2 de septiembre de 2012

Disco roto

POR los días de julio pasado me encontré en la esquina de la calle Carnero con Arganzuela este vinilo viejo, roto y  tirado en el suelo. Me llamó la atención, como llama la atención todo lo roto, cántaros o vidas, y me acerqué por si aún había algo de música allí y tenía que hacer el dúo. Tiré la foto con el móvil y me fui de su lado pensando en otras cosas, así de inconstantes somos. Únicamente en casa, al mirar con detenimiento la imagen en el ordenador, me descubrí reflejado en esa superficie negra. Y aunque sólo es una sombra (casi nunca somos tanto), me pareció un regalo que acaso no me había merecido, y tal como sucedió lo cuento.

Autorretrato sobre la cara A de "Sol y sombra", disco de la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Luis Cobos. Habría estado mejor que hubiese sido otro disco, desde luego, pero la vida tiene esas cosas. El Rastro, 29 de julio de 2012


7 comentarios:

  1. El peor disco para la mejor historia; la que con mágica sencillez recoge esos instantes de la vida, libres de adjetivos.

    Salud

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  2. Menos que sombra... Más que platónicos volvemos de los agostos. Mejor así. No hacemos daño y merecemos la paz.

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  3. Miremos las cosas desde una perspectiva borgiana. Primero, como no podía ser de otra manera, una consideración sobre el tiempo hecho con los átomos de los instantes. Si el tiempo es infinito, en ese infinito se incluye el instante en que un hombre, paseando en julio del 2012 por Madrid, captó la sombra de su imagen reflejada en el vinilo de un viejo disco tirado en la calle. Dicha imagen nunca antes existió ni nunca después volverá a repetirse, aunque pueda ser reproducida al infinito por la fotografía.
    Segundo, hagamos una de esas elucubraciones borgianas para la elaboración de un cuento ¿de terror?. Nadie sabe por qué ese disco apareció tirado en la calle cierto día. Su superficie de un negro luminoso atrapa todo lo que quede reflejado en ella. Desde un pájaro que la sobrevuela, la nube que la cruza, hasta el curioso que se acerca. Todos esos instantes quedan de alguna manera eternamente grabados en los microsurcos del vinilo, disco trampa que más que reproducir el sonido aparece allí para atrapar las imágenes e instantes que en él se reflejan. Algún día todos los que allí se reflejaron volverán a vivir el instante preciso de aquel momento. Incluso asistirán a la melodía de todas las imágenes que antes y después de ellos se reflejaron en el disco. Tal reproducción acaso provoque melancolía, o terror, o alegría. No lo sabemos. Para ello necesitaríamos conocer las notas exactas que reproducirá y, evidentemente, desarrollar el cuento.
    Perdón por la divagación, ya se sabe lo molestos que pueden llegar a ser los síntomas del aburrimiento.

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  4. Pensar que estos vinilos fueron un acontecimiento no hace mucho , parece mentira . Lo cierto es que contribuyeron a nuestra imparable fusión con la tecnología
    Chao

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  5. Los magnetofones, tan innovadores entonces (yo oí por primera vez mi voz en uno de ellos, y -como a todos les ha pasado- no creí que fuese mi voz), pasaron a ser antiguallas cuando llegaron los radiocassettes. Los discos de vinilo se convirtieron en reliquias cuando llegaron los compact-disks. Los compact-disks ya son piezas de museo, tras surgir los MP3 y i-pods... Y pronto estos últimos serán trastos viejos. Más o menos igual que nosotros.

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  6. A veces, uno se refleja en los sitios más inesperados. Saludos

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  7. Al final me partieron la cara.

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