8 de julio de 2013

Qué sabemos nadie


SE contaba aquí la semana pasada la denuncia que hizo uno de los jurados del Premio Príncipe de Asturias de las Letras de los tejemanejes y trapisondas de otro de los jurados, Luis María Ansón, quien había anunciado en su periódico con horas de antelación, y antes de que se efectuara la última votación, el nombre del ganador. La vida, que es de mecánica simple, y el mundo, que es un pañuelo, me llevaron a encontrarme unos días después con otros dos miembros de ese mismo jurado, cosa nada difícil, ya que ese jurado lo forman, como suele decirse, ciento y la madre. 

La madre de todas las batallas  suele ser casi siempre la verdad, y la imposibilidad de conocerla completa. En ese caso, y tal como lo relataba yo hace una semana, mi crónica daba a entender que el extraño culebreo de Ansón obedecía a unas ansias infinitas suyas de inclinar la balanza a favor del escritor que finalmente obtuvo el premio, cuando había sido exactamente al revés: anunciar el nombre del favorito horas antes de que se produjera la votación no fue sino una maniobra desesperada de abortar los tejemanejes y trapisondas que lo habían hecho favorito. Aunque tuviera mucho más espacio, no perdería ya más tiempo en contar los pormenores de esas luchas por el poder entre facciones, periódicos, patrocinadores y diversas instituciones y en las que no faltó, para que todo fuese completo, cierto académico, quien, después de hacérsele creer que podría desbancar al favorito, se dedicó a  telefonear uno por uno a los miembros del jurado postulándose él mismo como premiable óptimo, sin sospechar que sólo era una pobre marioneta en los hilos de Rasputín.

Hemos llegado a creer que sabemos muchas cosas sólo porque esta es la sociedad mejor informada. ¿Pero informada de qué? Los periódicos y televisiones nos muestran a ciertas gentes a todas horas, a menudo en ámbitos reservados, incluso íntimos. Pensemos en la figura pública española por antonomasia, el rey. Los presidentes de gobierno, los ministros, los ídolos deportivos o artísticos, lo son durante un tiempo, y luego se eclipsan y se olvidan. Hemos visto al rey día a día durante los últimos cuarenta años y en toda clase de situaciones y actitudes, distendido, preocupado, sano, enfermo, riéndose, llorando, en aprietos políticos y personales... Por verle, le hemos visto inlcuso pidiendo perdón en público y prometiendo portarse bien. Y sin embargo, apenas sabemos nada de él, y cuanto sabemos nos resulta siempre fragmentario e incontrastable. De ahí que quienes amamos la realidad sobre todas las cosas nos sintamos fascinados por los grandes novelistas del pasado, aquellos narradores omniscientes que llegaban al último rincón del pensamiento de sus personajes o que sabían colocarse en el momento y lugar adecuados en el que iba a suceder algo crucial para el desarrollo y la comprensión de los acontecimientos. Es decir, una gran novela nunca defrauda ni escamotea la realidad. Hace unas semanas alguien nos mostró por el cerrojo de la cerradura los enjuagues de un premio, y ahora uno ve que sólo podría llegar a la verdad a través de una novela, claro que en este caso saldría un esperpento.


     [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 7 de julio de 2013]

18 comentarios:

  1. Está extendida la afirmación de que en España se inventó la novela picaresca y eso refleja nuestra idiosincrasia.

    Pero se olvida que también inventamos el esperpento (Valle) y la astracanada (Muñoz Seca), lo que probablemente también revela nuestra patria forma de ser.

    Aunque el precio quizá sea demasiado elevado, nadie debe dudar de que inventando géneros literarios somos unos fenómenos.

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  2. Querido Andrés, yo creo que no has entendido bien mi denuncia en Facebook. Yo no hablaba para nada de los tejemanejes del premio, sino de una mala práctica periodística: anunciar un acontecimiento antes de que ocurra. Anunciar que ha muerto Fidel Castro, aunque eso suceda pocos días después, es una grave metedura de pata periodística. Y el que más pronto o más tarde ocurra el hecho dado por sucedido no acredita de profeta al diario que incurra en semejante pifia.
    Antes de la votación final de un premio, todos los miembros del jurado (y los periodistan que los han oído hablar) pueden suponer con bastantes probabilidades de acierto quién va a ganar. Les basta para eso haber escuchado a unos y a otros. Pero hasta la votación final no hay nada seguro. Como ocurre con las encuestas antes de las elecciones, al final son los indecisos quienes deciden.
    En el premio a Muñoz Molina no hubo ningún tejemaneje, sino las naturales discusiones entre los que creíamos que era el mejor candidato para este momento y quienes, sin negar su categoria, preferían, dada su relativa juventud, dejarlo para más tarde.
    Yo llevo algunos años defendiendo su candidatura. Me ha alegrado mucho que obtuviera el premio y lo que más me irritó de la metedura de pata ansoniana (de la que ya está más que arrentido) fue que pudiera llevar a pensar a algunos apresurados justicieros que el premio estaba amañado. Acertar con el resultado de una votación en el congreso no supone que esté amañada, sino que se sabe (salvo imprevistos de última hora) el sentido del voto de los diputados. Lo mismo pasa en un premio en el que los jurados --dieciséis exactamente, no ciento y la madre-- discuten ampliamente sobre los candidatos. Buena parte del jurado ya había manisfestado sus preferencias antes de la votación final, pero como sabes bien (y saben los candidatos a la Academia) nada es seguro hasta que la votación no se produce.
    En fin, amigo Andrés, que para conocer la verdad de los hechos nada como una crónica escrita por un periodista que conoce bien su oficio y se informa antes de hablar. Las novelerías, mejor dejarlas fuera.

    José Luis García Martín

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  3. Ah, no, novelería ninguna (sin olvidar que a menudo la verdad la cuentan las novelas, y no las crónicas o cronistas a sueldo). Me limité a contar lo que otros dos miembros del jurado contaron (y dieciséis en un jugado literario son ciento y la madre, te pongas como te pongas), y ambos vieron tejemajes, al margen de la calidad del premiado. Y aunque es un asunto latosísimo, me alegra infinito saber que Ansón, maestro de periodistas, considera estos "los premios literarios más importantes del mundo después del Nobel", estos para mí tanto como los de Argamasilla, y que él y otros, no sé si tú, se dejan la vida para que siga siendo así.

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  4. Novelería toda, querido Andrés. Contar lo que dos miembros te contaron no vale nada. Escudados en el anonimato te pueden contar cualquier cosa. No deberías creerte todo lo que te cuentan, deberías hablar con más componentes del jurado antes de formarte una opinión y hacerla pública. Es obvio que alguno puede sentir (como tú) pocas simpatías por Muñoz Molina y aprovechan el anonimato para enturbiar el premio. Dices que ambas "gargantas profundas" vieron "tejemanejes". Tendrías que definir previamente qué clase de animal es ese, el "tejemaneje". Hubo debates, dentro y fuera de las reuniones del jurado. Cada uno dio sus razones. ¿Son esos tejemanejes? A lo mejor tú crees que conceder un premio como el Príncipe de Asturias o el Nobel es igual que conceder una medalla olímpica, que basta con que el cronómetro decida quién llegó primero. Todos los finalistas del Prínipe de Asturias son escritores notables y siempre lo merece más de uno. Hay entonces que inclinarse por uno o por otro y ahí pueden intervenir muchas razones. ¿Por quién decidirse entre Brines y Muñoz Molina? Razones había para premiar a uno y a otro. Pero hubo que optar. Y la mayoría se inclinó por el novelista. ¿Son esos tejemanejes? ¡Cuánto justiciero a la violeta hay en este mundo, amigo Andrés!
    Tejemanejes ilegales los del concurso de cuentos al que tú te refieres en el último diario. Porque es cierto que los jurados pueden añadir originales no seleccionados por el prejurado, pero, si al concurso hay que presentarse anónimamente, no puede pedir un original concreto, sino pedirlos todos, leerlos y, si lo creen conveniente, añadir un nuevo original a la selección. Solo así todos los participantes tienen las mismas oportunidades.
    Luis García Montero y Jesúa Visor suelen hacer lo mismo que tú cuentas que hiciste, pero no cuando estoy yo en el jurado. En esos casos se lo he impedido siempre.

    JLGM

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    1. ¿Como que "es obvio" que esas dos personas sentían "pocas simpatías" por MMolina, y yo mismo? Pero cómo puedes hablar con tanta ligreza y tanta insidia. ¿No habíamos quedado en que eran "gargantas profundas", he dicho yo algo al respecto de esto ni mencionado la excelencia de nadie? Y en cuanto a mí, también te equivocas. Y es verdad, tengo mucha menos experiencia que tú en jurados. De hecho creo que se pueden contar las veces que he participado en algunos con los dedos de las dos manos, una precisamente en el Príncipe de Asturias de las Artes. En aquella ocasión sólo vi tejemanes y enjuagues, unos ensayados de antes y desde fuera por un personaje valleinclanesco y otros improvisados, dentro, por los turiferarios. En el que se relata en mi último tomo del Spp yo no veo nada anómalo. Ahora, en los que tú participas seguro que todo va sobre ruedas, no tengo la menor duda, aunque en este caso me importaba menos saber a quiénes se votó y quiénes lo votaban, que las artimañas que conocimos precisamente porque tú, quién si no, las aireaste en fbook, seguramente rompiendo el secreto o "el juego limpio" que rige para las secretas deliberaciones de todos los jurados. Y si te parece, y como este es mi almanaque y no el tuyo, vamos a dejarlo aquí para no aburrir a mis lectores.

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    2. De acuerdo, querido Andrés, acepto el portazo en las narices para no aburrir a tus lectores.Pero permíteme una pequeña precisión: yo en mi FB no desvelé ninguna "artimaña" del jurado porque en ese jurado (no digo nada de aquel en que tú partipaste) no hubo ninguna artimaña. Me referí a mi reproche a un miembro del jurado por su comportamiento fuera del jurado, como periodista que da una información falaz. Eso es todo. Y no desvelé ningún secreto: la noticia anticipada estaba a la vista de todos en "El Imparcial" y mi reproche tuvo lugar antes de que el jurado se reuniera, también a la vista de todos, jurados, no jurados y simples curiosos. Y discúlpame si he aburrido un poco a tus lectores(los calificativos son libres --"ligereza", "insidia"-- y que luego cada uno juzgue de su mayor o menor adecuación,pero los hechos son los hechos).

      JLGM

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    3. Precisamente a eso se le suele llamar una artimaña, a un comportamiento irregular fuera del jurado. Pero, nada, nada, José Luis, lo que tú digas. Sólo faltaba. Lástima no ser ahora tú, porque sé lo mucho que te gusta tener la última palabra. Anímate, y adelante. Por mí que no quede.

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  5. Cuando pasa algo difícil de entender la única verdad es la que pensemos al respecto . Al PP le vendría un Nobel para Antonio de perlas y por ahí van los tiros , sin olvidar que vive y trabaja en Nueva York .
    Escribir esperpento ( surrealismo que inventaron los judíos en US a finales del 19 ) es para gustos y hay que valer ya que exige ser un franco tirador y una fraseología agresiva pero esa forma de decir las verdades no gustan a todos por la dificultad de entender el sentimiento del mensaje .
    Tengo claro que quien quiera hacer una gran novela tendrá que inocular dosis de esperpento para ampliar las posibilidades de la verdad y dejar un sello de originalidad, el esperpento da un toque de autenticidad y no deja de ser escritura pura y dura .

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  6. Dicen que premios y castigos sostienen los mundos, el literario y todos los demás. Pues que se caigan, demonios. Lo mismo sin darnos cuenta aparece otro. Sin darnos cuenta; dándonosla, ningún mundo: reaparecen los de siempre con sus cuentas de siempre.

    Sólo miserias en las comparsas puede acarrear el autolavado de conciencias. Que principitos y nobelitos inviertan de otro modo los réditos de sus sangres y dinamitas.

    Y ni de Alba ni de Calatrava, ¡viva Argamasilla!

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    1. Si el “de” del Señor se impone,
      digamos entonces “Arga-
      masilla de don Quijote”.

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    2. "Argamasilla de Don Quijote": Lugar "Fuera de lugar" y de la memoria práctica. También más allá del tiempo y de sus servidumbres. Los mitos, ya sean teogónicos o literarios, no le han servido de mucho al ser humano, en general, a la hora de forjarse un carácter menos pobre y cicatero. En el fondo, toda nuestra manera de conducirnos, da igual el terreno en que nos movamos, se agarra a la posibilidad de ese lavado justificador de conciencia como un funambulista a su red.

      Jurados populares, Jurados literarios, Jurados de alta cocina, Jurados de exámenes de todo tipo... ¿Jurados de jurados? "No juzguéis y no seréis juzgados": La mayor obviedad perfectamente ninguneada; sólo a salvo en el "no - lugar" poético.

      "Los que han conservado su propio talante se sienten encantados con el de los demás, aunque sea contrario al suyo”, dice Joubert. No lo tenemos fácil; así que no habrá otro remedio que seguir discutiendo, opinando y juzgando, "tan convencidos"...

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  7. Al jurado se lo ponen fácil y al menos en deporte el ganador está programado . Cualquier irregularidad me cuadra .
    Hay mucho que destacar de " Belmonte " y al hilo de lo que hablamos escribe Chaves Nogales :
    Era el Niño Vega un hombre ya maduro , con mucho aplomo y diestro en esa dialéctica capciosa del profesional que utiliza la esgrima del fraseo para esquivar el bulto discretamente o madrugar asestando el golpe decisivo al contrario en el momento oportuno .

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  8. Por encima de rencillas, intrigas y suspicacias creo que debe quedar claro que Muñoz Molina reúne los méritos suficiente para haber sido galardonado. Salgo al paso porque, aunque la entrada de AT no cuestiona esos méritos, es probable que, tal como discurre el debate,se descontrole la situación y se termine pervirtiendo este espacio para que los detractores de AMM encuentren cancha gratuita.

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    1. Señor Cancio, creo que efectivamente la entrada de AT no cuestiona los méritos del Señor Muñoz Molina para ganar ese premio. Y yo tampoco, pues no me parece que sea un autor peor que otros que lo ganaron en certámenes anteriores. Y en todo caso a mí también me gustaría tener una cancha donde expresar mi opinión: ¿En qué se basa para sostener que es menos valiosa que la suya? nieves garcía

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    2. Ni le niego a usted la cancha para discrepar ni mis palabras pueden hacer deducir que mi opinión sea más valiosa que la de nadie; solo dije, y repito, que no sería elegante que alguien tergiversara el espíritu del artículo para que, al socaire de dimes, diretes y explicaciones varias, terminara criticando la calidad literaria de AMM. Una cosa es el comentario tangente que simplemente roza y otro el afín a la secante, que pincha y atraviesa. Un momento futuro puede ser más oportuno para dardos y debates, si a usted le parece.

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  9. JLGM es el "Guarda Jurado" del Jurado. Menos mal que solo se dedica a los literarios.

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  10. Uno de los intercambios más interesantes jamás leídos en este blog, que nos dice mucho del who's who de las letras (y los premios) patrios.
    Se comprenderá que alguien como Anson, muñidor del sindicato del crimen, parte activa de la conspiración político-mediática antifelipista, y muchas cosas más, chapotea a sus anchas en las enfangadas aguas asturiano-principescas, se goza salpicando en ellas, y de arrepentimiento (como dice JLGM), el justo...

    Nobel para AMM: bueno, se lo dieron también a Benavente, y a Gabriela Mistral...

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  11. Por eso Lola Flores dijo lo que no dijo pero pudo decir: «Si me queréis, versos»


    AJR

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