6 de septiembre de 2015

Nostalgia de los nombres comunes

EL buque fantasma trata de los últimos años del franquismo en una ciudad de provincias. “Más han hecho por los pobres del mundo las monjitas de la caridad que todos los soviets juntos”, se lee allí. No se dice que la caridad haya de suplantar a la justicia, pero bastó esa frase para que empezara a llamársele fascista a su autor. Es lo que se le llama en España a alguien si no se le puede rebatir. Parafraseando aquello: más ha hecho el rey Juan Carlos por la democracia española que todas las Colau y Carmena juntas, por mucho que ellas hayan hecho, que no lo dudo; seguro que sí. 

¿Es que, entonces, le gusta a uno ese rey, los elefantes que caza, los amigos con quienes los caza, los libros que lee? Los gobernantes no nos tienen que “gustar”, por lo mismo que no ha de hacerse política para estar cómodos (por lo general a costa de la incomodidad de los demás). En 1998 se publicó 89 Republicanos y el Rey. Por el título quedaba claro que el editor que nos pidió que contestáramos su cuestionario no había logrado juntar a cien republicanos, para poner el suyo en la estela de otros libros parecidos (Cien españoles y Dios, etc.). Ni que decir tiene que el libro pasó sin pena ni gloria. Decía allí que no hay forma más racional de gobierno que la república. Y eso sigue pensando uno, pero viendo a la mayor parte de quienes la reclaman en estos tiempos y la prisa que se están dando para liquidar la memoria del rey que lideró el periodo más largo y próspero de la historia de España, no iría uno con ellos ni a la esquina. Al final iba a tener razón Kant, la forma ideal de gobierno, decía él, sería una República con un soberano al frente. Más o menos lo que tenemos.

En Madrid anuncian cambio de nombres de calles, y en Barcelona igual. Por fin vamos a ganar la guerra, las guerras, todas las que perdimos. ¿Y por qué detenerse sólo en los borbones, se preguntaba Martínez de Pisón en un artículo impecable de La Vanguardia, y no acabar de una vez con todos los reyes, y de paso con santos, obispos y papas, cómplices de tiranos sanguinarios? Llegados a este punto, qué nostalgia de los nombres comunes: Calle del Aire, del Agua, del Olvido. Ah, el olvido... El problema nunca fue el olvido (lo supieron Nietzsche y Hannah Arendt),  sino querer recordar lo que nunca sucedió. “Una mentira no es media verdad, es sólo una mentira”, decía alguien en The Wire.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 6 de septiembre de 2015]

38 comentarios:

  1. el caso es que una verdad a media, sí es una mentira
    Ya no hay dinero para alcaldías, la mayoría de los ediles se presentaron para trabajar a cambio de buenos sueldos, los cantos al sol son gratis, la consigna presumir de humanidad, de bondad.
    Ahora toca ayudar a los refugiados y están felices de poder ser útiles y generosos, de presumir de ser las personas más honestas, y tal . El caso es que la partida para atender a estos desgraciados, saldrá de la partida correspondiente a la caridad destinada a nuestros millones de precarios y de lo que donemos los que también somos victimas de la crisis.
    Espero no seamos cicateros a la hora de admitir refugiados, si la OTAN , incluyo al eficiente Ejercito Español, fuera a Oriente Medio a exterminar al ISIS no habría esta migración. Si no va la OTAN irá Putin para reivindicarse.

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  2. El cambiar el nombre de las calles es una Medida excelente, pues vamos sobrados en todos los aspectos para mi importantes en el bienestar social,apenas hay paro y el trabajo /salario es de calité, la sanidad pública funciona " de cojones ", sin esperas, y con la dedicación necesaria para cada paciente, la educación? Una maravilla, los alumnos son responsables y organizados, los profes encantados con el sistema educativo, la educación espiritual va viento en popa, Hay mucho interés cultural, y apenas Hay botellones, ni gente descontenta, la vivienda es algo Q todo el mundo tiene,no sé ve ni a un mendigo, todo lo básico funciona a la perfección... Perdonen Uds. Por la ironía, creo que hay cosas más urgentes e importantes que esto de las calles. Lo mejor seria que no tuvieran ni nombre.

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    1. Si no se empieza por restaurar la decencia social..., todo lo demás será un fracaso. Argumentar como usted, Café, que lo importante es la intendencia e irrelevante que se apeen del nomenclátor los nombres de los liberticidas, es muestra de lo poco que ha calado el pensamiento democrático entre muchos españoles: usted uno de ellos, desde luego.
      El asunto de los nombre del callejero es de tal importancia simbólica que se puede decir que, mientras no se subsane esta aberración, no estaremos viviendo en democracia. Claro que para ello se necesitan demócratas: no hay democracia sin ellos. y parece que hay menos de lo deseable.

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    2. P.R. Respeto su.opinión,si piensa que cambiar el nombre de las calles es más prioritario que lo que he.comentado, pero respete Ud.la mía.
      Un saludo.
      .

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    3. Claro que le respeto a usted, "Café", claro... Pero hay ideas, memorias, personajes que merecen muy poco respeto; mucho menos que nos avergüencen ante el mundo desde lo alto de las esquinas de las ciudades que se dicen democráticas. Importa mucho más tapar esa grieta afrentosa (injusta, cruel, filo dictatorial), que echar unas paladas de asfalto en un socavón. Una verdadera vergüenza.

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    4. La verdad es que si que hay cosas que son una auténtica vergüenza, pero la queja no resuelve nada. Ojalá fueramos todos mucho más proactivos, más conscientes, más solidarios y comprensivos " con el otro". Aportemos lo que podamos desde nuestra posición, más que estar echando "la culpa" a unos y a otros. No creo en ningún Gobierno, en ningún partido, sólo creo en los valores que he escrito. Me he ido "un poco" del hilo. Un saludo.
      Café.

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  3. Sostener que se trate del periodo más próspero de la historia de España ya es aventurado, pero si lo fue ¿qué tiene que ver en ello el rey? Esto es atribuirle un protagonismo fuera de lugar a una persona que no gobierna y cuya función es simbólica. La prosperidad será o ra de los gobiernos y de la coyuntura.

    Los gobernantes no tienen por qué gustarnos, cierto, pero sí su acción de gobierno. Nos gustan "en tanto que" gobernantes.

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    1. Cualquier demócrata INFORMADO distará mucho de elogiar a Juan Carlos de Borbón. Hasta Carrillo redivivo (que ya es decir), a la luz de lo que ahora sabemos, se iba a tragar alguna de sus alabanzas al borbón.

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  4. Vivo en el número 7, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la Alegría, pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía. En la escalera me siento a silbar mi melodía.

    Hay un paseo de lo Melancólicos en Madrid, y un paseo de los Tristes en Granada. En Jaén hay una calle Salsipuedes.

    En cuanto al cambio de nombres, sólo El Roto (como siempre) dio en la tecla:

    "Cambiaron los nombres de las calles, pero los baches seguían allí".

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    1. ¿Conoce usted, don ZUMO, algún Paseo de los Asesinos, fuera de este extraño país de caínes con corbata?

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  5. “Más han hecho por los pobres del mundo las monjitas de la caridad que todos los soviets juntos”.

    Hay un antídoto letal contra afirmaciones tan categóricas como esta. Se trata de la pregunta ¿Cómo lo sabe?, en este caso, ¿Cómo lo mide? Pienso en su descargo que usted, señor Trapiello, está más interesado en honrar a las monjas que en sostener con rigor una verdad histórica. Tiene a su favor la contraposición de la figura atroz de Stalin con la de esas mujeres abnegadas, con un ego tan empequeñecido que el diminutivo "monjitas" les cuadra cabalmente.

    Sin embargo las monjas curan las heridas, pero no evitan que se produzcan. Piense en las masas obreras hacinadas en los suburbios de Londres al principio de la revolución industrial, las pústulas, las epidemias, las viviendas insalubres, la promiscuidad, la inanición, las hambrunas, la tisis generalizada. La jornada de 12 o 14 horas, o de sol a sol, el trabajo en las minas de las mujeres y los niños....

    Sólo la Idea Socialista, la organización obrera, la lucha por la justicia las huelgas y las movilizaciones acabaron con esas lacras. Vea lo que ha acontecido en el mundo cuando los Soviets (con todos sus errores) han desaparecido como referencia. Volvemos al abuso, al hambre, a los salarios de miseria, al semiesclavismo.

    Llagas, miseria, hambre y heridas. Vamos a necesitar de nuevo a las monjas. Que cuidarán con abnegación a los pobres, pero no van a evitar que se generen. Lo ha dicho el presidente de la CEOE: "el contrato indefinido es un privilegio".

    Tampoco a él le vendrían mal unas monjas que le disolvieran arrogancia y le refrescaran verdades.

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    1. En realidad lo que propone esa frase es que se piense no en "las masas obreras hacinadas en los suburbios de Londres al al principio de la revolución industrial", sino en las masas obreras hacinadas en la urss desde 1917 hasta 1989. Lo demás son otras cuestiones, relevantes, pero fuera del propósito del artículo.

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    2. Pues no hay por qué eliminar del callejero a Enrique IV de Trastámara y sí al general Yagüe, por la sencilla razón de que no conozco a nadie que pueda sostener que el atribulado Trastámara le haya matado a algún pariente. Pero si pasa usted por Badajoz -es un decir, si pasa...- podrá comprobar que viven muchos pacenses que tienen aún fresco el recuerdo de los que asesinó el vesánico general franquista. ¿Y quiere usted que esa gente vea normal que semejante monstruo tenga calles en su pueblo? ¿Le parece a usted que esa enormidad es compatible con la democracia?

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  6. Se han borrado los cuatro últimos comentarios por misteriosa ciencia. En uno se me recomendaba que leyera el libro de BRusell sobre los soviets, de 1920. Hombre, a los soviets les quedaba todavía lo mejor: 70 años de orgía totalitaria. Enviénlos de nuevo, si quieren, y disculpen las molestias.

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  7. Decía yo en una entrada al parecer volatilizada, que el chiste de El Roto me parecía reaccionario (quién lo diría de él), y que lo peor de los baches por tapar son los huesos de los muertos que asoman a veces y que hasta han producido alguna que otra molestia. De tráfico, pero sobre todo de ética, de justicia atropellada, de indignación.

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    1. Uno no acierta a entender por qué no se planteó este problema en 1982, cuando el PSOE, heredero de los derrotados en la guerra civil, ganó las elecciones por una mayoría abrumadora las elecciones y se mantuvo en el poder durante casi catorce años. ¿Por qué ahora? ¿No habrá una voluntad de reescribir la historia, de cambiar el signo de lo que ocurrió, patológica si no obedeciese a intereses inconfesables? Y que conste que soy partidario de dar sepultura digna a los restos de los muertos, y de que ningún implicado en los crímenes que se cometieron entonces dé nombre a una calle, con independencia del bando a que pertenecieran.

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    2. Por aquellos tiempos el PSOE se hallaba muy ocupado pidiendo créditos (a la postre condonados) al Banco Santander; no había tiempo para ocuparse de esas minucias. Después tampoco lo tuvo, porque se dedicó a gobernar según los dictados del acreedor. Y, ya se sabe, quien paga manda. Y al progresista super banco no le haría gracia esa zarandaja de las fosas irredentas, claro.

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  8. La verdad sobre Stalin está escrita por uno de los más grandes escritores de la Historia, Archipiélago Gulag
    La viuda de Solzhenitsyn autorizó una reducción al 25% de la magistral obra, a fin de que fuera lectura obligatoria en todas las escuelas rusas, el mismísimo Putin dijo a la viuda : Es imprescindible que todos los rusos sepan que pasó,
    Los desplazamientos étnicos son un crimen contra la humanidad que Stalin cometió, un crimen más de genocidio

    En el mundial de Fútbol del 82, el once titular sovietico era enteramente georgiano, todos del Dinamo de Tbilisi, fue una de las anécdotas raras de aquel mundial. Aquel verano se bebió más vodka con naranja que nunca, se puso de moda pedir un Naranjito y la respuesta del camarero era vodka con Kas , ya que la ginebra con Kas se llamaba Gin Kas.

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  9. Gracias por la oportunidad de reenviar el mensaje.

    Venía a decir que nunca hubo en el régimen de los soviets (insisto: Gulag aparte) una situación de la clase obrera equiparable a la que se daba en los suburbios de Londres al comienzo de la revolución industrial, con hacinamiento, hambrunas, epidemias, alojamiento indigno y menosprecio generalizado de la dignidad humana. Apoyaba mi afirmación en lo que el viajero Bertrand Russell comprobó en su viaje (libro Teoría y Práctica del Bolchevismo, Ariel, 1969). Por supuesto que cualquiera que haya visitado los suburbios de Moscú o Budapest conoce los horrendos barrios de bloques grises destinados a vivienda obrera, pero cuidado, eso no es hacinamiento. Es pobreza y es sobriedad, porque cuando se reparte lo que hay se suele tocar a poco. No ignoro los abusos de la jerarquía comunista, pero me parecen poco significativos frente a una población tan enorme como la de la URSS. Los trabajadores, sobre todo del campo, que en época zarista eran todavía siervos de la gleba, recuperaron su dignidad. Aún hoy, mucha gente mayor en Rusia echa de menos el enorme "paraguas de seguridad" que proporcionaba el Estado Soviético. Los viajeros por Europa del Este lo corroborarán.

    Pero aún admitiendo el fracaso del experimento socialista dentro de la URSS, el mayor efecto seguramente fue el que tuvo en el resto de Europa, donde Sindicatos, Trade Unions, partidos de izquierda, mediante movilizaciones, reivindicaciones y huelgas conquistaron niveles de bienestar social hasta entonces inauditos, que configuraron lo que ha sido Europa durante los últimos 80 años. Son justamente los avances que ahora quieren cercenar los neolib, que no se han enterado de las crisis cíclicas a las que conducen a los países.

    Considero valiosísimo sobre este tema el pequeño ensayo de Yanis Varoufakis El Minotauro Global (Debolsillo, 2015), no muy fácil de leer, pero con una perspectiva histórica muy original de los cambios socioeconómicos, a mi juicio más profunda que la mayoría de las que ofrecen los economistas "académicos" que repiten la lección de la Escuela de Economía de Londres.

    Saludos y gracias.

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    1. Cae de su peso que un régimen implantado por las clases miserables (eso eran en la Rusia zarista) JAMÁS iba a ser más cruel, explotador e inhumano que el del capitalismo salvaje, que pretendía una mano de obra esclavizada y solo pensaba en la tasa de beneficio. Pura lógica.
      Por mucho que se hubiesen restringido ciertas libertades en la antigua URSS, no cabe duda de que lo más imprescindible para que sobrevivieran con cierta dignidad los trabajadores estaba asegurado por la cobertura del estado. Es este modelo que ahora disfrutamos -el neoliberalismo- el que se manifiesta como más inhumano, insolidario y coartador de las verdaderas libertades de las clases populares. Solo la propaganda arrasadora, el constante martilleo de las conciencias de la gente por parte de los medios al servicio de los poderosos consigue que la verdad de las cosas no se perciba como tal. Es mucho más nocivo este sistema neoliberal (y aún peor lo que nos espera si no reaccionamos de una vez) para el bienestar de los pueblos que el peor stalinismo.

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    2. El libro de Russell es de 1920, y la verdad es que hasta 1989 los soviets se hartarían de hacer cosas por los pobres del mundo. Y sí, los suburbios de Londres de la época industrial, terribles, y los siervos de la gleba, ni te cuento… pero ¿qué tienen que ver con lo que estamos hablando? Me encanta de todos modos ese su "aun admitiendo el fracaso socialista de la URSS". Insuperable. La mejora de las condiciones de la clase obrera se debieron a los sindicatos y a las luchas, pero principalmente a esa democracia que despectivamente llamaron burguesa los soviets y en la que el derecho a la huelga era sagrado, el primer derecho que perdió paradójicamente la clase obrera en la URSS.

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    3. Me desconcierta su respuesta, señor Trapiello. Pues sí, el experimento socialista fracasó en la URSS, tanto en sus metas como en su continuidad. Gorbachov lo liquidó formalmente cuando ya estaba exhausto. No acierto a ver lo que tenga de "encantador" o de "insuperable" semejante obviedad. Pero ese fracaso no implica que resultase estéril, ni para la URSS ni para Europa.

      "Democracia burguesa" o parlamentarismo es solo un mecanismo, un procedimiento para legislar y gobernar. Por sí misma, difícilmente puede mejorar las condiciones de la clase obrera. También la España actual es "democracia burguesa" y lleva ya muchos años empobreciendo a las clases más humildes y recortando derechos de los trabajadores. Qué mejor prueba que esta.

      Dentro de ese parlamentarismo formal, son los partidos de izquierda, defensores de las clases desfavorecidas, junto con la acción directa de los trabajadores, los que mejoran en toda Europa los derechos y condiciones de los trabajadores. No "la democracia". Creo que está en todos los libros de historia.

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    4. Yo creo, señor, que la verdadera democracia sí que puede por sí misma procurar la justicia social... Cosa distinta que digamos democracia y no lo sea, como reza un slogan que se ha escuchado mucho estos últimos años (y que, desafortunadamente, tiene aún recorrido temporal). Si nos atuviésemos al significado profundo de la palabra, al concepto sin maquillaje, a la etimología ajustada del término, no debiera dudarse de que el gobierno de la mayoría debiera ser suficiente para procurar el bienestar social. Pero -repito- una cosa es la democracia y otra un sucedáneo bastardo, con el que no se debiera confundir.
      Lo cierto es que, aquí y ahora, en España y en Europa, la DEMOCRACIA brilla por su ausencia. Así que no hay por qué devaluarla en su potencialidad.

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    5. Al anónimo de las 11:02:

      Empieza por la "clase obrera", se pasa a las "clases más humildes" y termina refiriéndose a las "clases desfavorecidas". Tal imprecisión terminológica le coloca a un paso de hablar de "los de arriba" y "los de abajo".
      El argumento de que la experiencia de la URSS no fue estéril para Europa es tan falaz como decir que gracias al nazismo la Europa occidental disfrutó del Estado del bienestar, del que por fortuna seguimos beneficiándonos.

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  10. Señor A.G.G, no olvide usted que la democracia procede por mayorías. Si una y otra vez salen votadas por mayoría las opciones derechistas, defensoras de los intereses empresariales, recortes, despidos libres, contratos temporales, salarios mezquinos, etc, etc, ya tiene usted una sociedad muy democrática, pero condenada por mucho tiempo a la injusticia social. El ejemplo se parece mucho a España, verdad?

    Quizás usted tiene en mente un pueblo culto, listo y bien informado. Pero es que no van quedando. El poder de la propaganda y la mentira es inmenso. Tanto, que las masas bien pueden terminar tirando piedras a su tejado.

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    1. No es contradictorio lo que he dicho, señor (¿por qué no se pone un nombre para que hablemos con mayor comodidad?) con lo que usted apostilla; yo podría suscribir perfectamente lo que dice. Porque parte primordial de que se viva en democracia autentica es evitar que quienes disponen de la propiedad de los medios de información (e intoxicación) no puedan hacerlo impunemente si faltan a la verdad o los utilizan para perjudicar el bien común (aquí no faltarán los sofistas que objeten que nadie está capacitado para interpretar qué es el bien común y, como siempre, apelarán a la "libertad" ). Por eso tiene usted que darse cuenta de que en mi defensa de la democracia va comprendida la expulsión de prácticas corruptas y antisociales..., y manipular la conciencia de la gente con insidias, calumnias y mentiras es parte fundamental de la perversión democrática de la que vengo hablando. Si, como usted dice, una y otra vez resultan elegidas mayorías derechistas que gobiernan en contra de los intereses de los ignorantes que los votan, es porque existe una situación previa de falta de democracia. Y de lo que se trata es de salir de ese círculo diabólico: te hago tonto y luego puedes elegir. O te amenazo de muerte (te echo del trabajo) y ahora ejerce tu derecho de huelga si te atreves (o si tienes cojones, que diría uno de estos zafios de la pasta).
      No me tiene usted que convencer, amigo, Precisamente es labor de las nuevas formaciones regeneracionistas, que parece que asoman por el horizonte, usar sus parcelas de poder para dar un giro a un sistema corrupto, que tiene muy poco que ver con la democracia.

      PD.- Me consta, por informaciones que me llegan, que aumenta en los paises del Este la "nostalgia" por el régimen socialista (lo fuese en puridad o no), que procuraba a la sociedad los bienes imprecindibles para tener una vida digna, bienes estos que no ienen asegurados ahora en sus respectivos países. Y, como decía antes, no faltará quien replique que faltaba la "libertad", siendo cosa bastante discutible que la tengan ahora.

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  11. Me hace gracia el insistente anónimo con lo de "gulag aparte", lo que sería algo así como hablar de las virtudes del nazismo "campos de exterminio aparte". Me temo que mi tocayo (no es el único al que eso le ha pasado) confunde la propaganda del régimen soviético con su realidad, bastante más sórdida, triste y radicalmente injusta que dicha propaganda.

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    1. Si del Estado soviético usted deja aparte el Gulag, aún le queda una organización capaz de dar de comer a 100 millones de rusos, rescatarlos de la servidumbre, crear unas condiciones de relativa igualdad, incluidas las mujeres, hacer pasar una nación del feudalismo a la industrialización en el lapso más breve de la historia, frenar al nazismo y salvar Europa a un precio de 25 millones de soviéticos (fuente, Antony Beavor).

      Si del Estado nazi usted deja aparte los campos de exterminio, no le queda más que una máquina para arrasar Europa, convertir alemanes en carne de cañón y empobrecerlos hasta el hambre y la ruina.

      No ver la diferencia me parece una miopía MUY maligna. Eso, o muy mala voluntad.

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    2. Quiere decirse, según mi simplificador amigo, que los millones de alemanes (y de otros lugares) que en su día apoyaron clara y abiertamente el nazismo eran extremadamente masoquistas, sádicos hasta lo increíble y oligofrénicos profundos. No, mire, la realidad es muchísimo más compleja y matizada que sus certezas de manual en inmaculados blanco y negro. El Estado soviético fue una atrocidad; el Estado nazi, otra. ¿Quién fue menos atroz, Hitler o Stalin? No sé si la pregunta tiene, ya no respuesta, sino ni siquiera interés o sentido.

      Si usted hubiese vivido esas condiciones que tan maravilosas le parecen (o las de los llamados países satélites, Ceaucescu y demás familia), quizá viese las cosas de un modo diferente. Aunque podemos siempre recordar el "Libertad, ¿para qué?" de Lenin, o la puesta en práctica de tan sólidos principios en Hungría, 1956, Praga, 1968, y tantos otros sitios.

      Habla usted de 100 millones de rusos, y del deseable lugar a donde les hicieron pasar, desde el muy triste de donde venían. Una cifra más o menos prudente (Solzhenitsin, por ejemplo, prácticamente la dobla) estima en una tercera parte la de quienes pasaron... a la tumba, lugar ciertamente tranquilo y exento de problemas, pero que quizá no era exactamente donde deseaban ir.

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    3. Oh, sí, la realidad es muy compleja, muy frondosa, muy laberíntica y todo intento de intentar poner orden y comprender está condenado al fracaso, pues tendríamos que conocer el estado mental de cada alemán y de cada ruso, sus influencias, sus condicionantes....

      Entre mis certezas de manual y su nebulosa de manual (de manual del mixtificador Robert Conquest, en concreto), mi certeza me parece mucho menos grave y más esperanzadora. Su nebulosa procede como sigue: del "hubo atrocidades" pasamos al "fue atroz" y por lo tanto fue "igual de atroz que el régimen nazi", ya que "todas las atrocidades son simplemente atroces, sin diferencias ni matices". Oh, el intelectual de occidente con buena conciencia. El de las matizaciones. Qué modo de escurrir el bulto y de dimitir del pensamiento y la categorización. El hecho de que se diera de comer a más de cien millones, o que en Stalingrado se detuviera para siempre a la Wermacht no son matices. Son incidencias irrelevantes. Perdone, amigo, pero qué bien comido y servido se le nota a usted.

      Revise sus datos, porque si se fía de lo que ha tergiversado la propaganda occidental (Conquest en especial) se fueron tantos a la tumba que, sumados con los muertos de la WWII, no se entiende que quede algún ruso en pie.

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    4. Lo que pare indiscutible es que los demócratas españoles recibimos de Alemania (en los años treinta) la agresión, el genocidio (Gernika) y la implantación de un régimen criminal. De la extinta URSS, por el contrario, apoyo material y ulterior asilo de miles de niños que así se habrían de librar de los horrores de la guerra. Conocí a algunos que, repatriados ya de adultos, regresaban con carreras universitarias y el agradecimiento en los labios por aquella segunda patria de acogida.
      Así que este otro anónimo que contradice al otro con quien sintonizo bien, puede que debiera recordar el aforismo de los bien nacidos agradecidos.

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    5. Detrás de los silogismos de algunos quizás esté el siguiente pensamiento: Hitler un atroz, Stalin otro..., luego Rajoy no está nada mal.
      Sentencioso: No conozco a nadie que sea furibundo detractor del camarada Stalin que no le ponga algún paño caliente al kamerad Hitler. Habré tenido mala suerte con la muestra, pero las cosas fueron así.

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    6. Si. Serge, hay que ver que sesudas elucubraciones, cuántas horas dedicadas por algunos al análisis imparcial, al estudio objetivo de los acontecimientos históricos, de sus desencadenantes, de sus motivaciones... Llegado un momento del exprimitorio cerebral, suelen adoptar un aspecto grave y morigerado, solemne, profesoral: "Mire, las cosas son mucho más complejas de lo que su análisis superficial parece deducir...". Cuánto disimulo, cuanta hipocresía suele haber detrás de esa pose profesoral, ¿eh, Serge?.
      Para los auténticos demócratas estarán las cosas aceptablemente claras; para los exquisitos de alambique de conveniencia, las cosas nunca están claras (menos cuando se trata de sus intereses, expresos o encriptados), "Seamos serios, señores, de la izquierda; utilicen más la escala de grises... que Hitler a lo mejor no era tan malo como dicen los rojos incorregibles". Qué bien se delatan...
      Serge, soy de los nuestros.

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    7. Por alguna razón que desconozco, la respuesta a mis tres contradictores que envié hace ya dos días parece haberse perdido en el ciberespacio. Decía en ella que, en efecto, los millones de alemanes, y de otros sitios, que apoyaron el régimen nazi, eran simplemente oligofrénicos profundos, además de extremadamente sádicos, razón por la cual ningún historiador serio se ocupa de ese período, ya que, tal como me recuerda A. G. G., las cosas están ya "aceptablemente claras", y querer aclararlas más es puro disimulo e hipocresía.

      Respecto a las bondades de la extinta URSS, lo que yo recordaba acerca de las víctimas de su maravilloso régimen sin duda es pura propaganda, todas ellas fallecieron por causas naturales (y, en efecto, es naturalísimo que fallecieran, sobre todo en aquellas condiciones y circunstancias), y sugerir otra cosa sólo puede deberse a que uno ha leído al "mixtificador Robert Conquest". Como yo no lo he leído, ni siquiera me queda esa justificación, pobre de mí, y los epítetos que aquí se me dedican son pocos para lo que merecen mi ignorante contumacia y mi condición de estómago agradecido.

      Condición ésta que (es un consuelo) comparto sin duda con Marina Tsvietáieva, Isaak Bábel, Pilniak, Pasternak, Mandelstam, Ajmátova y tantos más. Ajmátova, en concreto, cuenta en la introducción a su poema "Réquiem" que

      "En los terribles años del terror de Yezhov hice cola durante diecisiete meses delante de la cárcel en Leningrado. Una vez alguien me reconoció. Una mujer que estaba detrás de mí, los labios amoratados por el frío, y que evidentemente nunca había oído mi nombre, salió del embotamiento que nos era habitual y me preguntó al oído (allí sólo se hablaba entre susurros):
      –¿Y usted puede describir esto?
      Y yo dije:
      –Puedo.
      Entonces algo parecido a una sonrisa se asomó a lo que alguna vez había sido su rostro".

      ¡Estómago agradecido! (aunque sabe Dios a quién, eso sí).

      Respecto a fuentes de información sobre la represión estalinista, tienen ustedes aquí una interesante entrevista con un historiador ruso, que considera muy exageradas las cifras de víctimas que se han barajado (y cita concretamente a Conquest, vaya por Dios), pero con todo dice cosas tan sabrosas como, cito "Había que cumplir el plan confiscando parte de la cosecha, pero como, a causa de la sequía, no se alcanzaba lo necesario, confiscaron toda la cosecha. El estado cometió un crimen contra todos los campesinos, independientemente de su nacionalidad" (¡viva el progreso!), "no esperábamos a que nos traicionaran, nosotros tomábamos la iniciativa y nos anticipábamos a ellos" (sugerentes palabras de Mólotov), "Con respecto a la historia de Inglaterra del XVII, la Francia del XVIII y la Alemania del XIX, lo de Rusia es único en el sentido de que eso ocurrió en el siglo XX, cuando ya existía una economía compleja e integrada que se hundió con la revolución. Cuando H. G. Wells vino a Rusia en 1920, contempló un salvajismo total; se desmontaban las vías férreas, no había electricidad y todo se hundía, la gente moría de frío y hambre. Y antes de eso, aunque Rusia era periferia europea, había sido un país civilizado" (¿no habíamos quedado en que lo de antes era puro feudalismo?)... En fin. Y eso lo dice un historiador RUSO, y con cargos oficiales allí: otro estómago agradecido, sin duda.

      Que no, vaya, que la URSS una maravilla, que los campesinos, literatos o en general víctimas del gulag y de las purgas murieron de la gripe, y que decir otra cosa es hacer el juego a las tenebrosas potencias de Sabe Dios Quién. ¿Está claro, no? Así que uno merece todo lo que le digan y más, claro que sí.

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    8. Veo que olvidé el enlace a la entrevistaque decía con el historiador ruso Viktor Zemskov. Hélo aquí: http://www.lavanguardia.com/internacional/20010603/53596492212/todos-los-muertos-de-stalin.html

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    9. Por cierto, como tengo más que comprobado que la gente sólo se entera de lo que contradice sus prejuicios si se lo ponen clarito delante de los ojos, y aun así, vuelvo a destacar la frase de Mólotov, que bien lo merece: "No esperábamos a que nos traicionaran, nosotros tomábamos la iniciativa y nos anticipábamos a ellos". O sea, que la represión NI SIQUIERA NECESITABA UN DELITO PREVIO ("no esperábamos" a tanto). Es, exactamente, la Policía del Pensamiento del 1984 de Orwell. Qué maravilla, oiga; sin duda, todo un ejemplo de lo que un "bien nacido" debería "agradecer". Si es que uno es un horror, ya digo, merece todo lo que le tiren y más.

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  12. “Qué nostalgia de los nombres comunes: Calle del Aire, del Agua, del Olvido. Ah, el olvido...”

    Madrid, primeros años 60. Calle del Limón, esquina con la plazoleta Guardias de Corps: justo allí la CARNECERÍA de CARNE DE CABALLO, su cartela arriba y el mostrador inmediato abajo. El ANA PALACE solo a unos pasos, la barojiana pensión de la calle del Limón: Ana, la patrona, paisana, y las pulgas de la dura primera noche sin guardia de corp... Y el olvido, sí.

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    1. Sí, bonito nombre el de la Calle del Olvido. Años sesenta, mucho brazalete negro en las gabardinas... Aún brillaban en las aceras de la ciudad los pedigüeños muñones de los amputados de la guerra. En la misma acera, poco más allá, un guardia abofeteaba aun viandante que cruzaba la calzada por mala parte. Mala parte. Y en la pensión de doña Ana, un forastero venido de "provincias" maldormía las horas previas a una comunicación en Carabanchel.
      Sí, tiempos que añorar; qué nombres más bonitos tenían algunas calles de Madrid.

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