3 de abril de 2014

Muchos y pocos

PEDIMOS a una fotografía que diga el mundo de una manera sesgada, tal y como decía Emily Dickinson que había de decirse la verdad. Y pocas fotos habrán expresado mejor la locura de los Sanfermines que esta, memorable, de Pedro Armestre, premiada ayer con el Ortega y Gasset de periodismo. Se diría a medio camino entre Canaletto y Blade Runner, pasando por Quo vadis. Y acaso lo más extraño y valioso de esta imagen sea comprobar cómo despertará en unos, muchos, el deseo de hallarse en ese lugar y tiempo y en otros, pocos, el aborrecerlos, sin que lleguemos a saber nunca si el fotógrafo se ha metido entre los muchos o los pocos.


6 comentarios:




  1. Lo que sabemos es lo que se ha premiado: una instantánea que recoge "el fervor popular" de los Sanfermines (así, con mayúscula), o sea, el ardor que al público en general le producen a la vez el becerro y la religión. Vade retro. Esto sí que es un oxímoron de tomo y lomo; colosal incluso si lo comparamos con el atribuido a Baroja del que se habló aquí hace unos días... Y si se trata, como parece, de encomiar -en expresión de la empresa galardonadora- el "fervor popular", no me explico cómo no premiaron ex aequo una de aquellas fotografías (¡había tantísimas para escoger!) que ponían a la vista el resplandor etílico -entre otros- de esos días, sin duda más hechos para el vino que para las rosas. Quo vadis es lo que me pregunto yo.

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  2. A mi mas bien me parece una locura colectiva, mas que fervor. No he visto las otras, pero si mejor a vista de pajaro.

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  3. Tal vez en la fachada soleada, que a mí también me recuerda a las pintadas por Canaletto, esté el bueno de Hem asomado al mejor balcón del mejor piso. Para dormir utilizaría una habitación trasera, siempre menos expuesta a agresiones acústicas y peligros en general, como hizo en el hotel Florida del Madrid del 37.
    Por cierto, dudaba sobre Sanfermines o sanfermines y consulté en el diccionario de la Rae, encontrándome con que se acepta solo en minúsculas.
    ¿Fervor popular o histeria ancestral? Ni aunque me invitara el mismísimo Hem aparecería yo por allí.

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  4. A lo “buscando a Willy”. Solo agrandando la foto se ven los toros o mansos. Ay los mansos.

    El fotógrafo premiado “premió” a su vez al colega del letrero (abajo a la izquierda).

    Con camiseta de barras y estrellas uno de los mozos, o dos con números de básquet a sus espaldas, parecen gritar: “¡De la Nación soy! ¡Y del Número! Ya estoy aquí, en el peligro, dispuesto a correr también al paro, al trabajo o a cualquiera de los emprendimientos o guerras: ¡reconocedme, llamadme!”.

    Nada de blanco y rojo, pamplonicas. A partir del próximo sanfermín, de purísimo azul todo atuendo personal; y del mismo color pintados, toros y mansos. Nuevo reclamo turístico. Gran marea azul inundando Pamplona, la Venecia de las masas.

    Nota bene, pamplonicas. Revisen la resistencia de los balcones de las calles afectadas.

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    1. Recuerden el gran tapón parando tanta carrera. Puso al hombre en evidencia: el toro fue superior.

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  5. Me encantaría subir a la máquina del tiempo de H.G.Wells y trasladarme a la época en que Ernesto estuvo allí....

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