7 juin 2012

Se lo tenía merecido

LA Fundación Príncipe de Asturias se ha dado el Premio de las Letras en Joseph Roth, ¿o es Philip Roth?, confirmando, un año más, que:
No le dan un premio a nadie que no lo tenga ya
o
Cuando te dan un premio es porque ya lo tenías
o
Sólo te hacen académico si ya lo eras... Etc., 
* * *
LAS gallinas caminan de perfil como los jeroglíficos.
* * *
El ego es eco. No puede ir por delante.

Bernard Plossu

6 juin 2012

El estilo y los "ortegajos"

"EL estilo es la mentira, la verdad mira y calla", decía Galdós. Y "el estilo", por seguir con lo de ayer, "es el hombre", en frase de Buffon que gustaba repetir Ortega y Gasset, quien hizo del estilo un modo de vida, el tono propio de una modernidad que buscaba la individuación. Cada sujeto no sólo tiene su propio estilo, sino la obligación de descubrirlo. A ello contribuyeron como pocos Ortega y su Revista de Occidente con narradores y poetas "deshumanizados" (frente a Juan Ramón, Jorge Guillén –lo que acaso motivó la carta durísima de JRJ a Ortega–; frente a Galdós o los novelistas del 98, Jarnés; frente a Unamuno, el propio Ortega, y hemos de decir al paso que todas las comparaciones son tanto o más odiosas cuanto más pertinentes son).
El estilo del que habló Ortega para el arte, lo aplicaron igualmente a la política los señoritos de Falange Española, de modo señalado Sánchez Mazas, lo que no debe de ser del todo ajeno al hecho de que haya sido el hijo de este, Sánchez Ferlosio, quien mejor haya caracterizado el estilo de Ortega y sus estilemas como "ortegajos", a saber, palabras o alocuciones refitoleras tan empalagosas como indigestas.
Y a sabiendas de lo injusto que a veces somos con quien es autor de una obra considerable y a menudo sobresaliente (¿Qué es filosofía?, La idea de principio en Leibniz), Miriam Moreno nos hace entrega de la lista de algunos de estos ortegajos espigados en La deshumanización del arte y otros ensayos de estética (Ed. Valeriano Bozal, Austral, 2002): "poder aerostático [del poema]", "los árboles infolies del invierno", "las caravelas de la seriedad", "cinglan victoriosas", "la historia se columpia rítmicamente", "odoraciones", "ungénito", "repristinaba" y otros muchos corceles dispuestos en su prosa como bibelotes de biscuit.
Y a modo de envío, esta frase de Gaya, encontrada igualmente para la ocasión por MM: "El estilo, la jaula de oro del estilo, sólo sabe encerrar pájaros disecados, es decir, arte quieto, arte decorativo, arte artístico, plumaje solo, belleza sola".
Silla, 2 (y detalle). El Rastro, 3 de junio de 2012.

5 juin 2012

Mira y calla

ESTA descripción de Tormento, la novela de Galdós, capítulo X: "Un sofá que por diversas bocas padecía vómitos de lanas, dos sillones reumáticos y un espejo con el azogue viciado y señales variolosas en toda su superficie". 
En esa misma novela, capítulo, XII, se encuentra esta frase, maravillosa porque es más que una frase: “El estilo es la mentira. La verdad mira y calla”.
Y viene a cuento no de que haya uno encontrado en un papelito antiguo estas anotaciones, sin duda tomadas en el momento en que leía uno o releía esa novela. Sino de algo de Ortega y Gasset de lo que se hablará mañana.

Silla, 1. El Rastro, 3 de junio de 2012

4 juin 2012

Tú fíate de la Virgen, y no corras

Siempre le ha hecho a uno muchísima gracia este refrán francamente herético, y que la España mariana e inquisitorial del pasado no pudiera impedir su circulación . “Con apariencia irreverente, sólo pretende condenar la confianza excesiva en los hombres”, se ve obligado a justificar Luis Martínez Kleisser en su clásico y monumental Refranero General.

El país ha dejado de ser católico hace ya muchos años, incluso de hablar con refranes, pero nunca uno de ellos ha tenido tanta vigencia. Todo empezó con el anterior presidente de gobierno. Un minuto antes de que se batiera la plusmarca de craks mundiales, que seguía ostentando Wall Street/1929, salió por televisión y dijo: “No hay ninguna crisis. Decir lo contrario es un acto antipatriótico”. El de ahora dijo también que nunca, nunca, nunca, haría recortes en sanidad ni subiría los impuestos. Así que basta con que un mandatario saque en procesión las palabras Tranquilidad, Confianza, Solvencia, Patriotismo, para que repitamos: Tú fíate de la Virgen, y no corras. 

Durante los últimos años y hasta que hace unas semanas nos han quitado no sé cuántos miles de millones de euros a todos los españoles (es decir, a la enseñanza, a la sanidad, a las obras públicas) para que a los señores banqueros les cuadren las cuentas y sus bonos, sueldos e indemnizaciones, se nos ha dicho y repetido hasta la saciedad que el sistema financiero y bancario español era y es muy solvente, y que saldremos de esta. ¿Cómo? ¿Estando cada vez peor?

Saldríamos corriendo, si supiéramos adónde, de modo que acabamos por quedarnos en nuestro rincón, agazapados, pensativos. Hace años un amigo que vivía a salto de mata de trapicheos, sablazos y mangues de libros a los colegas, se afilió a la Cnt de Tve y se hizo nombrar tesorero. En un aprieto, para sanear sus finanzas maltrechas de crítico de arte, cosa comprensible, simuló un robo en la casa en la que vivíamos ambos, y me dijo: qué cosa tan extraña, han entrado los cacos, se han llevado el dinero de la Cnt, que tenía en la mesilla de noche, pero no el mío, que estaba al lado, en un sobre, que no vieron. ¿Se lo explicarás así a tus compañeros camaradas? Era en aquellas fechas un joven muy simpático, como suelen serlo los pícaros. Sí, dijo, los compañeros camaradas lo comprenderán. Los compañeros camaradas le escucharon, en efecto, y le dijeron: no te preocupes, eso puede sucederle a cualquiera. Volvió a casa contentísimo. Pero a la semana lo siguieron tres desconocidos por la calle, lo metieron en un portal y le dieron una paliza. Cuando concluyeron, le arrimaron la dulce pedagogía: Somos de la Fai, no se te vuelva a ocurrir robar a un anarquista. Volvió molido y apesarado. Me dijo: Fíate de la Cnt, y no corras, me obligan a devolver el dinero. Al contrario que nuestro amigo, nosotros no le hemos robado a nadie, más bien sentimos que nos están robando. Y tampoco vemos a los ladrones  dispuestos a devolver nada. Al revés, se diría que están con ganas de meternos en un portal, quiero decir en un corralito: tantos son los palos que caen sobre nosotros día sí, día también, mientras nuestro instinto herético de españoles no discrimina ya en esta procesión de los horrores entre la Virgen de las Angustias y la de los Remedios.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 3 de junio de 2012]

3 juin 2012

Punto de cruz y un abanico

HOY domingo, poca cosa. Las páginas de este manual de punto de cruz, que algún día tal vez le sirvan a uno para su punto de cruz tipográfico, y esta frase, por seguir el género de las artesanías. Se la oímos el otro día en una entrevista de una radio local al presidente de la Junta de Extremadura, el señor Monago. Hablaba de la crisis y de cómo salir de ella arbitrando diferentes medidas, acordando voluntades a veces dispares y heterogéneas. Suya o de otro, es preciosa, esa clase de expresiones atinadísimas de las que está sembrado, por ejemplo, Galdós: “Tenemos que encontrar el clavo del abanico”.


2 juin 2012

España negra (bis)

SI tuviésemos la necesidad de explicarle a alguien la España de los años cuarenta del siglo XX, la España de los vencedores de la guerra, bastaría enseñarle esta fotografía. Su tamaño considerable (39,5 x 29) y el haberla encontrado enmarcada declaran que alguna vez estuvo colgada, ¿dónde? ¿Prisión, hospital militar, colegio de huérfanos? Se diría, viéndola, que estuviéramos oyendo a Unamuno en su célebre "venceréis, pero no convenceréis", sólo que detrás de la voz de don Miguel puede oírse la del otro Miguel, Cervantes, el gran derrotado, animándonos a buscar en los pliegues de la realidad lo no evidente, en la España negra (bis) esa historia común que nos hermana a todos, la que habría vuelto a retratar Solana si la vida le hubiera dado tiempo.

Del Rastro, 20 de mayo de 2012



1 juin 2012

Pompas de Japón

LOS haikús: ingrávidas, leves, irisadas pompas de Japón.
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EL ergotista acaba cortando peros en tres.
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LA publicidad es todo lo contrario de la literatura. La publicidad es trepidación: la vemos al paso o a la carrera, en el metro, pegada a los autobuses, en los cortes de una película, su lenguaje mismo es trepidante. La literatura, por el contrario, es cosa horizontal, hemos de leer tumbados o, como mínimo, sentados. Mala cosa leer de pie, como los futuristas.
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Y de paso, porque viene a cuento, aquello que decía Pessoa y acabamos de leer en una antología de sus aforismos: “Todos tenemos momentos futuristas como cuando, por ejemplo, tropezamos con una piedra”.
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EL blancoinegro, en fotografía al menos y en cine, es algo más que blanco y negro; es incluso más que un color nuevo, un blanco sucio o un negro tenue, es un tono sentimental y a menudo moral.

Gran Vía, Madrid (fragmento), Català-Roca.