21 de noviembre de 2013

El trivio y el cuadrivio (1)

UNO de los personajes más divertidos del Quijote es "el primo" de Basilio, al que este pidió que acompañase a don Quijote y su escudero a la cueva de Montesinos. Ya desde el prólogo venía mostrando Cervantes su pitorreo con la erudición, que eleva a punto de nieve la aparición del primo, a quien así se le llama todo el tiempo, de forma poco erudita. Era ese primo, según confesión propia, un humanista que da a componer a la estampa libros "todos de gran provecho y no menos entretenimiento para la república; que el uno se intitulaba el de las libreas, donde pinta setecientas y tres libreas" (...) "Otro libro tengo también, a quien tengo de llamar Metamorfóseos, o Ovidio español, de invención nueva y rara; porque en él, imitando a Ovidio en lo burlesco, pinto quién fue la Giralda de Sevilla y el Ángel de la Madalena, quien el caño de Vecinguerra, de Córdoba, quiénes los toros de Guisando, la Sierra Morena, las fuentes de Leganitos y Lavapiés, en Madrid, no olvidándome de la del Piojo, de la del Caño Dorado y de la Priora (...) Otro libro tengo que le llamo Suplemento a Virgilio Polidoro, que trata de la invención de las cosas (...) y las cosas que se dejó decir Polidoro de gran sustancia las averiguo yo, y las declaro por gentil estilo. Olvidósele a Virgilio de declararnos quién fue el primero que tuvo catarro en el mundo, y el primero que tomó las unciones para curarse del morbo gálico..."
Yo creo que si este Trivio y cuadrivio no son el Metamorfóseos le anda muy cerca, pues no se dejan de dar cuenta en él de algunos saberes tan escondidos y prodigiosos que habrían hecho la delicia de alguien como Cunqueiro, si acaso este no lo conocía al dedillo, como creo yo. Mañana se verá.







3 comentarios:

  1. “Caño de Vecinguerra, de Córdoba”. Contracción popular de los nombres de los nobles conquistadores de Andalucía. Domingo de Lara: Mingolara, Vicente Guerra: Vecinguerra.

    Caño por el que desembocaban en el Guadalquivir las aguas inmundas de Córdoba, albañal (del ár. hisp. “alballá‘a”; literalmente, ‘tragona’). Ténganlo en cuenta los nobles de cualquier tiempo y castillo. A ser algo más nobles de verdad antes de que la Tragona los desemboque a todos por Sanlúcar.

    ResponderEliminar
  2. Prefiero no valorar una palabra tan condicionante , si podría criticar a los" eruditos profesionales" por lo callado que se lo tienen y los premios que consiguen , pero veo encomiable que alguien quiera aprender , todos somos pecadores . Cierto que hay mucho Polidori y pocos Polidoro

    ResponderEliminar
  3. “QUIÉNES LOS TOROS DE GUISANDO”. Cervantes vivía cuando el señor Cobarruvias escribió la siguiente entrada de su Tesoro de la Lengua…

    “TOROS DE GUISANDO. Siempre que los romanos tenían una gran vitoria de su enemigos, para que no se olvidasse con el tiempo su memoria, dexavan en el lugar do avía sido la batalla levantado algún trofeo, o otra señal que lo sinificasse, y assí se presume que en este campo de Guisando devió de aver alguna gran rota, y por esso pusieron en él dos grandes toros de piedra: el uno de ellos tiene gravadas estas letras en latín: «A Quinto Cecilio Metello, Cónsul II, vencedor». Entre otras vitorias que tuvo, la una dellas fue la que alcançó peleando con Hirtuleyo, capitán de Sertorio, en que le degolló veynte mil hombres. Algunos son de parecer que estos dos toros sinifican los dos exércitos, los quales pelearon valerosa y animosamente, aunque la fortuna se huviesse inclinado a una de las partes. Otros quieren averse puesto en honra de los ríos caudalosos de España cuyas riberas y tierra avían traído a su dominio. Ciertos son los toros, frasis ordinaria, quando la cosa de que dudamos da indicios de ser cierta, como quando los toros están ya encerrados en el toril de la plaça. Echar la capa al toro, dexar el hombre su hazienda y no hazer caso della, a trueco de librar su persona. Averse visto en los cuernos del toro, es aver estado en gran peligro”.

    ResponderEliminar