8 de octubre de 2013

Efectos especiales (1)

¿CUÁNDO se generalizó esa moda de atrezar las óperas y las obras de teatro clásico con lo primero que se le ocurre al director? 
La última vez que pisaron un patio de butacas estos pies que habrán de llevarme por delante al camposanto fue para oír con estos oídos que habrá de comerse la tierra un Hamlet. Lo principiaban las guardas de Elsinor vestiditas con sus primorosos uniformes de soldados de la primera guerra mundial, a los que no faltaban sus cascos y polainas. ¿Y qué decir de esos Don Giovanni disfrazados de Tercer Reich o esas doña Elvira en bragas y sostén, de las que habló hace no mucho Teresa Berganza, indignada, y no sin razón, tanto por la sinrazón de esas adaptaciones como por no ver tampoco en escena a demasiados Falstaff en tanga?
Hablaba el cura (alter ego aquí del propio Cervantes), en las últimas páginas de la primera parte del Quijote, de la comedia, y de las reglas que a su modo de ver deberían regirla. "¿Cómo es posible que satisfaga a ningún mediano entendimiento que, fingiendo una acción que pasa en tiempo del rey Pepino y Carlomagno, el mismo que en ella hace la persona principal le atribuyan que fue el emperador Heraclio? (...) Pues, ¿qué si venimos a las comedias divinas? ¡Qué de milagros falsos fingen en ellas, qué de cosas apócrifas y mal entendidas, atribuyendo a un santo los milagros de otro? (...) ...se atreven a hacer milagros, sin más respeto ni consideración que parecerles que allí estará bien el tal milagro y apariencia".
De lo que Cervantes estaba hablando, qué duda cabe, era del famoso "efecto Sánchez- Mazas", del que aquí se hablará mañana.

El Rastro, 6 de octubre de 2013



9 comentarios:

  1. Uno creyó haber presenciado mucho esperpento gratuito durante la gloriosa transición hasta que hace unos años tuvo la desgracia de ser invitado al Teatro Real para presenciar "Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny". Como melómano sentí ira ante el montaje vejatorio con que el mediocre director pretendió impresionar al respetable, Cantantes y bailarines de calidad no precisamente mediocre fueron obligados a exhibir sus intimidades de forma denigrante y obscena, con un regodeo chabacano que llegó a "herir la sensibilidad del espectador" (como decían hace años los cursis). Miraba uno a la soprano protagonista y se imaginaba la humillación que para una mujer, tras tantos años de conservatorio y preparación, tenía que suponer lucir la parafernalia convencional de fulana de cabaré de Pigalle. Pasé tan mal rato como mi mujer, que se juró informarse bien antes de acudir a la ópera, una preocupación que antes solo se tenía ante la interpretación de cantantes y músicos. Puede ser que ahora alguien haya decidido ampliar las expectaciones, haciendo de lo principal lo secundario y de lo anecdótico lo protagonista, pero que no cuente con servidor y señora.

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  2. ¡Ay, qué buen post, qué oportuno! Hace tiempo que tomé la decisión de no acudir a ninguno de estos montajes "actualizados" o "reinterpretados". En mi opinión se reinterpretan para disimular que no se saben interpretar.
    A fuerza de "montajes" se cargan el teatro. Se ha ido una gran generación de actores y los que quedan no saben actuar. Como mucho declaman. Porque lo que importa es el coche viejo en el escenario de Don Gil de las Calzas Verdes, el estudio pornográfico donde se desarrolla un "transgresor montaje" de Calderón, enseñar genitalia en la Europa de 1920 mientras se dice el verso de El Alcalde de Zalamea.
    Un destrozo, yo ya no piso el teatro salvo en ocasiones recomendadas y verificadas por varias fuentes. Veo, eso sí, grabaciones de clásicos en versiones gloriosas. Han de tener para ello más de treinta años al menos.

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  3. ¿Tan difícil es respetar la obra teatral u operística tal como la concibió su autor? Si leo el Quijote, quiero leer el Quijote-Quijote, y no una adaptación (?) futurista en que Alonso Quijano tripule un ingenio intergaláctico y Sancho una nave nodriza aeroespacial. Coñes (con perdón).

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    1. Tampoco hay que cerrarse a una ortodoxia total como único medio de expresión. Los tiempos corren y se pueden conseguir memorables adaptaciones o actualizaciones de obras clásicas sin atentar contra su calidad. Otra cosa es que el talento del director brille por su ausencia y, unas veces desorientado y otras sediento de publicidad, recurra a la obscenidad y la chabacanería para provocar al espectador con la esperanza de lograr una mayor audiencia, morbosos muchos por ver lo que los tontos les contaron. Como amante de la ópera diría que todos los montajes llevados a cabo por del Mónaco o Sagi me han satisfecho porque he detectado en ellos talento, buen gusto y afán de creatividad. La Luisa Fernanda representada en el Real, e interpretada por Plácido y Bros fue, para mí, un ejemplo a seguir, donde la sencillez y la elegancia acallaron a los escépticos "tradicionalistas". Tampoco el Turandot que estrenó Fleta ni fue ni debió ser el mismo que setenta años después interpretaron Pavarotti o Plácido. Por cierto, a los que, como ayer decía, les produce ese españolito llamado Nadal hasta una pizca de bochorno, les informo que tras una larga reunión celebrada en Londres por afamados críticos musicales británicos (nada sospechosos de sentir gran pasión por lo español), se redactó una lista, tras deliberaciones y votaciones sucesivas, que pretendiera situar a los mejores tenores de la historia. Sorprendentemente no la encabezó Pavarotti, sino Plácido, y el segundo puesto se le otorgó a Caruso. ¿Habrá algún español de a pie que esté de acuerdo con esta clasificación? Lo dudo...donde esté lo de fuera. Lo peor es que los culpables de tan inveterado complejo de inferioridad y envidia destructiva sean Franco y la iglesia, opinión que centenares de miles comparten.

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    2. Supongo que la última parte de su comentario es una broma porque pretender que el complejo de inferioridad y desprecio de lo propio "también" es responsabilidad de Franco y de la Iglesia resulta tan contrario a la historia que solo puede ser tomado a chacota. Basta con leer , qué sé yo, a Juderías que se murió un poquito antes que el sempiterno Franco.
      En cuanto a lo que se preguntaba AT hoy, creo que era Alex Ross quien contaba que la moda de los montajes "descontextualizados" surgió en la Alemania de la postguerra mundial para lavarles la cara / desnazificar a Wagner et alii, y de ahí fue poco a poco evolucionando hasta el actual e infumabilísimo despiporre.

      David Fdez.

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  4. Esa afición a reinterpretar a los clásicos es antigua, si bien Shakespeare rehacía las historias y las transformaba, cuando se carece de talento e imaginación solo se atreven a cambiar el cascarón. Cuanto mas extravagante es el montaje o diseño menos lograda está la dirección, es una proporción justísima. En estos casos intentan, directores y escenógrafos, que primen sus "visiones" sobre la obra original, es cuestión de una cosa llamada el papanatismo cultural, muy en boga en la postmodernidad (palabro con perdón).

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  5. Manifiesto Marinetti
    ¿Es posible encontrar la verdad con la deconsrucción? , el recorrido del futurismo fue corto pero influyente . Eso sí no podemos olvidar Metrópolis o Tiempos Modernos como grandes obras de arte posiblemente inspiradas en el movimiento italiano .
    Los hechos de ficción bien contados se creen aunque los leas en novelistas y épocas bien dispares , es la magia de la literatura .
    Hace poco vi un Julio Cesar en una cárcel con actores presos ( italianos ) y me pareció un logro . W.S. no hizo su teatro para ser leido sino interpretado y todo le parecería bien dada la universalidad de su obra . La opera como La zarzuela se rige por costumbrismo y libreto de una determinada época , se puede hacer versiones más o menos diferentes pero nadie tiene capacidad para reinventar sin caer en una pachanga .

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  6. De LA FERIA DE LOS MILAGROS

    Un milagro corriente
    que se produzcan muchos milagros corrientes .
    Un milagro ordinario
    el ladrido de los perros invisibles
    en el silencio de la noche
    Un milagro del montón
    una nube menuda y ligera ,
    capaz de tapar la luna llena y compacta

    A los que gusten de música clásica les encantará como suenan los pianos Fazioli ( H. Hancock compró uno ) . Hay poco en Youtube , está muy bien el Bolero para dos pianos , Fazioli & Bisendorf Imperial .

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  7. Arriba a la izquierda, la bailarina aparece indolente junto a un niño recostado en su soporte. La presencia del Niño Jesús a la derecha puede muy bien indicar, sin temor a equivocarnos, que llega la Navidad. Más acá vemos: muñecos descuajeringados, abanicos de baile, una copa, un crucifijo, estampas desperdigadas, un espejo y, por fin, una elegante tela que bien podría servir, llegado el caso, para la confección de los trajes pertinentes.

    Todo ese material, de derribo sólo en apariencia, podría cambiar de registro y recomponerse en cuanto la bailarina, en la que nos parece haber reconocido a la niña Clara del Cascanueces, decida romper su letargo, tomar las riendas y montar, por fin, su particular versión del ballet; adaptación por fuerza tan particular que vuelve los efectos especiales del todo superfluos.

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