20 de abril de 2015

Winogrand

HASTA hace dos meses no sabía quién era Winogrand. Nació y murió en Nueva York, 1928-1984. Me lo ha descubierto mi hijo. La edad en la que los hijos son pequeños y el padre les descubre el mundo es maravillosa, pero no lo es menos esta otra en la que, ya adultos ellos, nos llevan de la mano a seguir descubriéndolo juntos. Garry Winogrand fue uno de los grandes fotógrafos callejeros de todos los tiempos, uno de esos tipos que van haciéndole fotos con una Leica a todo lo que  se mueve, incluso a lo que está quieto. Winogrand, muerto prematuramente, dejó casi medio millón de negativos, la mayor parte sin revelar o sin positivar, es decir, para él tenía sentido, más que las fotos, ver, mirar y disparar, todo a un tiempo, “el instante decisivo”. El resultado son instantáneas con el horizonte muchas veces torcido  y la realidad escorada, como si esas fotos, algunas extraordinarias,  hubiesen sido obtenidas a bordo de un bote náufrago en medio del océano urbano. Y por eso nos resultan tan misteriosas e inquietantes. Son como un retrato de todos nosotros, pero por dentro, nuestras zozobras. 

Al auge actual de la fotografía ha contribuido no sólo el hecho de que buena parte del sedicente arte moderno sea una porquería con el que unos cuantos particulares tratan de enriquecerse a costa por lo general del dinero público, sino la técnica: los teléfonos móviles han hecho de cada uno de nosotros unos fotógrafos callejeros más o menos improvisados o conscientes. Mirar a través de una máquina de fotos es un acto de reflexión, de modo que ver es un germen del conocer. Sí, en una imagen fotográfica hay no sólo verdad, más o menos problemática, sino conocimiento. 

Ocurre no obstante algo extraño en las fotos de Winogrand, según hemos podido advertir en la exposición que de ellas hemos visto en Madrid. Sus grandes fotografías corresponden principalmente a diez años de su trabajo, en la década de los sesenta. Luego se aprecia cierta fatiga. Sigue haciendo fotos, sí, pero... parece haber perdido la magia. Como si entre el ver y el mirar se hubiese abierto un abismo y mirase el mundo... de memoria. Este y no otro es el peligro que acecha no sólo a cuantos se dedican a esto de contar la vida, propia y ajena, sino a quienes el cansancio o el hastío nos hacen creer a menudo que ya todo, fuera o dentro, ha sucedido. 

  [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 19 de abril de 2015] 

10 comentarios:

  1. Simplius Simplicisimus20 de abril de 2015, 2:11

    El Ojo Público, Joe Pesci
    Las cámaras antiguas retrataban mejor el alma. la tecnología ha masificado e igualado tanto la fotografía que es difícil distinguir si una foto la hizo un profesional o un aficionado, incluso que foto es mejor que otra, quizás dentro de décadas se pueda decir que fotos son mejores. La tecnología ayuda a lo impersonal y la fotografía cada vez es menos arte, casi todas las artes van a peor pero no tan rápido..

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  2. Misterios Gloriosos == Primer Misterio

    Una foto de Winogrand representa un prado gallego de Betanzos donde se reúne en cónclave y aquelarre el último Soviet Supremo de la Unión Soviética, resucitado en carne mortal. El aquelarre se dispone en forma de Curva Planetaria, la curva perfecta que los sabios llaman Ellipsis y tiene dos Centros. Mao acude con tres generales de su Gran Marcha para completar la asamblea y cerrar la Curva. Fuera de la Ellipsis, Hitler y Goering tontean y se besan en la boca, mientras el Führer palpa las carnosas tetas de Goering. Varios Stukas de la Luftwaffe atacan el aquelarre en picado y lo ametrallan en insistentes pasadas, pero no hieren a nadie. Los reunidos se sacuden las balas de sus trajes impolutos y se dirigen miradas suficientes, esbozando sonrisas chulescas. Goering saluda a los cazas elevando al cielo su bastón de plata, separando un momento sus morros de los hitlerianos belfos. Varios esbirros de Pol Pot dan vueltas a la Ellipsis por fuera, empujando carretillas repletas de Cráneos y otros huesos humanos.

    Dentro de la Curva, dos médicos de las SS especializados en bio-experimentos con judíos castran sobre un tablón de quejigo al judeogallego Franco, emasculando sin anestesia su único testículo (o Huevo), mientras el sanguinario ciclán lanza molestos aullidos que distraen al aquelarre. Mao le dice con desgana, en español argentino un poco chinesco, "callá ya, Paquito, dejá de joder, que acá nos ocupamos en un trabajo serio, acordáte de los que asesinabas vos, mamón, que no gritaban tanto". Gorbachov, con su mancha cerebral emitiendo viva luz verde, aplaude con delirio la diatriba de Mao. El Führer, interrumpiendo el morreo con Goering, reprocha al Caudillo su escasa entereza y le sugiere que tome una cápsula de Cianuro o se fume un cigarro de Zyklon B. En un centro de la Ellipsis se ubican Raúl y Fidel (Castro, of course) con los pantalones bajados, mostrando sus morenos miembros antillanos. Delante de ellos se arrodilla el mulato Barack OhVamos!, que les obsequia una succión alternante, aplicada y gustosa. Felipex (sic) González, con disfraz indeciso entre furcia y rabiza, deambula distópico y discrónico, entona cuplés, sueña con vascos apiolados y sopesa la suma que se podría embolsar vendiendo entradas al mitin a sus conciudadanos, concesivos y cretinos.

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  3. No hay fotos de Jesús en la cruz. No hay fotos de Nerón, ni de Aristóteles, ni de Buda, ni de Pablo de Tarso, ni de Mahoma. No hay fotos de Boabdil saliendo de Granada. No hay fotos de Marco Polo volviendo de Asia. No hay fotos de Colón en América. No hay fotos de Cervantes. No hay fotos de Goya. No hay fotos de casi nada, de casi nadie.

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  4. Hermosa reflexión final que no debe intoxicarse por el desánimo. Mientras haya alguien capaz de contar historias habrá alguien capaz de protagonizarlas para que se siguen contando. Esa es la gran responsabilidad del escritor.

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  5. Que en las palabras, o en las imágenes, sucedan las cosas: de tan fácil, qué difícil siempre.

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    1. ¿Difícil?, eso parece. Ya lo decía "El filósofo del martillo" en uno de sus aforismos:

      ¿POR QUÉ no ve el hombre las cosas? Se interpone a sí mismo: tapa las cosas.

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    2. Escribe Canetti:

      « UN APUNTE EXTRAORDINARIO en el ‘Proyecto de Testamento’ de Arnold Schönberg:

      (...) “Pero es de otro modo: los hechos no comprueban nada. Y quien se aferre a los hechos no podrá salir de ellos, ni llegar a la esencia misma de las cosas. Yo niego los hechos, todos sin excepción. Para mí, no tienen valor. Me escapo de ellos antes de que me puedan someter”. »

      Pero las cosas y los hechos. De “La lengua absuelta” de don Elías:

      "(...) EN ESTE PATIO un sirviente solía cortar leña, era el armenio triste, mi amigo, de quien mejor me acuerdo. Mientras cortaba leña cantaba canciones que yo no entendía pero que me partían el corazón. Cuando le pregunté a mi madre el porqué de su tristeza, me contestó que cierta mala gente había querido matar a los armenios de Estambul y que allí él había perdido a toda su familia. Desde un escondite había visto cómo mataban a su hermana. A raíz de esto huyó a Bulgaria y mi padre lo empleó en su casa por compasión. Debía acordarse de su hermanita cuando partía leña y por eso cantaba esas canciones tan tristes.

      Le cogí un cariño tremendo. Cuando cortaba leña, me paraba en un diván al fondo de la larga sala de estar junto a la ventana que daba al patio de la cocina. Asomado a la ventana, me quedaba mirándolo, y cuando cantaba yo pensaba en su hermana –yo siempre había querido tener una hermanita. El hombre tenía unos bigotes largos y negros, cabellos negros como la pez, y parecía especialmente grande, tal vez porque yo le miraba cuando alzaba el brazo en alto con el hacha. (...) Intercambiábamos algunas palabras, pocas y no sé en qué idioma. Pero él me esperaba antes de empezar a partir la leña. Tan pronto me veía sonreía levemente, levantaba el hacha en alto y era terrible ver la furia con que golpeaba la madera. De pronto se ensombrecía y rompía a cantar sus canciones. Cuando dejaba el hacha me volvía a sonreír y yo esperaba su sonrisa de la misma manera que él me esperaba a mí. Fue el primer exiliado de mi vida."

      https://www.youtube.com/watch?v=XtPfE6mHA_s

      (Komitas Vardapet: Patarag, Liturgia Armenia.)

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  6. Puede ser que sas últimas fotos probablemente no fueron tomada con la intención de enseñarlas, sino de reenconrtrarse a sí mismo... Es como mostrar los apuntes malos de un escritor. ;)

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  7. Importante es que a través de la fotografía se pueda percibir y ver otros mundos, otras "historias" que de otro modo sería imposible de conocer. Recomiendo en relación a esto el documental "La sal de la tierra".

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  8. Las primeras expresiones artísticas fueron retratos, en las cuevas y también en las primeras monedas que se acuñaron , entre los siglos VII y VI a.C. los milesios pusieron la cara del Dios Pan en sus monedas, habitaban Crimea.
    El paradigma del retrato es la fotografía , el arte que nació para estar al alcance de cualquiera, fue la democratización de arte ( un filántropo compró el invento y lo donó sin derechos de cobró )
    Que decir de los fotógrafos de guerra, héroes en la lucha por los derechos humanos. Era muy niño pero la foto de Jack Rudy asesinando a Oswald me impactó mucho más que la visión de El Padrino. Sin la fotografía no habría cine ni internet, si el arte existe la Fotografia es un arte.
    Ya que está en página, recomiendo ver los maravillosos reportajes fotográficos de Ana de la Serna,

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