11 de mayo de 2013

Ruiseñor del laurel

RUISEÑOR DEL LAUREL

Se podría argüir otros mil años
en contra o a favor sobre si el mundo
está bien hecho o no, pero yo quiero
decir aquí otra cosa: por lo mismo
que en las grandes ciudades es difícil
hallar un solo justo, aquí, a unos metros,
en el viejo laurel, un ruiseñor,
poco más que una nuez, 
lanzó su canto melodioso al aire
sin el menor esfuerzo y sin temor
a que caudal tan alto le rompiera 
su pequeño pulmón.
Todo quedó encantado.
Que los golpes funéreos de la azada
no le asustaran, tuvo un no sé qué
de santo y prodigioso y de candor.
Después de unos minutos, y aunque no lo veía, 
tan escondido estaba, pregunté
sin levantar la voz
qué quería decirme.
Dejó por un momento su canción
y pudimos oír los pensamientos
como el huso sutil del tejedor.
Hablamos el silencio, nuestra lengua,
pues él no sabe azada y yo no ruiseñor,
y nos dijimos cosas 
que han de quedar entre él y yo.
Y si ahora me dijeran, en la cena, 
que han pasado diez siglos 
desde que esta mañana salió el sol,
lo daría por bueno, sin importarme mucho
si el mundo está bien hecho o no.
               
                    (Las Viñas, 10 de mayo de 2013)

Amanecer del 10 de mayo de 2013



5 comentarios:

  1. Candor , buenas intenciones . El pájaro reconoce a Dios cuando goza de la buena voluntad de una persona , esta persona puede coger un simple periquito moribundo en sus manos y mostrando su congoja y cariño el pájaro revive y empieza a comer después de dias sin hacerlo , la persona que lo reanima no puede creerlo y el hecho le produce la euforia indescriptible de quien burla al destino .
    Espiritualidad y nexo con la naturaleza es algo que no podemos olvidar , la foto complementa muy bien , excelente poema .

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  2. Todas las noches tengo por costumbre antes de acostarme entrar en la web de AT para ver su entrada del día entrante.
    En la pantalla del ordenador distribuyo dos ventanas, la de él, y la tuya que me acompaña mientras leo. Y mientras leo, imagino que tu sueño sereno y armonioso me va durmiendo.
    Hoy, después de hablar contigo me he quedado un rato pensativo. Escuchando "Your Bones" de la banda islandesa "Of Monsters And Men". Mientras sonaba de fondo el poema de Andrés:

    Ruiseñor del laurel

    Se podría argüir otros mil años
    en contra o a favor sobre si el mundo
    está bien hecho o no, pero yo quiero
    decir aquí otra cosa: por lo mismo
    que en las grandes ciudades es difícil
    hallar un solo justo, aquí, a unos metros,
    en el viejo laurel, un ruiseñor,
    poco más que una nuez,
    lanzó su canto melodioso al aire
    sin el menor esfuerzo y sin temor
    a que caudal tan alto le rompiera
    su pequeño pulmón.
    Todo quedó encantado.
    Que los golpes funéreos de la azada
    no le asustaran, tuvo un no sé qué
    de santo y prodigioso y de candor.
    Después de unos minutos, y aunque no lo veía,
    tan escondido estaba, pregunté
    sin levantar la voz
    qué quería decirme.
    Dejó por un momento su canción
    y pudimos oír los pensamientos
    como el huso sutil del tejedor.
    Hablamos en silencio, nuestra lengua,
    pues él no sabe azada y yo no ruiseñor,
    y nos dijimos cosas
    que han de quedar entre él y yo.
    Y si ahora me dijeran, en la cena,
    que han pasado diez siglos
    desde que esta mañana salió el sol,
    lo daría por bueno, sin importarme mucho
    si el mundo está bien hecho o no.

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  3. Desde el ángelus de Millet no había sentido tan rural e inocente situación. En su cuadro poético alguien podría pensar que falta religiosidad pero ese término en cuanto a la capacidad de darse cuenta de algo, reaccionar a ello con profundidad y observar el mundo -y escuchar al ruiseñor - es una actitud que está muy presente en sus versos y me recordó el cuadro de Jean-François.

    Nuestros dioses se fundamentan en una cosmología donde ponemos en juego nuestra capacidad de observación para saber lo que pasa con nuestros hijos, nuestros amigos, nuestras personas que nos quieren e incluso los que han demostrado ser nuestros enemigos - he aquí la otra mejilla -, en definitiva, qué pasa con nosotros mismos.

    Por eso me gustan sus diarios y por eso estoy un poco enfadado que tarde tanto en ofrecernos el nuevo de 2004 que parece que estar saliendo del horno.

    Afectuosamente, un lector que sigue apostando por sus escritos aunque la apuesta ha subido de 5 a 9.



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  4. El mundo está muy bien hecho y nuestro mundo no es único , desde 1965 sabemos que el universo se expande y es infinito , tanto que existen millones de galaxia paralelas con sus respectivos mundos iguales al nuestro pero no tienen porque estar en nuestro nivel evolutivo , aunque planetas como la tierra ya se han extinguido . Salvar al mundo será imposible si no conectamos con una civilización que haya superado el problema que tenemos con la naturaleza y nos de la clave . Esto no deja de ser una interpretación añadida a las teorías de Hugh Everett que han revolucionado las bases y el futuro de la mecánica cuántica , algo muy ligado a la poesia y al arte . En la magnitud de los parámetros con que mediemos la distancia entre planetas y el tiempo pasado desde que nació la galaxia en 10 siglos no nos daría tiempo a cenar , teniendo en cuenta que el infinito no es mesurable .
    Me gusto mucho el poema , no suelo hacer comentarios de este tipo pero el poema tiene una carga cosmogónica muy fuerte

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  5. "El ruiseñor del laurel” / canta trinos de silencio. / Celebración de la vida. / Somos el mundo con él.

    Decir que el mundo está bien hecho es reconocer que tiene un sentido, una consistencia en nuestro interior; a pesar de que sea un sentimiento esporádico y nada permanente.

    Frente a la irrealidad dilatada del tiempo, la presencia del momento como la única verdad posible. El sentido de la vida parece estar fuera de ella, al margen, y a la vez en su mismo núcleo.

    San Juan de la Cruz habla de este vivir sin tiempo cuando describe las condiciones del pájaro solitario en «Dichos de amor y luz» … «la primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente. Las cuales ha de tener el alma contemplativa: que ha de subir sobre las cosas transitorias no haciendo más caso de ellas que si no fuesen, y ha de ser tan amiga de la soledad y el silencio, que no sufra compañía de otra criatura; ha de poner el pico al aire del Espíritu Santo, correspondiendo a sus inspiraciones, para que, haciéndolo así, se haga más digna de su compañía; no ha de tener determinado color, no teniendo determinación en ninguna cosa, sino en lo que es voluntad de Dios; ha de cantar suavemente en la contemplación y amor de su Esposo.»

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