13 de marzo de 2013

¿Por qué no?

¿PERO qué locura es esta?
Vayamos por partes. Llegamos a ella, en realidad, a través de una simpática entrada del blog de Antonio Rivero Taravillo. Aunque lo cierto es que hacía ya semanas que andaba sobre mi mesa un recorte con la reseña que ese hombre había publicado en El País a propósito de cierta traducción de Emily Dickinson, sin encontrar uno el momento de glosar, al menos, estas líneas: "Las autoras [de esa traducción] tiran por tierra la presunta pasión que Dickinson vivió por [sic] el predicador Wadsworth. No le dan crédito a esa hipótesis y, en cambio, vuelcan todas sus sospechas sobre una relación subyacentemente [sic] lésbica de Dickinson con su amiga y cuñada Susan Huntington Gilbert. Incluso aventuran una especie de trío [¡tres sic para las autoras, sic, sic, sic!], en el que se jugaría una relación incestuosa entre Dickinson y su hermano Austin, el marido de Susan".
Las sospechas de las autoras de la traducción no están fundadas, hay que recordar, en ninguna prueba ni están acreditadas en indicios o dudas razonables; no son, diríamos, sino ganas de enredar, y ahí lo habría dejado uno, de no haberse tropezado a continuación, con la glosa del reseñista: "¿Por qué no?", y abrocha la pregunta: "La valentía debe tener cabida en este negocio de la crítica". 
¿Y qué tendrá que ver la valentía con la insidia o con la maledicencia? ¿No es acaso, tratándose de personas que no pueden defenderse, la forma más vil de la cobardía, una manifestación más del resentimiento? (Y la vileza no es, desde luego, que Dickinson pudiese o no ser lesbiana o vivir una relación incestuosa, sino circular una hipótesis de esta naturaleza sin la menor prueba, quiero decir, hoy por hoy, un chisme calumnioso?)
Pero acaso no está tan alejado el hecho de que alguien que es capaz de decir de sí mismo aquello llegue a secundar de Emily Dickinson esto


El Rastro, 1 de julio de 2012



11 comentarios:

  1. Claro, conciso,brillante.

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  2. Hasta ayer no me di cuenta: CINTITA es anagrama de TITANIC. Con lo fácil que era.

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    1. Sí, CINTITA es más leve que TITANIC. La levedad (está en su carácter), no quiere "imponerse". Y lo que se "impone" es, a la postre, lo que menos importa.

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  3. Escribe Emily Dickinson a su amiga Abiat Root.

    Boston, 8 de septiembre de 1846

    «(…) ¿Parece que hubiera llegado septiembre? Con qué velocidad ha volado el verano y, ¿qué cuentas habrá rendido al cielo del tiempo mal empleado y de las horas desperdiciadas? La eternidad dirá. El incesante vuelo de las estaciones es para mí un pensamiento muy solemne y, sin embargo, ¿por qué no luchamos para aprovecharlas mejor?

    Con cuánto énfasis ha dicho el poeta: "No notamos el Tiempo, salvo desde su pérdida. Luego, darle una lengua es, en el hombre, sabio. No pagues por ningún momento, salvo en su justo valor y ese valor, pregúntalo a los lechos de la muerte; ellos lo saben. Sepárate de él como de la vida, sin ganas". Entonces tenemos mayor autoridad que la del hombre para aprovechar nuestro tiempo. Pues Dios ha dicho: "Trabaja mientras dura el día porque viene la noche cuando nadie puede obrar". Luchemos juntas por desprendernos del tiempo más a regañadientes, por observar las alas del momento fugaz hasta que se vean borrosas a lo lejos y el nuevo momento entrante reclame nuestra atención.»

    "... las alas del momento fugaz..."

    Esencial Palabra de la poeta; entrar en otras consideraciones, aparte de intrascendente, puede resultar blasfemo.

    ¡La penosa esterilidad de los chismorreos "literarios"!

    El Amor y La Palabra, la misma cosa en Emily Dickinson, como en Platón: "El Amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido."

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  4. LLEGA despacio --¡Paraíso!
    Los labios a Ti no acostumbrados
    Ruborosos --de tus Jazmines liban--
    Como desfallecida Abeja

    Por llegar tarde a su flor
    En torno a su aposento zumba--
    Sus néctares repasa --Entra--
    Y en Bálsamos se pierde.

    Algún parentesco tiene Emily Dickinson en este poema con el misticismo de San Juan de la Cruz en el Cántico.

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    1. (...) Y luego a las subidas
      cavernas de la piedra nos iremos,
      que están bien escondidas,
      y allí nos entraremos,
      y el mosto de granadas gustaremos.

      Allí me mostrarías
      aquello que mi alma pretendía,
      y luego me darías
      allí tú, vida mía,
      aquello que me diste el otro día.

      El aspirar del aire,
      el canto de la dulce filomena,
      el soto y el donaire,
      en la noche serena,
      con llama que consume y no da pena (...)

      San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual (Canto del Alma).

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  5. "¿Y qué tendrá que ver la valentía con la insidia o con la maledicencia? ¿No es acaso, tratándose de personas que no pueden defenderse, la forma más vil de la cobardía, una manifestación más del resentimiento? (Y la vileza no es, desde luego, que Dickinson pudiese o no ser lesbiana o vivir una relación incestuosa, sino circular una hipótesis de esta naturaleza sin la menor prueba, quiero decir, hoy por hoy, un chisme calumnioso?)"

    Cualquier persona en su sano juicio saca la misma impresión de vileza. No hay cosa más repulsiva que acusar a quien desde bajo tierra no puede defenderse.
    Y que este buen hombre es un perfecto tontaina y algún complejo le revuelve se percibe a los cinco segundos de leer su fascinante currículum. En fin.
    Otra forma de ver las cosas es aplicando el sentido del humor ante tan lamentable egolatría. Me refiero a que, con incuestionable orgullo, el inefable crítico reconoce la suerte de haberse encontrado en Madrid con Trapiello (Y eso significa que, en cierto modo, nos debemos sentir halagados todos los que aquí pacemos la buena hierba que el bien hallado nos echa).
    No tuvo, en cambio, el amigo Antonio, la dicha de toparse con Javier Marías en el Bernabéu o haciendo de costalero en una de esas procesiones de Semana Santa que tanto lo abruman.
    Sospecho que nuestra querida Maruchi debe estar que trina.

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    1. Trina sólo la Santísima Trinidad, querido José Cancio.

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    2. Que conste que lo he dicho con toda la sinceridad, afecto y respeto hacia usted, pues es patente que siente hacia la poeta una hermosa admiración.
      No es el momento, pero los engranajes de nuestra sociedad están empezando a oxidarse y ninguno podremos eludir responsabilidades. Se ha instalado el "todo vale" y el "Y tú más"...y esa es la señal inequívoca de estar inmersos en la decadencia.
      Veo ahora al nuevo papa y mañana mismo surgirá la calumnia, el infundio, el desprecio hacia él o lo que representa desde hace veinte siglos. Y lo curioso es que en nuestra podrida época, más que nunca, se conjuga el verbo respetar como una jaculatoria cristiana.
      Un saludo muy afectuoso.

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  6. Los aficionados no perdemos tiempo leyendo reseñas , criticar a un artista es poco honesto y hace perder lectores . Los escritores sí pueden presentar a los medios un manifiesto censurando que alguien pueda cobrar por hablar mal de ellos . al menos se rebajaría la influencia de este genero periodístico que no literario . Quien hace reseñas es porqué no le da para ser escritor que venda libros , aparte que no suelen valorar con entusiasmo lo muy bueno o lo excelente y no generan afición a la lectura ( que es lo peor ) .
    Saludos

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  7. Escritores liliputienses. Me recuerda el curriculum de cierto cantante que "recibió consejos de X". Y sí, en efecto, X. le había aconsejado que se dedicara a otra cosa. Pero consejo al cabo.

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