12 de septiembre de 2012

Los espejos alejan

SE publicaba ayer aquí una fotografía del Rastro en la que se veían unas poquiterías en el suelo reflejadas en un espejo. Se reflejaban también en él dos hombres, uno de rodillas, el puestero, el hombre que aparece de vez en cuando por el SPP cantando admirablemente flamenco mientras coloca el género, y nuestro amigo Vicente Verona. Estaban sólo a uno o dos metros de mí, a mis espaldas, conversando. Ni siquiera reparé que eran ellos cuando hice esta foto con el móvil. Eso vino luego, en casa. En el espejo estos dos amigos de carne mortal parecen figurillas, de no mayor estatura que las que están sobre la acera (se ha dejado a la izquierda en ese encuadre la pierna de un paseante para que puedan establecerse las escalas: esas dos figuras, que no levantan apenas dos palmos, le llegarían a la rodilla) o sea, que cuando decía Stendhal que había que pasear un espejo a lo largo del camino, estaba queriendo decir que las cosas acaso convenga mejor mirarlas en ese espejo, más que en la realidad, pues allí se muestran con una pequeñez que les conviene, más grandes y memorables cuanto más alejadas de nosotros.
Por no referirnos tampoco hoy al abigarramiento que aparece en el espejo, como si en él hubiese muchas más cosas que las que estaban fuera y en las que tampoco habíamos reparado en un primer momento (las casas del fondo, los árboles, la figura remota), tal vez porque están en él más juntas, siendo las mismas, tal y como vemos que sucede a menudo en una novela o en una obra de arte, entre cuyos estrechos márgenes nos parece encontrar un universo ilimitado.

Detalle. El Rastro, 9 de septiembre de 2012

8 comentarios:

  1. Tantas cosas que se reflejan y no vemos... Pasa en el espejo y pasa también con nuestras retinas. Son muchísimas cosas las que se proyectan sobre esas membranas oculares (todo lo que hay fuera de nosotros), infinidad de cosas que nuestras retinas captan, que se proyectan en ellas como la pantalla que son, pero nuestra mente no las percibe. Y por tanto son cosas que no vemos. Porque en realidad no vemos con los ojos, sino con el cerebro y la atención.

    (Hoy en zUmO dE pOeSíA publicamos un poema de Joaquín Giannuzzi.)

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  2. A veces, la mejor forma de reparar en la realidad, es observar esta a través de los espejos del Callejón del Gato. Ya Valle-Inclán nos habló de las distintas virtudes de los espejos cóncavos y convexos. Personajes y sucesos de nuestros días tendrían en dichos espejos su más fiel reflejo.

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  3. Podría resultar terrorífico que los espejos tuvieran capacidad para grabar las imágenes que se reflejan en su azogue. Poder recuperarlas, todas y cada una de ellas, al cabo de los años, sería incurrir en un peligroso desafío al tiempo, una exhumación en la que no me gustaría participar.

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  4. y también importante creo, el marco, rotundo, pues señala con su trazado la separación dentro/fuera que establece la frontera y la distinción de lo que en su seno se acoge y lo que no, como otorgando a lo que abriga una dignidad diferente. (gracias,sr Cancio)
    saludos

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  5. A propósito de espejos y vida, recomiendo vivamente los 3 capítulos que conforman la serie británica Black Mirror, distopía de nuestro presente y, acaso, nuestro futuro.
    Juanma.

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  6. Mejor, ocúpense de una novela realmente importante:

    http://vinamarina.blogspot.com.es/2012/07/una-novela-dantesca.html

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  7. ¿ Interpretar la realidad al revés ? Esto me suena
    Chao

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  8. La publicidad en lo comentarios ¿es pagada?

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