13 de mayo de 2013

Lírika

EN esta vida, que a menudo se corta de golpe, casi todo viene de lejos. Hace cien años los reveses de la fortuna, la filoxera y los limos que acabaron con la navegabilidad del Tinto, arruinaron a una familia acaudalada del sudoeste español. En el camino que va de ser ricos a ser pobres la gente desesperada suele hacer una parada en los bancos, convencida de que estos tienen un corazón de oro, fantasía común y triste, pues todo el mundo sabe que los bancos lo tienen de cualquier cosa menos de oro: de acero, de turba, de heces, y que prestan su dinero con la secreta esperanza, bendita usura, de que no puedan devolvérselo para quedarse con todo a bajo precio. Y eso ocurrió hace cien años. Del disgusto, el padre y jefe de aquella familia sincopó, y a la madre y los hermanos no les sirvieron de nada los pleitos, al contrario, lo poco que podía quedarles acabó en manos de los abogados. No obstante lograron retener algunas propiedades sin gran valor, que se repartieron buenamente. Ni siquiera entonces hubo alegría: aquellas poquiterías, que ninguna renta les proporcionaban, iban a recordarles de por vida el esplendor y la magnificencia perdidos. 

Hasta aquí la somera historia. Así arrancan muchas novelas. Esta tiene como protagonista, sin embargo, a un poeta, Juan Ramón Jiménez. Él fue uno de los que heredó una de aquellas poquiterías,  una finquita a las afueras de Moguer, llamada Fuentepiña, que no le dio otro fruto que una pequeña piedra, que llevó en el bolsillo de su chaqueta los años que duró su exilio, hasta su muerte. Le recordaba aquel paraje en el que ideó y en parte escribió y ubicó sus historias de Platero. 

El tiempo corre para todo el mundo, la finca a la muerte del poeta cambió de manos, y hoy su dueña, que no hace ningún uso de ella, se halla en pleitos que han llegado al Tribunal Supremo, pues, a diferencia de aquel río que cegó su lecho con lodos de las minas de cobre, el de la justicia es hoy por hoy el cauce más navegado de España. 

No le ha sido a uno sencillo comprender la naturaleza de las desavenencias entre la propietaria y el alcalde de Moguer y demás autoridades, tal y como vienen contadas en el periódico Huelva información, pero parece que todo nació de la declaración de la finca  como “bien de interés cultural”, en lo que no se muestra de acuerdo su propietaria. ¿Por qué razón? Supongo que siendo bien de interés cultural, esa finca vale menos. Ah, el dinero, dijo Bécquer. Entre tanto, informa ese periódico, cuatro inmigrantes marroquíes han okupado la finca y viven en la modesta casa que hay en ella en condiciones de extrema miseria. Allí ranchean y duermen, allí pasan las horas que no dedican a buscar trabajo, esperando que cambie su suerte. Algunos con cierto filisteísmo denuncian el abandono en el que se halla un lugar tan sagrado para la poesía y piden el desalojo (no la dueña, que de momento se inhibe), pero lo cierto es que, conociendo a JRJ, estaría feliz de ver que la vida ha vuelto a aquel paraje, que al fin su abandonada  Fuentepiña le sirve a alguien que de veras la necesita, y él, que conjugó la lírica de todas las maneras, hoy, a la espera de lo que digan los jueces, la escribiría con k.
    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 12 de mayo de 2013]

5 comentarios:

  1. Monográfico constante...ni que AT fuera mi enemigo y quisiera recordarme los sufrimientos que producen en los oídos toda una suerte de zumbidos, ollas a presión, cables de alta tensión y caracolas marinas sonando aleatoriamente desde nadie sabe muy bien donde, para que sea imposible acostumbrarse a su ruido variado y desquiciante.
    Quién le iba a decir a un cantante y guitarrista como yo que aquella lírica de los "Malos tiempos" que escuchaba a Golpes Bajos en los ochenta iba a ser muchos años después la Lírica de 25 mg que precisarían mis oídos en dosis de un comprimido al día.
    Cada loco con su tema y cada afectado con su obsesión. Pero seguro que se me disculpa.

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    1. http://www.prospectos.net/lyrica_capsulas_duras

      “(…) 2. ANTES DE TOMAR LYRICA

      No tome LYRICA si es alérgico (hipersensible) a pregabalina o a cualquiera de los demás componentes de Lyrica.

      Tenga especial cuidado con LYRICA. (…)”

      JRJ, AT y la banda anarco-punk-rapera mexicana LÍRIKA PODRIDA a ello animan: Ni lírica, amigo Cancio, ni lyrica: sólo LÍRIKA. Y olvide ese rayo un rato.

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  2. ¡Cómo me gusta que se ocupe de Fuentepiña!Es una pena que se encuentre en tan miserable estado ese lugar que evoca tanto a JRJ y a Platero.¿Ninguna institución puede hacer algo por evitar su deterioro progresivo?Muchas gracias.

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  3. Entre todos la mataron y ella sola se murió . Supongo que el plan será que el vandalismo acabe con el edificio y poder extender la marea de plástico de las fresas . Si yo fuera el alcalde evitaría ilegalidades en la finca para que en su día no me enjuiciaran por connivencia . El alcalde , protección civil y policía municipal debe velar por la seguridad de los edificios y puede exigir una reparación a la dueña , si ella no puede la Ley dice que lo hará el Ayto. y luego facturará al dueño , que si no paga quedará embargado . En caso de que el edificio fuese declarado en ruina , la dueña tendría que pagar la demolición . Supongo que la Fundación JRJ ( que podría haber adquirido la finca ) , el Instituto Cervantes y la Junta están inhibidos y no cumplen con la memoria del poeta .
    Saludos




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  4. Marroquíes sin techo okupando un "bien cultural".

    Cuando la verdadera cultura que tiene sus raíces en el mundo se olvida, aparecen "El bien cultural" particular, los "Eventos culturales" en general y demás sucedáneos.

    Todo nos muestra una insalvable contradicción entre el espíritu poético y el fatal pragmatismo del que se alimenta la vida colectiva, en la que siguen rigiendo, ya de la forma más descarada y cínica, las reglas darwinianas de la selección natural. ¿Es otra cosa la desigual y arbitraria lucha por la vida? No todos los seres humanos "valen" lo mismo. Y sobre este elemental y "necesario" axioma parece diseñada la huida hacia adelante llamada "progreso".

    Sí, Juan Ramón no tendría, seguramente, nada que objetar a la okupación de su "bien cultural". Él siempre apostó claramente por la vida, y así lo manifiesta en su poema "Hoja y agua":

    ME escondí en el arbusto.
    ¡Y cómo olía,
    cómo olía a la vida!

    Me escondí en la corriente.
    ¡Y cómo huía,
    como huía a la vida !

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