7 de julio de 2014

Anatomía del agobio


CON los años uno se agobia más. Recuerdo ver de niño a  tíos, padres, abuelos agobiarse por cualquier cosa. Vivían aplastados por el pasado, no sabían cómo se librarían de él. Del presente les encogía todo: el fin del mundo (que se anunciaba cada tres o cuatro años, para regocijo de los confesionarios ante los que se formaban largas colas) o un catarro. Nadie había olvidado aún la gripe del 18 ni el 36. De hecho la página más leída en el periódico local que había en los bares era la de las esquelas: “De momento me he librado, ¡no soy ninguno de esos!”, parecía decir con alivio el rostro de los parroquianos.

Los estados de angustia se propician en parte o se agudizan cuando se insiste en ellos. De los memorables aforismos de JRJ, uno me gusta mucho, no porque venga de un hipocondríaco, que también, sino porque lo dirige a otro: “No os toquéis en el dolor”. Aunque las sigue habiendo, hoy hay menos gentes a las que les duela España.  Ahora son muchas más las que se pasan el día diciendo “me duele Cataluña” o “me duele Euskadi” y tocándose el dolor, pensando que lo mejor sería el serrucho, la amputación. ¿Por qué los fascismos recurren tanto a las metáforas quirúrgicas? Oímos que todo está corrompido, gangrenado, y que habrá que cortar, eufemismo para decir que alguien saldrá perdiendo. En la cirugía eso puede estar claro, pero el tejido social, ¿por dónde se corta y quién lo corta? Saberlo es decisivo.

En apenas semanas, a los problemas consuetudinarios, que diría Mairena y que todos llevamos en mente, se han añadido otros. Rey nuevo al que se quiere destronar en la calle, partidos que se descomponen, instituciones llenas de imputados que piden, ja, castigos ejemplares para los corruptos y una Europa que se está llenando de xenófobos que se confiesan europeístas y nacionalistas que niegan ser xenófobos... Lo decía el alcalde de aquel pueblo donde los vecinos acababan de pegarle fuego a unos gitanos: “En este pueblo no somos racistas”. ¿Qué sucederá en los próximos seis meses? ¿Explotará España, explotaremos? Esto parecen desear algunos. La incertidumbre, que suele ir de la mano de la retórica, no es desde luego lo más indicado contra el agobio. ¿Qué, entonces, aparte de la tila? Leer a los clásicos, Ortega, Azaña, Gaziel, Unamuno, Pla, no es un remedio, pero sí un consuelo: por ellos sabemos que la estupidez de repetir errores no es exclusiva ni de este tiempo ni de este país.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 6 de julio de 2014]

6 comentarios:

  1. En pueblos y ciudades pequeñas muchos leen las esquelas para ver si está alguien que les caiga mal y llevarse una alegría , parece mezquino pero es así . Estamos más alienados que nunca , lo de Ucrania nos puede pasar aquí , tenemos que demostrar que no somos tan tontos como se nos pinta ,
    Si aumentan los robos a viviendas se dictará una ley de armas igual que en Estados Unidos , los gitanos huyeron porqué temían ser linchados , parece que los vecinos encontraron parte del botín en las casas que quemaron . Los de Estepa son como los de Bilbao o Barcelona , y en España es donde mejor se les trata , corren malos tiempos para todos y un clan no puede aterrorizar a ciudadanos honrados , una minoría étnica puede ser tanto o más racista que una mayoría , si tu eres racista con alguien : ese alguien lo será contigo ya que racismo es parte del odio .

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  2. Ya sin agobios, LMPanero:

    "(...) Cuando esté muerto / Y un caballo recorra las páginas / anunciando a los hombres la buena nueva / De que ya no estoy solo / En la Santa Compaña del cierzo y del silencio".

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  3. Agobiados sobre todo por sus quehaceres y el de los suyos andaban nuestros padres, y además el joven Woody Allen porque el universo se expandía, pero ahora tenemos por añadidura un agobio deambulatorio: cómo y por dónde moverse ante tantísima necedad de tres al cuarto, o eso parece.

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  4. Agobio, angustia, incertidumbre, apocalipsis. Momento oportuno, quizás, para recordar las palabras de Michel de Montaigne: "Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”

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  5. Con el agobio que da el saber, jorobados todos. Molesta, agobia, apena, angustia el conocimiento. Por la manga vasco-española de don Miguel, otra variante del Eclesiastés: “Quien añade ciencia, añade dolor”. La lucidez sirve para envidiar la estupidez, piensa el condenado ser humano más de una vez (anatomía de la melancolía). Alguno gimotea sin pañuelo: “Me duele España y parte del extranjero”.

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  6. Si los españoles hubiéramos leído buenos libros otro gallo cantaría , no se puede basar el futuro en la queja , aunque si que veo bien protestar . Lo de Gotham City muy bueno , ya lo dijo Salvador Allende en el discurso ante la ONU en 1972 , un visionario que predijo los males que nos tiene reservados el futuro , el control del dinero por parte de los ciudadanos y no de políticos y multinacionales ( mal llamadas corporaciones ) .
    ¡ Más madera ! Es la guerra ( Groucho )

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