6 de diciembre de 2014

Luna llena

ASÍ como el sol parece dirigirse a todas las criaturas por igual, manteniéndonos vivos y activos a su lado, se diría que la luna se dirige a cada uno en particular, estableciendo con cada uno de nosotros una relación personal, íntima, secreta. Y, sí, es verdad, el sol es de todos, pero la luna no es de nadie, salvo en sueños.

Extremadura, 5 de diciembre de 2014

5 comentarios:

  1. Nos vio emerger
    y nos verá extinguirnos.
    Siempre la Luna.

    ......

    La misma Luna
    sobre los dinosaurios
    y los robots.


    (Más en aitor-suarez.blogspot.com)

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  2. Ella y él. Ella la deseada, la soñada, la imposible. Él la certeza, la seguridad, el renacer. El día y la noche. Nuestra vida y nuestros sueños. La dama y el caballero.

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  3. El sol es comunista y la luna anarquista.

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  4. Y el universo un laboratorio en el que caben los experimentos más fallidos. Saquemos al menos las consecuencias de ello; que, como decía la irrepetible Simone Weil, lo peor que le puede siceder a un hombre es pasar por el sufrimiento inevitable que por naturaleza tenemos necesariamente que pasar y seguir igual de imbécil que al principio.
    Espero que el sol y la luna hayan cambiado de sistema político.

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  5. Lo asombroso es que en la Tierra podemos considerar con buen criterio a la Luna como la igual del Sol, casi como la princesa consorte de esa incansable bomba de hidrógeno y de fotones que nos da vida. No es así en Venus o en Mercurio que no tienen Lunas ni en Marte -Swift ya habló muy ´avant la lettre´ de Fobos y de Deimos en "Los viajes de Gulliver" ¿Conocía Swift el futuro? - en donde el más grande, Fobos es una roca no esférica de sólo 22 km de radio mediado, girando incansablemente a un tiro de piedra de apenas 9000 km del planeta guerrero, en menos de 8 horas de ciclo repetido y vuelta a empezar. Pero la Luna no sirve en realidad de nada, es un adorno sublime pero en rigor no necesario -si nos ciñéramos a sólo la necesidad, qué pobres egoístas seríamos. Lo asombroso es la coincidencia de que el cociente entre los diámetros y las distancias respectivas a la Tierra de ambos cuerpos celestes son prácticamente idénticos, lo que permite a la pequeña Luna eclipsar a veces, porque la vemos con el mismo tamaño exactamente, al gigante rey. En el sentido propio y figurado de eclipsar.

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