unos e hipocresía de otros hay que ponerle distancia a la farsa. Superada la de los atentados de Atocha lo mejor para no encresparse es armarse de sentido del humor. Desde entonces, cuando recibimos sacudidas desestabilizadoras, guardo silencio esperando las declaraciones de Javier Bardem o su purísima madre.

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    1. ¿Por qué nos parece tan triste la vida?
      El mundo sigue rodando
      según la ley de la causa.
      Los días y los meses pasan como olas,
      el tiempo es una chispa que salta de las piedras.
      ¡Que giren el cielo y la tierra!
      Yo me quedaré sentado con regocijo
      entre estas peñas.

      POEMA DE HAN—SHAN.

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    2. La Virgen Purísima tenga piedad de todos nosotros, y nos ayude a alcanzar la vida eterna. Amén.

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    3. O sea que Garzón y El País son los culpables según usted? Va a tener razón, como siempre, el gran Andrés Rábago (El Roto), en su viñeta de días pasados, Según algunos, más iguales que otros, aquí quién tiene que dimitir es la prensa. Patético

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    4. Garzón (conozco personalmente alguna de sus repulsivas andanzas y no debo revelarlas aquí)es mal enemigo, y El País es de una tendenciosidad escandalosa. En su interpretación sesgada y partidista de la democracia es el simétrico de La Razón y sabe bien que aquí tiene más interés y éxito el odio y la discordia que la unidad envidiable que en momentos de tragedia nacional adoptan países civilizados y sanos.
      Tras los atentados de Atocha escuché que Rojas Marcos, con delicadeza, calificaba de enferma la reacción de los españoles, cuando lo mentalmente sano hubiera sido cerrar filas ante la agresión y tiempo después saldar cuentas. El diagnóstico, según mi opinión, tiene vigencia indefinida, según han ido demostrando los aberrantes antagonismos políticos desde que empezó a morder la crisis. Lo que verdaderamente interesa es la pelea y alcanzar o recuperar el poder como sea.

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    5. No conozco en absoluto a Ana Mato, aunque aclaro que su imagen no me simpatiza. Dicho esto, me parece una canallada que estos días la estén crucificando con el cumpleaños del "confeti" financiado por la trama Gúrtel y que ahora la empresa o catering que la organizó haya tenido que extender un certificado para aclarar que la factura atribuida a esa celebración corresponde exactamente a la juerga organizada para homenajear al Getafe C.F. por su ascenso a primera división. Ni más ni menos.
      Señores, ¿Creemos la intoxicación de Bárcenas (o de otros brujos) al pie de la letra? ¿Otra vez la policía distorsionando la realidad? ¿No será más razonable pensar que se ha fabricado una ensalada de verdades y mentiras?

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    6. Rubalcaba hizo una trasferencia de 22 millones de euros a la cuenta Suiza de Bárcenas. Es que algunos, con tal de joder, no saben ya lo que van a hacer.








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    7. Decir eso del pobre Rubalcaba me parece muy injusto, tanto como atribuir la malversación de fondos con el ERE a mil millones de euros, cuando probablemente no pasará de novecientos. Estos fascistas son un caso, menos mal que existen los demócratas. Me refiero al partido de Kennedy, cuyo asesinato sigue siendo un enigma, como enigmáticos suelen ser todos los atentados que a las almas cándidas nos explican cual trama de Pulgarcito.
      M., no se moleste en atacar al PP, me importa casi tan poco como el PSOE.

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  5. Encima son unos chotas y unos julais , juegan a ser mafiosos y aparte de ser unos flojos ni siquiera recitan a Maquiavelo como los capos de verdad , de hecho les oyes hablar y ves que no son de fiar . El que ellos sean tontos nos viene bien . Estoy indignado porque a Rita Barbera le regalaba jamones 5J y cajas de vino ( y de aguardiente , supongo ) una empresa que también regalaba a Camps y otros de la " familia " , aunque en la lista está Pepe Sancho , la capacidad de sorpresa es infinita .
    Saludos

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  6. Ahí van algunas sentencias de Maquiavelo, tan oportuno y tan contemporáneo.

    LOS hombres deben actuar de tal modo que no tengan que justificarse jamás, porque la justificación presupone error o hace pensar en él.

    (A los Diez, 1 de abril de 1505).

    YO no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo; y si, con todo, digo alguna vez la verdad, la escondo entre tantas mentiras que es difícil dar con ella.

    (A Francesco Guicciardini, 17 de mayo de 1521).

    LOS hombres suelen afligirse del mal y hastiarse del bien, y (...) de ambas pasiones surgen los mismos efectos.

    LOS hombres cometen este error: que no saben poner término a sus esperanzas, y basándose en éstas, sin medir las otras cosas, se pierden.

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