8 de septiembre de 2012

En la estela de Juan de Mairena


EL silencio ha tenido desde la antigüedad un gran prestigio, como lo tiene cualquier confín. ¿No piden los profetas con frecuencia a Yaveh ser mudos? Para muchos escritores es el silencio el horizonte lejano del que esperan, acaso, el advenimiento del sol y, con él, una nueva aurora. Pero hablar del silencio puede ser un recurso de literatos perezosos o sólo narcisismo de quien se asoma a él, como a un abismo, por oír mejor el eco de sus no-palabras. No es el caso de Camus, seguramente, pero en uno de sus Carnets antiguos leemos que  “lo mejor es callarse para siempre”. La juventud ama la retórica como ninguna otra edad (si los viejos parecen a menudo más retóricos, es sólo porque tratan de parecer aún jóvenes, excediéndose en su celo, quiero decir que, además de viejos, son vanidosos). La tentación del silencio sólo parece admisible, pues, si va seguida de un innegociable mutis. Si no, para decir que hay que mantenerla cerrada, es mejor, en mi opinión, no abrir la boca.

Mascarones de la Villa Palagonia, Sicilia, 11 de abril de 2012

4 comentarios:

  1. Hablar de silencio...
    Solo puedo intentar recordar el placentero ruido del silencio. Desde hace dos años, los oídos o el cerebro, o los dos juntos (la medicina ignora el origen) me han negado su disfrute, obligándome a renunciar a quedarme a solas con él. La música me resulta imprescindible en todo momento, música que a veces es el calmante de Simon&Garfunkel cuando me regalan The Sound of Silence.

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  2. Escapadas de un disco duro, tres citas de Kafka con la palabra silencio dentro:

    TE QUEJAS del silencio, de la falta de perspectivas del silencio, la muralla del Bien.

    DESDE FUERA siempre se triunfará en el mundo hundiéndolo en teorías, y cayendo enseguida con él en la fosa, pero sólo desde dentro se le mantendrá a él y a uno mismo en el silencio y la verdad.

    NO ES NECESARIO que salgas de casa. Quédate a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, se prosternará extático a tus pies.

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  3. o el consabido proverbio -árabe,creo- aquel:cuando hables procura que tus palabras mejoren el silencio.

    Al menos eso,procúralo.
    ¡Toda una revolución en un proverbio!
    saludos

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  4. Se lo leí a Muñoz Molina: "La mejor palabra es la que no se dice en un momento de ira". Y no es fácil, no, pero después uno se alegra de haberse callado: de haber sido un (pequeño) "héroe del silencio".

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