12 de agosto de 2013

Micro, macro (y 2)

SE hablaba aquí la semana pasada de dos de los mejores “fotógrafos” actuales, ambos robots, enviado uno por la Nasa a pasearse por Marte y el otro por Google Street a recorrer la tierra. Mario Castro y Jan Rafman miraron por y para nosotros en las fotos que esas dos máquinas  fueron haciendo de una manera tan mecánica como azarosa, y  los resultados, prodigiosos,  nos fascinaron, acaso porque su mirada llegó a donde no había llegado antes no ya el ojo sino el corazón humano.

Que nos hallamos en un cambio de era es algo que a estas alturas todo el mundo percibe de una manera neta, incontestable. De ello parecen levantar acta cada día los millones de móviles con los que se hacen millones de instantáneas que se circulan al minuto por la red. Hace ya tiempo Joaquín Sabina confesaba con infinita melancolía cómo habían cambiado su vida los móviles: ya no puede salir a la calle ni sentarse tranquilamente en un café, lo que más le gustaba, acuciado por quienes quieren retratarse junto a él. Se diría, sí, que estamos llegando a un punto en el que la realidad, tan rodada y esquiva, ha encontrado el modo de parecer eterna. O dicho de otro modo, y con palabras de Quevedo: “sólo lo fugitivo permanece y dura”.

¿Y esto es bueno o es malo? No es ni bueno ni malo: es sólo inevitable. Es bueno, porque tendremos recuerdos donde sólo habría olvido, y malo, porque un exceso de memoria colapsará la vida. Gracias a los móviles hemos sabido lo que ocurrió durante los últimos sanfermines: se hizo visible al fin uno de los cientos de acosos sexuales a las mujeres que acuden a esa fiesta que ha glorificado como pocas la desmesura del vino, de la temeridad y de la testosterona. No es el propósito de este artículo dilucidar si es justo que los impuestos de todos sufraguen la Seguridad Social de aquellos que son corneados en los encierros (por cierto, dos ideas:  el problema de las aglomeraciones en ellos se paliaría, en primer lugar, si se hiciera saber que los gastos sanitarios de los heridos correrían a cargo de estos y, en segundo, que se impondrán multas cuantiosas a aquellos que se dejen coger por un toro o se caigan o se golpeen, por idiotas, multas que se duplicarían para los extranjeros y que se triplicarían si concurre el agravante de haber descubierto los sanfermines leyendo a Hemingway). Tampoco es propósito de este escrito tratar el vergonzoso asunto de los acosos sexuales, la mayor parte impunes (no sabemos que la policía, que también pagamos todos, haya tratado hasta hoy de identificar a quienes manosearon de un modo bochornoso y salvaje a esa muchacha cuya foto ha dado la vuelta al mundo y que no por ebria dejó de tener en ningún momento el derecho a ser tratada con dignidad). Ni siquiera el tema de este artículo ha sido el de la fotografía. No, de lo que aquí se ha hablado es de cómo la nueva era ha hecho de todos y cada uno de nosotros, en la medida que llevamos un móvil en la mano, un pequeño Gran Hermano. Y que los mismos móviles que acosan al amigo Sabina son los que han sacado a la luz el acoso de esa chica, y que los robots que retrataron la Tierra o las desasosegantes escenas que se cuelan en Google Street han vuelto a humanizarnos.
     [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 11 de agosto de 2013]

9 comentarios:

  1. Cualquiera tiempo pasado fue peor, lo sabemos aunque la memoria tienda a endulzar los malos recuerdos. Con Internet la historia de la humanidad habría sido menos trágica. Hitler y Stalin habrían tenido que dedicarse al circo como payasos, que ea para lo que estaban dotados.

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  2. La nueva era parece el comienzo de una hibridación entre las neuronas cerebrales y los algoritmos de internet . Claro que nuestra Era no es la misma que la de los africanos u otros .
    La historia de la Humanidad nos fue bien , somos testigos de ello . Al margen de Internet la nueva Era que empezó con las Torres puede ser breve por la amenaza de catástrofes nucleares y ambientales , aparte del hambre .
    Lo de la chica fue asqueroso . Escuché a un americano decirle a otros " no acercase a los toros , que nos huelen " , de hecho suelen correr ataviados como los mozos para despistarlos , no reconocen que son unos baduloques y ,arriesgan convencidos que saben lo que hacen , suelen ser los que originan situaciones más cómicas y de lo suyo gastan , me parece bien que corran .

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  3. El móvil nos ha hecho a todos bastante parecidos a los turistas japoneses que hasta hace bien poco nos resultaban ridículos. Poder fotografiar cualquier cosa y hablar de nimiedades a puro capricho quieren ser grandes triunfos de nuestra civilización, mientras la memoria colectiva se asombra y el tiempo se siente traicionado.

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  4. La tecnología atomiza y forma sectas pequeñas (en sus aaspiraciones y en su alcance) y cerradas; más que generaliza o abre. El periodismo ha bajado su nivel, en vez de subirlo; cada vez son más los chismorresos en los periódicos digitales (gossip en inglés,inglés lengua y pueblo que nos terminará extinguiendo culturalmente a todos los demás -sólo ellos son civilizados; sólo los anglosajones del lejano Noroeste hacen tecnología que crea nuevos pardigmas de comunicación que se convierte en cerrazón y es aislamiento. La gente no se habla ya si no es por teléfono móvil -una soledad ampliada en desmesura. La información es poca, escasa y pobre, a pesar de que puedo saber en poco tiempo datos nimios, aunque no inútiles. La tecnología geográfica de Google , **excelente** (sreet view asombroso; mapas por satélite útiles) y de **recopilación** (atención sólo es recopilación y no es que sea malo, pero sólo es eso; no hay , por ejemplo un control de calidad sobre esa información; aunque yo tengo alguna idea de cómo intentar lograr, mediante algoritmos de búsqueda de esa información (lo que hacen los buscadores), un incremento de la calidad de la información ya almacenada; ya hecha; la que hacemos nosotros mismos relativamente mal. Google está bien y es de alabar,
    pero la atomización grupuscular que proporcionan Facebook o Twitter y los teléfonos móviles, está aislando al hombre en una jaula tecnológica no deseable. Hasta los animales se hablan; ¡coño! No seamos peor que ellos.

    http://cheezburger.com/7634627328

    La tecnología rebaja el arte, por desgracia, esta es la prueba. ¿ Se hubieran pintado acaso algunas obras grandes si los modelos hubieran tenido el triste y tan vulgar Facebook para exhibirse ?

    Nota: No por ello pienso que los Estados Unidos; bien gobernados, no como ahora; son peores que el resto. ¿ Podrán, noobstante, intentar frenarse un poco -un poco sólo- alguna vez ?

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  5. La nueva era que nos impondrá Google , la fibra óptica y los satélites es la era de Pigmalión . En resumen se necesitaran avatares , guante táctil para tocar el avatar y traje ultra sensible para recibir las "sacudidas "de la persona con quien estés conectado , cuando este use su guante para tocar su avatar ( del que habrá modelo fidedigno en masculino y femenino a tamaño natural ) . Pigmalión será a la vez Pomponina . Resultará caro pero aséptico

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  6. Los que escriben que "cualquier tiempo pasado fue peor" porque Hitler y Stalin existieron; no tienen la inteligencia de darse cuenta, que precisamente Hitler y Stalin demuestran que cualquier tiempo futuro puede ser peor, si nos trasladomos a los años 1930. Si nos trasladamos, de facto, a cualquier fecha anterior a 1930; en La Historia. Por otra parte, pensar que Internet nos puede librar de algo, es de juzgado de guardia; digno de ser denunciado. Incoherente y pobre. Hay gente que cree que la tecnología, es decir las bombas atómicas, nos librarán de las guerras, del puñal y de los tiros. Y esta gente es aún peor que estas bombas y estas tecnologías frecuentemente perversas.

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  7. **Después de un viaje a una ciudad que estiman soleada**

    ¿ Hubiese podido, pobre, Ulises, regresar (o irse) ? No sé lo que me hizo viajar a París , ya que soy pobre. Quizás porque lo inútil fascina o acaso por aquella voz de aquél poeta que murió joven creyendo haber vivido en ella, de ella, a la que hubiera sido grato cambiarle los excesos en lo nuevo y en lo antiguo. A veces esas voces llegan, empapan; me acuerdo de Machado -el que a Borges le parecía destalentado en comparación con Manuel- su "Soria , lejana y sola" que un día comprobé que así era su aislamiento; no menos que la soledad de París, en medio de tanta gente; uno llega a pensar viendo a las moscas tumultuosas e inquietas de recuperar un tiempo -del turismo torpe, el que quiere ver y aprovecharlo todo y justamente no ve nada,sólo verá extranjeros como él mismo- sacando eternamente la misma triste foto; que el mundo es una mentira que sólo los que se dibujan en él demuestran, a los demás, que existe, que existe el mundo sólo si allí estuvieron ellos.

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  8. No tengo un juicio formado y contrastado de lo que muestran esas fotos, pero debo decir, y tal vez me equivoque, que lo que yo veo en todas esas fotos es risas, fiesta, celebración; no veo forcejeo ni ojos inyectados con ganas de fornicio, si susto ni miedo en las caras de las muchachas. Veo juego, no lubricio.

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