1 de septiembre de 2014

De ninguna parte y de todas

PASABAN por televisión Hannah Arendt, centrada en el caso Eichmann, responsable de los transportes de judíos a los campos de exterminio. No es frecuente querer ver una película tres veces en el mismo año y siempre con el mayor interés, bebiendo todas y cada una de sus palabras.

Eichmann, criminal de guerra, consigue huir de Alemania y evitar los procesos de Nuremberg. Lleva consigo únicamente una identidad falsa y el pasaporte que le ha facilitado el Vaticano. Quince años después, 1960, los servicios secretos israelíes lo descubren en Argentina, lo secuestran, lo llevan a Israel y lo juzgan. Hannah Arendt, filósofa, judía, exiliada en EU y autora de un libro imprescindible sobre los totalitarismos, se postula al New Yorker, semanario izquierdista, para asistir al juicio y escribir las crónicas. La publicación de Eichmann en Jerusalén resultó un escándalo, al considerar Arendt, uno, que el Holocausto lo hicieron posible personas mediocres como Eichmann, quienes escudadas en el principio de “obediencia debida” anularon en ellos lo privativo del ser humano, pensar, banalizando así el mal hasta hacerlo extremo; y dos, sin la colaboración de los Consejos Judíos, el Holacausto jamás habría alcanzado la cifra espeluznante de seis millones de víctimas.

Las tesis de Arendt, hoy canónicas, le valieron ser acusada de traidora, soberbia y despiadada. La redacción del New Yorker se llenó de miles de cartas que la insultaban y la amenazaban de muerte, se pisoteó su nombre en sinagogas de todo el mundo, trataron de expulsarla de la Universidad, y amigos íntimos suyos dejaron de hablarla. Uno de estos, pariente suyo además, agoniza en Jerusalén y Arendt acude a su lecho de muerte. Aquel la recrimina: “¿Es que no amas al pueblo judío?”. Hannah le responde con delicadeza, pero sin titubeo: “Yo no amo al pueblo judío ni a ningún otro pueblo. Yo sólo amo a mis amigos”. Sabía que en todas las matanzas ondea siempre la palabra pueblo, una ficción. Así que cuando se oye uno llamar con desprecio nacionalista español por nacionalistas orgullosos de serlo de otro signo, me acuerdo de Hannah Arendt. No, no ama uno al pueblo español, ni a ningún otro. Yo, que sólo soy leonés porque no he podido ser menos, únicamente amo a mis amigos, casi todos de ninguna parte, y de todas donde se pueda ser libres e iguales. Quizá por esa razón haya necesitado uno ver esa película tres veces en el último año. 
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 31 de agosto de 2014] 

7 comentarios:

  1. Tampoco parecía creer mucho en los pueblos Viktor Frankl, psiquiatra austríaco que estuvo preso en varios campos de concentración por su condición de judío, quien en "El hombre en busca de sentido" cuenta su experiencia en tales infiernos y escribe "Hay dos razas de hombres en el mundo y nada más que dos: la raza de los hombres decentes y la de los indecentes. Ambas se encuentran en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo se compone sólo de hombres decentes o de indecentes, así sin más ni más. En este sentido ningún grupo es de raza pura y, por ello, a veces se podía encontrar entre los guardias a alguna persona decente".

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  2. El nazismo se activó como una secta , el suicidio de la familia Goebbels tiene un toque muy davidiano , la locura colectiva es una realidad , hay muchos países que pueden atacar una central nuclear con armas atómicas , por eso en Africa no hay centrales nucleares ( a pesar de que tienen los yacimientos mineros ) y sobran todas las que hay en el resto del mundo , la solución final
    está mas descontrolada que nunca , H. Arendt es un referente y una de las escritoras más citadas a la hora de escribir , cierto que en 1960 el sionismo buscaba ayudas y seguridad , entonces Egipto y Siria eran un solo pais ( República Arabe Unida ) e Israel tenia las de perder , el sionismo era impacable pero consiguió su objetivo ( ser una potencia nuclear ) .

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  3. Quizá la fibra más íntima de la generosidad humana, aquella donde reside la calidad del ser, exija amar también a quienes no nos tratan como amigos. Hay muchas mujeres y hombres, desde luego, que a lo largo de la historia han practicado con profundo convencimiento este principio.

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  4. “En todas las matanzas ondea siempre la palabra pueblo, una ficción” (AT). El viejo sentido, romántico, folclórico, machadiano-padre y machadiano-hijo, de esa bendita ficción, cómo no añorarlo a veces.

    “Tenemos un pueblo maravillosamente dotado para la sabiduría, en el mejor sentido de la palabra: un pueblo a quien no acaba de entontecer una clase media, entontecida a su vez por la indigencia científica de nuestras Universidades y por el pragmatismo eclesiástico, enemigo siempre de las altas actividades del espíritu. Nos empeñamos en que este pueblo aprenda a leer, sin decirle para qué y sin reparar en que él sabe muy bien lo poco que nosotros leemos” (AM).

    Arríase “pueblo”, esa ficción, ízase “masa” y, vaya tela, pasa lo que pasa.

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  5. En la Odisea ( abre tu corazón / que ahí vengo a buscarte / amor , te llevaré a un lugar donde brotan las flores ) el mal estaba asociado a la ambición y al egoísmo humano , cada vez somos más banales ya que estamos deshumanizados por la tecnologia y la ciencia ficción , pero el gran mal es " el uso de las armas para imponer convicciones " como dice H.A. al principio de la película .
    Hanna trató de discernir la verdad , se ve que era una gran escritora . Eichman me sorprendió cuando hablaba de desdoblamiento , era un depredador muy inteligente , un megalómano . En 1915 los turcos musulmanes cometieron genocidio contra cristianos armenios y eso se sabia .
    Si crees que alguien te puede hacer mucho daño y no haces ver que responderás con todo , te lo hará y eso sí que pasó

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  6. HA relató con objetividad, verdad y clarividencia las sesiones del junio a Eichmann en Jerusalén y sus conclusiones no pudieron ser otras, gustaran o no.

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  7. NEW YORK TIMES
    Book Portrays Eichmann as Evil, but Not Banal
    By JENNIFER SCHUESSLERSEPT. 2, 2014
    ...
    while reading through the voluminous memoirs and other testimony Eichmann produced while in hiding in Argentina after the war, Ms. Stangneth came across a long note he wrote, dismissing the moral philosophy of Immanuel Kant, that flew in the face of Arendt’s notion of Eichmann’s “inability to think.”

    “I sat at my desk for three days, thinking about it,” Ms. Stangneth said in a telephone interview from her home. “I was totally shocked. I could not believe this man was able to write something like this.”

    Ms. Stangneth’s book cites that document and a mountain of others to offer what some scholars say is the most definitive case yet that Eichmann, who was hanged in 1962, wasn’t the order-following functionary he claimed to be at his trial, but a fanatically dedicated National Socialist.

    If previous researchers have seriously dented Arendt’s case, Ms. Stangneth “shatters” it, said Deborah E. Lipstadt, a historian at Emory University and the author of a 2011 book about the Eichmann trial.
    ...

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