10 de abril de 2014

Estrellas

LA diferencia entre un astrólogo y el présago está en que el astrólogo sabe lo que dicen en su idioma las estrellas, y el adivino, lo que sueñan. 
Y el camino que va de uno a otro es el que va del filósofo al poeta, claro que son vidas que se rozan tan a menudo, que muchas veces se trenzan, cuando entre el pensar y el sentir no hay apenas distancia.
* * *
MUERTO don Quijote, Sancho es don Quijote por otros medios.




5 comentarios:

  1. La segunda frase me sugiere que llevamos años y años esperando la segunda parte de "Al morir Don Quijote" (¿la aventura americana de la sobrina de don Alonso, el bachiller Sansón Carrasco y -obviamente la estrella- ese Sancho quijotizado?). Porfa, don Andrés, no nos deje con las ganas...

    ResponderEliminar
  2. En ello, precisamente, estamos Sancho y yo. Gracias.

    ResponderEliminar
  3. "¡Ay! —respondió Sancho, llorando—: no se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más, que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana."

    Quizás estas palabras de Sancho impulsaron a AT a escribir los libros sobre el Quijote.

    ResponderEliminar
  4. Cuando el escritor consigue trenzar poesía y prosa con fluidez produce admiración y si además lanza los renglones a los cuatro vientos también gratitud. Mis respetos, don Andrés.

    ResponderEliminar
  5. ¿Una brújula alemana?

    ResponderEliminar