9 de marzo de 2013

Ilsa Barea (y 3)

SU carta se quedó, metida en su sobre, encima de mi mesa de trabajo. Ha permanecido en ella durante estos quince años esperando ¿qué? Si se piensa bien, lo que cuenta de Barea es bien poco, casi nada. O sea, que después de su hermosa carta y las expectativas anunciadas en ella, seguimos, como se decía en aquel artículo de El País, sin saber muchas cosas de él. Y de lo que cuenta de Ilsa lo más interesante es acaso lo que no ha contado. En el espacio entre un punto y la letra que le sigue hay una sima. Cuenta nuestra H. que el padre de Ilsa, rector de la Universidad de Viena hasta que Austria fue invadida por los nazis, logró salir gracias a los buenos oficios de su hija, quien se lo llevaría consigo a Londres. De su madre, de la que acaba de decirnos que es judía, ni una palabra. ¿Qué sucedió? Ilsa volvió a Viena, allí murió. ¿Después? Como tantas veces ocurre, una pregunta que se desprende del texto como la semilla del árbol. El viento se la lleva lejos de allí o se pudre al pie. Otro abismo. Leo el artículo de Brenan, "An honest man", a propósito de La forja. Leo también (no lo hice hace quince años) el relato póstumo publicado de La Nación, titulado "La lección". Un narrador honesto..., modesto.
Guardo esos papeles en su sobre, y vuelvo a dejarlo en la mesa, donde ha estado estos últimos quince años. ¿Vivirá H.T.-V.? Rúo unos minutos por intenert, y aparecen algunas personas con su mismo nombre. De vivir, ¿leerá estas líneas? Una rara superstición me impide dar otro acomodo a esos papeles. Resuena en mis oídos aún un refrán leído en el relato: "Quien se hace de miel, se lo comen las moscas". Me he acostumbrado al color tostado del sobre, como el almiar abandonado de un campo. 



6 comentarios:

  1. Acabo de iniciar la investigación sobre el paradero de la buena señora. Creo que los dos caminos que he tanteado permiten albergar esperanzas de una pronta localización de sus pasos (o de sus restos).
    Sería un placer para mí poder aportar un modesto grano de arena a la resolución de este enigma, cuyo enorme interés es más que evidente.

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  2. Gracias, José. En la carta viene una dirección de la ciudad de Residencia, Argentina. Quizá lo mejor sería que yo imprimiese esas entradas y las llevase al correo, como botella al mar. Así, "Botella al mar" se llamaba una de las colecciones de poesía hecha por los exiliados gallegos en Buenos aires por los mismos años en que Hilda Torres-Varela y su marido trataron a Barea.

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  3. COLABORO con lo más facilito y espero.

    ¿Testimonio de vida de HT-V en 2012 según arbórea página argentina? Quizá. Ciudad de RESISTENCIA. Sobreviviendo al lapacho rosado, abatido por tormenta. Árbol en la acera de la Fundación EL FOGÓN DE LOS ARRIEROS, Escuela de COMPUTACIÓN E INGLÉS hoy. A regarlo animaba HT-V a los nuevos vecinos. Con fotos. La de apertura, de Hilda; junto al árbol caído, tres niños resistencianos posando.

    http://arbolesurbanos.com.ar/arbolesurbanos/FLORES_Y_PLAGAS/Entradas/2012/6/1_Historias_Verdes__El_Lapacho_de_Hilda_Torres_Varela.html

    Historias Verdes:

    EL LAPACHO DE HILDA TORRES VARELA

    viernes 1 de junio de 2012

    Hilda Torres Varela, Musa inspiradora del Fogón de los Arrieros y Pilar promotor de la cultura Chaqueña, vivía en la Calle José María Paz al 250, en la ciudad de Resistencia. En la vereda de esa casa había plantado un Lapacho Rosado. Con el tiempo la casa se vendió y los nuevos propietarios la pusieron en alquiler, actualmente allí funciona una escuela de computación e inglés.

    A pesar de no vivir mas ahí, Hilda paseaba por su antigua vereda y a veces recordaba a los arrendatarios que rieguen su Lapacho.

    El árbol estaba en buenas manos. Tal es así que un dia floreció majestuoso rosado, al igual que la fachada de la casa y fue fotografiado, esa foto tomada por Julio Daniel Zacarías ganó un concurso de fotografía documental.

    Pocos meses después, una terrible tormenta arrasó con gran parte del arbolado urbano y se llevó consigo al gigantesco Lapacho. Esta pequeña crónica fotográfica fue cedida por los vecinos documentando el fuerte suceso.

    En la actualidad la vereda fue reformada y la propietaria no quiso poner más arboles de gran porte, se respetó el area de verde y los inquilinos plantaron una palmera traída de Goya (Corrientes) con características diferentes a las que acostumbramos a ver en la ciudad.

    La Casa es Patrimonio Cultural de Resistencia, su fachada se encuentra en perfecto estado y muy bien cuidada.

    CONOCER, PARA SABER QUERER NUESTRA CIUDAD.

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  4. Hilda murió en Buenos Aires el 14/2/2002 . Al hilo de intelectuales de origen judío es bueno recordar a la alemana Hannah Arendt .
    Un saludo

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  5. He localizado este obituario de un conocido periódico argentino. La fecha coincide casi con la ofrecida por Paco.

    TORRES VARELA, HILDA (q.e.p.d.). Falleció en Resistencia (Chaco) el 12/2/02. Claudia Veronese y María Fernanda Romero participan el fallecimiento y que los restos fueron inhumados en el C. municipal de Resistencia.

    De todas formas, mi indagación de ayer no termina en este descubrimiento, por otra parte relativamente esperable.

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  6. Me ha gustado leer sobre Barea, ya que siempre me ha extrañado que no se conociera más en España. Disfruté con La forja de un rebelde, pues yo trabajé en Telefónica 30 años, más de la mitad en Gran Vía, 28 donde él sitúa la historia y puede decir que he sufrido por aquellos pasillos de mármol blanco(no tanto como él)pero algo si y el edificio por dentro estaba igual hace unos años, aunque algo modificado después de convertirlo en "edificio inteligente", pero es tal como lo cuenta él, aunque las bombas, afortunadamente, ya no se oían

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