26 de septiembre de 2014

Como exPresident

Como exPresident vuestro que soy, os debo una explicación y esa explicación que os debo, os la voy a dar, como exPresident vuestro que soy... os debo una explicación  y esa explicación que os debo.... (Riguroso directo)

6 comentarios:

  1. Se le podría añadir la "e" (al President) y continuaría siendo riguroso, pero probablement en plasma.

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  2. Estemos, pues, con « José Enrique Benito y Emeterio Ysbert Alvarruiz (3 de marzo de 1886, Madrid – 28 de noviembre de 1966, íbidem), más conocido como Pepe Isbert, […] actor español, padre de la también actriz María Isbert.

    BIOGRAFÍA

    Aunque nació en la capital española, vivió regularmente en Tarazona de la Mancha, el pueblo albaceteño originario de su familia, y allí conoció a su futura esposa. A los ocho años falleció su padre, ingeniero geógrafo, y poco tiempo después, aunque la familia decidió que el pequeño José estudiase en el colegio granadino de Sacromonte, Pepe Isbert regresó a Madrid para proseguir sus estudios, inscribiéndose en la Escuela Central de Comercio, donde obtuvo el título de Profesor mercantil. En 1903 trabajaba como profesor mercantil, y ocupaba un puesto en el Tribunal de Cuentas, pero decidió dejarlo para dedicarse a la interpretación. Ese mismo año, recomendado por Carlos Arniches, debutó como actor en el Teatro Apolo de Madrid, en la obra “El iluso Cañizares” cambiando su apellido original por el apellido artístico de Isbert; hasta entonces, venía trabajando como meritorio bajo el seudónimo de “Fígaro”, para posteriormente ser cabeza de cartel. Fue trasladado entonces a la compañía del Teatro Lara, donde consiguió grandes reconocimientos en obras como “La ciudad alegre y confiada” (1916) y “La Inmaculada de los Dolores” (1918), ambas de Jacinto Benavente o “La señorita de Trevélez” (1916), de Carlos Arniches, con quien tenía lazos familiares.

    Se casó con su prima Elvira Soriano Picazo (1892-1986); es el padre de la actriz María Isbert y abuelo de Tony Isbert, José S. Isbert y Carlos Ysbert.

    Su primera aparición en la gran pantalla data de 1912 en el corto “Asesinato y entierro de don José Canalejas”. En ella interpretó al anarquista Pardiñas, responsable del asesinato del político liberal, y cobró cien pesetas por el trabajo.

    Durante la época del cine mudo, su carrera estuvo centrada en el teatro ya que el cine no le gustaba, como a la mayoría de las estrellas, con muy pocas apariciones en este medio. Con la llegada del cine sonoro en los años 1930, reapareció en la comedia de Florián Rey, “La pura verdad” (1931).

    […] En 1963 se le practica una traqueotomía.

    Pepe Isbert falleció en Madrid el 28 de noviembre de 1966 a la edad de 80 años, víctima de un infarto de miocardio. Fue enterrado en el cementerio de Tarazona de la Mancha (Albacete), que era el pueblo de su esposa. »

    http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Isbert

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  3. No sé si será cierto que cualquier tiempo pasado fue mejor; ya sabemos que la nostalgia ofusca. Pero opinar que la ignominia del actual es difícil de superar no parece una exageración. Y lo abominable es que poco a poco nos han ido acostumbrando a la abyección hasta conseguir que la insensibilización se aposente definitivamente en nuestra personalidad. Todo puede ocurrir, todo y todos son objeto de sospecha razonable, nada se puede descartar. Y esa confirmación diaria es demoledora para cualquier sociedad, por espasmos de abnegación y quijotismo que aún guarde en las alforjas.

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  4. Hubo actores para quienes la llegada del sonoro supuso la ruina profesional (parodia de la actriz glamourosa pero con voz de gallina de "Cantando bajo la lluvia"). Con el genial Pepe Isbert pasó lo contrario: nadie concibe al diminuto-gran actor con otra voz que aquella suya con la que arengaba a las gentes de Villar del Río, sin ella no iba a pasar de apuesto galán de alta comedia...
    La secuencia de "El verdugo", cuando pasa por ventanilla a formalizar la solicitud de "trabajo" para el yerno y le atiende un malhumorado funcionado de bigotillo recortado (¿por qué había tanto bigotillo recortado -y gafas de sol- entre el funcionariado de la época?) es memorable. Toda una metáfora del despotismo y prepotencia que hubo de soportar un pueblo depauperado, que tenía en películas como las que comentamos ocasión de evadirse de una realidad tan hosca.
    Entiendo la desazón del amigo Cancio, cuando se refiere al desastre que vivimos... Pero conviene que, de vez en cuando, echemos la vista a atrás y entonces rememoremos la atroz miseria (en todos los aspectos) que hubimos de soportar..., incomparablemente peor que nuestros males de hoy.
    Saludos.

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  5. Me he reído de verdad, al menos. Gracias.

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