22 de mayo de 2013

Las dos banderas

HACE tres años, junio de 2010, publicaba uno en el Magazine de La Vanguardia este artículo sobre las dos banderas, la actual y la republicana. 
En otras ocasiones ha expresado uno también su opinión al respecto: si llegara una tercera república, uno defendería que la bandera que la representase fuese no la tricolor, sino la bicolor, es decir, no una que desunió a los españoles, sino la que los unió en el periodo más largo de prosperidad y concordia de toda su historia.
Y hace unos días nos encontramos en las cartas al director de El País, esta, del señor Carlos Oliva, vecino de Majadahonda, Madrid que merece ser circulada:
"No se puede pensar sin imágenes, dijo Aristóteles. Es cierto. Los símbolos que nos rodean, especialmente las banderas, condicionan nuestras emociones mucho más de lo que parece. Si un deportista que gana el campeonato mundial se envuelve en la bandera española, no solo nos parece bien sino que, en la medida que sea, nos enorgullece. Pero que a nadie se le ocurra llevar esa misma bandera a una manifestación del 15-M. Ahí la que se lleva es la tricolor. Siento gran simpatía por la bandera republicana, pero me temo que más que movilizar hacia la República del futuro, está suponiendo un freno para mucha gente que la identifica con cierta idea de vuelta atrás, hacia una época que todos nos empeñamos en olvidar. Si hemos desterrado de nuestras vidas la simbología fascista, no tiene mucho sentido que reivindiquemos el futuro desempolvando fotos en blanco y negro o cantando A las barricadas a la menor ocasión. Necesitamos nuevos símbolos a todo color, en alta definición y sin connotaciones negativas para nadie.
La República, como sistema político moderno basado en la igualdad ante la ley, en la libre elección de los representantes públicos, en la separación y control de los poderes del Estado, en la práctica del respeto y la tolerancia es, inevitablemente, nuestro futuro. No deberíamos retrasar su llegada a banderazos. La tricolor representa a la Segunda República Española y sus nostálgicos o simpatizantes tienen todo el derecho a lucirla cuando y donde quieran. Pero ni fue esa la bandera de la Primera República de 1873, ni tiene por qué ser símbolo de la República Española del futuro. No me importaría nada que la bandera de la República Española fuese la misma que lucía Fernando Alonso en Montmeló, o la selección de fútbol en Sudáfrica. Eso sí: sin la coronita ni el toro de Osborne".


Banderas, El Rastro, 14 de  octubre de 2012





15 comentarios:

  1. Me parece oportuno y sensato el comentario sobre el color de la bandera, que a estas alturas no debería ocasionar ningún problema, más allá de producir risa la constatación de que algunos continúen con sus folclóricas reivindicaciones nostálgicas de la segunda república. Pero, al mismo tiempo, no deja de ser llamativo y bochornoso ese sentimiento minoritario que asocia los símbolos de su país, como la propia bandera o el himno, a la omnipresente sombra franquista. Esta obsesión patológica, a mi modo de entender, se explica más desde el bajísimo nivel cultural y lejanos complejos de inferioridad, que motivada por la larga resaca de la guerra. Hay mucha enfermedad en esos rechazos incomprensibles que pretenden dividirnos, una vez más, entre demócratas y fascistas, como no ocurre ni en Francia ni en Inglaterra, donde lo primero es lo primero y lo segundo lo segundo. Habría que enseñarles a muchos de nuestros demócratas arrebatados alguna foto del legendario secretario del PCF, George Marchais, luciendo en la solapa la insignia de la bandera francesa, mientras se cuadraba escuchando la Marsellesa.

    Somos un país entregado desde siempre a conflictos muy peculiares que nos sumergen en contradicciones difíciles de superar. El caos vital y un curioso sentido de rebeldía individual son cadenas que nos impiden el avance. Y lo curioso es que lo sabemos y nos seguimos enorgulleciendo de la pasión por la discordia y brindamos por la alergia a cualquier proyecto unitario.

    Diecisiete reinos de taifas que en Cataluña, a su vez, serían otros cuatro si se materializara la independencia, pues, si nos hemos escindido de los primos pobres tampoco tenemos ahora obligación ninguna de compartir los garbanzos con los hermanos pobres de Tarragona o de Lérida. Algo así pensaría, quiero suponer, el cantonalista Pi y Margall, sin embargo agradecido a quienes bautizaron con su nombre el segundo tramo de la Gran Vía de esa otra galaxia llamada
    Madrid.

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  2. Hay que ir a una dilución y abolición de banderas, himnos, escudos y, por ende, fronteras: manifestaciones del tribalismo atávico.

    Todos sabemos que lo deseable sería un solo Estado en el mundo: un Estado que fuese, precisamente, el mundo. Una sola humanidad = un planeta = un Estado.

    La supresión de fronteras (con la consiguiente extirpación del instinto territorial -piénsese en los animales que marcan el territorio con la orina-) no será un acontecimiento histórico. Será un acontecimiento biológico.

    Sé que no lo veré, pero espero que alguna vez, dentro de algunos siglos, la humanidad acabe con el virus letal del nacionalismo: génesis de las guerras, fábrica de la injusticia.

    Hay quienes reman a favor de esa corriente, procurando la supresión de fronteras y la progresiva supranacionalidad (caso de la Unión Europea). Y hay quienes reman en contra, como el señor Mas en Cataluña.

    Espero que nuestros hijos (y los suyos) les juzguen como merecen.

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  3. Salud, Educación, Trabajo para todos y las únicas banderas serán las de las playas.

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  4. A mí no me parece mal que se utilicen unos u otros colores. Lo creo una cuestión menor. Lo que sí me parece mal, y quisiera ver corregido en este país nuestro (pero me temo que no lo veré), es la utilización de cualquier símbolo, sea bandera o no, como cosa excluyente: una bandera "en contra de". Sea esto una república, una monarquía o lo que acabe siendo, la idea debiera ser que aquí cabemos todos. Inclusiva, por tanto, no excluyente. No como signo de identificación de "los míos" (y de condena por tanto de los que, horresco referens, se atreven a no serlo), sino como propuesta abierta a todos los que buenamente quieran sumarse, y dispuesta, por abierta, a enriquecerse con lo que se le aporte y valga la pena. O sea, lo contrario de lo que es habitual en este triste país.

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    1. Hay algo raro en esa propuesta de "sumarse buenamente", casi sínónima de vergonzosamente o con el silencio de los prejuicios. Y creo que el comentario viciado comienza cuando usted menciona el carácter potencialmente "excluyente" de la bandera, cuando solo es un símbolo identificativo que utilizan los países sin complejos. A no ser, claro, que ingleses, franceses y restantes sean todos ellos fascistas y nosotros demócratas (melindrosos).

      Que agitar una bandera española necesite de pública explicación para no producir equívocos es muy triste y también muy grave. Lo decía de forma parecida Rojas Marcos, quien encontraba igualmente dificultades para interpretar la reacción de enemistad fratricida que ocasionó el 11-M. "Nos agredieron y además nos dividieron para que terminásemos de destrozarnos", ese fue el resumen real de lo sucedido entonces, más obsesionados con las mentiras de Acebes que con los causantes de la masacre.

      Que la culpa sea siempre tuya o el "Y vosotros más" son jaculatorias espantosas que deberíamos desterrar de una vez.

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  5. SOBRE BANDERAS Y DEMÁS TRAPOS TRISTES O TRISTES TRAPOS... Entre banderas anda el fuego.

    La obscenidad de las inconfesables emociones arropadas por cualquier bandera.

    Al verdadero espíritu le son ajenas las banderas y lo que pretenden simbolizar. O al menos las ve con el necesario distanciamiento de lo inevitable.

    Toda bandera está hecha en cierto modo de violencia, y cualquier argumento a su favor hace más patente su carácter egoísta y excluyente.

    Ante la impotencia, la inseguridad y el vacío, ahí están las banderas como maternal y acogedor paño de lágrimas.

    Todo nuestro sistema social no es más que una latente, pero no por ello menos radical, exaltación de la " Bandera".

    Si en un horizonte utópico se cumpliese la Justicia volveríamos a nuestro origen común de seres humanos, al lugar del no- privilegio, al lugar de la vida, ¿al lugar de la vida?

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    1. Es interesante su visión, aunque hay mucha dureza en eso de las "inconfesables emociones". Se podría pensar, igualmente, que gracias a emociones confesables e históricamente muy mal reconocidas estamos aquí, con tierra nuestra bajo nuestros pies. Quizá incurramos en injusticia hacia quienes siglos antes fueron muy primitivos y no repararon en emociones ni en sensibilidades que ahora podemos expresar desde una cómoda silla de un cómodo hogar.

      Por otra parte, se acerca mucho su moción a esa conclusión (anacrónicamente vacua, pese a su pretensión progre), que nos lleva a calificarnos orgullosamente de simples ciudadanos del mundo, como si la condición apátrida fuera un refugio intelectualmente divertido o nos filosofara Quino.

      Un fuerte abrazo y recuerdos a Banderas, el Antonio.

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  6. La bandera es el estandarte de hoy , la rojigualda ha cubierto el féretro de muchos soldados españoles ( nuestros héroes ) y víctimas del terrorismo . Por eso la bandera es gran enemigo de los terroristas y fascistas separatistas , estoy seguro que llegado el caso intervendrán y detendrán a los parlamentarios traidores . Todos vimos en "banderas de nuestros padres " lo que significa la bandera . Es un trapo , pero somos iconoclastas , sin símbolos seguiríamos subidos a los árboles .
    saludos

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  7. "VANDA. Es nombre francés, y sinifica compañía de gente militar: «bande de gents de guerre»; y para que estas compañías se distinguiessen y conociessen, acostumbraron a llevar los soldados cierta señal de unas fajas, las quales se llamaron vandas; y para que estos mesmos tuviessen una señal común para recogerse y adunarse, pussieron sobre una lança estas mesmas vandas, las quales llamaron vanderas."

    COBARRUVIAS, Tesoro de la Lengua Castellana o Española (1611).

    [ADUNAR, ADUNARSE. Antes de saber estar a su altura, qué hermosas palabras se pierden.]

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    1. ¿Bandas, banderas? Mejor bandejas portuguesas. Y vendas para los heridos.

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  8. No parece que los "terroristas" sean enemigos de la bandera y de los símbolos patrióticos, más bien todo lo contrario. Su imaginario puede estar especialmente exacerbado y el fundamentalismo de sus ideas asentado en creencias irracionales, y por ello indiscutibles.

    Pero cuando se habla de terrorismo, ¿de qué estamos hablando? Porque nos resulta tan envolvente y familiar como el aire que respiramos... Bueno, ya no respira el chico senegalés muerto de tuberculosis por no recibir, en su momento, la debida atención médica. Ocurrió en Mallorca, en el mes de abril. Tenía 28 años.

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    1. Muchos chicos y mujeres murieron, pero por miles y miles, en Bosnia y Kosovo, sin que la opinión pública se conmoviera ni un ápice, en comparación con la trituración de la sensibilidad popular que supondría aquella guerra de Iraq, donde, se nos decía para removernos la conciencia, que morirían pobres mujeres y niños. Nos decían la verdad a medias porque esos muertos sí serían muy interesantes ya que el tío Sam entraría en liza. Muertos de primera y de segunda, querida Concha, dependiendo de que produzcan o no suculentas rentas políticas. De aquella salvaje hipocresía ciudadana no me olvidaré nunca.

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  9. Condiciona y obliga . En Francia Benzema ha recibido amenazas y es abucheado por no cantar el himno francés . La estrella de la NBA Tony Parker amenazado de muerte . Todos los deportistas de elite celebran con la bandera y cierta gente llora con el himno . Si el que sube a lo alto del cajón se pone la mano en el corazón al oirlo , sube su popularidad y los contratos publicitarios . Eso sí , la nueva camiseta de la seleción para la copa confederaciones a 69 euros . Las multinacionales de la industria del deporte saben sacar partido de banderas , escudos y cualquier tipo de acontecimiento.

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  10. "Buenamente" sólo quiere decir por convicción personal, sin violencia física o mental. Y yo no hablo de que cualquier bandera sera excluyente (¿lo es la de la ONU o la Cruz Roja, por ejemplo?), sino de la inveterada costumbre de este país de hacer de la bandera (sea la rojigualda, la republicana o la que se inventen) algo "nuestro", entendiendo por tal algo que excluye a "los otros" españoles, a los que no son de "los nuestros". Españoles somos todos, republicanos, monárquicos o ácratas, y por encima de esas diferencias debiera estar la voluntad de entenderse, de convivir, de comprender que todos formamos parte de una empresa común. Si eso es lo que simboliza la bandera, bienvenida sea; si no, si es algo "en contra de", no contará con mi simpatía. Me temo, por el lenguaje que utiliza, que Colom ve las cosas de otra manera: esa visión de "héroes" y "traidores" no es la mía. Yo tengo amigos entre los independentistas catalanes, por ejemplo, aunque yo no lo sea (ni independentista ni catalán); porque antes de todo eso están los valores personales de cada uno. Y desde luego que esos amigos nada tienen de "fascistas". Temo que Colom sea uno de ésos que utilizan ese adjetivo no para definir o explicar nada, sino como una etiqueta que colgarle a quien tiene ideas que él no comparte, por más civilizados y enemigos de la violencia que personalmente sean. No es mi caso. Y es precisamente esa actitud, entiendo, la que hace difícil la convivencia: el aceptar convivir sólo con "los suyos", y descalificar en grupo y sin matices a quien no lo sea. Mal camino es ése, a mi parecer.

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  11. Bueno Colom es un Nick que da opiniones de todos los colores , por eso soy cuasianonimo . Estamos en un blog literario y a veces usamos un lenguaje abyecto para buscar impacto , algunas de las opiniones que doy no son sinceras del todo pero tengo que hacerlas creíbles .
    ¿ Que es terrorismo ? la muerte de un soldado antes en Londres , hice el comentario antes de saber la noticia . Estoy de acuerdo con C.M. , pero terrorismo es lo que atenta al sistema y esa acusación será la que se haga a los parlamentarios secesionistas .
    Mi comentario es una opinión latente puesta sobre la mesa sin ambages . Agradezco a los compañeros sus juiciosos comentarios y muchas gracias a los lectores que soportan a veces mi lenguaje un tanto agresivo .
    Saludos

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