23 de agosto de 2015

Algunas cosas más sobre la traducción del Quijote

Se publica hoy en La Vanguardia esta réplica (que no logro enlazar) a un escrito de Xavier Antich.

Leo en La Vanguardia del 17 de agosto el artículo que Xavier Antich “Contra el suicidio”. Dice en él que “he seguido con auténtica estupefacción el incomprensible entusiasmo, generalizado hasta la unanimidad, que ha provocado la traducción al castellano de El Quijote de Cervantes que Andrés Trapiello acaba de publicar”. Es lo que me ha sucedido a mí también leyéndolo a él, sobre todo cuando llega a las efusiones sentimentales: “Agradeceré siempre a David López, mi profesor de literatura española en el instituto, que, aparte de hacernos leer y disfrutar El Quijote, sin traducción, nos enseñara a Bécquer no simplificándolo, sino complicándolo todavía más y enriqueciéndolo a través de la comparación con Wordsworth, Shelley, Hölderlin y Cernuda”. (Y como la cosa va de didáctica, y para otras veces: debería citarse el y del Quijote, no El Quijote o de El Quijote). Imaginemos la escena: el profesor López abre el Quijote y lee a los alumnos, en especial a Xavier Antich, en quien acaso ya ha descubierto lo que la vida le deparará, estas líneas del episodio de las bodas de Camacho: “–Si no os picáredes más de saber más menear las negras que lleváis que la lengua –dijo el otro estudiante–, vos lleváredes el primero en licencias, como llevaste cola”. El muchacho Antich, que al punto ha comprendido de qué están hablando los estudiantes del Quijote, implora a su profesor que pase a Bécquer y a Wordsworth, Shelley y Hölderlin, a quienes es de suponer leerá en el inglés y el alemán originales, que maneja con la misma soltura que “las negras” de las que hablaban los estudiantes… Desde luego para mí el señor Antich merecería haber llegado mucho más lejos de lo que acaso soñara para él el señor López. Mi traducción no tiende a aligerar o banalizar el texto, como asegura, sino a hacerlo inteligible. Sigue siendo un texto complejo (como lo son Hölderlin o Wordsworth en las traducciones que yo leo). Y en él, por cierto, un lector medio tendrá que visitar el diccionario igual que con otras traducciones serias. Por otro lado creo que lo mejor sería que usted leyese esa traducción; y luego hablamos. No me haga repetir aquí el rosario interminable de citas del texto original incomprensibles no solo desde un punto de vista léxico para cualquier lector (que no sea usted, naturalmente). Andrés Trapiello.

Por lo que lleva uno visto hasta ahora, los contrarios a que se haya traducido el Quijote al castellano moderno son en cambio, como el profesor Arranz, muy partidarios del verbo deturpar y de las notas a pie de página, entre otras razones para seguir usando el verbo deturpar. 
Cuando se les arguye que todos podremos seguir leyendo el Quijote en su prístino estado (que, como sabemos, es menos prístino de lo que parece), dicen que no, que el Quijote es un libro que sólo surte efecto sufriendo, partidarios del célebre la letra con sangre entra).
Aquí van también algunos otros escritos recientes, de estas dos últimas semanas, poco circulados aquí, con mi agradecimiento a todos los intervinientes.
Este reportaje aparecido hoy o ayer en El País americano.
Este artículo de Héctor Abad, en Colombia, de la semana pasada.
Este de Savater, en Tiempo y algunos periódicos sudamericanos más.
Y este reportaje aparecido la semana pasada también en The Guardian.



5 comentarios:

  1. Yo le sugiero, Sr. Trapiello, que lo mismo que ha hecho con el Quijote -actualizar, más que traducir, el lenguaje con que fueron escritas- lo haga con otras obras de nuestra literatura medieval y renacentista: el "Cantar de mío Cid", "El libro del buen amor", la Celestina, las Novelas Ejemplares, el Persiles... Por supuesto que generará polémicas y detractores, pero mucha más gente se lo agradecerá y se atreverá, por fin, a descubrir, por sí mismos y sin miedo, estas -tan desconocidas- obras.

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  2. Su libro es más que una traducción, el genio de la lampara le sumergió en calmadas ensoñaciones que han puesto al Quijote en un mundo nuevo, creado por usted. El genio no coloca una pluma en manos de cualquiera, mucho menos de perezosos
    Se podria decir ha escrito una obra clave del post modernismo español, algo muy bueno. La polémica revaloriza la literatura, la engrandece

    Por cierto Nórdica acaba de publicar un libro de la estrella de la Literatura Wislawa Szymborska, Llama la atención que el ilustrador del libro es hijo de un español y una polaca, y es su madre la que traduce a Wislawa, la señora capta matices que ningún traductor español es capaz, a pesar que ha sido muy bien traducido. Mañana lo compraré
    ¡ que bonita es la Literatura !

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  3. Pues parece que la criatura ha dicho en Twitter que según usted es mejor su Quijote de usted que el de Cervantes... La verdad es que yo no sé dónde pone eso.

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    1. En efecto, es absurdo pensar eso de ningún traductor, bueno o malo. En el fondo sólo le molesta, y cuánto, "el entusiasmo, generalizado hasta la unanimidad". Es lo que le ha movido a escribir. Y claro, prefiere un lector menos del Quijote a un lector más, si ese ha llegado a través de esa traducción según él "unánimente acogida". Para romper la unanimidad escribe él, no para que alguien más lea el Quijote después de leído su artículo.

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  4. Hasta el más purista debe al menos reconocer el descabellado, quijotesco trabajo que se impuso Andrés Trapiello. A partir del artículo de Héctor Abad Faciolince, quizá dé alguna idea un ejemplo mínimo.

    «El "Quijote" de Cervantes dice, “Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza”.

    Hace más de 20 años, en Colombia, Argos redactó un "Quijote" a lo paisa: “Era alto y flacuchento, pero alentado y muy madrugador”.

    La edición de Trapiello: “Frisaba la edad de nuestro hidalgo los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza”. Se limita a suprimir la preposición “con”. »

    DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS. Leve *frisión.

    “ FRISAR. 1. ‘Estar próximo a algo, normalmente a una edad’. Como intransitivo, se construía antaño con la preposición con: «Frisaba la edad de nuestro hidalgo CON los cincuenta años» (Cervantes «Quijote I» [Esp. 1605]); este uso se siente hoy anticuado y se desaconseja en favor de la construcción con en, general desde el siglo XVIII: «Dos hombres, uno joven y otro frisando EN los cincuenta años, tomaban café» (Belli «Mujer» [Nic. 1992]).

    2. Hoy es más frecuente el uso transitivo, en el que frisar equivale a ‘tener aproximadamente [determinada edad]’: «Se mantiene en forma a pesar de estar frisando ya los cincuenta años» (Mendoza «Satanás» [Col. 2002]). ”

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