1 de abril de 2014

Su casa y la nuestra


A diferencia de las casas, de las que hay pocas que no acaben un día desmanteladas o en ruinas, lo que lleva el autor a su libro ahí queda, ajustado línea por línea, sin que nada ni nadie pueda contra esas palabras ni contra el blanco de los márgenes ni avasallar las páginas de respeto ni las otras, que entre todas significan mucho tiempo después de muerto él el orden y pulcritud que trató de llevar a su propia vida. 
Y así, incluso cuando aparece uno de esos libros en un montón de papeles viejos, en la más destartalada de las almonedas, en el rastro más cochambroso y absurdo, podemos decir: ese libro, con el nombre de su autor al frente, es un trozo de tierra viva en la que crece la hierba todo el año y en primavera flores, pequeñas flores sin nombre. 
Por eso cuidó tanto sus libros, sabiendo que serían más casa suya que ninguna de aquellas en que vivió, suya y nuestra: sí, también de sus lectores, alojados en esos mismos libros un tiempo, antes de seguir su camino y dejárselos a otros que habrán de venir después y podrán encontrárselos tal y como los dejaron, a poder ser mejorados; pues también un lector puede mejorar un libro, como un huésped puede hacer mejor la casa donde estuvo y donde acaso se le recuerde mucho tiempo después de haber estado en ella.


Paul Klee, Handseichnungen. Insel-Verlag, 1953

5 comentarios:

  1. "ese libro, con el nombre de su autor al frente, es un trozo de "tierra viva en la que crece la hierba todo el año y en primavera flores, pequeñas flores sin nombre"

    "Hacer visible lo invisible" diría Paul Klee de esta entrada de un poeta que nos deja entrar en su casa.

    Gracias por compartirla. Victoria

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  2. Sí, pero en la casa se podrá montar más de una gran fiesta, mientras que al libro sólo podrán pasar de uno en uno ;P

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  3. Hoy más que comentar merece la pena leer y releer, como quien tiene en la mesa una botella de buen rioja y no la suelta ni tras los cafés. Magnífica prosa que un alumno valora en su justa medida.

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  4. Con frecuencia la fiesta de muchos en una casa resulta más pesada que la de uno a solas con un libro. Ésta última, “silenciosa y complaciente” como ¡del Hércules de Alicante! volvía a decir ayer aquí su primer himno de 1922, es además fiesta barata, y la resaca, solo mental, generalmente favorable.

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  5. Hoy empecé a leer Buñuel , la novela de Max Aub y es increíble el hallazgo que supone leer esta obra cumbre . Max es un escritor que se dirige a cada lector de una forma cariñosa y genial , el libro es un mamotreto que cita a cientos de artistas universales y Buñuel habla sin ánimo de sentar cátedra , y sí con ánimo de que nosotros podamos sacar nuestras propias conclusiones , es gente que habla con gran franqueza y tienen una cultura para aprender mucho y bien . Está muy que tiene un indice onomástico , que te permite leer capítulos al azar , una vez leído las introducciones de Max .
    De Galdos dice Buñuel , era un escritor que podía hombrearse con Tolstoi o Zola , me gusta más hombrearse que codearse , este libro me ha devuelto un cierto entusiasmo por leer , y no creo exista una guía de la cultura del siglo XX de esta magnitud artística e informativa .

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