1 de octubre de 2013

Aquí estamos, aquí seguimos

EN cierto modo hoy es el primer día del almanaque tras el verano y después de estas dos semanas de errancia por tierras americanas en las que estuvimos por allí más como Eugenio Noel que como Manolete, creo yo (y cualquiera que le conozca a uno algo).
Estamos aún, como suele decirse, aterrizando, y las horas transcurren de un modo extraño, desconcertadas, y más que pasar, flotan como pompas de jabón unos minutos, antes de romperse en el aire y desaparecer.
Si estuviera en mi mano hacerlo, patentaría un modelo nuevo de almanaque que fuese precisamente así, no un taco de papel o destellos de una pantalla, sino uno de esos aros que lanzan sus pompas de jabón, una por día, y las dejaría aquí flotando durante veinticuatro horas, copiando, tornasoladas, nacaradas, las impresiones del día, sosteniendo con la suya la magia del mundo.


Los Andes (Bogotá-Arequipa), 22 de septiembre de 2013




10 comentarios:

  1. Tal vez veinticuatro horas resultaran pocas y fuera mejor su continuidad indefinida, al igual que los recuerdos flotan en la memoria porque su misión es servir para que el presente no sea tan efímero. Burbujas, pompas, ecos, pretenden, a su modo, no desvanecerse con nosotros.

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  2. Usted hasta con "jetlag" escribe bien.

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  3. Es una foto preciosa, a mi siempre me salen medio borrosas.
    Los Andes colombianos parecen las arrugas de la tierra.
    saludos

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  4. Andes por donde andes, a tu ala izquierda siempre le nacen unas plumas de sangre jacobina.

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  5. ¡ Y la belleza de la palabra "almanaque" ! Es el encanto de las palabras árabes. Donde esté almanaque, que se quite calendario. Donde esté almohada, que se quite cojín. Donde esté alcoba, que se quite dormitorio. Donde esté alacena, que se quite despensa.

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  6. Eso es bueno , vertiginosa imagen . Espero nos deje algo que haya escrito por ahí en este almanaque , seguro nos entretendrá ( lo de la pompa : potente )

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    1. Potente pompa, pompa potente, no más: HOMO BULLA.

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  7. Qué tarde te he descubierto!... y ahora, no puedo dejar de leerte

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  8. (...) Y TODO en la memoria se perdía
    como una pompa de jabón al viento. A. Machado.


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  9. ¿Más “novelas” las vidas de hace un siglo, vivo aún Galdós? Cuestión de perspectiva. Más el horrible encanto de las biografías; mayor en Wikipedia por ejemplo.

    “EUGENIO NOEL, seudónimo de Eugenio Muñoz Díaz, (Madrid, 6 de septiembre de 1885 - Barcelona, 23 de abril de 1936), escritor español.

    De humildes orígenes, estudió con los Escolapios y demostró una gran pasión por la lectura. Ingresó en el Seminario del Colegio y Casa Misión de los Cartujos de Tardajos, a dos leguas de Burgos, estudios que costeó la duquesa de Sevillano. Aunque allí descubrió su poca vocación, volvió a Madrid donde prosiguió sus estudios en el Seminario Conciliar de San Dámaso; tuvo amores entonces con la cantante María Noel, que le dio el apellido para su seudónimo. Ella inspiró «Alma de santa» (1909). Estuvo sin embargo todavía becado por la duquesa en Malinas (Bélgica) para estudiar con el famoso cardenal Mercier, del que fue discípulo. A su vuelta a Madrid, asistió breve tiempo a clases de Derecho.

    Tras dejar la religión, llevó una vida de periodista bohemio, de ideología republicana y socialista. Asistió a la tertulia valleinclanesca del «Nuevo Café de Levante». En 1909 se alistó voluntario para luchar en Marruecos. Sus artículos sobre la campaña de África en «España Nueva», el periódico republicano que dirigía Rodrigo Soriano, fueron recopilados en «Notas de un voluntario» y uno de ellos, el primero, «Cómo viven un marqués y un duque en campaña», le valió la cárcel Modelo; al salir de allí conoció a la cubana Amada, que sería la pasión de su vida. En 1913 inicia su campaña antiflamenca recorriendo toda España, viajes de los que dejó escritas varias crónicas, en las que se fijó en especial en las injusticias sociales. Comprometido siempre con causas sociales, mantuvo a lo largo de toda su vida una pertinaz campaña contra el flamenquismo y contra la fiesta de los toros, lo que le supuso no pocos disgustos.

    Murió en la miseria en una cama alquilada de un hospital barcelonés; al enviarse su cadáver a Madrid, se extravió en una vía muerta de Zaragoza, lo encontraron y fue enterrado en el cementerio civil de Madrid.”

    De nuevo en Madrid, sin extraviarse, sanos Noeles del siglo XXI.

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