19 de julio de 2015

La novela del día

Se ha dicho muchas veces: las pantallas de nuestros pequeños ordenadores son palimpsestos. A veces, con el tiempo, emerge del fondo de un viejo palimpsesto la escritura borrada por alguna razón, y esta resulta más interesante que aquella que la sepultó. Hoy en esta página que lees deberías leer lo que escribió uno ayer, borrado sólo hace un momento: la novela del día.

Las novelas han estado desprestigiadas más o menos desde siempre. Incluso los propios novelistas son los primeros en denostarlas. Decía recientemente un premio Cervantes que el Quijote era un libro para mujeres (no le quedó claro a uno si con quien quería meterse era con las novelas en general, con el Quijote en particular o sólo con las mujeres). Pero lo cierto es que a las novelas recurren los historiadores cuando quieren saber aquello de lo que no se ocupa la Historia, los impulsos más o menos irracionales que  rigen este irracional mundo nuestro. Hablaba uno en su novela del día de algunos hechos significativos. ¿Por qué los he borrado? Porque uno es un cervantino convencido y lo que salía era un esperpento: una monja real, detractora de las vacunas, que se exclaustra para inocular nacionalitis allá donde la dejen, y otra figurada, en cuyo semblante incrédulo, en éxtasis perpetuo, puede leerse cada minuto: ¡soy alcaldesa de Barcelona!  Un concejal de Madrid que se ha mofado de las víctimas del holocausto y del terrorismo sin más consecuencia que un cambio de poltrona, familias enteras (políticas y de sangre) desfilando por los juzgados imputadas por corrupción, reyes que abdican por miedo y reinas que simpatizan temerarias con quienes probablemente le cortarían la cabeza, porque llevan en los genes la guillotina, republicanos que salen a escena como Celia Gámez levantando las piernas y cantando el “banterita, tú eres grande, danderita, tú eres gualda (lo recordaba el gran Santiago González)  y “patriotas” que en asuntos de corrupción aplican el consejo de un padrino a su ahijado el día de su boda: “aunque vuelvas a casa oliendo a puta, tú niega siempre; he aquí el secreto de un matrimonio feliz”...

¿Se entiende por qué ha borrado uno todo lo anterior, y empieza a leer La Cartuja de Parma? Ah, volver a una novela como esa, después de tantos años, es sólo comparable a volver a un amor de juventud. No hay novela del día que pueda resistir la comparación.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 19 de julio de 2015]

15 comentarios:

  1. Los escritores de leyenda tienen el don de resultar fascinantes.
    El mal es el tema clave de la literatura y de la historia, la visión que ahora tenemos del mal es un obstáculo para los artistas, es imposible de igualar el idealismo y naturalidad de los antiguos, consiguieron que la nostalgia resultase un sentimiento alegre

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  2. Suelo utilizar el seudónimo de Julian Sorel. En una ocasión desde una muy conocida editorial me confesaron lo curioso que les resultaba mi elección del protagonista de La Cartuja de Parma. No es de extrañar que el As se venda tantísimo, Florentina 2 - Parma 0.

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    1. O sea, José Cancio 0 - Fabrizio del Dongo 2.

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  3.  "Un concejal de Madrid que se ha mofado de las víctimas del holocausto y del terrorismo sin más consecuencia que un cambio de poltrona".

    Resulta que la mofa no es un concepto penal relevante, y menos aún cuando su intención es más lucir un dudoso ingenio que ofender a nadie. Todo un ministro, un tal Hernando, ha hecho mofa de las familias de las víctimas del franquismo abandonadas en las cunetas, afirmando que las buscan sólo cuando hay subvención por medio. El mezquino conserva no solo una poltrona, sino un ministerio. Por lo visto el franquismo no fue terrorismo. Pero claro, a Hernando no hay que escrutarle con lupa: no es de Podemos, que son los sospechosos de plantilla.

    La situación penal en este desgraciado Estado, el estado del Estado, es tan penosa y tan singular en el mundo civilizado que se exigen CONDENAS MORALES según de quiénes para poder ejercer la política sin sufrir persecución. Repito, condenas morales, es decir, actos íntimos, mentales, subjetivos, del fuero interno. Esencialmente externos al ámbito penal. Así es la moral, internalizada y mental. La expresión pública de la misma es otra cosa, y puede perfectamente ser falsa, fingida. Política. Mero paripé.

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  4. Está bien volver a los clásicos, a ésos que no pasan de moda y por ello son "long sellers". Pero tampoco conviene idealizar el pasado. Napoleón -en cuya época transcurre "La cartuja de Parma"- fue, "mutatis mutandis", un Hitler del XIX, y si no causó más muertos fue porque sólo contaba con cañones y bayonetas. Con armas más sofisticadas (aviones, bombas) habría organizado una carnicería todavía mayor. Por otro lado, no creo que hoy las monarquías (en caso de ser abolidas) caigan con decapitaciones (Francia) y asesinatos de niños (Rusia), como ocurrió en el XIX. Aunque parezca que no, quiero creer que algo hemos avanzado.

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    1. Siempre que se invadió u ocupó un país o un territorio, fue para expoliarlo.

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  5. Hombre, amigo JC, gustando (se supone) tanto de Stendhal, debería usted recordar que Julien Sorel protagoniza "Rojo y negro", no "La Cartuja"; de ésta, el protagonista es Fabrizio del Dongo.

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    1. Vaya, vaya, señor Anónimo, como dicen por ahí: Se ha enterao usté de la misa la media. Sacándome los colores se los ha colocao usté a si mismo.

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    2. Copio, de su primer mensaje: "Suelo utilizar el seudónimo de Julian Sorel. En una ocasión desde una muy conocida editorial me confesaron lo curioso que les resultaba mi elección del protagonista de La Cartuja de Parma". Juzgue el lector, si lo desea, acerca de medias misas.

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    3. Y precisamente ante esa ignorancia supina del representante de una editorial, añado con evidente ironía: "No es de extrañar que el AS se lea tantísimo". Si alguien que vive en el mundo de los libros asocia Julian Sorel a la Cartuja de Parma, apaga y vámonos. No sé si ahora...
      En cualquier caso, aunque usted se camufla de forma inelegante, si quiere le proporciono la fuente donde conocí la ruindad con que el viscoso Brenan trató a la miserable Juliana. ¿O no es eso lo que pasa?

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    4. No, irritado amigo, no es eso lo que me pasa. Yo supongo que me confunde con el que le objetó algo acerca de ese juicio sumarísimo suyo sobre Brenan. Si es así, se equivoca.

      Respecto a que su error no sea tal, sino ironía, verá que no soy el único que se lo señala. No se preocupe; José Luis García Martín suele citar una frase de Pessoa según la cual "la ironía es eso que nadie entiende". El riesgo, al menos, existe; la diferencia es que él no hace, como puede ver, apreciaciones tan destempladas como la suya anterior. Se lo toma con calma y, precisamente, ironía. Lejos de mí la presunción de aconsejarle; pero no es, déjeme decírselo, una mala manera de reaccionar en un caso así.

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    5. Da la impresión que el señor Cancio intenta disfrazar un patinazo morrocotudo por una ironía de enésimo grado, sólo para muy inteligentes. Quizá sea esa sutil inteligencia la que me falta, pero lo he entendido como el autor del mensaje anterior. Un poco de humildad a la hora de reconocer los errores siempre es preferible a persistir en la equivocación con dudosos subterfugios.

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  6. Muy buena la entrevista que sale hoy en el Mundo, donde los lectores podrán disfrutar gratis el primer capitulo, me está gustando mucho el Quijote actualizado.
    Hace poco vi la imagen de un español en una entrega de premios del Rally de Montecarlo, era 1977 , eclipsaba a Raniero y demás comitiva, el español a la sazón presidente de la federación española de automovilismo lucia un largo abrigo de pieles, me dije: que astracanada más autentica, hablamos del primer play boy que a su vez fue el último dandy.
    Este caballero tan elegante, fue novio de Rita Hayworth, amigo de Ali Aga Khan, dios viviente de la época,
    Casualmente también fue novio de Perlita Greco ( ex novia de Gardel y de Pulino Uzcudun ), que debutó en España como sustituta de Celia Gamez.
    José Padierna, Conde de Villapadierna, un crack vintage que nunca pasó desapercibido.

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  7. Desgraciada Colau, comete el error de mostrar en su cara la alegría por ser apreciada y haber sido votada por muchísima gente. Desliz al que suma otro mucho más severo, como es el de actuar de "monja figurada", esto es, sentir que tiene un papel que jugar en la solución de los problemas de los ciudadanos. Como si la hubiesen votado para eso, no te digo. Puro mesianismo.

    Cómo son estos podemitas! No tienen arreglo.

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    1. Para cara de éxtasis la de Ana Botella cuando se dio de bruces (por sus innegables méritos, hay que decirlo) con la alcaldía de Madrid. Mujer sincera y transparente como es, llevaba inscrito en la faz un poema que decía: "¿Yo alcaldesa de Madrí? ¿Yo, que no me apaño ni pa la compra del supermarket si no me ayuda la mucama? ¿Yo, que no tengo ni el octanaje ni el talento de la incombustible Barberá? Pero arresúltase que pasaba por Génova y me ponían una alfombra de babas y me daban toquecitos en la espalda: ¡Tuere grande, Ana, que lo ere...!, decía Floriano (por aquella chico de los recados y marmitón bocadillero). Y José Marí, contenido él, que me ponía rictus chapliniano y que: No te preocupessss, Ana, que para eso está la familia".
      Y la otra, mientras-ahora, venga a poner cara de luna de Tarrasa asombrada y tal y tal.
      Las hay lerdas...

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