18 de septiembre de 2015

Y si Cataluña rompe España

HACE unas horas la editorial toreo de salon ha publicado las respuestas de más de cincuenta profesionales de la literatura, la prensa, la cultura, la enseñanza y la empresa sobre Cataluña y la independencia. Ha titulado el libro que forman todas ellas Y si Cataluña rompe España. Descárgalo aquí.
Estas fueron mis respuestas.

1.    ¿España roba a los catalanes más de lo que roba al resto de los españoles? ¿Debe tener límites la solidaridad de los catalanes con el resto de los españoles?

Roban las personas, pero no los territorios, por lo mismo que tributan las personas pero no los territorios, aunque por desgracia algunos de los representantes de las instituciones propendan a ello. Los ciudadanos votan a menudo en función de la mala o buena administración de estos representantes. Tienen la posibilidad de hacerlo cada cuatro años. Ha habido malas administraciones estatales, pero no peores que las que hayan sufrido Cataluña, Extremadura o  Valencia por parte de sus gobiernos autónomos y una entelequia injustificable democráticamente: los “hechos diferenciales” utilizados por determinadas regiones (vascos, navarros) para beneficios fiscales y políticos.  Tan “diferentes” son catalanes, vascos, gallegos o navarros respecto de murcianos, leoneses o extremeños, como lo son estos últimos respecto de ellos, o entre sí. Tratar de obtener de esas diferencias (lengua, etc.)  cualquier beneficio en detrimento de otras es despreciable, irresponsable y antidemocrático. Sé qué se quiere decir con la palabra solidaridad, pero me parece que sería más acertado hablar de repartos justos, y no solidarios, para evitar que haya quien crea que da más de lo que le corresponde o tener derecho a más de lo que recibe. Pero el principio justo es ese: que tributen las personas o empresas, en función de sus ingresos, no los territorios en función de “hechos diferenciales” o fueros “históricos”.

2.    ¿Es viable social, política, cultural y económicamente una Cataluña independiente?

Si entendemos por viable ir a mejor, no; pero también puede ser viable el ir a peor, y es lo que creo, una Cataluña independiente haría más pobres a la mayor parte de los catalanes (a menos que hayan podido robar, como los Pujol), y más pobres al resto de los españoles. Pobres en todos los sentidos.

3.    ¿Es viable social, política, cultural y económicamente una España sin Cataluña?

Está respondida en la anterior. Pero no ha de olvidarse la responsabilidad que han tenido en todo el proceso de deslealtad nacionalista los dos partidos nacionales, Psoe y Pp, que  la propiciaron por intereses puramente partidistas a lo largo de treinta años para sus gobiernos particulares, en detrimento de todos los españoles.

4.    ¿A usted le importaría que el idioma catalán desapareciera? ¿Por qué?

Si alguien decide hacer desaparecer un idioma por la fuerza, está cometiendo un crimen. Las lenguas tienden a desaparecer por sí solas si quienes las hablan no encuentran el modo de relacionarse con otros o esa lengua les dificulta el hacerlo. Cabe protegerlas con leyes y subvenciones, pero eso no garantiza nada: los irlandeses que hablan gaélico son una minoría absoluta que reserva la lengua para las canciones folclóricas que cantan en sus pubs. No creo que sea el caso del catalán, a día de hoy: en menos de treinta años lo hablan diez veces más, y la enseñanza hace que lo estudien y hablen en las aulas el 100%, aunque todos saben allí que el español es la lengua materna de más del 60% y que el número de los que lo usan como lengua vehicular es superior al de los que usan el catalán. El que no haya surgido en estos años un solo escritor comparable a Maragall, d’Ors, Carner, Pla, Sales o Manent, que escribieron su obras en épocas en las que ni se privilegiaba ni se subvencionaba oficialmente el catalán, incluso en que estaba perseguido, tal vez debiera ser motivo de reflexión para quienes han confundido inmersión lingüística con inversión política y discriminatoria en una sola lengua de las dos que se hablan.

5.    ¿Y si el que desapareciera fuera el idioma español?

Hablan el español unos quinientos millones de personas en todo el mundo y en tres continentes. La progresión del idioma en los últimos años es casi exponencial. Por tanto, la pregunta parece remitir a distopías inverosímiles. El catalán lo hablan unos tres millones de personas en un territorio pequeño y su expansión a corto plazo no parece probable, ni siquiera con la anexión de Baleares, Valencia y Aragón. Pero la importancia de una lengua no se mide en el número de habitantes que la hablan, sino por el uso que se hace de ella en la comunicación y el conocimiento humanos.

¿Y por qué no debería permitirse que los catalanes se independizaran si así lo desean mayoritariamente?

La soberanía de Cataluña reside en todos los españoles.  Si la mayoría de ellos decide renunciar a una parte de ella en favor de los habitantes de ese territorio o cualquier otro (Cartagena, por ejemplo), ningún problema. Pero primero ha de consultarse a los españoles en su conjunto (y en caso de que estos deseen ser consultados, no es mi caso), y luego a los de cada territorio, catalanes, cartagineses, etc.. No al revés.

6.    ¿A usted le gusta España? Suponiendo que se le permitiera vivir con su mismo nivel de vida actual en cualquier país del mundo, ¿escogería España?

¿Cómo que si me gusta? ¿Cómo un helado de fresa, como  una novela, como una novia? Si se le pregunta a un Italiano si le gusta Italia, te dirá que no, probablemente, y lo mismo a todos los demás europeos de su país, dependiendo del momento. Si se le hiciera a Kipling esta misma pregunta sobre Inglaterra, él, que era el “escritor del imperio”, le diría que, al contrario, la detestaba y a sus habitantes. Y al revés, si pregunta a un italiano visitando la Toscana o la posición de Italia en el ránking de investigación, si le gusta su país, dirá que sí, y si le pregunta a Kipling en 1918, le dirá que no hay otro país mejor ni otra nación más admirable en el mundo que Inglaterra. Lo que debiera preguntarse es si nos gusta o no la libertad y ser libres. Hoy, en Cataluña, hay muchos que no pueden serlo, ante la hegemonía del Partido Único (o Bloque Independentista con todo el aparato de propaganda, medios de comunicación y educativos a su alcance). La última parte de la pregunta: yo, estando bien, estoy bien en cualquier parte, donde me dejen estar. Félix Ovejero adoptó como lema este, que me gusta recordar: Allá donde estoy bien, está mi patria.

7.    ¿Por qué debería creerme que en una Cataluña independiente se respetarían los derechos de los españoles si en la Cataluña dependiente se ha multado a comerciantes por rotular su negocio en español?

Pues sí, parece poco probable que se les respetara más entonces que ahora. De hecho parece que están pensando ya en exportar su feliz modelo de convivencia a Baleares, Valencia y Aragón. No hay un solo nacionalista que no incube en su corazoncito la palabra imperio.

8.    ¿Es España algo más que un ente administrativo puramente instrumental? ¿Qué, en concreto? ¿Lo es Cataluña?

Los países son siempre más que entes. Es obvio. Son modelos de convivencia. El modelo Irán se parece poco al modelo Israel. El modelo español se parece poco al modelo chino, etcétera. Entre el modelo español y el modelo catalán no veo ninguna diferencia, más allá de las que han ficcionado los independentistas. De hecho sigue siendo el mismo, aunque llevan treinta años intentando romperlo.

9.    Los catalanes quieren emigrar de España pero sin moverse del sitio y sin soportar ninguna de las incomodidades asociadas a una ruptura traumática con su país actual. Rebátalo.  

Es parte de su ficción, sí. Como soñar dormido, es decir, en ese estado en el que es absurdo pedir algo de racionalidad. Como despiertos no pueden convencer a nadie: mienten. El independentismo busca la gran estafa a través de la gran mentira, y, a día de hoy, el indulto de todos sus estafadores y corruptos, como bien dice Azúa.

10. ¿En qué cambiaría su vida si Cataluña se independizara? ¿Adoptaría algún tipo de decisión personal (por ejemplo mudarse o boicotear los productos catalanes o españoles)?

Emocionalmente mucho. Habría algo que se rompería, dentro y fuera de Cataluña y que haría muy difícil la convivencia, como sucede siempre que alguien violenta a otro. Se pasaría de la racionalidad a la emotividad, o sea, a la irracionalidad. No me cabe la menor duda de que muchos independentistas catalanes lo darían todo por unos cuantos muertos “propios”, como vimos también en el independentismo etarra, para “cargarse de razón”, o sea, para hacer olvidar su irracionalidad.

11. ¿Qué diferencia hay entre un nacionalista y un patriota?

El nacionalista divide y resta, el patriota suma y multiplica. La razón de ser del nacionalismo es “lo peor” de los otros (de hecho los otros son “lo peor”); el patriotismo no sólo está dispuesto a admitir y emular “lo mejor” de los otros, sino que alienta “lo mejor” suyo. Paradójicamente cuanto más patriota se es, se es menos nacionalista.


12. Los que por inmovilismo se opusieron en su momento a la Constitución se han convertido ahora en sus principales defensores, también por inmovilismo. Rebátalo.

Y al revés, los que más apoyaron la Constitución (Cataluña) son los mismos que quieren ahora incumplirla. Hay que hacer política con el presente. Hacerlo con la memoria (histórica) no sirve para nada. Como si alguien, para afear una infidelidad conyugal, dijera: ¿qué haces con esta rubia? ¿A ti no te gustaban solo las morenas? Y esta Constitución ha propiciado el periodo más largo y pacífico de prosperidad en España. “Lo que no está roto no lo arregles” es un refrán inglés que podríamos traducir por el dorsiano “los experimentos con gaseosa”.

13. ¿Qué argumento contrario a su punto de vista sobre la independencia se ve incapaz de refutar racionalmente?

Ni se me ocurre ni lo he encontrado en otros. Racionalmente. Emocionalmente hay algunos, pero no valen nada como argumentos.

14. ¿Por qué provoca más rechazo la renuncia de una persona a una convención administrativa (la nacionalidad) que la renuncia de esa misma persona a su realidad biológica (su sexo)?

Será porque cambiando de sexo, si es lo que quiere, puede uno vivir en un país democrático, pero sin libertad no puede uno vivir en ninguno.

15. En el hipotético caso de que el gobierno de la Generalitat declarara la independencia, ¿cómo cree que debería responder el Gobierno Central? Sea concreto.

Como  dictan las leyes. Para eso nos las hemos dado y votado. Citaré estas palabras de un artículo reciente de Savater: “El “prusés” no es malo porque sea ilegal, sino que es ilegal porque es malo para la democracia. Y lo peor sería que el Gobierno estatal no hiciese nada efectivo para impedirlo. Algunos se inquietan: ¿suspender la autonomía? ¿y luego qué? ¿encarcelar a Mas? ¿y luego qué? Preguntas parecidas se hacían en el País Vasco cuando se intentaba acabar con el doble juego de los que pretendían a la vez estar en el Parlamento y apoyar a ETA. ¿Ilegalizar Herri Batasuna? ¿Y luego qué? ¿Encarcelar a la mesa nacional de HB? ¿Y luego qué? Pues luego ETA renunció a la lucha armada”.

16. ¿En qué se diferencia un español de un catalán?

¿Es un chiste?

17. ¿Pueden los catalanes tomar de forma autónoma una decisión que afecte de forma sensible al resto de los españoles? ¿Por qué?

Ya está respondida.

18. ¿La de 1714 fue una guerra de sucesión o de secesión? ¿Y por qué debería importarnos en 2015?

Aquella fue, como todo el mundo sabe, una guerra de sucesión que se peleó en muchas provincias españolas, entre ellas, las catalanas, con desigual fortuna en casi todas ellas, y en ninguna con menos violencia que en las demás. Puede preguntarse a los muertos.

19. ¿Son los problemas de los catalanes diferentes a los del resto de los españoles? ¿Solucionaría la independencia alguno de esos problemas?

No son diferentes. No solucionaría ninguno, y crearía otros nuevos, más graves aún.

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