12 de marzo de 2013

Peonzas

PEONZAS, peones... En León, de niños, los llamábamos trompos. Me encuentro en el blog de Guillermo este vídeo mágico. Gracias en mi nombre y en el de quienes lo vean aquí. Todo lo que da vueltas alrededor de sí, recuerda a un astro. Si da vueltas en nuestra mano, gira algo más grande aún, el universo, como un ojo que todo lo ve del porvenir. Aunque no hay vuelta de una peonza que no nos lleve con ella hacia el pasado.


AT., Caja de la peonza. 1997-201X



Vídeo: Tops Charles & Ray Eames, 1969

16 comentarios:

  1. Bailar la trompa , cada uno las pintaba a su aire y usaban un cordel especial . El juego solía consistir en sacar monedas de perra chica o perra gorda de un circulo hecho en el suelo . El ruido de la trompa al girar se llama refunfar ( creo ) . Cuanto mejor se tiraba mas refunfaba y más bailaba , con lo que más veces podías atacar las monedas del circulo .
    Saludos

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  2. La cuerda se ataba a una moneda de dos reales (de ésas de agujero en el centro), para así pasar la cuerda por el agujero y luego hacerle el nudo. De esa manera se sujetaba el cabo del cordel, atado a la moneda, con la mano, y se tiraba la trompa. Pero la verdad es que nunca se me dio bien.

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  3. ENTONCES Y AHORA. En aquel tiempo, por el Sur trompa nos sonaría a borrachera (¡el Sur!) o elefante, pero hoy, perfecto aquí también el femenino para bailar la trompa.

    Entonces. Cuando el trompo giraba sin tiempo. Ninguna moneda ya con agujero en el centro. Las suaves cosquillas en la palma de la mano no impedían lanzarlo en seguida con fuerza a ver si su punta hería la panza de algún trompo rival; a ello obligaba el juego. En ayuda de la puntería, ¿se juntaban trompos en un cuadro pintado en el suelo?; como cuando se jugaba “al cuadro” con las bolas (“canicas” en los Nortes). ¿Atinar podía suponerle algún daño grave al trompo contrario? Al principio del vídeo ―gracias―, viendo al niño liarlo, aparte Metafísica y Génesis he “visto” de nuevo el anillo final de la cuerda y los dos realillos bien ajustados al lomo de anular e índice para mejorar la calidad del lanzamiento.

    Ahora. Y el trompo se hizo tiempo que quiere desahuciarnos. Del trompo al trombo: ¿demasiado fácil? Sonorización de oclusiva sorda no intervocálica (P > B) por el peso de la gravedad entonces.

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    1. "ENTONCES Y AHORA", el deseo de girar, de torcer la recta línea de la temporalidad. Girar para volver a lo mismo siempre: a la quietud del principio.

      Como el trompo plano con el arcoiris pintado se torna blanco en su giro, la bailarina rubrica con sus fouettés, momento de mayor tensión dramática, su deseo de anular el tiempo.

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  4. EL PEÓN

    "Peón, peonza, trompa ó trompo es un juguete de madera, de forma cónica, terminado en una púa de hierro, que se llama el 'rejón'. Se le arrolla una cuerda, que se desenrolla rápidamente al lanzarlo contra el suelo para que gire.

    ‘Para bailar me ponen la capa,
    para bailar me la han de quitar;
    que con capa bailar yo no puedo,
    y sin capa no puedo bailar’.

    He aquí los diversos juegos que se hacen con el peón:

    A la cueca.— Se deja el peón del último en el suelo y los demás disparan los suyos para herirle con el rejón. Quien no lo toca ó no baila su peón lo deja en el lugar del otro, y éste se rescata.

    Al corro.— Se coloca el peón en un círculo trazado en el suelo, y se tira á sacarlo.

    Al matadero.— Además de sacarlo del círculo, hay que llevarlo hasta un sitio convenido, que se llama el 'matadero'. Cada jugador puede tomar su peón en la palma de la mano, mientras gire, y lanzarlo contra el otro.

    Al comenzar estos tres juegos, se tira á mano. Quien hace girar su peón más cerca de una raya trazada en tierra, es ‘mano’, y ‘último’ el que lo baila más lejos. Este es el que deja el peón.

    ANTIGÜEDAD.—El primitivo trompo griego era de círculos de metal con un cascabel en medio. Después fueron como ahora, y los giraban lo mismo que hoy, con un látigo o enrollándoles una cuerda.

    … Debajo del torcido azote, vuela el agudo trompo.— VIRGILIO.

    … Suelta ese trompo encordonado.— HORACIO."

    LO QUE CANTAN LOS NIÑOS, Fernando Llorca, Primera Edición 1914, facsímil.

    Así se explica el juego en este precioso libro. Al trompo, en los años 50 y 60, jugaban los niños. Las niñas tenían otros de lo más variado y con un registro literario quizás no tan presente en los juegos de los varones: como las canciones o romances al saltar a la cuerda o jugar al corro.

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  5. Me va a perdonar el respetable pero la cabra tira al monte y yo me veo en la obligación de incidir sobre la leyenda que para la arquitectura con mayúsculas supuso el matrimonio Eames. Su casa es una referencia sagrada que la simple curiosidad de quienes por estos pastos pacemos debe satisfacerse dedicando dos minutos a la observación de sus fotos y tres a entender el concepto de su diseño. Si algo le falla a la escrupulosa minuciosidad con que analizaron los ambientes domésticos y laborales es no haber previsto un pequeño espacio para rodar la peonza, eso es cierto también.

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  6. En mi pueblo decíamos que la trompa runfaba y las niñas jugaban a la comba .
    s.

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  7. A mi gusta especialmente la palabra perindola: peonza pequeña que se hace bailar con la mano.

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  8. El sutil alquimista transmuta en un instante en oro el pesado metal de los días.

    Ibn al-Farid, poeta sufí.

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  9. La caja cornelliana es muy bonita, y la película de las peonzas también, es curioso cómo se repite el objeto con sus variantes en lugares tan diferentes. Del movimiento de cuantas elipsis simultáneas y a velocidades diferentes están hechos nuestros días? la tierra, los planetas, las galaxias, las partículas más pequeñas que conforman nuestras células giran constantemente. Nunca se me dio bien bailar los trompos pero me gustaban mucho verlos girar y los yaquis de metal de la infancia, son juguetes preciosos que ha desaparecido.

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  10. Anónimo veneciano13 de marzo de 2013, 0:59

    Si nadie de este blog ha podido perder los cinco minutos que mi vehemencia aconsejaba en justo homenaje a la casa de los Eames, la única conclusión posible es que el gobierno nos miente con las cifras de parados. A no ser que la peonza y sus dulzones recuerdos ofusquen las lúcidas mentes, cual porro compartido.

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    1. "Aprende que la forma exterior muere, pero el mundo de la realidad permanece para siempre. ¿Hasta cuándo jugarás a amar la forma del cántaro? Deja el cántaro,¡anda, busca el agua!"

      Del poeta sufí Rumi.

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    2. Lapsus, lapsus, no oscurantismo incomprensible. No estoy en Venecia y además soy Jose Cancio. Disculpas.

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    3. Preciosa la cita poética, pero, mi buen amigo anónimo, si alguna grandeza especial y singular atesora la vivienda de los Eames que ha justificado su trascendencia, es porque el matrimonio buscó, y consiguió, que el contenedor y el contenido alcanzar igual rango de importancia. Si me hubiera hecho usted caso comprendería que no se me ocurre aburrir al prójimo con mis aficiones, máxime siendo los prójimos personas cultas.

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  11. Peón, peonza, repión, trompo o trompa. En mi pueblo se le llamaba repiona, de madera de pino, sin desbastar, los niños las lijaban y las adornaban a su gusto con pinturas y barnices, luego en las batallas callejeras iban acumulando heridas de guerra que eran reparadas en los hospitales infantiles de las casas. El cosquilleo en la palma de la mano al "repiar" todavía lo siento, y ya son años.

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    1. "Repiar", qué simpática palabra.

      No dejar nunca de ser niños; no perder la seriedad de la infancia. Roguemos al Señor.

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