9 de diciembre de 2015

Díptico rastrero (El Rastro en la FMarch)

HOY, jueves10 (y El Mundo, también hoy, publica esta entrevista), da uno una conferencia en la FMarch de Madrid, a las 19:30, creo, y el día 15, martes, otra, a la misma hora. Un díptico rastrero. La primera, "El Rastro. Conocimiento y deseo", se anuncia con estas palabras: 
"Walter Benjamin definió como las rebabas de la Historia, hechos y deshechos, objetos, obras, papeles que quedaron a trasmano, rotos o abandonados, y que acaso por ello, por haberse mantenido a salvo de la sobreexposición, muestran más claramente que otros la verdadera naturaleza de lo sucedido. Si como decía Benjamin la cultura está constituida por documentos de barbarie, no hay nada, por pequeño que parezca, que no sea la prueba de un crimen.
En tales residuos, que pasan en el Rastro de la consideración de basura a la de tesoro en transiciones veloces, reside acaso como en ningún otro documento el conocimiento del pasado y el deseo de la reconstrucción utópica de ese pasado, no desde luego en tanto que barbarie, sino en tanto que paraíso"
La segunda, la del 15, "El Rastro en sesenta imágenes", se anuncia así: 
"Asiduo visitante del Rastro madrileño desde hace cuarenta años, Andrés Trapiello ha hecho a lo largo de los últimos quince más de dos mil quinientas fotografías de las que ha seleccionado sesenta, destinadas a un libro futuro y representativas cada una de ellas de lo que en el Rastro comparece cada domingo. Ellas le permitirán a lo largo de sesenta minutos un recorrido por la genealogía del Rastro de Madrid (su historia y los diferentes autores que se han ocupado de él, así como un breve repaso por otros rastros célebres y los autores que han hablado de ellos) y su morfología: el deseo, el caos, la sorpresa, la memoria, la muerte, la melancolía, la muerte, el engaño y la mentira, la verdad, el rescate o resurrección, el final, lo originario, la insistencia, etc.".


Foto: AT.

6 comentarios:

  1. Tengo apuntada la cita de mañana en la agenda desde que se anunció el ciclo de conferencias allá por septiembre. Una pregunta que quería hacer: ¿será una conferencia leída (como lo son aquellas que distes en los noventa que aún se pueden encontrar en el archivo de la March) o será un relato más improvisado, más cercano a lo que solemos entender por conferencia? En cualquier caso será seguro interesante.

    Un saludo.

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  2. Parece algo espectacular, le felicito.
    Si habría que poner música, pondría como banda sonora de la exposición el Una, dos y tres de Patxi Andion.
    Esto es el rastro señores
    vengan y animense
    que aquí estamos nosotros
    somos Papa Noel.

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  3. En Estados Unidos está permitido que todos los domingos la gente venda, en la puerta de su casa, los objetos que le sobran. Las cosas que para uno son trastos, para otros pueden ser útiles. Posiblemente éste sea el origen de los rastros y rastrillos. En España, al ser la legislación tan encorsetada y reglamentista, sólo puede acudirse a este sistema, aunque ni siquiera, pues cada vez el Rastro de Madrid está más regulado y profesionalizado, de modo que casi todos los vendedores tienen licencia municipal y pagan impuestos. La compraventa particular de segunda mano tiene que refugiarse en internet y en aplicaciones de móvil. De seguir así, puede que pronto no quede ni rastro del Rastro.

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  4. Estuvo verdaderamente interesante esta primera conferencia rastrera, muy en la línea amena y divertida que AT ha encontrado para distanciarse de los convencionales actos de este tipo, casi siempre monocordes y apoyados en excesivo anecdotario. La del día quince, con profusión de fotos, promete ser aún mejor. Además, si ocurre como hoy, quien acuda se encontrará uno con la grata sorpresa de pertenecer al grupo de los diecisiete asistentes más jóvenes, lo cual, para los que pasamos de los sesenta, es una experiencia gratificante. A tenor de lo comprobado esta tarde, se deduce que el Rastro no es cosa de jóvenes.

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    1. Sobra el "uno" después del "se encontrará". La inexperiencia de escribir en el móvil....

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  5. hay establecimientos en España que compra venden, y que organiza subastas algún fin de semanas, en EUA está generalizado, el negocio no seria posible sin internet, ya que los compradores no pagan lo que pide un vendedor en crisis, sino menos del precio que dicta la red .
    El comprador de antiguallas suele ser sesentón, otra cosa son las subastas de clásicos , donde alborozados sexagenarios pujan sin miedo, a la vez que son azuzados por bellezas rubias
    de mediana edad contratadas por la casa de subastas ( hay cientos ), los viejos se enardecen y pagan más por los coches. Es difícil que un joven de 25 años se pueda permitir gastar 100000$ en un coche antiguo, que además no van bien y son una ruina andante.

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