23 de marzo de 2013

De un viaje (3)

Y esta es la prueba de lo que aquí se decía ayer: "Por doquiera que el hombre vaya lleva consigo su novela". De modo que el hombre que aquí cruza ante nuestra mirada, declinante él, declinante el día y acaso declinantes nosotros, ha salido a escena por el foro derecho y sabemos que, a pesar de aparecer detenido, saldrá por el izquierdo, perdiéndose para siempre. ¿Perdiéndose? No, desde luego, pues con su novela ha querido ponerse a la par de la nuestra. Él, ajeno a la nuestra; la nuestra, inexplicable ya sin la suya.

Campello, 16 de marzo de 2013

5 comentarios:

  1. La realidad es un teatro, una "mise en scène"... Eso está claro.

    Pero entonces tú, yo... ¿qué somos? ¿Somos directores? ¿Somos tramoyistas? ¿Somos actores?

    (Y en este último caso: ¿somos protagonistas?, ¿actores de reparto?, ¿artistas invitados?, ¿actores secundarios?, ¿extras de relleno?)

    Y ¿quién es el autor de la obra -o sea, el guionista (ése que escribe nuestros papeles)-?

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  2. "Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevaran mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad."
    Jorge Luis Borges

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  3. Y después pasará otro y otra , el novelista contará las verdades sobre manera en la voz de los personajes vulgares , una novela gana cuando estos personajes llevan el peso de la trama .
    Lo cierto es que está muy bien rematado el relato y eso es lo más importante , las fotos le dan un poso de poesía modernista que creo es digno de elogio
    Como las buenas faenas han de ser acompañadas de música , pondría :
    Azul lineas en el mar
    que profundo sin domar
    Acaricia la verdad
    ......
    De Antonio Vega

    Saludos

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  4. Menos ajena a la nuestra la novela de este señor que la de tantos conocidos, saludados y muchas veces hasta abrazados. ¿Ajeno él a la nuestra? Al revés, qué bien inserto en ella, por lo mal conjuntados que en general los personajes conocidos andamos sobre las tablas.

    Novela de bastón y sombrero que no saldrá por el foro izquierdo... "Pero aquella otra, a ver si deja ya el escenario". O "Lejos de estas tablas cuanto antes" (nuestra novela, harta, para su caletre).

    Por lo falsas y el consiguiente sabor a vacío con que los asistentes salen de casi todas la funciones ―vacío que obliga a repetirlas tanto―, el espectáculo huele a trágico mucho más que a cómico.

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