18 de mayo de 2013

El coronel Friera y las rosas

DE este curioso autor, que firma como Coronel Friera, prescindiendo de su nombre de pila,  ha leído uno estos días un libro comprado hace ya algunos años, Rosas de España. Se publicó en 1957 en Madrid a expensas del propio coronel. Es un libro de casi cuatrocientas páginas en el que se habla no sólo de rosas y del modo de cultivarlas, injertarlas e hibridarlas, sino de otros muchos asuntos de interés para los rosalistas, floricutores y amantes de las flores: cultivadores, variedades y publicaciones especializadas. 
"La rosa nunca cansa", contaba JRJ que decía su madre. ¿Cómo sería este coronel Friera? La solapa de este libro nos lo presenta como un autor versátil y prolífico que escribió biografías (de soldados siempre: Ignacio de Loyola, don Juan de Austria o el Cervantes cautivo), teatro de temática militar y tratados de la milicia. También fue el autor, leemos en esa solapa, del guión de una película que llenó de sueños de aventura la infancia de muchos chicos de mi tiempo (la mía desde luego): Jeromín. Y, claro, libros, artículos y tratados de rosas, como este. Es una lástima que en el libro, en el que habla de tantos, no lo haga de sí mismo, aunque sabemos que hizo la guerra con los rebeldes y este dato curioso: en su libro, en el lugar más destacado y en lujosa cartulina, reproduce un poema de 1918 de  Lorca dedicado a las rosas, hecho este último que dejamos a la interpretación de cada cual.
Leemos en el libro también noticias curiosas, encontramos nombres y detalles exactos de rosales silvestres (escaramujo, rosal silvestre, rosal del diablo, agabanza) y las vidas de algunos rosalistas míticos españoles, como los de la saga Dot o la de aquel Pahissa que viendo llegada la hora de su muerte sin tiempo para conocer el fruto de sus últimas hibridaciones, repitió las palabras de Pernet-Ducher, otro rosalista no menos célebre: "Ah, si yo tuviera otros veinte años por delante".
De este Pahissa se cuenta que a una de sus mejores variedades la llamó Satán, que obtuvo cruzando las variedades francesas Mme. Herriot y Angèle Pernet con la española Marí Dot: "la variedad Satán", dirá el coronel, "resultó verdaderamente extraordinaria, de color rojo carmesí, con el interior de terciopelo oscuro, casi negro". Sin verla, imaginamos que sería la rosa que gustaría a Baudelaire.
Pero de todas las curiosas historias que se ha encontrado uno en este libro, ha sido esta referida a Pedro Dot mi preferida: "Hoy día, Dot ha logrado un rosalito, miniatura de miniaturas, del que no puedo hablar por estar aún inédito, pero del que sólo puedo decir que causará asombro por su pequeñez, ya que la rosa, que es de forma plana, no llega, estando abierta, al tamaño de un grano de arroz".
Me gustaría poder añadir: como esta entrega.

Arriba, rosas y azahar, y aguafuerte de Ramón Gaya, Las Viñas, 16 de mayo de 2013; abajo, Rosas de España del coronel Friera (nótense las tres estrellas con las que firma el susodicho y benemérito ***), Madrid, 1957.

4 comentarios:

  1. Don Andrés.
    Felicite a su señora por ese vaso de rosas y azahar, que muchos suponemos obra no de usted, sino de la jardinera. Aunque la foto tampoco es manca.

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  2. "La Flor fue una caricia del sol a la tierra" José Ortega Munilla

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  3. Las flores no se vistieron ni se perfumaron en honor a los hombres, sino en honor a los insectos.

    (Que nadie lo olvide.)

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  4. Increíble, por una letra, se habría titulado: El coronel Fiera y las rosas: una historia de la paz de los jardines. Las flores y la foto, preciosas, Gaya las estará disfrutando si es cierto, como algunos dicen, que nos quedamos vagando cerca de los que quisimos y nos quieren.

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