19 de julio de 2014

A se ipsum

A menudo nos encontramos en las tarjetas postales un hormiguero de gentes que van y vienen por tal bulevar de París, tal calle de Tánger o, como aquí, el Puerto Chico de Santander. Nos decimos: ninguna de esas personas vivirá ya, pero siguen en pie los afanes que los llevaban ese día de un lado para otro. Sus afanes son los nuestros y sus pasos los andamos nosotros en esta misma playa, y sentimos hacia tales insignificantes puntitos negros un impulso fraterno, como lo sentimos hacia aquellos que acaso nos descubran dentro de cien años en la postal que alguien está haciendo de nosotros, sin que lo estemos advirtiendo, corcheas al fin y al cabo en esta interminable melodía del mundo.
Decíamos ayer también que se circulaban estas cartas postales pensando compartir un momento de felicidad con alguien. Lo que hemos encontrado escrito en esta, "Para mí de mi yo", nos hace sonreír, porque parece haber sido escrito como de burlas. ¿Pero lo fue? El yo del que parece hablar no es en realidad muy diferente de aquel que figura al frente del libro que Marco Aurelio escribió en griego: A se ipsum.


7 comentarios:

  1. ¿Sería solipsista el postalero?

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  2. ¿Es tan juguetón su autor que prefirió mi yo al mí mismo? ¿De qué clase de personaje se trata en realidad? El problema de la ironía, como habitualmente se comprueba, es que quien la practica no suele ser entendido, sino interpretado como tonto por los muchos tontos que saben sumar dos y dos pero dudan ante tres más uno.

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  3. “¡NarciMismo!”, cae en el juego un narciso. Lo teclea en un buscador y al ver que se le ocurrió antes a mucha gente, se suicida arrojándose por la pantalla al silicio.

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  4. Excepcional postal , parece un homenaje a Alfonso III que de aquella veraneaba en el palacio de la Magdalena , los acorazados parece han desatracado en la Bahia , la marea está alta , y se encaminan a la barra de acceso al Mar Cantábrico .

    Lo que sucede cuando pasas la barra no te lo puedes creer , hombres curtidos presos del pánico , gente de fuera que no conoce la mar y tampoco saben nadar con olas , es lógico pensar que vas a naufragar , se marean y se tiran al suelo o se esconden en la bodega , es una situación cómica y a los patrones les gusta
    bromear con los amigos novatos y demostrar que sabe llevar el timón , los embarcados no entienden en principio que es una broma y lo felicitan cuando pasa el peligro por la pericia demostrada.

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  5. No mucho más que puntitos en postales que los dioses intercambian aburridos.

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  6. Las embarcaciones amarradas en el Puerto Chico son traineras , las cuales surcaban la Bahia ( de entonces muy rica en peces y moluscos ) , la bancada acogía 14 tripulantes : un patrón en el triángulo de popa , dos popeles mirando al patrón en un banco para cada uno , cinco bancos para dos remeros cada uno y un proel para dar ciabogas ( cambiar el sentido de la singladura ) , luego los dos bancos de popeles cambió a uno , los mejores remeros son los más cercanos a popa ; también estaban pensadas para navegar con vela romana cuando no salían a faenar a mar abierto .
    Los remeros seguían el ritmo de paladas que les marcaba el patrón , con el fin de llegar antes a puerto y que su pescado fuera el primero en ser subastada en la lonja ; esto dio lugar a las regatas de traineras entre embarcaciones del Cantábrico , Galicia y Francia , fue de las primeras competiciones de las que ya se escribió en la prensa , incluso hubo duelos en el Támesis contra remeros ingleses , ser remero es un orgullo , mi padre lo fue durante 20 años en un club de Cantabria y recuerdo que de niño en el autobús del equipo siempre cantábamos :¡ Peñacastillo ! bonita aldea , soy del pueblo que gana ,y en las regatas de las traineras ( todos los clubes teníamos la misma canción de guerra deportiva , solo cambiaba el nombre del pueblo )

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