SE traía aquí el otro día el minuto de un ruiseñor que tiene su nido en el laurel de la fotografía. Vuelve de nuevo el mismo ruiseñor con otro de sus minutos. Quienes escuchen este con atención advertirán las grandes diferencias entre uno y otro. Tituló uno hace años y no sin ironía uno de los suyos como El mismo libro, y así es cierto que los libros, las auroras o las gentes se parecen entre sí lo que el canto de ese ruiseñor un día antes y un día después. Y quien dice días, habla de siglos. "Que el canto es sólo uno, siempre el mismo, / y que la rama cambia y cambia el pájaro, / mas no la melodía". Y que siendo el mismo canto nos conmueva no dice sino que somos nosotros quienes vamos cambiando, como cambia el mundo, aunque estemos destinados también como el ruiseñor, con otra fortuna, a escribir siempre el mismo libro.
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| Laurel del ruiseñor, a mediodía y al atardecer |




