11 de febrero de 2013

Lo juro por Dios

LO peor que haya podido sucederle a Luis Bárcenas, el extesorero del Pp, ha sido la confesión de Lance Armstrong, exganador de siete tours de Francia. ¿En qué sentido, qué tienen en común uno y otro? Tienen en común la mentira, pero más aún el modo en que la sostuvieron, que hoy encontramos una burla insufrible, mucho más que el dinero obtenido merced a su embustes y trapisondas. Puede incluso que lo devuelvan, aunque no parece muy verosímil que ocurra algo así, pues antes dirán que se lo han gastado ya o que nunca fue tanto como se ha dicho, porque si mintieron para hacerse ricos no van a decir la verdad para ser pobres. Pero en todo caso daríamos por bien perdido ese dinero, si pudieran devolver la fe que las personas de buena voluntad  ponen en sus semejantes, la fe en la palabra dada y en la decencia. 

Hemos visto días pasados a Armstrong confesar con aplomo que se había drogado porque era imposible ganar un tour de Francia sin hacerlo. Era también una confesión repulsiva, porque extendía en ese momento el venenoso orín de la duda sobre aquellos que ganaron alguna vez un tour, pero  lo llamativo no fue, con todo, el fondo de su claudicación, sino aquel tono suyo marmóreo, inexpugnable a cualquier efusión. Apenas hace unos meses empleaba otro bien distinto, arrogante y hasta colérico, para proclamar su inocencia, llegando incluso a amenazar con llevar a los tribunales a cualquiera que la pusiera en duda. Y eso mismo ha vuelto a ocurrir con Bárcenas, y la cobardía de ahora en eludir a quienes querrían conocer algunos hechos, contrasta con la altanería de hace unos meses en negarlos. Cómo se defendió entonces, cómo fingía su indignación, con qué fiereza: “No tengo nada que ocultar y me reservo el derecho de emprender acciones legales, etc., etc.”. Y lo extraño es que tal vez fuese cierto lo que decía, porque para entonces es posible que el botín ya estuviese oculto y a buen recaudo en Suiza, como hemos sabido. Y el tono de Bárcenas lo empleó también Mariano Rajoy, y con él el cuerpo de baile de la calle Génova, todos a una en defensa de su tesorero, en todos la misma victimación e insolencia. 

La gente que trabaja cada día honradamente y paga sus impuestos, que enferma y ve cómo privatizan la sanidad pública o a sus hij*s, padres y herman*s en el paro, no sabe qué hacer, y asiste avergonzada al espectáculo de este bandidaje. Es la gente que está irritada y furiosa contra esos políticos, pero más aún contra sí misma: “Nos han engañado como a perros”, se confiesan desolados, pensando que son idiotas por haberse dejado engañar. Pero ¿cómo no creer, si se es decente, a alguien que jura por Dios que él también es inocente? ¿Cómo vamos a pensar que el cinismo y la soberbia de nadie le lleven a mentirnos con ese aplomo? De modo que los que creen en la democracia y en la política limpia miran asustados la propagación del mal, la creciente ola de personas que, hartas de su trabajo honrado, proclaman su decisión de robar y mentir, si pueden hacerlo impunemente, o suspiran por el advenimiento de un mesías fascista que acabe con los políticos, corruptos y decentes, y de paso con todas las libertades que han de defenderse por encima de todo.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 10 de febrero de 2013]

12 comentarios:

  1. Se ha dejado muchos asteriscos: "es*s polítc*s", "como a perr*s", "se confiesan desolad*s", "l*s que creen", "que acabe con l*s polític*s, corrupt*s y decentes", y en la frase "a sus hij*s, padres y herman*s", ha omitido usted a las madres. Una pena, le podía haber quedado un artículo precioso.

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    1. Cierto, aunque se olvida el más importante, el de Anónim*.

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  2. Mentir con toda naturalidad y convencimiento, como si se estuviese diciendo la verdad. Buen teatro en la lucha por la vida.

    Las personas decentes no pienso que a estas alturas se crean el teatro porque, por otra parte, no se trata de creerse nada, sino de sufrir las humillantes consecuencias de la mentira, que brilla como una luminaria. Y precisamente de esa percepción nace la impotencia, que es lo peor. Ver y poder hacer poco.

    Decir y desdecirse más tarde de lo dicho, decir "Diego donde dije digo", con idéntico tono y convencimiento es una de las artes del poder. Si no fuera así, difícil sería mantenerse en él.

    ¿Cómo no se van a negar por pura lógica de supervivencia las acusaciones de corrupción? Es un contrasentido decir otra cosa. Quién miente y se aprovecha del prójimo tiene que hacerlo bien y servir para ello. Y todo esto es tan patente que no hace falta darle muchas vueltas.

    Maquiavelo, buen observador del panorama político de su tiempo ya decía, allá, en el Renacimiento:

    «Conviene tener piedad de los pobres y los desgraciados; por ello, al recaudar los impuestos debe tenerse compasión de ellos, porque es cruel querer sacar de donde no hay.»

    Premonitorio parece. Salud.

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  3. Buena respuesta, pardiez.

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  4. Si el escándalo del PP se interpreta como la gota que colma el vaso de la paciencia ciudadana, aceptando honestamente que ese vaso empezó a llenarse hace ocho años, podría entenderse esa concreción precipitada que se hace en el último gran párrafo de la columna. En caso contrario me niego a transigir con esa acusación descontextualizada del largo proceso de decadencia, irresponsabilidad y corrupción que nos empezó a asolar desde que ZP cogió el timón.
    La "tercera España", que también existe hoy, tampoco cayó en la tentación de atribuir a los socialistas la culpabilidad exclusiva de la crisis. No es cuestión de equidistancia premeditada, sino de procurar sobrevivir al margen de la manipulación política.
    Javier Marías escribía ayer sereno, hasta que le vinieron a la memoria el nombre de los diablos y organizó el exorcismo habitual.

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  5. La dimisión del Papa será el precedente de la abdicación de Juan Carlos y quien sabe si de Rajoy , Mas y Rita Barbera . Igual se arrancan a confesar algo con la valentía que no se los supone los que creemos no lo harán .
    Como dijo Jesús Gil que era un filosofo de la Corrupción : " es más fácil salir de la cárcel que salir de pobre "
    Saludos

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  6. Hemos llegado a tal grado de cinismo y amoralidad que da igual por lo que se jure. Son bestias, no son personas, las que andan por los entresijos del poder, sin noción del honor, de la honestidad, de la lealtad, de todo aquello que nos hace personas, hombres de bien.
    La podredumbre institucional no es sino reflejo de la podredumbre moral de muchos de los que nos gobiernan, donde el dinero, y sólo el dinero, da la medida de todas las cosas.
    No hay valores, estamos instalados en el nihilismo más puro y duro. Los valores, los lazos éticos, culturales, sociales, no son más que una traba para el enriquecimiento, para lo único que parece importar, hacer dinero, prostituyendo la propia dignidad y la de los demás.
    Qué bajos hemos caído.

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  7. No sólo importa negar lo evidente con rotundidad, también conviene dar un cierto barniz moral al engaño, para que así parezca respetable y necesario.

    Por ejemplo, los recortes en educación van a venir muy bien, y las medidas que se han tomado en absoluto afectarán a la formación de los alumnos de la enseñanza pública.

    Estos insólitos discursos, que atentan contra el sentido común, no se los cree nadie, ingenuo resulta decirlo, pero los oímos a diario como si fuera la cosa más natural; lo absurdo del caso es que se tenga que polemizar de forma tan bizantina.

    Se ha institucionalizado de tal manera la corrección política, que se pierde un tiempo precioso en discutir sobre evidencias.

    Cuando aparece alguien hablando normalmente, llamando a las cosas por su nombre, dando al lenguaje el sentido humano y en cierto modo divino, que nunca debe perder, cuando aparece alguien así, chirría tanto esa naturalidad que difícilmente se soporta.

    Eso pudimos comprobarlo el otro día en el Congreso de los Diputados con cierta "compareciente".

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    1. Muy de acuerdo con sus afirmaciones. De todas formas, ¿Quién peca más, la que peca por la paga o el que paga por pecar? Pretendemos que todas las perversiones las han originado otros, pero lo real es que los demás las hemos participado sin presentar demasiada oposición. Por eso no acepto la autoexculpación y me considero responsable de la crisis y de la degeneración social en la parte alícuota que nos corresponde. La repulsión a los valores se ha practicado de forma mayoritaria, como si resultara anacrónico respetarlos porque la vida había que interpretarla de otra manera. Mal la derecha y mal la izquierda, cómplices ambas del descalabro.

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    2. Al final de su comparecencia, Ada Couso denunció algo tan legal, seguro, como increíble. Efectos fiscales y bancarios hacen que los deshauciados puedan aparecer como sujetos de un enriquecimiento patrimonial gravable. Al parecer, el último muerto cordobés quiso lanzarse al vacío con ese también último recibo en la mano, según fuentes del periodista MARIANO ROSA para el “Diario Córdoba” el 09/02/2013:

      «La situación económica por la que estaba atravesando Francisco José L.M. le llevó en la mañana de ayer a arrojarse por el balcón del piso en el que vivía, una cuarta planta de un edificio de la barriada de Lepanto de la capital cordobesa, después de que hace meses perdiera la casa que construyó con sus propias manos en Villafranca [y con las de su padre y madre, detalle que también hace especialmente límite este caso].

      Después de llevar a su hija de ocho años al colegio, y cuando su mujer había salido, este hombre de 36 años se subió a la baranda de la terraza y amenazó hasta en tres ocasiones con arrojarse al vacío. Aunque varios viandantes intentaron disuadirlo, sobre las 9.45 horas cumplió su amenaza y se lanzó; cayó de cabeza y falleció el acto. No dio tiempo a que llegaran los servicios de asistencia médica ―que solo pudieron certificar la muerte― ni la Policía ni los bomberos.

      El detonante de este drama podría encontrarse en una notificación de Hacienda en la que se le reclamaban 400 euros por el incremento patrimonial que había registrado después de que firmara un acuerdo con una entidad bancaria ―considerado a efectos fiscales como una compraventa― "para una dación en pago que era mentira, una estafa, porque seguía debiendo 25.000 euros", según señaló Rafael Carmona, portavoz de la plataforma Stop Desahucios, colectivo en el que estaba integrado Francisco desde hacía tiempo.

      Según algunas fuentes, llevaba en su mano la notificación de la Agencia Tributaria cuando impactó contra el suelo (…)»

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  8. Nos están humillando y olvidan que los toros que humillan también dan cornadas mortales y algún toro suponemos quedamos o quedan en el ruedo .
    La única manera de poner fin a una mente corrupta es cortandole la irragación.
    Sí llevan a cabo aquella verdad de Ricardo III : Quien quiera vivir bien , tiene que tener fé en si mismo y olvidarse de la conciencia .
    Aznar aparte de yerno tiene un hijo que como no podia ser de otra manera es un lumbreras y ha sido fichado por su capacidad visionario por un Fondo Buitre , para comprar a precio de remate los pisos e inmuebles de las caja cuyo precio hemos pagado o debemos los españoles desorbitadamente .
    chao

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