8 de mayo de 2013

Acuse de recibo

A veces se reciben en el buzón de esta página o en la de fb correos que quedan sin responder por diferentes razones. Otras, tiene uno el momento de hacerlo con cierto detenimiento, como es el caso. Van aquí, pues, la carta de ese lector, y la respuesta que antes se le cursó a él.
"Soy Marcos ***,  un profesor de Instituto que ha descubierto sus diarios hace muy poco, unos meses. Pero ya voy por “Do fuir”.  Lo paso bien y me hacen compañía. Yo no lo leo a usted como usted dice que leía a alguien (no recuerdo ahora a quién, Jünger, creo), intentando encontrarle el valor que otros le encuentran. Yo lo leo porque disfruto, porque nunca me aburre y porque le debo algunas cosas: por ejemplo el descubrimiento del Stabat Mater de Pergolesi.
Me he encontrado estos días con el pasaje en el que conoce usted por primera vez a ***. Lo que me ha extrañado es el final del episodio. Usted en ese momento sospecha que ese muchacho puede ser un traidor, un tipo que te clava un puñal por la espalda. Quizás no lo resumo bien pero es algo así.
Pero usted no explica, o yo no he sabido verlo, qué es lo que le hace sospechar ni a cuento de qué nace ese recelo.
De repente la sospecha me surgió a mí. ¿Y si el autor hace trampa? Como el diario se publica cinco años después ¿podemos fiarnos de que está poniendo únicamente lo que sintió entonces o lo arregla a su conveniencia con lo que ha sabido de *** en los cinco años posteriores?
Digo esto porque busqué sobre la relación de ambos en Google y encontré unos cuantos pasajes (que supongo de diarios que aún no he leído) de los que deduje que han tenido desavenencias.
Yo entiendo que el diario se escribe realmente el año que se publica. Y también entiendo que no tiene que ser transcripción literal de lo que entonces se anotó. Comprendo que el autor rectifique, mejore e incluso recree lo que vivió. Pero me gustaría que usted me dijera que lo anotado entonces  no se cambia hasta el punto de añadir cosas que se han sabido mucho después. En relación con esto me parece un acierto cuando usted introduce entre corchetes comentarios “actuales” sobre lo escrito entonces – y lo avisa-.
Quizás la sola sospecha es impertinente. Lo siento si así es. Sobre todo pido perdón si no llevo ninguna razón y estoy sospechando injustamente. Quizás se me pueda aplicar aquello de “piensa el ladrón que todos son de su condición”.
Como hoy en día es posible que un lector se comunique directamente con el escritor a través de un mail pruebo esta posibilidad por si usted tuviera a bien responder.
Me gustaría saber si reescribió su primer encuentro con *** apoyado en la antipatía que surgiría más tarde. Si no es así de dónde nacía aquel recelo. Y última pregunta, con independencia de lo que hiciera. ¿Cree que el autor de un diario está en su derecho de reescribir su pasado a la luz del presente en el modo antes explicado? Yo creo que no pero quizás usted piense lo contrario y quiera aportar alguna razón a favor de este otro modo de pensar.
Si usted ha llegado leyendo hasta aquí le agradezco la atención prestada y si no quiere responder –bien por falta de tiempo bien porque la sola sospecha le parezca impertinente- lo entenderé.  O si quiere usted remitirme a algún sitio en el que ya haya usted reflexionado públicamente sobre esto también estaría muy bien. Gracias en todo caso.
No puedo saber si dentro de 100 años seguirá la gente leyendo su obra (preocupación que a veces nombra usted) pero puedo decirle que hoy en día yo soy uno de los que disfruta haciéndolo.
 Un saludo. Marcos."

amigo marcos,

plantea usted cosas pertinentes, desde luego, aunque no sé si las responderé a su satisfacción.

está usted leyendo una obra que se presenta como "una novela en marcha", por tanto una obra que se acoge al estatuto de la ficción. que tal o cual personaje de ella, cualquiera de esas x, se parezca más o menos a tal o cual personaje histórico y real es irrelevante. unas veces el parecido es mayor y otras menor con ese personaje, pero en ese punto la obra ya no es fiel al principio de veracidad (propio de una crónica o de unas memorias o de una información periodística), sino al de la verosimilitud, como ocurre con las novelas.

que ciertos hechos le den pie al lector para creer que en tal pasaje esa x "es" fulano de tal no deja de ser arriesgado: a menudo ni siquiera tiene que ver con él (lo he repetido muchas veces: basta que en el diario se diga que "x es idiota" para que haya veinte personajes reales que se dan por aludidos y se postulen a serlo); y en el caso de que esa x haya partido de un personaje real, no significa nada: como novela llega siempre a otro lugar, que es la ficción.

dicho esto, todos los recursos son legítimos, en cuanto son propios del novelista: reescribir, corregir, aumentar, exagerar, empeorar o mejorar a un personaje. ¿cómo, si no, se entenderían en una obra que refleja  supuestamente "la realidad"  tantos pasajes enteramente fantásticos (pienso en aquel en el que tres jóvenes vienen a visitar al autor, resultando ser el propio autor, su mujer y su mejor amigo sólo que veinte años antes). Por eso lo importante no es nunca, en esos libros, que tal x se parezca o no en origen, en la partida, al fulano real, sino que se parezca a sí misma en tanto que x al final, en la llegada. Y si ese personaje real dijera que "su" retrato se parece poco a él, tendría razón... porque, puesto ya en una novela, no es él, por mucho que se le parezca, como tampoco soy yo, en tanto que andrés trapiello, por mucho que me parezca a él, el protagonista de mi libro. el protagonista del libro, quien lo escribe, es alguien que se me parece mucho, desde luego, pero no soy yo (yo soy, seguro, mucho peor que él), como tampoco Miriam es M. (y le aconsejo vivamente la lectura del texto que escribió sobre este asunto precisamente mi mujer, Miriam, y que se publicó en Vidario, el volumen que  publicó la editorial pre-textos sobre el salón de pasos perdidos, con los escritos de muchos otros).

en fin, soy yo ahora el que se excusa por no haber podido ser más breve.

le agradezco su compañía en esos libros, que le deseo amenos. le diría que se olvidara de la crónica y atendiera más a lo que sucede allí, a la vida que viene con ellos, propia de ellos, y a prestar la misma atención, no más pero tampoco menos, a pinzones, jilgueros, mirlos, encinas, arroyos, trastos viejos, papeles de la calle, calles de madrid o callejas de las viñas y demás asuntos que tienen a veces tanta o más alma que esos personajes engañosamente reales que le movieron a escribir su interesante carta.

un saludo cordial

andrés trapiello

Y aún le habría preguntado a ese lector desde cuándo puede uno, para asuntos de nuestra intimidad o vida privada, fiarse de las cosas que dice Google.

El Rastro, 5 de mayo de 2013. Arriba, foto de AT. Abajo, foto de Juan Ballester

15 comentarios:

  1. Pues a mí me gustaría preguntarle a AT por qué responde sin mayúsculas, como si fuera un adolescente enrollado.

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    1. Escribo mucho más deprisa sin mayúsculas, y si las mayúsculas no salen por defecto después del punto, lo dejo como está. Mis correos, como saben mis amigos, van así. No tiene otra explicación. Cuando hay que ser formales (como ahora), me tomo la molestia, y escribo con mayúsculas con la mayor aplicación. Que todos los problemas sean estos. Saludos.

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  2. Puede que existan los recuerdos inventados. Que los recuerdos sean una ficción de la memoria perdida. Que la pérdida, que es el pasado, haga que se pretenda recuperar a través de la deformación, la imaginación y todos los recursos que da la literatura a su escribidor. El salón de los pasos perdidos es a AT lo que "La recherche" fue para MP.

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  3. Pero Sr. Trapiello, no dejará Vd. de reconocer, que el morbo de adivinar quién está detrás de alguna de esas X y sospechar que es verdad lo que se cuenta, es alguno de los atractivos de sus diarios, produciendo "amenidad" y "diversión".

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  4. ¿Existe la posibilidad de que este blog le quite lectores a los diarios, de los que soy seguidor?
    Saludos

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    1. no lo creo, para muestra, usted mismo..., en el peor de los casos, picotearán aquí lectores que nunca se asomarán a las más de ocho mil páginas de los diarios, en el mejor, alguno incluso se animará a hacerlo y a correr el riesgo de engancharse a ellos irremediablemente...

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  5. Como lector de los diarios (ya estoy a punto de empezar la última entrega que se ha demorado algo más de lo habitual), tengo que decir que entiendo a Marcos. Pero que con el tiempo he aprendido a tomarme el diario como una novela basada en hechos reales. No sé si es o no la mejor postura, pero es la que más acomoda mi lectura.
    Dicho lo cual, a veces es imposible no pensar que tal o cual X se corresponden a tal o cual personalidad; y aún así, en ocasiones sonrío, porque intuyo que también hay algo de juego al que, intuyo, la propia X de carne y hueso se presta con la misma sonrisa.

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  6. Marcos es alguien que muestra su ingenua perplejidad ante unos diarios en los que no encuentra la satisfacción que cree merecer la lectura limpia de sus páginas. Yo veo mucha ternura en la transmisión de sus inquietudes, muy necesitadas de conocer al villano de la aventura.
    Ojalá todos los lectores tuvieran, como él, menos resabio y abrieran la ventana sin miedo.

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  7. Pasa con el IPad y al recrear lo que vas a poner te coloca faltas y a veces intenta adivinar la palabras y se confunde .
    Andrés Trapiello el autor vivirá dentro de 100 años , de lo que hay es el mejor y aunque nadie lo dice tiene un toque a Borges y nunca pone palabras de mas , nunca hay que equivocar al autor con la persona . Por otra parte amigo Tomás que escritor seria AT si no te permitiera reconstruir la obra que te expone y que te posibilita ser el " autor " de la misma .
    Una duda bonita es pensar si cuando un comentarista intenta completar un post está siendo él el autor o es un autor del escritor del blog ( supongo que un poco de todo ) .
    Que no decaiga la aficción .

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  8. Lo que argumenta, señor Trapiello, –el carácter de ficción de sus diarios- seguramente serviría ante un juez, si alguien aludido interpusiera una demanda por ofensas o algo parecido. Pero que sus razones sean válidas en el terreno jurídico no las convierte en convincentes, creo yo, para sus lectores.

    Cuando un lector cree que una X se refiere a un personaje público concreto será muy difícil hacerle desistir de esa idea. Sobre todo cuando los datos que el autor da para identificar al personaje no dejan lugar a dudas.
    Imaginemos –es un ejemplo inventado- que usted se refiere a X como “el que ha ganado este año el premio Planeta” y nos describe, además, de este hombre, algún rasgo físico muy característico que no puede sino confirmarnos que se está refiriendo a un escritor español concreto. Una vez que el lector se ha convencido –lo ha convencido usted-de que en el diario se está hablando de alguien real, pienso –pero solo es mi opinión- que usted no debería inventar nada falso sobre ese personaje, por muy dueño de él que se sienta como novelista. Por ejemplo, -y sigo inventando para ese mismo X- imaginemos que usted nos dice del tal X que se dedicó a hurgarse la nariz durante un funeral al que asistieron juntos.

    Si usted hiciera algo así, y no fuera verdad lo que cuenta, es decir, si el fulano no se estuvo tocando las narices durante el funeral, estaría en la práctica calumniándolo. No digo que pudieran condenarle por calumnias, lo que digo es que, en la práctica, estaríamos ante una acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño, porque muchos lectores creerían a pies juntillas que aquel fulano hizo lo que usted cuenta, con el consiguiente daño para su honor.

    Pero yo no creo que usted haga eso. Usted cuenta la verdad de lo que sabe. Cuando habla de personas reales –y habla de ellas, lo reconozca o no-, usted cuenta, si no la verdad con mayúsculas, sí, al menos, su versión de los hechos. Aunque como autor me diga que se trata de una novela no puedo creer otra cosa. Y no pienso que yo con esta actitud tan crédula sea una excepción entre la mayoría de sus lectores, aunque desde luego, sobra decirlo, no puedo hablar en su nombre.

    Otro tema diferente es que una vez construido el personaje X, éste pueda tener interés con independencia de su referente en la sociedad española. Y si es esa su intención y lo que más le preocupa tengo que decirle que estoy de acuerdo. Creo que muchos de estos pasajes en que habla de los X tienen gracia y vida aún no sabiendo el lector de quién está hablando el autor. De manera que cuando dentro de cien años (vamos a poner doscientos, por pedir que no quede)a nadie le importen ya las X, el lector seguirá encontrando sabor en esas páginas tanto como en las que hablan de pinzones, gorriones, papeles viejos, callejas de las Viñas o mujeres.

    Marcos R

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    1. Completamente de acuerdo con su exposición.

      David Fdez.

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  9. Los adolescentes, con cierta frecuencia, llevan al límite la pretendida informalidad "comiéndose" letras y cambiando fonemas a placer; a veces incluso presumen de ello sin demasiado pudor; todo parece indicar que lo hacen por cuestión de rapidez. Además de ser un acuerdo tácito de la tribu pretenden con ello una mayor "espontaneidad". ¿Habrá que bajarle los humos al dios Tiempo?

    Se agradece la oportunidad de las fotografías. A quien parece no preocuparle el tiempo demasiado es a la mujer rebuscadora de tesoros. Esa señal de franjas rojiblancas algo puede significar:

    ¿Prohibido invadir el territorio ante una búsqueda tan atenta y minuciosa?

    Frente a la absoluta concentración de la ¿gitana rumana? de rostro moreno y manos ágiles, más visible en el primer plano de la segunda fotografía, la curiosidad distante y apresurada de los transeúntes, que miran sin demorarse apenas.¡Tantos y tantos diógenes malgré lui!

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  10. Eugenio Hernando8 de mayo de 2013, 20:56

    No conozco el diario pero todo tiende a la persistencia , una novela acaba siendo una novela . El maestro Garcia Marquez en " noticias de un secuestro " ya hace valer que es una novela cuando eran crónicas reales ,eso dio gran originalidad a esta trepidante y original obra maestra ( que si no está muy reconocida es porque Gabo tiene una muchas de 10 ) .
    Los lectores tienen una ventana abierta aquí , no creo sean resabiados sino gente muy inteligente que pueden ganar en afición si se animan a escribir . Todos los comentarios son válidos y cuantos más hagas más posibilidades de que salga uno bueno .
    En España aumenta el numero de lectores .

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  11. Sobre las mayúsculas, en los años veinte algunos tipógrafos de la Bauhaus intentaron introducir como regla la eliminación de las mayúsculas, el argumento fundamental eran criterios de rapidez de lectura; es cierto que al escribir rápido la mayúscula precisa de una tecla suplementaria (shift). Y sobre las fotos, es interesante el mismo tema desde "ángulos y perspectivas" diferentes en lo formal y por tanto en lo conceptual. Era Capa, creo el que decía que si una foto no era buena es que no se había acercado lo suficiente el fotógrafo, y es una máxima que no puede aplicarse siempre. En el caso de las dos imágenes prefiero la primera porque ofrece más información sobre el personaje central y los que rodean la escena, nunca mejor dicho, la fotografía pone a la gitana en perspectiva.

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  12. Hola, Andrés. He leído ahora esta entrada, después de haber publicado en mi blog un post sobre 'Miseria y Compañía' y 'Salón de pasos perdidos'. En él hablaba precisamente de la mezcla de realidad y ficción en los diarios. Son muchos años leyéndolos y disfrutándolos, y supongo que al final lo de menos es saber qué ha ocurrido en realidad y qué ha sido inventado. La url, por si te apetece echarles un vistazo (quería enviarla a una dirección de email, pero no encuentro ninguna): http://diezcuentoschinorris.wordpress.com/2013/05/09/ecos-de-un-placer-solitario/

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