15 de diciembre de 2014

Una héroe de nuestro tiempo

CÓMO se hace una novela tituló Unamuno el libro que cuenta su enfrentamiento con Alfonso XIII y el botarate a quien este entregó el gobierno de España, el general Primo de Rivera, que lo mandó al destierro. No es, pues, un libro de literatura: las novelas sólo se escriben a partir de la vida, no al revés, dice Unamuno.

Cada semana se le presentan a uno una buena porción de temas para su artículo. Sucede a menudo que no sabemos por cuál decidirnos. Nos decimos: “De esto ya han hablado éste o aquél”, y lo dejamos. Es fácil para un articulista tirar con pólvora del rey, hacer brindis al sol, ensayar el lucimiento, el postureo. En esto no somos diferentes de los políticos. La galería agradece que se le hable de según qué  asuntos, pero lo cierto es que no suele serle difícil a un oportunista o un demagogo hacerse pasar por Don Quijote. Por ejemplo, todo lo que se diga de los desahucios es poco. ¿A quién no se le abren las carnes viendo cómo se arroja a la calle a una anciana indefensa de la casa donde ha vivido cincuenta años? Indigna, anonada y entristece a todos, desde los policías encargados de llevar a cabo el desalojo hasta, probablemente, los miserables usureros y buitres que lo han provocado. Nada nuevo, nada que no se repita cada día tres o cuatro veces en algún rincón de España.  ¿Qué ha ocurrido entonces con Carmen Martínez Ayuso para que no se hable de otra cosa?

Su caso es el de tantos, una conjunción de mala suerte, buen corazón (avaló a su hijo 40.000 euros) e ignorancia (no sabe leer ni escribir). El que la plantilla del Rayo Vallecano se haya comprometido a pagarle el alquiler de un piso añade una nota ejemplarizante, desde luego, pero hay algo más. ¿Qué? La novela que adivinamos en esta brava resistente vallecana:”Toda la vida levantándome a las seis de la mañana para recoger la espiga”, es decir, viviendo de lo que los segadores dejan olvidado en los campos. La tesis de la novela tampoco podría nadie resumirla mejor que ella: “Todo el dinero que se llevan los poderosos viene de nuestro sudor. He vivido muchos años, pero la vida no deja de espabilarte”. He aquí, sí, una héroe de nuestro tiempo. Mientras perdemos el nuestro buscando en noveluchas y seriales de tv personajes  de tres al cuarto, eso sí muy literarios, falsos y desalmados, tenemos ante nuestros ojos las grandes novelas, sin acertar a verlas porque tratan de gentes de carne, hueso y alma que tenemos cerca.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 14 de diciembre de 2014]

4 comentarios:

  1. Parece que en esta última temporada ha surgido gran interés por establecer cuál debe ser el objetivo de la novela, si es solo auténticamente ortodoxa cuando la ficción es su esencia o si por el contrario la no ficción tiene cierta cabida como una de las muchas variantes posibles. Desde mi modesto punto de vista quizá el primer escollo con que se encuentra el debate es la dificultad de convenir la barrera que separa los diversos territorios de la realidad, pues desde la ficción se pueden alcanzar importantes grados de verosimilitud que refieren lo ocurrido de forma compatible con la mera crónica de los acontecimientos relatada rigurosamente. La historia (como me pareció escucharle el año pasado al propio AT en la F. Mapfre, charlando con Mainer) está en muchas ocasiones mejor relatada por los novelistas que por los propios historiadores. Sin Galdós, por poner un ejemplo, se comprendería peor lo acontecido en el diecinueve. Acaban de publicarse dos entregas, una de Cercas y otra de Muñoz Molina, que para algunos son crónicas sin más, negándoles con cierto desdén la categoría de novelas. Y uno no está de acuerdo con simplificación tan excesiva, a no ser que el gesto tenga su origen en un ataque sutil de las editoriales de la competencia y en vísperas de Navidad la lucha por las ventas lo justifique todo.

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  2. Desahuciados del infierno, ninguno quiso saber que el Edén no estaba lejos.

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  3. Nada aglutina más que tu equipo futbol, el fútbol es mas que un deporte, el Rayo sobrevivió a los Ruiz Mateos, casi nada.
    No olvidemos que el hijo fue víctima de un usurero, un ferroviario, y no pasa nada.
    No estoy de acuerdo se llame novela a ensayos biografícos que todos conocemos. He leído Belmonte de Chaves y Buñuel de Aub, presentadas como novelas, algo original que hicieron sus autores hace décadas, y me parece mal que Cercas y Molina se pongan a la altura de tan grandes escritores sin necesidad.

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  4. Acabo de leer las nuevas novelas de Cercas y Muñoz Molina y, partiendo de la base de que son buenos libros, en ambos he tenido la sensación de que las historias están "estiradas". Algo así como si lo que cuentan (el emigrante español a Alemania en tiempos de la II guerra mundial que se inventa haber estado recluido en un campo de concentración -en el primer caso-, y la huida del asesino de Martin Luther King durante diez días en Lisboa -en el segundo-) no diese para completar una "novela larga". Y de ahí los intentos claramente forzados de alargar las historias para llenar páginas (a fuerza de reiteraciones y tediosos ritornellos). Con franqueza creo que a ambos libros les sobran muchas, pero que muchas páginas, y siento decirlo pero es lo que pienso. Me gustaría saber si otros lectores comparten esta opinión.

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