3 de septiembre de 2012

Nuevas resonancias o breve guía de perplejos

Nos referíamos el otro día, a propósito de la situación económica por la que atraviesan los sudetes mediterráneos, al fenómeno conocido en los puentes colgantes como “resonancia” cuando el viento huracanado empieza a mecerlos de un lado para otro hasta desquiciarlos literalmente, quiero decir, hasta sacarlos de sus quicios y dar con ellos en tierra o agua. Y, por extensión, nos referíamos a la impresión que teníamos de que muchos economistas, expertos, y políticos habían entrado igualmente en resonancia, a tenor de sus declaraciones no menos desarboladas y caprichosas, fruto más de la improvisación que de otra cosa.

Bien porque el fenómeno de la resonancia en personas sea contagioso, bien por la desmesurada ola de calor que fustigó a España a mediados de agosto, se produjeron las más extrañas declaraciones, de ser exactos y literales los titulares de algunos periódicos en unos días, los agosteños, en los que apenas nos da la galbana para otra cosa: “No soy capaz de decir un sólo ministro, tampoco sus cagadas. Que gente inepta esté tomando decisiones me molesta mucho”, decía el diseñador Javier Mariscal, aunque líneas abajo, y hablando de sí mismo, ponía las cosas en su sitio: “Me interesa tirarme a la piscina sin saber si hay agua. Vivo del caos y de los errores”. O sea, nada diferente de lo que llevan haciendo según él esos ministros a los que censura probablemente con razón. Por los mismos días uno de los etarras condenado por haber encerrado en un zulo subterráneo de dos metros cuadrados a un hombre inocente al que pensaba abandonar para que se muriese de hambre, exigía, ¡huelga de hambre mediante!, “un trato digno” y la excarcelación por padecer un cáncer, trato digno, sin duda, al que tiene derecho, como lo tenía el hombre al que torturó sin piedad durante casi dos años, sólo porque tenía un arma y su víctima no. (Y dejemos de lado este asunto de las armas, sin que acertemos a comprender muy bien por qué su uso sigue siendo, como vimos por esas mismas fechas, ¡deporte olímpico! ni qué tiene de olímpico disparar con una pistola o un rifle, como no sea porque se quiere bendecirlos o recordarnos y recordar a todos que quien tiene un arma es más que quien no la tiene o no la quiere).

Pero las más llamativas, casi  humorísticas, de las “resonancias” fueron no las actuaciones del alcalde de Marinaleda y sus saqueos a supermercados, sino las palabras con las que los justificó, principalmente el primero de ellos. Le vimos asaltar con cuatrocientos jornaleros pretorianos un súper y tratar de salir de él llevándose el botín y atropellando a golpes a cajeras y vigilantes, que trataban de impedir, como es su obligación, que les robaran: “Seguiremos”, declaró el compañero camarada regidor de la barba mesiánica a la salida, “con estas acciones pacíficas”. Creo que hablaba sinceramente y sin acritú, tal vez  porque piense que no habiendo habido sangre de por medio y siempre y cuando les dejen llevarse las provisiones sin pasar por caja, la cosa sigue siendo pacífica. Estas son por hoy algunas de las resonancias que mecieron, balancearon o columpiaron los largos días estivales pasados, haciéndonoslos más cortos y entretenidos, seguramente, pero no mejores.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 2 de septiembre de 2012]

7 comentarios:

  1. Muy certera la crítica de los esperpentos, que suscribo plenamente. Sin embargo, de haberla hecho yo de forma idéntica(o al menos muy parecida),más de uno me hubiera colocado en la detestable zona derecha que ocupan los que se sienten incómodos en la izquierda.
    Sigue resultando curioso que sea más determinante el autor de las opiniones que ellas en si mismas.

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  2. Guía de Perplejos o de Descarriados. Señores Mariscales y Gordillos... Cada palabra es una parábola: a cuidarlas todos algo mejor.

    DE LOS “FRAGMENTOS DE UNA CARTA DE MAIMÓNIDES [Córdoba, 1135 - Egipto, 1204] A SU DISCIPULO R. JOSEPH IBN AKNIN”

    Y como los Profetas continuamente se valen de figuras, dice Ezequiel: "¿No habla Dios parábolas?" (XXI, 5).

    Las parábolas no valen por sí mismas gran cosa, sino sólo en cuanto contribuyen a hacer inteligibles las palabras de la Santa Ley. Esto dicen también nuestros Sabios, según los cuales, el sentido más profundo es como perlas, y la interpretación literal de una figura, como piedra sin valor. Comparan ellos el sentido oculto, que está envuelto en el literal de un símil, a la perla perdida en una cámara oscura y llena de muebles. Ciertamente la perla está en la cámara, pero el hombre no acierta a distinguirla ni sabe dónde hallarla. Es como si no poseyera la perla, pues que de poco le vale, hasta que se haga luz. Y así, Salomón enseña, "como manzanas de oro en filigrana de plata, con pequeños resquicios, así es la palabra propiamente dicha".

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  3. las imágenes de Gordillo en la piscina del marqués tenían sin embargo, como resonancias buñuelianas,como una materialización de los alardes verbales de los descamisados de Alfonso Guerra; al cabo también se amapara Gordillo ... en la herencia recibida. Por su parte, el gran Mariscal recordaba demasiado al Ecce Homo... de Borja, claro. saludos

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  4. Desfile de psicólogos en los medios , resuena el " estoy triste " de Cristiano Ronaldo . Lo cierto es que han sido unas banderillas negras para millones de españoles y una preocupación más .
    Chao

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  5. Lo de Gordillo es el ¿último? episodio en un país donde ya mucho antes de la actual y grave crisis la ejemplaridad pública-que diría Javier Gomá- brilla por su ausencia.
    En el caso de los que se consideran de izquierdas- con esa superiodad moral con la que se adornan que brilla más cuanto más a la izquierda dicen estar-con criticar al capitalismo y soltar lo del derrumbe del estado del bienestar tienen justificación para cualquier desmán.
    Todo antes que pensar sin dogmatismos y analizar la realidad tal como se presenta ante nuestro entendimiento.
    Pero en fin, hemos sobrevivido a este tórrido verano y eso se suficiente, por ahora.
    Javier

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  6. Lo cierto es que, de no remediarse las cosas y nos pongamos como nos pongamos, puede llegar el día en que el robo en los supermercados sea algo habitual. Quien conoce la historia reciente de Argentina sabe de lo que hablo. Creo que más que criticarlo se trata de evitarlo y creánme que no hay cárceles donde encerrar el hambre.

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  7. El esperpento máximo viene de la más alta autoridad de la nación sin correr mucho, su presidente. Mientras capitanea un barco que se hunde a toda velocidad, en vez de gritar "¡las mujeres y los niños primero!" desgrana perlas como: "Esto lo arreglo yo", "Sé lo que hay que hacer", "Les he obligado yo a rescatarnos", "Nuestro modelo es el de la Comunidad Valenciana", "No subiré más los impuestos", "Toda la culpa es de los de antes", "En julio del 2013 estaremos bien", "No se pueden buscar responsables del agujero de Bankia", en fin, la incesante antología del disparate, record en tan poco tiempo. Lo que se reirán nuestros nietos cuando revisen esta época.

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