25 de septiembre de 2012

Una triste historia (3)

ENTRE uno y otro pasaporte, en apenas diez años, algo ha cambiado en la vida de este hombre que fue el marido de la bailarina y coreógrafa Pilar López. Es la constatación de una historia frecuente: las ilusiones perdidas. Ha pasado de ser, en el primero, "compositor" a ser, en el segundo, "empresario". Figura en alguno de estos papeles como director del Ballet Español de Pilar López. ¿Fue ese el origen de sus desavenencias, lo fueron sus escarceos con las jóvenes balletistas? De Pilar López, que fue una persona desdichada, se pueden encontrar muchos datos. De Encarnación, su hermana, de quien aparecieron también en el revoltijo cartas y unos diarios en los que anotaba con escrupulosa puntualidad cada céntimo que ganaba o gastaba, de ella, digo, también. De Tomás Ríos, no. Fue primero Tomás Ríos, pero después, cuando intentó el salto americano, se lo cambió por Thomas y, al final, por Tomy Ríos, más acorde, debió de pensar, con el sonido de las maracas y una orquesta de sambas.
Nació en La Coruña el 12 de diciembre de 1909, y a los pocos meses emigró con sus padres a La Habana. A los cuatro años empezó los estudios de solfeo con su madre, que era profesora de piano. A los siete cogió su primer violín y dos o tres más tarde empezó en el conservatorio de La Habana y luego en España y luego otra vez en La Habana donde trabajó, acabados sus estudios, como primer violín de la Orquesta Filarmónica de La Habana. Entonces inició su vida errante de músico, con esa orquesta, y a los diecinueve años (se empezaba muy pronto porque no estaba asegurado que se viviera mucho) formó su propia orquesta con repertorio original suyo y adaptaciones de las películas de la época, hasta que la irrupción del cine sonoro, dos años después, le lleva a formar una nueva orquesta con la que inaugura la emisora del Diario de la Marina, Estación C.M.W. Tuvo un gran éxito con esa orquesta y le contrataron para ir a España. Fue entonces cuando conoció a Pilar López. Prosigue su vida de galas y turnés, por España y por el mundo, Europa, América, Asia y África.
Asegura en las cuartillas en las que cuenta su vida que después de interpretar sus primeras obras como compositor en los Estados Unidos, regresó a España en 1945, tras la muerte de su cuñada. "Apenado por esta desgracia", asegura, "decidí no continuar mi vida artística como intérprete y pensé dedicarme sólo a la composición", pero los amigos le convencieron para que no abandonara sus otros menesteres musicales, y así es como debuta, como cantante interpretando sus propias composiciones en la modalidad de "música sinfónico-moderna", acompañado por su propia orquesta. Obtuvo "un éxito de clamor popular, siendo, durante seis años, la personalidad radiofónica más conocida por sus interpretaciones musicales y amenísimas charlas". Le reclaman de todos los teatros y graba una gran cantidad de discos, al tiempo que crea la cabalgata de Reyes de Radio Madrid. De ahí pasa a dirigir la orquesta famosísima del Teatro Cine Windsor, de Barcelona.
El último párrafo de ese curriculum es una melancólica y probablemente falsa serenata: "Tomás Ríos, cantante popular, famoso director de orquesta, acostumbrado a sus propios éxitos, sacrifica estos, en aras del Arte Mayor de su famosísima esposa Pilar López compartiendo su trabajo anónimo de la Dirección del Ballet con el de su inspiración como Compositor. Algunas de sus obras figuran dentro del repertorio del Ballet Español que un día fuera creado por Encarnación López, "La Argentinita".
Era el primer peldaño en la ascensión hacia el altar del Arte Mayor, aquel en el que se confunden  los sacrificios supremos y los grandes fracasos, quién sabe si ante el cáliz de la amargura y el remordimiento. (Continuará)

Pasaportes de TR, el primero de 1950 y el segundo de 1957, expedidos para "todos los países del mundo excepto Rusia" visados en diversos consulados y matasellados en los puertos, aeropuertos y fronteras terrestres de Bilbao (para el Vapor Merit-Udala), Argentina, Uruguay, otra vez Argentina, Cuba, Barajas, Puerto de Barcelona, Hendaya (muchas idas y salidas), Méjico, La Coruña, Dover y Newhaven. En el segundo de los pasaportes estampones de Irún, Barajas, Le Perthus, Dover, Dublín, Bruxelles, Algeciras, Tánger, Marroc, Bildchen, Nederland, Marseille, Laos, Singapore, Kobe, Yokohama, Saigon, Colombo, Viet-Nam, Port Said y Folkestone, entre otros que no se dejan leer.

4 comentarios:

  1. apasionante singladura, recuerda un poco a la película "Ha nacido una estrella", el dramático ir y venir de las famas en la pareja exitosa, q es cénit y ocaso en uno, e imparable ascenso en el otro... qué curioso, para aquellos tiempos, q un hombre hable de "sacrificarse" en aras de la carrera de su esposa.
    saludos blo

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  2. A Tomás le sobró valentía y carácter para gestionar ser un niño prodigio . Son historias que sin ser rimbombantes denotan la fortaleza y ganas de entonces .
    Saludos

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  3. “ENTRE uno y otro pasaporte”, algo pasaportado queda uno. Tomás Ríos por tanta frontera geográfica o sentimental con ese bigote y mirada de posguerra al infinito… La humanidad, en algún momento, ¿no hubiera debido concluir en la pacífica sucesión de unas cuantas generaciones de ermitañas? "Curiosities", animales y plantas.

    “Cuna y sepulcro en un botón hallaron”, etc. Tomás, Thomas y Tomy o el sonido de las maracas… “Cunas y maracas” es el título de un juego inventado y dibujado por una nieta de siete años que, ojalá ya camino de la ermita, muy seriamente dice que nunca se casará.

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  4. Pues parece que entre todos estos despojos se adivina la trama de una novela, a saber, la propia vida....

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