28 de abril de 2014

La hipótesis

LA cuestión no es otra que esta: ¿cómo sigue habiendo tantas gentes en España que no acaban de creerse la “versión  oficial” del 23F, con todo lo que se ha escrito y dicho? No sólo nos referimos a gentes interesadas en propalar otras versiones porque han de vender libros o periódicos, o pescadores de río revuelto, sino personas de naturaleza escéptica a las que no sorprendería nada que mañana se supieran o conocieran documentos o testimonios que dieran al traste con la novela.  Es decir, gentes que pese a la realidad de los hechos, siguen  creyéndolos una ficción, porque como novela tienen más sentido que como historia. Veamos: según la última de esas versiones, el Rey, solución del 23F, fue también el problema que lo originó. 

Mientras se verifica esta hipótesis (o no, quién podrá saberlo), lo relevante es preguntarse por qué hay tantas gentes ilusionadas en creerla posible. Alguna vez se ha dicho en esta página: el principal problema que tienen hoy por hoy los republicanos del perfil de don Manuel Azaña es la celeridad con que quieren traer la República los republicanos del perfil de Largo Caballero o de Ledesma Ramos. Y se recuerdan aquí estos nombres del pasado porque una buena parte de los que dicen querer YA un cambio de régimen para España no están pensando en la III República, que probablemente no sería demasiado diferente de esta monarquía, sino en volver acaso a lo peor de la II.

Estamos lejos, seguramente, de poder cerrar “el relato” del 23F, pero mientras tal cosa ocurre, ¿qué hacer? A veces algún amigo nos pregunta, o le preguntamos nosotros: “¿Pero a ti te gusta el rey?”. Los reyes no tienen por qué gustar, sino convenir... “Me gustan mucho las gentes, pero espero poco de ellas”, decía Gaya. También funciona al revés: Nos gustan poco las gentes, pero tenemos derecho a esperar algo de ellas. Teníamos derecho a esperar que el rey fuese el bombero del 23F, y lo fue. ¿Que también fue el pirómano?  A esa pregunta sólo cabe responder ahora, como en las novelas policíacas, con otra: aparte de libelistas, pescadores en río revuelto y algunos del “cuanto peor, mejor”, ¿a quién beneficiaría hoy que fuese así? Dicho de otro modo: tal vez sea aconsejable vivir un tiempo con una sospecha sobre algo que ocurrió hace treinta años, a tener que hacerlo con certezas recientes que nos obligarían a ir no sabemos adónde ni de la mano de quién. 
    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia  el 27 de abril de 2014]

9 comentarios:

  1. ¿Felipe el Adolfo Suárez de Juan Carlos (post mortem) hacia la República?. Los que van a morir antes la saludan. “Sanitas, fortuna et laetitia”, Leticia.

    ResponderEliminar
  2. Dice el refrán "La verdad entera no se tolera".

    ¿Será eso?

    ResponderEliminar
  3. Parece ser que hay gente que sigue creyendo (ciegamente) que detrás de los atentados del 11-M estaba ETA; o que los niños que les entregaban las monjitas los traía la cigüeña de París; o que efectivamente en Irak había armas de destrucción masiva; o que se obstinan con prepotencia en no dimitir porque pese pillarlos la justicia creen no haber hecho nada, etcétera, etcétera. Con permiso de AT, miseria y compañía.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ha hecho usted un totum revolutum tan frívolo como precipitada ha resultado su propia redacción. No se olvide que somos muchos (¿le suena la tercera España de Chaves Nogales y Clara Campoamor?) los que no analizamos los acontecimientos con el filtro tendencioso de la izquierda o la derecha, como los seguidores del fútbol. Y eso es porque cuando nos trajeron de Paris y a los pocos años cayó en nuestras manos Pulgarcito nos bastó una sola vez su lectura y a partir de entonces cuando nos cuentan un cuento dulzón ponemos el cerebro en marcha para no atragantarnos con ruedas de molino.

      Que no participara ETA en el 11M no significa que aceptemos la versión oficial de los atentados, del mismo modo que fuera el monarca o el simple viento quienes movieran a las marionetas de la charlotada del 23F nos cuesta trabajo digerir que un fanático de la realeza como Miláns, de lejana tradición familiar en esa misma línea, o el pérfido y ambicioso Armada (preceptor del joven príncipe) decidieran traicionar al Rey deslumbrados por la tentación de subir a los altares o atacados por el entusiasmo del salvapatrias.
      Y por favor, no dedique palabras tan gruesas como miseria a quien discrepa de la lucidez de usted. Si acaso le recomiendo que busque El País del pasado 9 de marzo y lea el artículo de Fernando Reinares donde se demuestra que los atentados de Atocha fueron planeados quince meses antes de la fatídica foto de las Azores y además en Paquistán. La cacerolada frente a la sede del PP fue merecida, pero de ahí a inculparlo por la masacre de 192 españoles fue dar el salto mortal con una pirueta desafortunada moralmente que buscaba, por encima de todo, las rentas electorales que la torpeza de Acebes les puso en bandeja. Lo curioso ha sido que ese artículo, imparcial y clarificador, no haya desencadenado apenas reacciones, siendo su autor un prestigioso investigador aceptado por todos. Pero en fin, la catástrofe del Prestige continúa siendo atribuida a la negligente gestión del PP, por mucho que los tribunales lo hayan exculpado casi en su totalidad. A los españoles no nos interesa tanto la verdad ni las consecuencias del papanatismo apasionado. Ya éramos así cuando nos lanzamos a las calles de Madrid a aclamar a Fernando VII a su regreso del exilio francés: una mezcla de fanáticos monárquicos que en media hora pueden enarbolar la bandera de la república. Quizá por eso Juan Carlos sea un mal menor y pretender la república o la monarquía resulte ocioso

      Eliminar
    2. Que no participara ETA en el 11M no significa que aceptemos la versión oficial de los atentados.. Versión oficial, versión oficial...qué se refiere al Juicio. Fernando VII. Juan Carlos, Chapapote, pulgarcito; coño, esto más que un totum parece el Vaticano en hora punta (Canonización de los Papas), solo falta Javier Marías.

      Eliminar
    3. Lo que quise decir (seguramente con cierta ironía y de una manera incorrecta) es que desde hace unos años a esta parte se ha convertido en algo habitual lo de tener la posesión de la verdad, por sistema y sin empatía. Para cualquier cosa.
      Anónimo 1º

      Eliminar
  4. ¿ Creer ? , muchos oligarcas y politicos tienen las manos de Orlac .
    Manos que se apropian del control de la conciencia , manos afanadoras . Son manos que lo mismo que mecen la cuna , echan más madera o dan la vuelta a la tortilla .
    ¿ Manos inocentes , o manos indecentes ?

    ResponderEliminar
  5. Cuando vemos a determinados individuos enarbolar banderas republicanas en manifestaciones recientes, no diré que nos hacemos monárquicos (algo hoy en día incomprensible), pero sí que preferimos quedarnos como estamos.

    ResponderEliminar
  6. La verdad adaptada es la verdad verdadera , nadie quiere pasar por inadaptado , nunca he visto a un español presumir de pobre , se hace lo que conviene con el fin de que las perdidas sean mínimas ( por grandes que sea ) y son actos responsables , en el sentido de la responsabilidad contraída , de las obligaciones que una persona cree haber contraído , actuación de acuerdo a la propia ética . No se puede hablar que hubo una responsabilidad punible , al final todos salimos reforzados ¿No estamos como estamos y no nos lo queremos creer aunque nunca hemos visto la verdad tan clara ?
    La verdad real es la del inadaptado , la del que no deja de reclamaría , de los artistas que denuncian las arbitrariedades ; claro que es más bonito hablar y escribir cantos de sirena , la verdad duele , es un tema serio y no es agradecido a la hora de afrontar. Pedir verdades esclarecidas es entrar en el ámbito de la utopia, como no nos va a interesar conocer la verdad aunque conlleve un disgusto .

    ResponderEliminar