6 de abril de 2015

¿Huesecitos a mí?

CUANDO usted lea estas líneas se habrá resuelto, ¿o no?, el enigma de los restos de Cervantes. Gran tema para un artículo de costumbres. ¡Lo que no habría dado Larra por un tema como este! Incluso escritores más sesudos como Unamuno u Ortega no hubieran dejado pasar de largo esta tan formidable metáfora.

Veamos: Pasado mañana, en relación al momento en que estoy escribiendo, se emitirá un comunicado oficial, pero lo cierto es que hace cuatro días leímos en los periódicos la noticia, desmentida a las pocas horas. Los periodistas que por la mañana estaban eufóricos, por la tarde tenían que matizar sus titulares: “Casi han aparecido”. Nos han contado que donde se cree están enterrados los restos de Cervantes han aparecido, mezclados y en bastante mal estado de conservación, huesos de varones, mujeres, recién nacidos, viejos, jóvenes... Imaginamos al jefe de la misión científica diciendo aquello de don Quijote en la aventura de los leones: “¿Leoncitos a mí?”. Se habla incluso de que habrían podido identificarse los restos de la mujer de Cervantes e, incluso, acreditar los del mismísimo don Quijote, identificado por llevar una bacía incrustada en el cráneo. Y esto gracias al año electoral.

Con ocasión de todo ello llevan un mes pidiéndole a uno de diversos periódicos y telediarios una opinión: ¿Qué hacer con esos huesos? Da igual lo que uno opine al respecto, porque quienes ordenaron su búsqueda saben muy bien lo que harán con ellos: un monumento (probablemente feo) y una ceremonia algo ridícula, como cuando trasladaron los restos de Pessoa en la ceremonia menos pessoana del mundo. Aun así, Pessoa sigue en la Baixa más que enterrado en los Jerónimos de Belém. Cervantes seguirá en las ventas y caminos, por más que la memoria histórica trate ahora de hacer olvidar que permaneció durante cuatro siglos en el mayor olvido en una fosa común, porque la España oficial siempre ha despreciado todo lo cervantino de la España real. Cervantes fue un escritor jovial como pocos, nada truculento ni funéreo. Yo creo que si por él fuera, pediría que lo dejaran tranquilo donde ha estado estos últimos cuatro siglos, mezclado con los huesos de esa gente común, igual que hizo mientras vivió, en interminables coloquios con ellos, y si acaso tuviera una baraja, jugando a las cartas, porque en la vida lo importante es pasar el rato, y en la muerte, la eternidad.
  
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 5 de abril de 2015]

11 comentarios:

  1. Mucho dinero para desenterrar huesos pero no hubo dinero para terminar la serie de TV "Don Quijote", de la que sólo se grabó la primera parte. (Se agotó el presupuesto y durante años no se puso en marcha la segunda. Luego falleció el actor que hacía de Don Quijote, Fernando Rey, y ya fue impensable continuarla).

    Por increíble que parezca, TVE no ha hecho aún una adaptación televisiva completa, de calidad y exportable del Quijote.

    ResponderEliminar
  2. En el reciente post " nada que ver con monedero " explico cono Ana y Jose encuentran los huesos.
    Lo bueno es que en las fiestas de los ayuntamientos. pperos la lectura coral del Quijote es novedad de obligado cumplimiento, a los de la derecha les hace mucha falta leer, son un poco cortos de reflejos lingüísticos.
    Hablando de grandes, ayer leí el " hombre florero " de Mario Vargas Llosa en el Pais.

    ResponderEliminar
  3. Curiosamente también Javier Marías expresaba ayer inquietud e incluso zozobra por el asunto de la osamenta del insigne, aunque la prestigiosa RCA-Victor (La voz de su amo) le exige a él compases de seis por ocho para esas melodías dominicales donde Mephisto suele ser la arrebatada de Espe y el plan de seguir rayando el disco con ella y su grupo no le termina de aburrir. Solo falta que Vila-Matas nos sugiere una idea kafkiana para dar noble reposo a los restos de don Miguel en un mausoleo subterráneo o Martínez de Pisón nos turbe aún más, confundiéndolos con los de José Robles.

    ResponderEliminar
  4. En las iniciales M.C. de la tumba encontrada, la curvatura inferior de la C parece ascender como insinuando un posible gancho de G que hubiera desaparecido..., resulta una C extraña..., mírenla de nuevo, la verdad es que da que pensar...

    ResponderEliminar
  5. La historia está coja, no se puede vender esos huesos de esa manera.
    Lo serio hubiese sido recurrir una artista forense, alguien que a partir de una calavera hubiese sido capaz de reproducir las facciones del extinto, luego se le hace un peinado de época y quien te dice que no es Cervantes, con la imagen creas una duda razonable, la parafernalia es imprescindible para la urdimbre.
    Para despejar posibles preguntas , queda bien decir: Un entomólogo forense ha realizado estudios de los huesos y la verdad no hay trazas de insecto .
    Los actos de fe se venden reforzando las mentiras que los sustentan ( parece que me ha salido una frase que dice una verdad, casi sin querer)
    Que se hable del Quijote es bueno, no estaría mal clonar a don Miguel ( se sorprendería al verse con los dos brazos ), seria de justicia iconíca .
    Chao

    ResponderEliminar
  6. Larra lo ha escrito:

    http://felipe-benitez-reyes.blogspot.com.es/2015/03/los-huesos.html

    ResponderEliminar
  7. Y entonces, como un niño, uno de los arqueólogos forenses, que no era el más joven, se puso a gritar.

    ―¡Los vi yo antes! ¡Los huesos de Cervantes los vi yo antes!

    ResponderEliminar
  8. ¿Porqué no han dejado a los huesos de quién fuere descansar en paz?

    ResponderEliminar
  9. He leído ejemplos de su traducción de El Quijote. Creo que "no quiero acordarme" debería ser traducido por "no puedo acordarme" en el sentido de "no me viene a la memoria por más que lo intento".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa primera frase del Quijote no admite intervenciones, como tampoco el Partenón. Así se dice en el prólogo. Gracias.

      Eliminar